Pues lo que pasó con Endesa, más o menos.
Los alemanes se quedarían con la parte exterior que les gustase o que mejor se integrase en su empresa, venderían todo lo demás, recuperando en el camino lo pagado, exprimirían como un limón a telefónica España, se llevarían para Alemania hasta los routers del adsl autoinstalable de hace veinte años, y después, un par de megadividendos para acabar de vaciar la caja, tal vez una escisión en otra empresa de la red de cable española, que se vendería muy bien, y cuando lo que quedase fuese equivalente a amena, tal vez lo venderían a masmovil o mantendrían la explotación.
En el camino se acabarían las puertas giratorias, se dejaría de salvar a prisa, nadie pagaría las burradas que se han pagado por derechos de fútbol, los titiriteros se quedarían sin el principal productor cinematográfico español, y a medio plazo España dejaría de tener una de las mejores redes de fibra de Europa. Unas cosas son buenas, y otras malas.
Y Telefónica habría dejado de existir, lo que llevaría la felicidad a muchos internautas.
Pallete seguiría tan forrado o más, y los que ayudasen a los alemanes a desmantelar telefónica también se forrarían bien el riñón.