Bueno, este hilo me llega tarde pero voy a aprovechar para contar mi historia con la oración.
Empezaré diciendo que aunque educado en el catolicismo, siempre fui agnóstico. Estudié algo de filosofía, y quizás mis creencias estaban más cerca de lo que yo pensaba que era el budismo que otra cosa. Siempre he sido bastante espiritual, en el sentido de que he notado cosas que no cuadraban con una mentalidad mecanicista de la vida. De todas formas siempre las tenía ahí, un poco apartadas, si habéis leído el Siddhartha de Hesse sería algo así como cuando se embarca en la vida mundana. Y como el protagonista de esa historia poco a poco me fui haciendo más "material" y cometiendo muchos pequeños errores. Antes de empezar con el meollo de la historia, me gustaría decir que la música era ya la única costumbre espiritual que mantenía, creo que Nico hace bien dándole tanta importancia, para mi la música es lo más cercano al "lenguaje" del alma.
En mi vida últimamente se estaban acumulando muchos desastres, no hablaré de ellos pero digamos que allá por mayo, en pleno confinamiento se concentraron todos juntos. Estaba solo, todo el día encerrado en una casa que tenía habilitada únicamente para pasar cortas temporadas, es decir, no tenía a penas comodidades ni diversiones. Un día, me llego una noticia realmente mala, que junto al confinamiento me hacían sentir además de todo las otras emociones, terriblemente impotente. He de decir que llevaba tiempo sin dormir bien, una vocecita insidiosa en mi cabeza no me dejaba conciliar el sueño hasta muy tarde, y más preocupante aún, pese a que no contemplaba la opción del quitarse la vida, en determinadas ocasiones, por ejemplo al tender la ropa, notaba un impulso de saltar al vacío. Era algo externo, ajeno a mi voluntad, pero que iba haciéndose más fuerte con el tiempo.
Pues bien, durante un par de días esa incapacidad de dormir fue en aumento, hasta desesperarme completamente. Intenté todo excepto medicarme, pero nada daba resultado. Una noche, a las tantas de la madrugada, y cuando ya había contando más de mil sin ningún resultado, y como ya digo completamente desesperado, intenté probar con algo repetitivo diferente a contar para ver si me relajaba. Así que puse a decir el padre nuestro, aprendido en mi infancia. La primera vez lo hice tal cual recitaba uno tras otro los números, sin fe ni convicción ni nada de nada. Si embargo la vocecita que me atormentaba cesó y me quede más relajado aunque seguía con un gran dolor interno. Visto que me había funcionado, seguí repitiendo la oración mecánicamente, y cada vez estaba mejor. Finalmente empecé a verdaderamente rezar, y me sentí mucho mejor, y pude dormir.
Al día siguiente, aunque seguía interiormente mal, estaba mucho mejor. Empecé a descartar los malos sentimientos, a perdonar a gente que me había fallado gravemente, y a seguir rezando el padre nuestro con mayor fe cada vez. Desde entonces, con pequeñas recaídas ocasionales todo ha ido mejorando ostensiblemente. Estoy en paz, han desaparecido completamente esos impulsos malignos y la vocecita casi también por completo. Cuando he tenido algún nuevo problema he rezado pidiendo una solución y siempre se han cumplido mis deseos. Supongo que desde una óptica materialista simplemente me he autosugestionado provocando una mejoría, pero entonces recomendaría a los siquiatras que recetaran más rezos y menos pastillas, porque a mi me ha funcionado maravillosamente.
Lo comento citándote pero, va en general para el hilo.
A resultas de abrir este hilo ocurrieron MUCHAS cosas en mi vida (ni las cuento, no viene al caso) pero, entre las que ocurrieron, estuvo la de enterarme (estudiar) más a fondo la vida de los místicos cristianos.
No voy a relatar el asunto largo pero a lo que voy es que, entre los ortodoxos, se hizo fuerte el uso de lo que ellos denominan "La Oración de Jesús" que básicamente dice:
- Señor Jesús, Descendiente de Dios, Ten piedad de mi, que soy pecador.
Tiene variantes porque la puedes acomodar un poco (ilumíname, ayudame, auxiliame, etc.)
Más datos aquí:
Ora sin parar con la oración de Jesús
Pues bien, dado que las oraciones son "tecnología", tanto humana (psicológica) como sobrenatural, usar las buenas herramientas es muy útil.
La Oración de Jesús tiene un efecto de "mantra" brutal. Mil veces mayor al Padrenuestro o el AveMaría.
Y se me hace que tiene un "camino abierto en el cielo" gigantesco. Es que te pones a rezarla y sientes como los pelos de brazos y nunca se electrizan.
Se recita varias veces. Algunos lo hacen 100 veces a la mañana, mediodía, tarde y noche. Yo me conformo con 30-40 veces mañana, mediatarde y noche... es IM-PRE-SIO-NAN-TE como te cambia el día y la personalidad y las emociones y la perspectiva.
Y miren que soy fanático del Rosario... pero ahora uso mi Denario (Nota para los que tienen denarios) para llevar la cuenta de las repeticiones (son tres o cuatro "vueltas" de las diez cuentas).
Si supiera hacer nudos bonitos (como algunos compañeros que conozco) me haría un chotki (nombre del Rosario ortodoxo) de 33 cuentas y lo usaría en una sola pasada (33 a la mañana, mediatarde y noche). Como no tengo esas habilidades que otros tienen, en vez de fabricarme un chotki uso mi Denario para no perder la cuenta.
El Rosario Ortodoxo
Como es una oración muy corta, la ventaja que tiene es que, en tres minutos (o menos) la has repetido 30 veces y te queda la batería cargada por varias horas.
Obviamente sabemos que orando, no va la cosa de "repetir palabras vanas", pero arrancas en frío, te vas metiendo y al cabo de las 10 primeras repeticiones ya sientes que el canal energético con el plano espiritual está abierto y derrama Gracias sobre tí a baldazos.
No en vano los místicos ortodoxos la repiten 1000 veces al día.
Les garantizo que con 100 repeticiones diarias (30-30-30) se van a sorprender.
Hagan la prueba YA MISMO de darle a una tanda (son tres minutos) y van a tener un pequeño atisbo de lo que les digo... luego sigan con más tranquilidad (al levantarse, a mediatarde y al irse a la cama) y lo van a experimentar en carne propia.
Les recuerdo que la pueden cambiar levemente según lo que necesiten o prefieran. Por caso:
- Señor Jesucristo, Descendiente de Dios Todopoderoso, Ayúdame.
O bien:
- Señor Jesucristo, Descendiente de Dios, dame Fe.
etc.