Perfecto.
Usted ha decidido creer en ciertas cosas, a pesar de las evidencias científicas que lo desmienten, y no cree en otras, a pesar de los datos que lo confirman.
Está en su derecho, como en tiempos de la Edad Media seguir pensando que la tierra es plana, y que las enfermedades se curan con sangrías.
El problema, igual que en la Edad Media, es cuando el oscurantismo y la ignorancia se transforman en rechazo hacia todo aquel que no comulga con su fe religiosa.
Por suerte para mí, no creo en religiones, sino en el método científico. En hechos contrastables.
Todos los elementos que cita como ausencia de justificación del […] son precisamente los que los expertos han analizado para confirmar el fenómeno.
De nuevo, donde usted ve falta de evidencia científica únicamente existe su propio desconocimiento y limitación personal a entender esos elementos.
No es grave, no todo el mundo ha estudiado ciencia.
Lo grave es pensar de manera tan cerrada. Triste vida la suya, presa de conspiraciones, fruto de su incapacidad para entender la realidad.
Hace tiempo que no necesitamos a dios, las causas y los efectos son de sobra conocidos.
Mi conocimiento de la realidad me dice que, en mi pueblo, hace la misma temperatura que todos los demás años que he vivido, bastantes ya. Mi realidad me dice que en mi entorno no hay ningún cambio meteorológico que justifique que me cobren impuestos en nombre de un supuesto calentamiento.
Aquí, en Murcia, hace el mismo calor que hace 50 años, y el mismo frío. He conocido nevadas de 1 metro (año 1980) y olas de calor y sequías pavorosas. A día de hoy no veo evidencia científica de que en mi pueblo haga más calor que de costumbre, ni más frío que otros años, ni más lluvia, ni más o menos de nada.
¿O el método científico se resume, en la actualidad, en comerse todo lo que "los expertos" dicen? Expertos, expertos, expertos que cobran millonadas por anunciar futuros apocalipsis climáticos. ¿Dice que yo no tengo pensamiento científico? ¿Y los expertos en apocalipsis climáticos sí son científicos?
Como Santo Tomás, cuando meta el dedo en la llaga me lo creeré. Cuando en el Segura baje como el Duero de agua, cuando La Manga se hunda bajo las procelosas aguas del Mediterráneo (profecía vieja ya), cuando se hielen los melones en mayo, cuando la almendra se coseche en julio. Pero, de momento, y a pesar de lo que usted diga, el mundo sigue funcionando como ha funcionado siempre.
No, ahora pago impuestos por no sé qué de que hace más calor que ha hecho nunca.
Como decimos en Murcia, eso del calentamiento son puntas de pijo y cáscaras de melón. He conocido años de todos tipos, he leído las cabañuelas (que me enseñó el Tío Rojo del bancal hondo), cuando huelo el cartagenero, sé que viene agua.
Aquí no se ha calentado nada, oiga.
Aunque lo publique la National Geographic, en Murcia no hay calentamiento, oiga.