Todo depende de la situación de cada uno, su estilo de vida, personalidad....
Habrá quien no pueda estar sin irse de megaviaje a hoteles top cada 3 meses, habrá quien no pueda estar sin ir a esos restaurantes 3*** a darse un homenaje cada mes/2 meses, habrá quien necesite tener el último modelo de móvil, ordenador, coche, batidora.....y habrá quien todo eso le dará exactamente igual.
Lo cierto es que en un pueblo pequeño y no demasiado alejado de una ciudad (no más de 1/2 hora), en un lugar con cierta belleza paisajística, se puede adquirir una casa con terreno por bastante poco dinero y, el lonchafinista prepper podrá, durante el tiempo que dure su asimilación a esa nueva vida, ir poco a poco adecuando esa casa con ciertas comodidades que la hagan habitable y actualizada al s. XXI. (no hablo de domótica ni nada por el estilo sino al menos calefacción, ducha y no tener que salir fuera a defecar, aislamientos térmicos y de humedades...).
Una vez hecho esto y si se ha hecho bien el aislamiento y se ha elegido la calefacción mejor para la zona (si es una zona de mucha leña quizá caldera de leña o pellet es la mejor opción por no depender nada más que de lo disponible a la puerta de casa) los costes de mantenimiento serán muy bajos. Como tampoco habrá demasiadas opciones para gastar también el día a día saldrá económico (habrá tiempo para uno mismo, paseos por el monte/campo/playa, lectura y aprendizaje de cosas, ver a los lugareños hacer las cosas básicas en el campo y artesanía que es el aprendizaje básico que se debe transmitir....). Y cuando apetezca volver a la civilización, en 1/2 hora te plantas a tomar una cerveza en una terraza frente a un monumento por el que pasan como zombies miles de turistas y, una vez, harto otra vez de civilización, volver al refugio de paz.
Esto no vale para todos, claro está.
Realmente si la mayoría de la gente lo pensase bien, los que viven en el "frenesí" de la gran ciudad no la están disfrutando, sino sufriendo. Cualquier remero ha de madrugar mucho antes de lo que le apetecería para ir al trabajo y "disfrutar" de civilización durante 45m/1h hasta su trabajo en el civilizado metro/bus/atasco, para caminar por la civilizada calle salteada de semáforos, pasos de cebra, gente, claxon, tubos de escape....y trabajar aguantando a los civilizados clientes, al civilizado jefe y a los civilizados compañeros de trabajo que no te caen bien...comer civilizadamente a todo correr en un restaurante una comida de rancho grasienta u optar por la tristeza del tupper frío (o recalentado) para acabar otra vez con el civilizado viaje de regreso a la colmena, sin ganas de otra cosa que de que acabe el día para volver a empezar al día siguiente y esperar que llegue el fin de semana en el que poder dormir un poco más, salir y respirar aire puro, ver el sol (en invierno), quizá ver a algún amigo y saborear una cerveza o una comida que no sea una guano. Eso si, en vacaciones me pulo lo ahorrado en el año para disfrutar 15 días como si fuera un nuevo rico y poner fotos bonitas en instagram.
Un exremero puede levantarse cuando quiera (muy probablemente haya días que madrugue incluso más, pero motivado y por propia voluntad para hacer algo que ensanche su alma), puede disfrutar de la preparación de una comida sana y tomarse su tiempo para degustarla y digerirla, puede disfrutar de ejercicio al aire libre, de naturaleza, de compañía o de soledad (lo que necesite) y al final del día sentirá que su vida tiene algo más de sentido (obviamente con familia todo cobraría más sentido, pero hay quien también lo ve sin esa circunstancia).
En definitiva, nos han inculcado que tenemos que trabajar hasta que no nos quede más que un hilillo de vida, que de lo que ganemos hemos de pagar un alto porcentaje a un estado ladrón y que de lo que nos quede también hemos de darle en impuestos al consumo, por los bienes que tengamos y mantengamos, con multas por no ser "buenos ciudadanos"....que aún así tenemos que pelear por ganar más y más y gastar más y más, tener un coche más caro (ahora por obligación), una casa más cara (casi también por obligación), más y más gastos que no nos mejoran ni la vida ni la felicidad pero como nos bombardean continuamente con distracciones para que no tengamos tiempo de pensar en que somos presos de nosotros mismos la rueda sigue girando y el reloj avanzando en nuestra contra.