Es un gran libro costumbrista.
Ahora te hablo por propia experiencia: entre los 10-18 años salía a cazar y pescar con dos vecinos míos unos 10 años mayores que mi padre.
Para sustentar a sus familias no les llegaba con su sueldo en la construcción y se dedicaban a la caza, pesca y recolección de todo lo aprovechable que hay en el campo, la caza menor, pesca de río con trasmallo, ranas, lagartos (muy apreciados), caracoles, espárragos, cardillos, criadillas de tierra, etc.
Ellos acabaron trabajando en la construcción, pero en su juventud se ganaban el pan cazando fieras y vendiendo las pieles, y de paso con todo lo que he enumerado anteriormente, que se lo compraban en bares y ultramarinos de la época.
Nutrias, jinetas, ardilla de agua, cualquier bicho silvestre era aprovechado para comer su carne, incluso las culebras bastardas.
Tuve la gran suerte de escuchar historias de hambre, necesidad y supervivencia.
Perdonad por el off-topic.