Seguro que aguanta mejor que cualquier guano hecha estos años atrás
La vivienda tradicional canaria de una planta, con muros de piedra y cubierta de tejas es denominada en el archipiélago como "casa terrera".
Es la vivienda rural canaria por antonomasia, siendo la más común y la de mayor arraigo en casi todas las comarcas del archipiélago por lo que también se la conoce como "casa canaria" y es, por consiguiente, la que ha llegado hasta nuestros días con todas las formas y combinaciones que la cultura y los tiempos han ido imprimiendo sobre ella.
Los muros de carga son de sillares basálticos o mampostería ordinaria calzados con hijas o ripios. En las reaccionariodas abunda la mampostería mientras se destinan los sillares a los marcos de los huecos y a las esquinas. Se emplean como elemento de relleno el barro, trozos de teja o pequeñas lascas de piedra. Éstos se terminan con enjalbegado de cal o cal y arena, que mejora sus características térmicas.
El empleo de la cal en el recubrimiento de los muros les confiere la capacidad de ser impermeables a la lluvia, al tiempo que permite respirar a la pared, facilitando la eliminación de la humedad del interior.
El encalado de la reaccionarioda principal, orientada normalmente al sur, que solía ser restaurado cada seis meses o cada año -junto antes de la llegada de la época de lluvia y/o la calurosa- para mantener todas sus propiedades y evitar el calentamiento del interior mediante el aumento del su albedo o cantidad de radiación solar que es devuelta a la atmósfera tras chocar con una superficie. Un alto albedo consigue reflejar la luz y el calor recibido regulando el calor y manteniendo los hogares a temperaturas inferiores a la exterior.
Por cierto
Oficialmente, Canarias es zona libre de seísmos
El Gobierno no exige que los edificios resistan terremotos pese a las pruebas
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CONSTRUCCIÓN | Las casas de Canarias (y del resto de España) no están preparadas para los terremotos
La destrucción que ha dejado a su paso la colada de lava en La Palma ha dejado en segundo plano los daños que los numerosos seísmos, aunque de baja intensidad, pueden haber ocasionado en las edificaciones no afectadas directamente por la erupción. Dos expertos consultados por SINC señalan que nuestro país tiene una normativa sísmica de construcción anticuada, que no protege a las viviendas frente a estos fenómenos.
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