Si.
Parece que no entiendes que yo digo que mi naturaleza es divina, al igual que la tuya. No estoy diciendo que yo sea el único dios. Digo que mi naturaleza es divina al igual que la de todo lo demás. Que vivimos en es una ilusión, esa ilusión, no hace pensar que existimos como algo separado de dios, y eso es origen de La Lilah, el juego divino.
Tú, yo, el demiurgo o lo último que imagines es de naturaleza divina en esencia, es el papel que juegan en el tablero lo que no es dios. Son actores en una obra de teatro, sus personajes no son dios, son personajes, pero los actores son todos de esencia divina, son todos llamas del mismo fuego.
De otra forma, si digo que yo no soy de naturaleza divina, lo que estoy afirmado, es que por una parte está dios, y por otra parte estoy yo. Luego ese dios no es omnipresente, ya que no está en mi, y si no es omnipresente, no es dios. Es un impostor.
Así que desde mi punto de vista, o dios está en todas partes o no le reconozco como tal. Y si está en todas partes, también está en mi. Y si dios está en mi, no necesito ni libros sagrados, ni maestros, ni intermediarios de ningún tipo. Lo único que necesito es trascender mi personaje ilusorio para llegar a mi esencia divina.
Espero así, que comprendas que el demiurgo, Satán, el papa o cualquier persona, son personajes cuya realidad esencial es divina.