Eso que dices da la pista de lo que pasa en arte y en ciencia a menudo: en cada disciplina hay un lenguaje subyacente cuyo dominio es condición necesaria (que no suficiente) y camino al entendimiento de la misma. En general es muy dificil crear algo en una rama del conocimiento si no se domina el lenguaje de la misma.
¿Cuál es el problema de tanto aspirante a escritor, músico, fotógrafo, pintor, etc, etc? El primero e insalvable es que no se han formado lo suficiente para lo que pretenden hacer.
Hace muchos años alguien, con la mejor intención, me regaló un libro de un presentador de telediarios llamado Fernando González Delgado. En una sola página, sólo hacía falta una, se notaba lo que comento. Ese señor no tenía vocabulario, ni gracia para construir las frases, ni talento, y lo que es peor, nada que decir. Todavía me duele el tiempo que perdí leyendo esa página y varias frases más hojeando el libro por si era diferente más adelante.
Eso mismo pasa en música, donde se nota mucho, porque se escucha. Entre los que se lanzan a componer sin haber estudiado composición ni haber escuchado demasiada música, y los que sí han estudiado pero no tienen nada que decir, se perpetran anualmente un número considerable de truños sonoros.
En las disciplinas científicas también sucede continuamente, pero se nota menos, porque a diferencia de la música, el lenguaje de las ciencias no es universal: para advertir que alguien ha perpetrado una trivialidad en matemáticas hay que entender el lenguaje matemático y tener conocimientos específicos de la rama particular sobre la que se escribe.
Douglas Hofstadter escribió un gran libro (Gödel, Escher, Bach) y una caterva de réplicas. Piqué al comprar una de ellas por el título (yo soy un bucle infinito), y es un libro absolutamente prescindible. Pero al menos contenía una anécdota interesante: hablaba de que las almas tienen tamaño, como las cosas y en un momento dado comentaba que en un libro de no recuerdo si estudios o preludios de Chopin, el editor había dejado una nota: absténganse de tocarlo personas con el alma pequeña.
Yo no sé si los escritores de libros son los nuevos simple, pero los escribidores de libros y que no tienen nada que decir o no saben decirlo, abundan. Yo creo que los simple son más bien sus lectores.