Nwo: el gran golpe final, by renko (3er hilo)

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Buenas a todos nose ni porque escribo esto por aquí pero bueno.. ayer ingresaron a mi progenitora por un trombo pulmonar y también dio positivo en elbichito ella tenía las dos dosis, hace una semana le ofrecieron la tercera pero no la quiso pero en su lugar se puso la de la gripe.. y desde entonces se puso mal evidentemente los médicos no le echan la culpa a la banderilla.
Te deseo de todo corazón todo lo mejor para tu progenitora y para toda la familia y ojalá salga sin secuelas de esta. Una pena que se pusiera la de la gripe, porque ya sabemos que todas llevan lo mismo.

Conozco un caso similar al tuyo. Una señora ya mayor, que se puso la primera del C19 y lo pasó muy mal y la segunda ya no se la puso. Hace unas semanas la llamaron para la tercera y la de la gripe y la tercera no se la puso, pero su médico la aconsejó la de la gripe y se la puso. Empezó con unos espasmos fortísimos y al parecer luego se la ha pasado. La mandaron a casa sin ningún diagnóstico y como si no hubiera pasado nada.

Como dice MG NO estamos seguros ni en hospitales ni en centros médicos, hay que andarse con mucho cuidado y no dejar nunca que vayan los padres solos, si estos son mayores. Les convencen a la mínima.

Hace unos días acompañé a mi padre, sin banderilla de nada en los dos últimos años, a su doctora de cabecera después de hace dos años que no pisabamos la consulta y la pedimos un electrocardiógrama. Se le hizo y a los pocos días me llama por teléfono y me dice que tiene un pequeño bloqueo en una arteria del corazón y que pase a recogerlo y lo guarde para un futuro por si le pasa algo, así sin más. Ni me explicó qué riesgos conlleva, si requiere alguna medicación, si necesita alguna otra prueba complementaria, ... NADA. Ante esta incompetencia, porque esta gente ya ni son médicos ni nada, he buscado rapidamente un cardiólogo particular y tenemos cita esta próxima semana. Al menos que nos explique de qué se trata y como proceder. No puede ser que me den una prueba y me digan que la guarde en el cajón cuando yo misma he visto que pone 'Electrocardiograma: […] y que hay un bloqueo'

Eso sí, cuando llegamos, la primera pregunta fue si se había medicado, lo que quiere decir que no consta en el historial, y él mismo la dijo que NO, porque tiene muy mala experiencia con las banderilla. y ahí se quedó el tema banderilla.

Los médicos de cabecera y enfermeros/as son los primeros que alientan a la gente a banderilla sin tener en cuenta su historial clínico y estado de salud.
 
Muy de acuerdo en todo. En lo primero y en lo segundo.

Sobre lo de de Benito, es que Sevillano es muy radical. Pero le entiendo perfectamente. De hecho no lo considero un defecto sino que es más una virtud. Me explico:

Es que Sevillano está actuando ya como lider de esta causa !!

Su compromiso y valentía son máximos, como no podia ser de otra manera en un lider de los pies a la cabeza como es él, que además ya ha manifestado su intención de sacrificar su vida si es necesario.
Y un lider de esa categoría exige el mismo nivel de compromiso y valentía a los suyos, a los que puede considerar que son de su bando, como lo podría ser de Benito. Por eso cuando ve que alguien de su bando desaprovecha argumentos, se muestra tibio o no saca todo el jugo que podría cuando tiene la oportunidad de salir en un massmedia, se comporta igual que un general cuando tiene un capitán que no está a la altura. Ese ese famoso "O conmigo o contra mi"

Ese autoritarismo no es malo. Viniendo de un máximo representante de las fuerzas del Bien, es muy bueno.
Saberse con la Verdad y siendo consciente de la gravedad de lo que se ha puesto en marcha, su actitud como lider debe ser esa. No puede ser otra que esa.
Lo que pasa es que no todos son conscientes todavía de los inconcebibles planes de los malos. De Benito seguro que sabe lo que comentan en LQC (los sigue), pero otra cosa es que se lo crea todavía del todo. Eso justificaría que de Benito no sea tan vehemente como lo es Sevillano. Normal. Y Sevillano debería entenderlo. Además de que de Benito no está "a sus órdenes" y actúa de motu proprio.

El otro testigo, cuando aparezca, también tendrá esa actitud autoritaria. Fijaros que muchos personajes bíblicos obedientes al Señor mostraban ese talante. Estos dos no serán menos.

Esta sociedad ha sido amansada, coartada e imbuida de los falsos valores buenistas que atacan ese tipo de autoritarismo bien entendido. A alguien que se muestra con esa autoridad y dignidad se dice que "tiene mucho ego", "que es un dictador", "que es un intolerante", ".... un facineroso antidemocrático"..... Le han dado la vuelta a todo estos [...].
Muy de acuerdo contigo, pero a mi lo que no me ha gustado mucho, es que haya dicho algo así como "o Benito no ha sabido aprovechar la ocasión o no ha querido aprovecharla" y ahí se podría entender que ha omitido decir mucho más, porque obedece ordenes de alguien y en eso y espero no equivocarme, Sevillano ha metido la pata.

Por cierto, anoche el Dr. Benito también salió brevemente en el nuevo canal 7NN.
 
Ojo a los pequeños detalles de lo que están haciendo porque no dan puntada sin hilo......

En Austria mañana entran en vigor los confinamientos a toda la población, no solo a los no-medicado. Y esa medida tiene toda la mal humor del mundo ya que se pretende que los medicado culpen a los no medicado de esos recortes de libertades que también les afectan a ellos. "Por culpa de vosotros, que no queréis banderilla, ahora nosotros estamos pagando el pato también !!!"

Esa es la manera como logran enfrentarnos y culpabilizar a los no medicado el resto de la población. Pura y sutil ingeniería social.
Como Alemania está tan cerca de Austria y se habla el mismo idioma y aunque no hayan anunciado todavía un confinamiento total como en Austria, sí que se están dando enfrentamientos entre unos y otros, aunque solamente sean verbales. Me contaban ayer, el enfado que le había entrado a un alemán cuando llamó a un socio suyo y le dijo 'por culpa de los no medicado estamos así' y el otro le contestó 'entonces tanto yo como mi mujer pertenecemos a ese grupo'.

En Alemania existe ahora mismo lo del 3G (medicado, recuperado de la enfermedad y con test realizado). Sin embargo cada vez hay más regiones que usan el 2G (medicado y recuperado) para entrar a cantidad de sitios. Y OJO además existe el 2G+ que quiere decir, que hay estar medicado o recuperado, pero con el test de antígenos para ambos grupos 🙂

Esta mañana hablaba con una amiga alemana, que ya hace tiempo se vacunó ella y su marido para poder viajar y que todo fuese más sencillo y ahora está asqueada de todo, porque la incidencia ha subido, porque tenían previsto irse unos días de vacaciones a no se que hotel, pero este ha cerrado, porque el ambiente es malísimo, etc. Y la digo, que ellos no deberían de preocuparse, porque llevan la pauta y me contesta que en muchos sitios además del pass elbichito con banderilla te piden el test. También la he preguntado que si se había puesto ya la tercera dosis y me dijo que el médico que les puso las dos anteriores (Moderna) se ha negado a poner más pinchazos y que estaba buscando otro sitio, pero que allí les habían dicho que Moderna no podía ser, que tenía que optar por otra marca y estaba enfadadísima, porque ellos no querían mezclar marcas.

Con esto se ve que aquellos que se pincharon para tener la vida más facil, resulta que ahora están teniendo más complicaciones y eso que no han tenido efectos secundarios graves y que se montaron en una montaña rusa de la que ya no se pueden bajar, porque no hay parada.
 
Ayer falleció un familiar muy cercano. Murió de repente, como está de moda. Como no había nadie más en casa, tuvieron que ir los bomberos a echar la puerta abajo.
Ya llevo dos familiares fallecidos en lo que va de año, y siempre después de meterse la banderilla en el cuerpo.
Como alguien me venga con que tengo que banderilla, juro ante Dios, lo juro, que le mando a paseo y no vuelvo a hablarle, aunque sea mi jefe.
 
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Doble Pensar de Carballo:
1- La Banderilla te evita pasar por la UCI.
2- La mayoría de los que están en la UCI son Medicado.
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Carballo - Doble Pensar Orwelliano:

Doblepensar (doublethink en inglés) es un neologismo que aparece en la novela 1984 de George Orwell, y que forma parte del léxico de la llamada neolengua.

Se trata un proceso de adoctrinamiento por el cual se espera que el sujeto acepte como verdadero lo que es claramente falso, o que acepte simultáneamente dos ideas mutuamente contradictorias como correctas, a menudo en contradicción con sus propios recuerdos o sentido de la realidad.
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Juan Manuel de Prada - Vivir con miedo:
 
Última edición:
El artículo es de pago y a lo mejor no os sale entero. A mí me ha ansioso todo. Lo pongo en el spoiler por si lo queréis leer. Es de Jano García, un conocido youtuber de línea crítica con lo pogre.

Occidente acostumbra a mirar con superioridad sarracena al resto del mundo desde hace décadas. Da igual si se trata de países con regímenes autoritarios, de los bárbaros afganos que son unos desagradecidos por no haber aceptado la democracia impuesta a través del fúsil y las bombas, o de esos rusos que no respetan a la oposición. Nosotros somos mejores que ellos, pensamos. Las resoluciones del «deeply concerned», que dicen ahora los horteras, surgen como racimos en la cuna de la burocracia de la Unión Europea (Bruselas). Allí se dan cita los gobernantes de la mayoría de Occidente para inyectarnos dosis de hipermoralismo sobre la libertad, la democracia, el Estado de derecho, la tolerancia y el respeto. Recuerdo cuando sacaban pecho porque los totalitarios chinos tapiaban a los infectados, los encerraban en casa y los espiaban mediante el teléfono móvil. «Esos no son nuestros valores», decían. «Menos mal que nosotros, demócratas de pro y enormemente comprometidos con la libertad, no hemos recurrido a eso». Pero, al final, nuestros burócratas, en un alarde de compromiso sólido con la libertad individual, han apostado por aplicar confinamientos desproporcionados, marcarnos con un QR como al ganado, exigirnos una prueba PCR para poder tomarnos una cerveza en un bar y, más recientemente, encarcelar en sus casas a las personas no banderilla. Ni siquiera China, régimen autoritario y liberticida donde los haya, se ha atrevido a tanto.
Los mismos burócratas que nos han llevado a niveles de endeudamiento público récord, cifras de paro elevadas, déficit desbocado, altas tasas impositivas y una crisis energética sin precedentes en las últimas décadas, aseguran que están enormemente angustiados por la salud y el futuro de los ciudadanos. Bajo el paraguas de la salud nacional, los países occidentales apuestan por confinar a los no medicado para ‘salvarnos’ entre vítores de un rebaño que da por supuesto que si la mayoría de su manada avanza en una dirección es porque es la correcta. La cuestión del pasaporte Elbichito deja sinsentidos como que una persona infectada (pero banderilla) pueda subir a un avión, acudir a un estadio, a un restaurante o un evento multitudinario, mientras que un no medicado que está sano no puede hacerlo. El pueblo, anestesiado, no se cuestiona nada y olvida que el debate nace bajo una premisa que es falsa. Las banderilla del Elbichito-19 (de las que servidor es partidario, siempre y cuando sea de forma voluntaria) otorgan protección a la hora de contraer la enfermedad de forma grave y de fallecer, pero no evitan la infección. De hecho, un medicado puede infectar a un no medicado. Ante este baño de realidad que desmonta el débil castillo de naipes en el que se cimientan las despóticas medidas aprobadas, se arguye que los medicado no infectan tanto como los no medicado a pesar del informe publicado por la CDC (Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades), que muestra que un medicado transmite la variante delta a otros individuos con la misma facilidad que aquellos que no lo están (aunque si bien es cierto que son infecciosos durante menos tiempo). Este hecho lo corroboraron Anthony Fauci y ‘The Lancet’, prestigiosa revista médica británica.

A lo largo de la historia, la división y discriminación de los seres humanos se realizaba en función del sesso, raza o religión. Sin embargo, con la llegada de la tecnología y el hipercontrol, los Estados occidentales apuestan por dividir a la población entre ciudadanos de primera y de segunda según las dosis que se hayan inoculado. Las imágenes de la policía patrullando las calles y centros comerciales austriacos en busca y captura del no medicado recuerdan a esas batidas que realizaba las SS en busca del judío que no contaba con el «certificado ario». El Occidente actual se parece mucho más al de principios del siglo XX que al de los años noventa: la dignidad del ser humano ha sido reducida a un código QR; los valores y la sarracena que forjamos, en los que todo lo radical y violento se antojaba imposible han perecid. La falta de humanismo, de respeto al prójimo y la comprensión con el distinto se han sustituido por un tsunami de irracionalidad y superstición que genera repruebo entre hermanos y etiqueta a los ciudadanos en buenos o malos según su postura respecto a la banderilla masiva y el pasaporte Elbichito. Desde todas partes insisten en que debemos someternos a las exigencias del ‘Estado protector’ sin rechistar, entregarnos a la superficial y vacía vida tecnológica, abrazar los cambios más indeseables y encadenar nuestro futuro a una élite poco apreciable que sólo piensa en su beneficio personal. Somos testigos, sin ser conscientes todavía de ello, de la más terrible derrota de la razón y del triunfo de la barbarie y la inmoralidad. Si aceptamos que nuestra libertad y nuestros derechos fundamentales pueden ser eliminados de la noche a la mañana, todo lo que venga después impuesto por las capillas sarracena que se autoproclaman defensores de la humanidad y del planeta, no tendrá fin.
Conviene recordar que todos los regímenes totalitarios nacen creando una dualidad que enfrenta al pueblo. Arios-judíos, burgueses-obreros, blancos-zainos, ricos-pobres y, en la actualidad, medicado-no medicado. En este perverso juego dialéctico en el que nos hallamos se justifica recortar nuestra libertad y aprobar leyes discriminatorias. La estrategia consiste en señalar a un enemigo que pueda ser considerado como el culpable de todos nuestros males. La élite gubernamental y sus voceros mediáticos saben que en la sociedad de ‘a mí no me afecta, me da igual’, que tanto recuerda al célebre poema del pastor Martin Niemöller, basta con señalar a un grupo minoritario como el enemigo. Confinar a los no medicado se ha revelado una estrategia errónea porque muchos medicado se solidarizan con ellos. Por ello, los demócratas occidentales ven necesario que los medicado también sean confinados y sufran las consecuencias para que su compasión sea sustituida por un repruebo acérrimo contra el que decidió no banderilla. Se trata de estrechar al máximo el porcentaje de disidentes con el fin de, posteriormente, aprobar leyes discriminatorias que cuenten con la indiferencia, cuando no el beneplácito, de un pueblo que acude raudo a la llamada de sus pastores. Ahora señalan a los no medicado, pero mañana irán a por los que solamente tengan dos dosis, pasado mañana a por los de tres y, finalmente, a por cualquiera que no cumpla los requisitos de las nuevas Leyes de Núremberg que especifican quién puede obtener el estatus de ‘ciudadano libre’. De la estrella de David al QR. En eso estamos.
Y el giro del "doctor" Carballo y friker jimenez, todo en un intervalo de pocos días . O se han "iluminado" , o quieren cubrirse las espaldas o algo traman.
 
Y el giro del "doctor" Carballo y friker jimenez, todo en un intervalo de pocos días . O se han "iluminado" , o quieren cubrirse las espaldas o algo traman.
Puede que se den cuenta de que se han equivocado... Que se han dado cuenta de que son marionetas. Se habrán medicado, y además, haciendo el trabajo sucio de los que están en las sombras. Es que hay que ser muy, pero que muy ingenuo...

Pasa lo mismo en el bando contrario... Hay gente que da la cara y dice abiertamente que no se banderilla, pero lo prudente es estar callado. A la hora de la verdad, si hubiera que ajusticiar a alguien son a todos esos que han ansioso en la televisión o en la prensa con nombres y apellidos... Es que hay que ser muy ingenuo. Se han dado cuenta de que están haciendo el trabajo sucio a alguien de muy arriba, y saben que ese de arriba los puede dejar tirados de la noche a la mañana...

Políticos, actores, deportistas, etc..., son gente prescindible. Recomiendo la entrevista a Miguel Bosé. Es uno de los que se ha dado cuenta de TODO. Descreído de la política y de que vivimos en un mundo de mentiras. Se le nota dolido. Como si se hubiera dado cuenta de que le han engañado toda su vida. Se le ve un buen tío. Sincero y honesto.
 
El artículo es de pago y a lo mejor no os sale entero. A mí me ha ansioso todo. Lo pongo en el spoiler por si lo queréis leer. Es de Jano García, un conocido youtuber de línea crítica con lo pogre.

Occidente acostumbra a mirar con superioridad sarracena al resto del mundo desde hace décadas. Da igual si se trata de países con regímenes autoritarios, de los bárbaros afganos que son unos desagradecidos por no haber aceptado la democracia impuesta a través del fúsil y las bombas, o de esos rusos que no respetan a la oposición. Nosotros somos mejores que ellos, pensamos. Las resoluciones del «deeply concerned», que dicen ahora los horteras, surgen como racimos en la cuna de la burocracia de la Unión Europea (Bruselas). Allí se dan cita los gobernantes de la mayoría de Occidente para inyectarnos dosis de hipermoralismo sobre la libertad, la democracia, el Estado de derecho, la tolerancia y el respeto. Recuerdo cuando sacaban pecho porque los totalitarios chinos tapiaban a los infectados, los encerraban en casa y los espiaban mediante el teléfono móvil. «Esos no son nuestros valores», decían. «Menos mal que nosotros, demócratas de pro y enormemente comprometidos con la libertad, no hemos recurrido a eso». Pero, al final, nuestros burócratas, en un alarde de compromiso sólido con la libertad individual, han apostado por aplicar confinamientos desproporcionados, marcarnos con un QR como al ganado, exigirnos una prueba PCR para poder tomarnos una cerveza en un bar y, más recientemente, encarcelar en sus casas a las personas no banderilla. Ni siquiera China, régimen autoritario y liberticida donde los haya, se ha atrevido a tanto.
Los mismos burócratas que nos han llevado a niveles de endeudamiento público récord, cifras de paro elevadas, déficit desbocado, altas tasas impositivas y una crisis energética sin precedentes en las últimas décadas, aseguran que están enormemente angustiados por la salud y el futuro de los ciudadanos. Bajo el paraguas de la salud nacional, los países occidentales apuestan por confinar a los no medicado para ‘salvarnos’ entre vítores de un rebaño que da por supuesto que si la mayoría de su manada avanza en una dirección es porque es la correcta. La cuestión del pasaporte Elbichito deja sinsentidos como que una persona infectada (pero banderilla) pueda subir a un avión, acudir a un estadio, a un restaurante o un evento multitudinario, mientras que un no medicado que está sano no puede hacerlo. El pueblo, anestesiado, no se cuestiona nada y olvida que el debate nace bajo una premisa que es falsa. Las banderilla del Elbichito-19 (de las que servidor es partidario, siempre y cuando sea de forma voluntaria) otorgan protección a la hora de contraer la enfermedad de forma grave y de fallecer, pero no evitan la infección. De hecho, un medicado puede infectar a un no medicado. Ante este baño de realidad que desmonta el débil castillo de naipes en el que se cimientan las despóticas medidas aprobadas, se arguye que los medicado no infectan tanto como los no medicado a pesar del informe publicado por la CDC (Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades), que muestra que un medicado transmite la variante delta a otros individuos con la misma facilidad que aquellos que no lo están (aunque si bien es cierto que son infecciosos durante menos tiempo). Este hecho lo corroboraron Anthony Fauci y ‘The Lancet’, prestigiosa revista médica británica.

A lo largo de la historia, la división y discriminación de los seres humanos se realizaba en función del sesso, raza o religión. Sin embargo, con la llegada de la tecnología y el hipercontrol, los Estados occidentales apuestan por dividir a la población entre ciudadanos de primera y de segunda según las dosis que se hayan inoculado. Las imágenes de la policía patrullando las calles y centros comerciales austriacos en busca y captura del no medicado recuerdan a esas batidas que realizaba las SS en busca del judío que no contaba con el «certificado ario». El Occidente actual se parece mucho más al de principios del siglo XX que al de los años noventa: la dignidad del ser humano ha sido reducida a un código QR; los valores y la sarracena que forjamos, en los que todo lo radical y violento se antojaba imposible han perecid. La falta de humanismo, de respeto al prójimo y la comprensión con el distinto se han sustituido por un tsunami de irracionalidad y superstición que genera repruebo entre hermanos y etiqueta a los ciudadanos en buenos o malos según su postura respecto a la banderilla masiva y el pasaporte Elbichito. Desde todas partes insisten en que debemos someternos a las exigencias del ‘Estado protector’ sin rechistar, entregarnos a la superficial y vacía vida tecnológica, abrazar los cambios más indeseables y encadenar nuestro futuro a una élite poco apreciable que sólo piensa en su beneficio personal. Somos testigos, sin ser conscientes todavía de ello, de la más terrible derrota de la razón y del triunfo de la barbarie y la inmoralidad. Si aceptamos que nuestra libertad y nuestros derechos fundamentales pueden ser eliminados de la noche a la mañana, todo lo que venga después impuesto por las capillas sarracena que se autoproclaman defensores de la humanidad y del planeta, no tendrá fin.
Conviene recordar que todos los regímenes totalitarios nacen creando una dualidad que enfrenta al pueblo. Arios-judíos, burgueses-obreros, blancos-zainos, ricos-pobres y, en la actualidad, medicado-no medicado. En este perverso juego dialéctico en el que nos hallamos se justifica recortar nuestra libertad y aprobar leyes discriminatorias. La estrategia consiste en señalar a un enemigo que pueda ser considerado como el culpable de todos nuestros males. La élite gubernamental y sus voceros mediáticos saben que en la sociedad de ‘a mí no me afecta, me da igual’, que tanto recuerda al célebre poema del pastor Martin Niemöller, basta con señalar a un grupo minoritario como el enemigo. Confinar a los no medicado se ha revelado una estrategia errónea porque muchos medicado se solidarizan con ellos. Por ello, los demócratas occidentales ven necesario que los medicado también sean confinados y sufran las consecuencias para que su compasión sea sustituida por un repruebo acérrimo contra el que decidió no banderilla. Se trata de estrechar al máximo el porcentaje de disidentes con el fin de, posteriormente, aprobar leyes discriminatorias que cuenten con la indiferencia, cuando no el beneplácito, de un pueblo que acude raudo a la llamada de sus pastores. Ahora señalan a los no medicado, pero mañana irán a por los que solamente tengan dos dosis, pasado mañana a por los de tres y, finalmente, a por cualquiera que no cumpla los requisitos de las nuevas Leyes de Núremberg que especifican quién puede obtener el estatus de ‘ciudadano libre’. De la estrella de David al QR. En eso estamos.

Es tremendo el vertiginoso giro que esta tomando esto.
 

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