Estas cosas son como el ejemplo que ponemos siempre del ataque extremista violento de ETA a Carrero Blanco, donde todos acertadamente coinciden en el relato de que los etarras fueron ayudados por Estados Unidos. ¿Y quién nos dice que realmente el ataque extremista violento no lo cometió directamente Estados Unidos con sus propios servicios de inteligencia y usaron a los etarras y al sistema que iba a heredar ese poder para relatarlo de presente a futuro a placer?
Las cosas van mucho más allá, no es que sean decisiones políticas definidas las de corromperse y hacerse incivil, es que hay empresas que tienen el poder suficiente para ser elementos incivil que usan al poder a su interés.
Empresas que en efecto están metidas en el lavado de dinero de dinero, en el narcotráfico, sicariato, pero que no son en sí más que herramientas y no la mente auténtica.
Las cosas son en parte como las cuentan, pero no totalmente como las definen. Nadie excepto unas pocas personas con el suficiente poder saben hasta qué lugar llegan las conexiones incivil, que no con el crimen organizado que es solo una herramienta y no el todo.
Los políticos incivil, el sistema, son solo herramientas, pero nadie ahonda en quién está detrás. Tiene que haber una o varias multinacionales, pero es más cómodo hablar de los guasones, que sí que están en el ajo de siempre y se prestan al tejemaneje como antaño hacia la Iglesia Vaticana, pero no profundizan, bien porque no saben, bien porque no les interesa, o porque no quieren quienes pudieran comprarles para ser otra herramienta más.
La verdadera cara de las cloacas del Estado no es un juez, no es un ministro, no es un presidente, no es un guripa, tiene que ser necesariamente un gigante económico y aquí siempre me vienen a la cabeza farmacéuticas o bancos, que son quienes llevan haciendo este tipo de historias desde tiempos inmemoriales. Y no hablo de conspiraciones globales abstractas, hablo de algo nacional con infraestructura externa europea. Haberla, la habrá, no tengo duda.
El poder lo da el dinero, no lo da la política, y el político no es tan hábil para en ayuda de jueces, fiscales, y un sistema en el que jugar al equilibrismo se ejecute una trama tan elaborada. Estas cosas las llevan auténticos profesionales y gente lo suficientemente influyente para comprar o doblar voluntades en todas las esferas de poder del país. Y eso no lo tiene un vulgar masón, sino un foro capitalista.
Lo mismo que con casos como desapariciones de menores, asesinatos que encallan y nunca se resuelven, siempre se apunta a la parte débil que es el gobernante o el sistema, pero nadie mira a quién compra al sistema y quién realmente tiene necesidad de disfrutar de esas inmolaciones o ritos satánicos, quienes necesitan del poder para complacer sus deseos más ocultos y es el poder el que se deshace de ellos para evitar que su fuente de poder sea desmantelada.