"Y oiréis guerras, y rumores de guerras; mirad que no os turbéis; porque es necesario que todo esto acontezca; mas aún no es el fin."
Llevamos años viviendo en una sociedad distópica, al menos desde 1945. Con la diferencia de que desde hace 3 años es tan evidente, que quien no ha abierto los ojos es porque no ha querido o porque tiene miedo de dar el paso.
Cómo han comentado algunos compañeros, yo también avisé a mis seres queridos, sobre el mejunje experimental. ¿Resultados? No he hecho ninguna diferencia, los 4 casos de pura sangre que conozco, probablemente hubieran tomado la misma decisión sin mi influencia. El resto, aunque algunos me daban la razón e incluso otros me dijeron que no lo harían, finalmente han caído ante la presión social y la campaña de terror a la que han sido sometidos.
Y es que puedes ganar un debate argumentando o puedes influir a alguien momentáneamente, pero la convicción no la puedes cambiar. Puedes mostrarle a alguien la puerta, pero él la tiene que usar.
Esto es como un juego de rol, hemos tenido nuestro bautismo de fuego con el monstruo final del primer nivel, muchos han fracasado y se quedarán en el camino. De nada sirve salvar a la gente destruyendo la infraestructura, para que pasen al siguiente nivel, porque tarde o temprano caerán. No vas a hacer ninguna diferencia.
Cada uno está en el nivel espiritual que le corresponde , y tiene una vida acorde a ello. Si en esta vida no consiguen liberarse, tendrán otra oportunidad en la siguiente y así hasta el fin de los tiempos. Por si no ha quedado claro, puedes ayudar a otros, pero no llevarlos de la mano como a un niño.
Como dijo Rudolf Hess:
"No importa lo que me hagan los hombres, un día estaré frente al trono del juez eterno, solo ante él responderé sobre mis actos, y sé que el me declarara inocente."