El problema fundamental del PoS es que no dispone de un canal de comunicación seguro para poder alcanzar un consenso sobre qué cadena es la "legítima" y esto implica que, en cuanto aparecen cadenas atacantes (que, recordemos, no cuestan nada de producir), hay que acudir a algún canal de comunicación seguro para poder empezar a consensuar allí cuál es la cadena válida.
Y ese problema es, específicamente, al que Satoshi Nakamoto encontró solución mediante Bitcoin: que un grupo indeterminado de nodos pueda establecer un consenso a través de un canal de comunicación inseguro (=internet).
Así pues, las "soluciones" a este problema que las shitcoins PoS ofrecen, o bien vulneran la parte de "grupo indeterminado de nodos" convirtiéndolo mágicamente en un grupo determinado, por ejemplo sacándose de la manga nodos maestros, coordinadores, o guano similares, y que implican claramente una centralización, o bien vulneran la parte de "a través de un canal de comunicación inseguro", que implica necesariamente la pérdida del anonimato a través de sistemas de puntos de prestigio o de identificación de usuarios, lo que implica muchos problemas de seguridad.