Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

ESQUELA CON MEMORIA HISTÓRICA
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JULIO DOMINGUEZ ARJONA
25 de Agosto de 2007

Ayer aparecia publicada esta esquela en ABC de Sevilla y esto es lo que pasa cuando se aborda la recuperación de la memoria histórica, porque verán la memoria es colectiva, no selectiva.-

Efectivamente en la madrugada del 24 de Agosto de 1936 una selección de presos efectuada por policías y milicianos , llevados a los sotanos de la quinta galería de la Cárcel Modelo de Madrid , siendo asesinados, entre otros, los siguientes presos políticos algunos de ellos conocidos por una vida política al servicio de la democracia:

Don Julio Ruiz de Alda , aviador militar, , tripulante del glorioso avión Plus-Ultra, fundador de la Falange Española, en la que acompañó desde un principio a José Antonio Primo de Rivera. Curiosamente el 28 de julio de aquel año su esposa, le comunica que había obtenido su libertad , la cula rechaza, por su lealtad para con sus camaradas, lo que le costaría ser cancelado. Mas curioso fue que su esposa Amelia Azarola y el descendiente menor morirían, pocos meses después en un accidente de coche, en misteriosas circunstancias .-( Ver El Buenos Aires y le Plus Ultra , Un submarino en el Guadalquivir )

Don Fernando Primo de Rivera Saenz de Herredia Aviador, Capitan de Caballeria, y Médico, hermano del Jefe de la Falange Española Jose Antonio que lo cancelar .Alicante, 20 de noviembre de 1936..-
Don Enrique Mantorras Paez , falangista, cuyos error fue abjurar públicamente de los "dogmas comunistas"en un libro que publicó con el título de El comunismo en España. Cuando aquella madrugada lo fusilaron contaba con veintitrés años .-

Tambien podrian figurar en esa esquela al morir asesinados en el mismo sitio y a las misma hora :

Don Melquiades Alvarez Gonzáles , Decano del Colegio de Abogados de Madrid, Fruta durante muchas legislaturas, Jefe del Partido Republicano Liberal Demócrata y ex Presidente del Parlamento.

Don José Martinez de Velasco, Jefe del Partido Agrario, ex Ministro de la República.

Don Manuel Rico Avelló, ex Ministro y ex Alto Comisario de España en Jovenlandia durante la República y Fruta a Cortes en 1936. Como Ministro de la Gobernación, en 1933, siendo entonces Jefe del Gobierno Martínez Barrio.-.

Don Oswaldo Fernando Capaz, General del Ejército y colonizador de Ifni durante la República.( Explique usted a un niño de la LOE lo de Ifni Sidi Ifni y Fernando Po )

Don Ramon Alvarez Valdes y Castañon , ex Ministro de Justicia de la República, miembro del Partido Republicano Liberal Demócrata y Fruta a Cortes en 1936.

Don Rafael Esparza, Fruta a Cortes; Don Francisco Javier Jimenez de la Puente , Conde de Santa Engracia; Don Rafael Villegas Montesino , General del Ejército; Don Jose Maria Albiñana , Abogado, Médico y Fruta a Cortes en 1936.;

Don Santiago Martín Báguenas, Comisario de Policía.

.................es complejo esto de la recuperación de la memoria histórica .-
 
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Se cumplen 80 años del asesinato de Alfonso Rodríguez Santamaría, subdirector del diario ABC y presidente de la Asociación de Prensa de Madrid. Fue cancelado una noche de verano por una patrulla de milicianos republicanos-marxistas de prensa
«En la noche del 20 de agosto de 1936, en las soledades de la Dehesa de la Villa, un pelotón de forajidos arrancaba a balazos la vida del que fue subdirector de ABCy presidente de la Asociación de Prensa de Madrid, Alfonso Rodríguez Santamaría». Así contó este diario la trágica gloria de uno de sus periodistas estrella tres años después, y una vez acabada la guerra entre las dos Españas, en 1939.
Rodríguez Santamaría era un conocido y prestigioso periodista que había comenzado su carrera en 1902 en los diarios «El Correo» y «España». En el año 1905 Torcuato Luca de Tena lo llamó para colaborar en el nuevo proyecto de ABC cuando el semanario pasó a convertirse en diario. Ligó su vida profesional a estas páginas y, en 1918, fue nombrado subdirector del periódico que había revolucionado la prensa española.

Su prestigio como reportero y columnista cabal, riguroso y sensato hizo que sus compañeros lo eligiesen para representar a todo el gremio de periodistas. Entonces, tras la dimisión de Alejandro Lerroux en abril de 1935, se puso al mando de la presidencia de la Asociación de Prensa de Madrid .

Desde 1939, al término de la contienda, la APM conmemoró a su fallecido presidente instituyendo el premio Rodríguez de Santamaría. Este se otorgaba a la mejor labor periodística que se llevaba a cabo cada año, pero en 1969 se decidió premiar con él los méritos de toda una vida profesional.

Así contó ABC su gloria
En aquellos días de terror, Santamaría no quiso huir ni esconderse. Muchos de sus compañeros le instaban a ampararse en una Embajada, incluso la Legación China ya le había ofrecido su asilo. Pero el subdirector contestaba siempre lo mismo: «Yo no creo correr peligro. No he hecho daño a nadie. A la presidencia de la Asociación he ido con los votos de rojos y no rojos. No tienen de mí un solo agravio. No creo que quieran hacerme daño».
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«Vente con nosotros», le dijeron los agresores. Fue trasladado a la checa del Círculo de Bellas Artes, donde fue torturado y juzgado por un tribunal popular. Y todo, «por no haber hecho nada», según reiteraba el periódico. A las pocas horas lo fusilaron con dos disparos, uno en el pecho y otro en la cabeza.

Antes de ser sacado de su casa por la patrulla de milicianos, Santamaría había pedido a su criada que avisara a su viejo amigo Fernández Pino, «que por su calidad de reportero de sucesos de ABC tenía todavía accesos policíacos». Presa de terribles presentimientos, este empezó activamente sus gestiones hasta bien entrada la mañana siguiente. Alguien dijo que en el cementerio había un cadáver que, por las señas y las iniciales de la camisa, podría ser el presidente de la Asociación de Prensa.

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Hoja de servicios de Rodríguez Santamaría y la ficha de José Asenjo

«En el deposito del cementerio no se podía dar ni un paso. Por todas partes se amontonaban los cadáveres de hombres y mujeres en número aterrador». Varias personas buscaban entre aquellos despojos de seres humanos el rostro de un ser querido. Sobre una mesa yacía el cuerpo de Santamaría . «Manos crispadas, piernas encogidas, pero con una gran serenidad en el rostro», describió el periódico. Muy cerca de él, en el suelo y sobre un montón de cadáveres, estaba el también fallecido y amigo de profesión, José Asenjo.

La tarde del 21 de agosto, una pequeña comitiva formada por miembros de la APM escoltó la tumba de su compañero. Este diario recordó así el suceso en el tercer aniversario de su fallecimiento con las siguientes palabras : «Así murió aquel caballero sin tacha, aquel periodista ilustre, aquel hombre bueno que, durante más de un cuarto de siglo, laboró en las columnas de ABC por la grandeza del honor de España».
 
Carta abierta a Santiago Abascal

Me llamo Lorenzo Parra. Soy un parado de una capital de provincias española, una cualquiera, ni muy grande ni muy pequeña.

A tan solo unos días de que en las elecciones andaluzas haya irrumpido con sorprendente fuerza su partido, debo explicarle por qué hace unos años irrumpió, con más fuerza todavía, otro partido al que yo voto: Podemos. Muchos se asustaron y llamaron comunistas, chavistas, terroristas o antiespañoles, entre otras lindezas, a sus miembros y sus votantes, y se desató toda una campaña mediática contra ellos con el objetivo de desactivarlos. Su partido no sufrirá una igual, puede estar seguro.

Mire usted, señor Abascal:

Cuando usted culpa a un partido que no ha gobernado, Podemos, de todos los males de España y calla sobre la corrupción salvaje de los que sí lo han hecho, nace un antifascista.

Cuando usted se golpea el pecho porque se desentierra a Franco mientras se burla de los miles de ESPAÑOLES que siguen enterrados en las cunetas, nace un antifascista.

Cuando presume de constitucionalista mientras calla ante las amnistías fiscales ANTICONSTITUCIONALES, nace un antifascista.

Cuando propone eliminar las autonomías mientras usted ocupó un escaño en el parlamento vasco, nace un antifascista.

Cuando el partido al que usted perteneció muchos años, el PP, regala 60 000 millones de euros de todos los españoles a la banca mientras usted incivil a los forasteros, nace un antifascista.

Cuando apoya las políticas de recortes neoliberales mientras usted lleva décadas viviendo de lo público, nace un antifascista.

Cuando habla de cambio en España usted que llegó a la política de la mano de Esperanza Aguirre, nace un antifascista.

Cuando a usted le molestan tanto los chalets de unos pero no los áticos de otros, nace un antifascista.

Cuando está todo el día con la palabra España en la boca porque lo único que tiene que ofrecer son banderas, que no se comen, nace un antifascista.

Cuando usted habla de libertad y no permite ni siquiera que los españoles decidan su propio modelo de Estado, nace un antifascista.

Pues eso, señor Abascal, ya no le canso más.

La solemnidad y la fe ciega en cosas abstractas como la nacionalidad o la bandera, son peligrosas. Es bueno, de vez en cuando, tirar la bandera de un manotazo porque, a menudo, se esconden detrás de ella muchas cosas que la carcomen y es entonces cuando se rompen los países. No por ello se es menos español. Algo de iconoclastia es muy sano.

No tenga tanto miedo a Podemos y sus votantes, que somos tan españoles como usted y, en este país, los únicos que han impuesto dictaduras incivil no han sido los comunistas, ni los chavistas, ni los reptilianos, sino quienes todos sabemos.

En fin, no le invito a mi casa porque ya le conozco: ustedes son los de siempre pero sin la máscara sonriente que se solían poner.
 
Bajo el comunismo vivíamos mejor: la ex-Yugoslavia es comparativamente más pobre hoy que en 1989

Rusia echa de menos a Stalin. O más bien, los tiempos edulcorados de preeminencia global y relevancia internacional. Pese a las múltiples miserias de la Unión Soviética, los ciudadanos rusos añoran hoy el halo imperial y, de forma bastante significativa, la parcial prosperidad de aquellas décadas. Lo cierto es que Rusia no ha ido demasiado a mejor desde la caída del muro de Berlín, y de ahí que la nostalgia soviética sea muy real (para pasmo de la opinión Occidental).
El ejemplo ruso no es un caso aislado. Otros países viven fenómenos similares. Los más significativos son los balcánicos, en especial aquellos que configuraron la Yugoslavia comunista. Pese a los explosivos acontecimientos que precipitaron su caída, entre guerras étnicas inigualables en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, hay cierta "yugo-nostalgia". En 2012, los jóvenes serbios y bosnios declaraban creer que sus padres habían tenido mejores oportunidades.
Una encuesta de Gallup de 2017 ponía cifras al fenómeno: alrededor del 81% de los serbios juzgaban desastrosa la disolución de Yugoslavia; compartían tal opinión el 77% de los bosnios, el 65% de los macedonios, el 41% de los eslovenos y el 23% de los croatas. Como es lógico, las cifras variaban por región (no todas se vieron igual de beneficiadas o perjudicadas), pero en líneas generales mostraban una tendencia: una parte de los ex-yugoslavos añoraba Yugoslavia.
Como en todo fenómeno relativo a la memoria, hay mucho de idilio injustificado. Es un mecanismo psicológico natural y reactivo. Pero también hay base material para que los ex-yugoslavos echen de menos los tiempos de Tito: como revela este estudio, hoy en día todos los países de la antigua Yugoslavia son comparativamente más pobres de lo que eran entonces, con la significativa excepción de Eslovenia. En 1989, todos ellos estaban más cerca de Europa que hoy.

El grado de integración, año a año.

Si tomamos el PIB per cápita de cada país y lo medimos en un porcentaje donde el bloque clásico de la UE (los quince) representa el 100%, la mayoría de países balcánicos ha ido a menos. Por ejemplo, Croacia en 1989 se ubicaba en un 56,8% en relación al resto de Europa, pero para 2017 sólo alcanzaba el 48,5%. Bosnia y Herzegovina ha pasado del 30% en 1989 al 23% en 2017. Macedonia, del 33% al 27. Montezaino, del ¡51%! a un alucinante 32%. Y Serbia del 45% al 31%.
En agregado, los Balcanes occidentales, la Yugoslavia comunista, han pasado del 35,4% al 27,6%. Los serbios, bosnios, montezaininos y croatas de 1989 estaban más cerca en poder adquisitivo y nivel de vida del europeo medio que los serbios, bosnios, montezaininos y croatas de hoy. La única excepción al axioma es Eslovenia, el primer país en independizarse y el más dinámico de la unión: si en 1989 se ubicaba en el 69,8% en 2017 ya ha rebasado el 75%. Es el más rico y la excepción.
Por un lado, podríamos pensar que se trata de algo normal: al fin y al cabo varias guerras destruyeron el tejido económico del país, y una estructura política ineficiente posterior (como la bosnia o la kosovar) hicieron imposible que las nuevas repúblicas independientes comenzaran con buen pie. La transición de una economía estatal y dirigista a una de libre mercado sería lenta. Pero la lectura choca con lo que sucedió en el resto del Este de Europa, donde todos han ido creciendo.

Sarajevo en 2015. (Damien Halleux Radermecker/Flickr)

En los propios Balcanes, por ejemplo, países como Albania han pasado del 15% de convergencia al 23% en el mismo periodo de tiempo. Bulgaria pasó del 34,5% de convergencia en 1989 al 23,7% en el año 2000, pero desde entonces ha recuperado el tiempo perdido y ha vuelto a rondar el 40%. Rumanía, Hungría, Eslovaquia, Estonia o Lituania, países pobres antes de la caída del muro, cuentan historias similares: decayeron tras 1989, pero tocaron fondo y comenzaron a crecer. Hoy son más ricas de lo que eran durante la era soviética, gracias en parte a la Unión Europea.
En la antigua Yugoslavia nada de esto es cierto. Bosnia tiene hoy una de las tasas de desempleo juvenil más exorbitantemente altas de todo el continente, y en Kosovo toda una generación se aboca a un futuro laboral casi inexistente. Y aunque pueda existir la tentación de explicar la parálisis económica por las guerras (que jugaron un evidente factor), hay que tener en cuenta que han pasado ya más de dos décadas desde los últimos bombardeos. Hay algo más.
No es casualidad que sea Eslovenia el único país que ha ansioso a flote desde el fin de la Yugoslavia comunista. El país siempre interpretó la independencia como una oportunidad económica, y desde entonces su rápida integración con los mercados europeos (fue el primer estado balcánico en ingresar en la Unión Europea, nueve años antes que Croacia) le permitió elevar sus estándares de vida muy rápidamente. Pero para todos los demás, el tópico es cierto: bajo el comunismo vivían mejor.
 
Sobre la gran mentira de la “represión franquista” – Tomás García Madrid
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Desde hace años, pero especialmente desde que el Gobierno de Rodríguez Zapatero sacó adelante en 2007 (con la ayuda del PP) la Ley de Memoria Histórica, se insiste desde la izquierda con una versión sobre lo que llaman la “represión franquista”. Los tertulianos hablan de cifras muy elevadas de “represaliados del franquismo”, llegando a hablar de medio millón de ejecutados y de “campos de concentración”, en un relato que considero falso y exagerado, inspirado en lo que hubieran hecho ellos caso de ganar la Guerra.


¿Qué hay de verdad en todo ello? A mi juicio, NADA, como en todas las campañas de intoxicación de la izquierda,
pero a base de repetirlo una y otra vez consiguen no solo que la gente se lo crea, sino que lo interioricen y lo reciten como papagayos, incluidos algunos que en su árbol genealógico tienen una o varias víctimas de las hordas rojas.

La Dirección General de Memoria Histórica, un organismo que considero disparatado, lleva más de diez años y millones de euros gastados en intentar descubrir los miles de fosas comunes que – según ellos – hay en las cunetas de las carreteras de España y lo poco que han encontrado son los restos de prisioneros de guerra nacionales ejecutados por los rojos o los restos de republicanos asesinados por sus propios correligionarios, por lo que en un ejercicio de sectarismo sin parangón los han vuelto a enterrar.

En España hubo una guerra, una guerra cruenta y larga, consecuencia de la anarquía revolucionaria instigada por el Frente Popular, con los crímenes atroces y las salvajadas por todos conocidas, no solo en los frentes de guerra sino, con igual o mayor intensidad si cabe, también en la retaguardia donde fueron asesinados cerca de 100.000 inocentes, incluyendo más de 8.000 religiosos. Gracias al esfuerzo y al sacrificio de millones de españoles liderados por el general Franco, muchos de los cuales entregaron su vida, la España Nacional gano la guerra a los “anti España” y, como pasa en cualquier guerra, los vencedores juzgaron a los vencidos por los crímenes de guerra que hubieran cometido y, en el caso de nuestra Cruzada, también por los crímenes cometidos en la retaguardia. Esa “represión”, si se le puede llamar así, es público y notorio que fue mucho más leve que, por ejemplo, la que ejercieron las potencias aliadas (especialmente la URSS) contra los alemanes, italianos y colaboracionistas franceses después de la II Guerra Mundial, y no digamos contra los ucranianos, rumanos o croatas aliados de los alemanes.

Desde abril de 1939 hasta finales de 1941 se celebraron en España centenares de juicios con todas las garantías (incluyendo abogados defensores, obviamente), cosa que no habían tenido los miles de asesinados por las hordas marxistas, y se dictaron cerca de 30.000 penas de gloria, si bien la gran mayoría de ellas (del orden de 20.000) fueron conmutadas por condenas de 30 años, ejecutándose a unos 10.000 reos responsables de haber cometido gravísimos delitos de sangre (chequistas como el socialista Agapito García Atadell, por poner un ejemplo), disponiendo en todos los casos de pruebas concluyentes (testigos incluidos) de dichos crímenes. Puede parecer una cifra elevada, pero teniendo en cuenta las bestialidades que se cometieron en la zona roja y el número de personas involucradas en ellas, el número no es en absoluto desorbitado, probablemente lo contrario: solo en Paracuellos, el Soto de Aldovea (en Torrejón de Ardoz, Madrid) y el camino de la Zarzuela (en Aravaca, Madrid) los rojos asesinaron a un número igual o mayor de personas, pero estas – a diferencia de los otros – absolutamente inocentes de cualquier delito.

La gran mayoría de los condenados a gloria cuya pena fue conmutada pasaron en la cárcel un máximo de 8 o 10 años, reduciendo sus condenas por la redención de penas por el trabajo y, especialmente, por los sucesivos y generosos indultos que concedió el Generalísimo. Incluso en casos de malos confesos, como el tristemente famoso “Matacuras”, uno de los trabajadores libres en las obras de construcción del Valle de los Caídos que se vanagloriaba de haber apiolado a cinco curas, se encontraron razones para conmutarle la pena y ponerle en libertad en 1945; o como el caso del abuelo de Pablo Iglesias Turrión, un chequista y malo muchas de cuyas víctimas tienen nombre y apellidos, al que se le conmutó la pena de gloria por 30 años, de los que cumplió sólo cinco y acabó trabajando como un probo funcionario en el Ministerio de Trabajo (franquista, por supuesto).

Muchos de los que huyeron después de la Guerra, los que se autodenominaron “exiliados” (exiliados porque les dio la gana, la mayoría, o porque habían cometido delitos que, caso de ser juzgados, les hubieran supuesto penas elevadísimas) volvieron cuando lo desearon, acogiéndose a los sucesivos indultos, incluidos personajes muy notorios del bando rojo, como el “famoso” comandante del Quinto Regimiento Enrique Castro Delgado (si, aquel que dijo en sus memorias que la consigna en su regimiento era “Cancelar, cancelar y seguir matando hasta que el cansancio impida cancelar más. Después construir el socialismo”), que rehicieron su vida en España sin mayores problemas. Se estima que de las aproximadamente quinientos mil personas que huyeron de España al final de la Guerra, dos de cada tres ya había regresado a mediados de 1940 y muchos de los que no habían regresado fue porque tenían a sus espaldas gravísimos delitos de sangre, o porque se reengancharon (voluntaria o forzadamente) en los ejércitos aliados de la II Guerra Mundial, o porque fueron recluidos por los nancy en campos de concentración por su condición de comunistas (sin que Franco tuviera absolutamente nada que ver) o, en muchos casos, porque vivían a “cuerpo de rey” en México con el producto de su saqueo o en la URSS protegidos y mantenidos por su “papá” Stalin.

Si fuera verdad solo una mínima parte de lo que dicen, si de verdad hubiera centenares o miles de fosas comunes por descubrir con miles de “represaliados por el franquismo”, los voceros del régimen (periódicos, TVs, tertulianos, etc.) nos estarían torturando con las imágenes de las exhumaciones, los nombres de los asesinados y sus lacrimógenas historias, pero no es así. ¿Por qué? Porque no hay nada, salvo casos aislados como las publicitadas “Trece rosas” (que, entre otras cosas, asesinaron en julio de 1939 al comandante de la Guardia Civil Isaac Gabaldón, a su chofer y a su hija Pilar de 16 años) o los cerca de 3.000 “represaliados” (incluyendo a numerosos chequistas) que dijo Carmena, la “abuelita diabólica”, que había encontrado después de “remover Roma con Santiago” para incluirlos en el afortunadamente extinto memorial que pretendía erigir en el cementerio de la Almudena, en Madrid. Si en Madrid – una de las ciudades (junto a Barcelona) en las que el Frente Popular cometió mayores y más numerosas atrocidades – solo fueron capaces de encontrar a 3.000 “represaliados”, ¿dónde están las otras decenas de miles? ¿en los pequeños pueblos de la España vacía? … no nos hagan reír.

Si quieren ver fosas comunes no tienen más que darse una vuelta por Paracuellos de Jarama, o por el cementerio viejo de Aravaca, o por el túnel de Usera, todos en Madrid, o por la mina de Camuñas (Toledo), por poner algunos ejemplos, y si quieren nombres e historias personales de los asesinados y de las circunstancias de su gloria no tienen más que hacer una visita a cualquiera de los pueblos, de cualquier tamaño, que estuvieron en zona roja durante la Guerra para ver sus nombres y apellidos en las placas que los recuerdan, placas que en su día ocuparon un lugar de honor en su localidad y que hoy, por culpa de estos talibanes mentirosos y resentidos, están arrinconadas en los cementerios o fueron destruidas.

Señores de la izquierda (por llamarles algo), dejen de dar la matraca con la inexistente “represión franquista”: su mentira tiene las patas muy cortas y la realidad, que es solo una, es que la represión después de la Guerra fue mucho más liviana de lo que cabría esperar después de todo lo que pasó y que si por algo se caracterizó el régimen de Franco fue por su extraordinaria clemencia y generosidad hacia los vencidos, con el afán tantas veces expresado por el Caudillo de conseguir cuanto antes la reconciliación entre los españoles.
 
Sobre la gran mentira de la “represión franquista” – Tomás García Madrid
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Desde hace años, pero especialmente desde que el Gobierno de Rodríguez Zapatero sacó adelante en 2007 (con la ayuda del PP) la Ley de Memoria Histórica, se insiste desde la izquierda con una versión sobre lo que llaman la “represión franquista”. Los tertulianos hablan de cifras muy elevadas de “represaliados del franquismo”, llegando a hablar de medio millón de ejecutados y de “campos de concentración”, en un relato que considero falso y exagerado, inspirado en lo que hubieran hecho ellos caso de ganar la Guerra.

¿Qué hay de verdad en todo ello? A mi juicio, NADA, como en todas las campañas de intoxicación de la izquierda,
pero a base de repetirlo una y otra vez consiguen no solo que la gente se lo crea, sino que lo interioricen y lo reciten como papagayos, incluidos algunos que en su árbol genealógico tienen una o varias víctimas de las hordas rojas.

La Dirección General de Memoria Histórica, un organismo que considero disparatado, lleva más de diez años y millones de euros gastados en intentar descubrir los miles de fosas comunes que – según ellos – hay en las cunetas de las carreteras de España y lo poco que han encontrado son los restos de prisioneros de guerra nacionales ejecutados por los rojos o los restos de republicanos asesinados por sus propios correligionarios, por lo que en un ejercicio de sectarismo sin parangón los han vuelto a enterrar.

En España hubo una guerra, una guerra cruenta y larga, consecuencia de la anarquía revolucionaria instigada por el Frente Popular, con los crímenes atroces y las salvajadas por todos conocidas, no solo en los frentes de guerra sino, con igual o mayor intensidad si cabe, también en la retaguardia donde fueron asesinados cerca de 100.000 inocentes, incluyendo más de 8.000 religiosos. Gracias al esfuerzo y al sacrificio de millones de españoles liderados por el general Franco, muchos de los cuales entregaron su vida, la España Nacional gano la guerra a los “anti España” y, como pasa en cualquier guerra, los vencedores juzgaron a los vencidos por los crímenes de guerra que hubieran cometido y, en el caso de nuestra Cruzada, también por los crímenes cometidos en la retaguardia. Esa “represión”, si se le puede llamar así, es público y notorio que fue mucho más leve que, por ejemplo, la que ejercieron las potencias aliadas (especialmente la URSS) contra los alemanes, italianos y colaboracionistas franceses después de la II Guerra Mundial, y no digamos contra los ucranianos, rumanos o croatas aliados de los alemanes.

Desde abril de 1939 hasta finales de 1941 se celebraron en España centenares de juicios con todas las garantías (incluyendo abogados defensores, obviamente), cosa que no habían tenido los miles de asesinados por las hordas marxistas, y se dictaron cerca de 30.000 penas de gloria, si bien la gran mayoría de ellas (del orden de 20.000) fueron conmutadas por condenas de 30 años, ejecutándose a unos 10.000 reos responsables de haber cometido gravísimos delitos de sangre (chequistas como el socialista Agapito García Atadell, por poner un ejemplo), disponiendo en todos los casos de pruebas concluyentes (testigos incluidos) de dichos crímenes. Puede parecer una cifra elevada, pero teniendo en cuenta las bestialidades que se cometieron en la zona roja y el número de personas involucradas en ellas, el número no es en absoluto desorbitado, probablemente lo contrario: solo en Paracuellos, el Soto de Aldovea (en Torrejón de Ardoz, Madrid) y el camino de la Zarzuela (en Aravaca, Madrid) los rojos asesinaron a un número igual o mayor de personas, pero estas – a diferencia de los otros – absolutamente inocentes de cualquier delito.

La gran mayoría de los condenados a gloria cuya pena fue conmutada pasaron en la cárcel un máximo de 8 o 10 años, reduciendo sus condenas por la redención de penas por el trabajo y, especialmente, por los sucesivos y generosos indultos que concedió el Generalísimo. Incluso en casos de malos confesos, como el tristemente famoso “Matacuras”, uno de los trabajadores libres en las obras de construcción del Valle de los Caídos que se vanagloriaba de haber apiolado a cinco curas, se encontraron razones para conmutarle la pena y ponerle en libertad en 1945; o como el caso del abuelo de Pablo Iglesias Turrión, un chequista y malo muchas de cuyas víctimas tienen nombre y apellidos, al que se le conmutó la pena de gloria por 30 años, de los que cumplió sólo cinco y acabó trabajando como un probo funcionario en el Ministerio de Trabajo (franquista, por supuesto).

Muchos de los que huyeron después de la Guerra, los que se autodenominaron “exiliados” (exiliados porque les dio la gana, la mayoría, o porque habían cometido delitos que, caso de ser juzgados, les hubieran supuesto penas elevadísimas) volvieron cuando lo desearon, acogiéndose a los sucesivos indultos, incluidos personajes muy notorios del bando rojo, como el “famoso” comandante del Quinto Regimiento Enrique Castro Delgado (si, aquel que dijo en sus memorias que la consigna en su regimiento era “Cancelar, cancelar y seguir matando hasta que el cansancio impida cancelar más. Después construir el socialismo”), que rehicieron su vida en España sin mayores problemas. Se estima que de las aproximadamente quinientos mil personas que huyeron de España al final de la Guerra, dos de cada tres ya había regresado a mediados de 1940 y muchos de los que no habían regresado fue porque tenían a sus espaldas gravísimos delitos de sangre, o porque se reengancharon (voluntaria o forzadamente) en los ejércitos aliados de la II Guerra Mundial, o porque fueron recluidos por los nancy en campos de concentración por su condición de comunistas (sin que Franco tuviera absolutamente nada que ver) o, en muchos casos, porque vivían a “cuerpo de rey” en México con el producto de su saqueo o en la URSS protegidos y mantenidos por su “papá” Stalin.

Si fuera verdad solo una mínima parte de lo que dicen, si de verdad hubiera centenares o miles de fosas comunes por descubrir con miles de “represaliados por el franquismo”, los voceros del régimen (periódicos, TVs, tertulianos, etc.) nos estarían torturando con las imágenes de las exhumaciones, los nombres de los asesinados y sus lacrimógenas historias, pero no es así. ¿Por qué? Porque no hay nada, salvo casos aislados como las publicitadas “Trece rosas” (que, entre otras cosas, asesinaron en julio de 1939 al comandante de la Guardia Civil Isaac Gabaldón, a su chofer y a su hija Pilar de 16 años) o los cerca de 3.000 “represaliados” (incluyendo a numerosos chequistas) que dijo Carmena, la “abuelita diabólica”, que había encontrado después de “remover Roma con Santiago” para incluirlos en el afortunadamente extinto memorial que pretendía erigir en el cementerio de la Almudena, en Madrid. Si en Madrid – una de las ciudades (junto a Barcelona) en las que el Frente Popular cometió mayores y más numerosas atrocidades – solo fueron capaces de encontrar a 3.000 “represaliados”, ¿dónde están las otras decenas de miles? ¿en los pequeños pueblos de la España vacía? … no nos hagan reír.

Si quieren ver fosas comunes no tienen más que darse una vuelta por Paracuellos de Jarama, o por el cementerio viejo de Aravaca, o por el túnel de Usera, todos en Madrid, o por la mina de Camuñas (Toledo), por poner algunos ejemplos, y si quieren nombres e historias personales de los asesinados y de las circunstancias de su gloria no tienen más que hacer una visita a cualquiera de los pueblos, de cualquier tamaño, que estuvieron en zona roja durante la Guerra para ver sus nombres y apellidos en las placas que los recuerdan, placas que en su día ocuparon un lugar de honor en su localidad y que hoy, por culpa de estos talibanes mentirosos y resentidos, están arrinconadas en los cementerios o fueron destruidas.

Señores de la izquierda (por llamarles algo), dejen de dar la matraca con la inexistente “represión franquista”: su mentira tiene las patas muy cortas y la realidad, que es solo una, es que la represión después de la Guerra fue mucho más liviana de lo que cabría esperar después de todo lo que pasó y que si por algo se caracterizó el régimen de Franco fue por su extraordinaria clemencia y generosidad hacia los vencidos, con el afán tantas veces expresado por el Caudillo de conseguir cuanto antes la reconciliación entre los españoles.
no te da tiempo a leer lo que posteas, menos a seleccionar lo que copias, ni a poner puntualizaciones.

castro no volvió como comunista:
. En 1948 terminó un libro titulado Mi fe se perdió en Moscú. La editorial Gallimard lo publicó en Francia dos años después con cierto éxito (tuvo varias reediciones), tras haber visto la luz en las páginas de Le Monde. Sus derechos los adquirió la agencia EFE y se publicó por entregas en La Vanguardia entre abril y mayo de 1950. Ese mismo año aparecería en España, en la editorial EPESA, bajo el título La vida secreta de la Komintern: cómo perdí mi fe en Moscú. La versión íntegra y definitiva escrita por Castro vería la luz por primera vez en México en 1951. Se tradujo un año después al brasileño y en 1953 al esloveno. Tras este trasiego editorial anduvieron la embajada estadounidense en México y Julián Gorkin, que es como decir larama propagandística de la CIA. Castro ganó mucho dinero. Y muchos enemigos.
El camarada fantasma
 
no te da tiempo a leer lo que posteas, menos a seleccionar lo que copias, ni a poner puntualizaciones.

castro no volvió como comunista:
. En 1948 terminó un libro titulado Mi fe se perdió en Moscú. La editorial Gallimard lo publicó en Francia dos años después con cierto éxito (tuvo varias reediciones), tras haber visto la luz en las páginas de Le Monde. Sus derechos los adquirió la agencia EFE y se publicó por entregas en La Vanguardia entre abril y mayo de 1950. Ese mismo año aparecería en España, en la editorial EPESA, bajo el título La vida secreta de la Komintern: cómo perdí mi fe en Moscú. La versión íntegra y definitiva escrita por Castro vería la luz por primera vez en México en 1951. Se tradujo un año después al brasileño y en 1953 al esloveno. Tras este trasiego editorial anduvieron la embajada estadounidense en México y Julián Gorkin, que es como decir larama propagandística de la CIA. Castro ganó mucho dinero. Y muchos enemigos.
El camarada fantasma
También regresó el general Vicente Rojo y falleció en Madrid.

No comparto tu forma de responder, pero seguiré participando en el foro como considero oportuno.
 
Amparo Barayón Miguel
«Llevas en tí - respondió una voz-
la melancolía de los crímenes que no has cometido
y de las gloria que no sabes cómo encarar»
Ramón J. Sender, "El verdugo afable"

María Torres / 28 Agosto 2014
El 28 de agosto de 1936, Amparo Barayón es detenida y encarcelada en condiciones inhumanas junto a su hija Andrea. Amparo tenía 32 años. Andrea siete meses. En la noche del 11 de octubre, Amparo es ejecutada extrajudicialmente en la tapia del cementerio de San Atilano de Zamora junto a otras dos mujeres y su cuerpo depositado en una fosa común. El día anterior habían arrancado a Andrea de sus brazos para entregarla en un orfanato («los rojos no tienen derecho a criar descendientes»). Pidió confesarse y lo hizo ante un cura que en nombre de la "santa progenitora Iglesia", le negó la absolución “por no estar casada por la Iglesia y vivir en pecado”. En su certificado de defunción figura como soltera.
Entre los pañales de la pequeña Andrea se encontraba la última carta que su progenitora pudo escribir: “No perdones a mis malos, que me han robado a Andreína, ni a Miguel Sevilla, que es el culpable de haberme denunciado. No lo siento por mí, porque muero por ti".
El destinatario de esa carta era Ramón J. Sender, que cuando ocurrieron los hechos se encontraba en el frente y no se enteró del fatal destino de su mujer hasta tres meses después, en enero de 1937. Amparo había perecid por Sender literalmente, pues a quien les hubiera gustado acabar era a él. Según Mauro Armiño, “al que buscaban por anarquista y rojo para llevarle al paredón era a él, a Ramón J. Sender. Al no encontrar al escritor, aplicaron el código bíblico que la Inquisición había practicado en los viejos tiempos: mata hasta la séptima generación. Los falangistas que asesinaron a Barayón no se limitaron a la esposa. Un hermano y dos cuñados murieron también durante las represiones.” Amparo era católica, sin militancia política, pero independiente y pogre. Sin duda pagó con su vida la hostilidad que despertaba su marido ante un gran colectivo de intransigentes y de enemigos políticos.
Pertenecía a una familia de clase media acomodada, propietaria del “Café Iberia", una fábrica de hielo y una tienda de artículos eléctricos. Actuaba como catequista en la parroquia de San Juan y cuentan que su imagen era la de una mujer de clase media encasillada en la denominación "de derechas de toda la vida". Pero a pesar de ello, Amparo, mujer independiente, sensible y alegre, que no simpatiza con el ambiente reaccionario de su ciudad, decide abandonar Zamora y vivir sola en Madrid. Encuentra trabajo en Telefónica y conoce a Ramón en una tertulia literaria en 1931. Se enamoran y optan por vivir juntos. El embarazazo de su primer descendiente en 1935 les decide a contraer matrimonio en una ceremonia civil en El Guanol. Los reaccionarios de Zamora, esos que sí eran de la derecha de toda la vida, nunca comprendieron como pudo unirse al revolucionario aragonés.
En julio de 1936 Ramón J. Sender y Amparo Barayón, se encontraban de vacaciones en su casa de San Rafael (Segovia) con sus dos descendientes: Ramón de dos años y Andrea de seis meses. Allí les sorprende la sublevación militar. Deciden que Amparo se refugie con los niños en la casa familiar de Zamora, porque "en Zamora nunca pasa nada", mientras que Ramón regresa a Madrid por el monte para unirse al Quinto Regimiento, con quien participa en los primeros combates de Guadarrama y llega a alcanzar el grado de capitán del batallón «Amanecer» del Ejército Popular Republicano. Posteriormente, es nombrado jefe de Estado Mayor de la Primera Brigada Mixta.
Pero Sender, lamentablemente se equivocaba y Zamora no era un lugar seguro para Amparo y sus descendientes. Tampoco podía prever en aquellos primeros días, el apetito voraz de sangre de la jauría franquista, que también se cebó con el hermano del escritor, Manuel Sender, alcalde de Huesca entre 1932 y 1934, cancelado el 13 de agosto y con dos hermanos de Amparo, ejecutados unas semanas antes que ella.
Saturnino Barayón, el mayor, estaba afiliado a Izquierda Republicana, desempeñó el cargo de Concejal en 1931 y el de gestor de la Fruta con el Frente Popular. Encarcelado en Zamora, fue llevado a Toro el 26 de julio y cancelado en el despoblado de Tejadillo. Antonio Barayón, el hermano más pequeño, era socialista y trabajaba como técnico electricista. Ingresó en la prisión de Toro el 14 de agosto. Catorce días después es entregado a un falangista para ser conducido a Zamora, ciudad a la que nunca llegó.
A pesar de acabar con sus vidas, los tres hermanos Barayón, después de perecid, serían sometidos a la Comisión Provincial de Incautación de Bienes y a la Ley de Responsabilidades Políticas.
Amparo es denunciada por Miguel Sevilla, falangista y cuñado, («amigo de todos los malos»). Interrogada en varias ocasiones es sometida a arresto domiciliario durante los primeros días. El asesinato de sus hermanos la hace conducir su protesta ante Raimundo Hernández Comes, gobernador militar de Zamora, quien decide encarcelarla.
Durante muchos años se señalaba como ejecutor del asesinato a Segundo Viloria, quien años atrás la había cortejado sin éxito. Parece ser, según la investigación de Manuel González, que el autor material de la gloria de Amparo Barayón fue Gregorio Martín Mariscal Hernando, de 40 años, sargento de milicias, funcionario de Correos y uno de los más violentos protagonistas de la represión en Zamora. «Junto con otros falangistas de renombre en Zamora es el responsable material de numerosos asesinatos a lo largo y ancho de la provincia, muchos de ellos sin que las autoridades del momento se enteraran». La firma de Martín Mariscal figura en el expediente carcelario como la persona que se hizo cargo de la detenida la noche del 11 de octubre de 1936. Fué quien apretó el gatillo en esa ocasión y en otras muchas pues estaba sediento de sangre, tanto como el General Cabanellas, que cuando llegó a Zamora el 30 de julio de 1936 dijo: «No hay sangre. Quiero más sangre».
El caso de Amparo Barayón es uno de los más conocidos, pero el más sangriento tuvo lugar en El Piñero en la madrugada del 20 de septiembre de 1936, día en que este falangista asesinó a diez vecinos. Este ser fallecería de un cáncer en 1951, cuando ya estaba establecido en Madrid, ciudad a la que pidió el traslado. Diez años después de su gloria no hubo nadie que quisiera ocuparse de sus restos.
Los descendientes de Ramón y Amparo habían quedado en zona franquista. El escritor se trasladó a Francia y con la colaboración de la Cruz Roja Internacional pudo recuperarlos en la primavera de 1938. Es entonces cuando acepta la invitación del Gobierno republicano para participar en una serie de conferencias propagandísticas en los Estados Unidos y los niños son ingresados en Duremont, un campo infantil de refugiados en Calais.
En marzo de 1939 Ramón J. Sender abandona definitivamente España y se marcha al exilio llevando de la mano a dos niños absolutamente desamparados que fueron depositados al cuidado de la escritora Julia Davis en Nueva York, y que crecieron y maduraron alejados de su padre, acogidos por una familia americana.
Ramón J. Sender encerró en sus recuerdos la triste historia de Amparo y jamás la dejó salir. Su descendiente, Ramón Sender Barayón escribió en 1988, en memoria de su progenitora, el libro "Gloria en Zamora" y la niña que transportaba en sus pañales la última carta de su progenitora desde la prisión de Zamora, creció y se hizo monja benedictina.

Que difícil resulta enterrar a algunos perecid.
 
También regresó el general Vicente Rojo y falleció en Madrid.

No comparto tu forma de responder, pero seguiré participando en el foro como considero oportuno.
pero rojo nunca fue comunista, era católico y simplemente se habia quedado en su puesto. si, que eso era rebelión militar.
no voy a mirar la fecha de su vuelta y la amnistia. volvió enfermo, para morir, con multiples gestiones. luego se curó y vivió más años.

no habia montado el quinto regimiento, con sus chekas y miles de asesinados decenas personalmente por él. paparruchas:
 
Militares por la República en el 75 Aniversario de la liberación de París
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A la memoria de las víctimas del golpe militar, la guerra y la dictadura.

Manuel Ruiz Robles | Anemoi

He tenido el honor de ser invitado por la Excma. Señora Alcaldesa de París, Dña. Anne Hidalgo, como abanderado de la República española, a los actos oficiales del 75 Aniversario de la Liberación, representando a CAMINAR, la coordinadora que agrupa a asociaciones de descendientes del exilio republicano en Francia; entrañables compatriotas que han tenido a bien delegar su representación para este acto en mi modesta persona.

Muchos de aquellos hombres y mujeres del exilio contribuyeron valientemente a la Liberación, desde las filas de la Resistencia, junto a sus camaradas franceses. Un pueblo que aportó lo mejor de sus hijas e descendientes al combate contra el fascismo. Lo hicieron, en primer lugar, formando el grueso de las Brigadas Internacionales, que acudieron en auxilio del Gobierno legítimo de la República española. Poco tiempo después, lo hicieron desde las filas de la Resistencia, en el maquis, al que se unieron muchos republicanos españoles exiliados en Francia.

Ellas y ellos arriesgaron sus vidas generosas por un ideal superior de libertad y justicia social, al igual que lo hicieron “las trece rosas”, jóvenes resistentes españolas asesinadas por la dictadura franquista junto a las tapias del cementerio del Este de Madrid.

El himno de la Resistencia francesa, Le Chant des partisans, contra el ocupante, magníficamente interpretado en este impresionante acto oficial que ha presidido Anne Hidalgo, refleja fielmente el arrojo y determinación de aquellos hombres y mujeres, entre los que se encontraban el asturiano "Comandante Robert" y Marie-Àgnes de Gaulle, hermana mayor del general Charles de Gaulle, detenida y deportada.

Es de destacar la figura legendaria del coronel Rol-Tanguy, comandante en jefe de la Resistencia francesa en la región de París, miembro de las Brigadas Internacionales, herido en la batalla del Ebro, que da su nombre a una avenida en el distrito XIV de la capital, precediendo a la avenida del general Leclerc, jefe de la 2ª División Blindada, en la que combatieron los republicanos españoles de La Nueve.

Sería interminable mencionar a todas y todos los héroes que, como Jean Moulin, director de la Resistencia, combatieron el fascismo. Muchos, como él mismo, fueron detenidos, torturados y asesinados por la Gestapo y las fuerzas colaboracionistas del general Pétain.

No es extraño, pues, que la bandera bicolor borbónica, símbolo de la dictadura franquista, no haya participado en tan importante acto oficial, y sí lo haya hecho la digna bandera tricolor -roja, amarilla y sarracena- de la República española. Ha sido hermoso hacerla ondear junto a la bandera de la República francesa, en la luminosa Place de la Libération , en donde se alza majestuoso el bello edificio de la Alcaldía de París.

Confieso sin embargo que, pese a la solemnidad del acto, me emocioné al recordar a mi padre, ya fallecido, combatiente en la defensa del Madrid republicano, afiliado a CNT-FAI e integrado en las filas del Ejército Popular de la República. Y a mi hermano José, que militó durante la dictadura franquista en las clandestinas Comisiones Obreras, siendo detenido y torturado en aquellos años.

Por todo ello, al finalizar el acto, recordando también a mis valerosos compañeros y compañeras del Colectivo ANEMOI, leales al pueblo al que nos debemos, y al admirable pueblo de Catalunya, enarbolé la honrosa bandera tricolor entre la multitud y grité en la Plaza de la Liberación: ¡Abajo la monarquía! ¡Viva la República! ¡Libertad presos republicanos catalanes!

Manuel Ruiz Robles.
Capitán de Navío de la Armada (RET), coordinador del colectivo de militares demócratas ANEMOI. Presidente de Unidad Cívica por la República.

Nota de agradecimiento

Expreso también mi más sincero agradecimiento a la Association des Amis de Républicains Espagnols en Région Parisienne (ARE de RP) por haberme propuesto como abanderado de CAMINAR. Espero haberlo hecho con suficiente dignidad, en honor de los que combatieron en defensa del Gobierno legítimo de la República española y por ello sufrieron persecución, gloria o exilio.
 
pero rojo nunca fue comunista, era católico y simplemente se habia quedado en su puesto. si, que eso era rebelión militar.
no voy a mirar la fecha de su vuelta y la amnistia. volvió enfermo, para morir, con multiples gestiones. luego se curó y vivió más años.

no habia montado el quinto regimiento, con sus chekas y miles de asesinados decenas personalmente por él. paparruchas:
Pues para ser tan puntilloso con los demás, tú pasas de mirar antes de hablar.
Volvió en el 57 y murió en el 66. Los hospitales de la Seguridad Social de Franco le salvaron la vida... Y nada de Amnistía, fue juzgado, perdió su cargo militar, pero no su patrimonio ni su libertad.

En el artículo se habla de exiliados, no de que sean más o menos de un bando u otro. Eso sí, del bando republicano.

Y no me extraña que Castro trabajara para la CIA, como muchos caballeristas y poumistas después de la guerra, tan marxistas ellos.
 
Última edición:
lo que te quiero decir es que rojo y castro, que tantas reuniones compartieron, no eran lo mismo para el franquismo.

uno era un señor de derechas, católico, que había cometido rebelión militar pero no estaba acusado de nada más.

el otro un diablo de la internacional comunista, que había montado en dos días una fuerza miliciana efectiva y acusado de centenares de asesinatos.

uno escribió unas memorias asépticas y sentidas y el otro un panfleto traidor pagado.
 
lo que te quiero decir es que rojo y castro, que tantas reuniones compartieron, no eran lo mismo para el franquismo.

uno era un señor de derechas, católico, que había cometido rebelión militar pero no estaba acusado de nada más.

el otro un diablo de la internacional comunista, que había montado en dos días una fuerza miliciana efectiva y acusado de centenares de asesinatos.

uno escribió unas memorias asépticas y sentidas y el otro un panfleto traidor pagado.
Mira, si quieres, mi post (CIACRACIA), en la pg. 3 del siguiente hilo:

Guerra Fría: intelectuales como el anticomunista George Orwell estaban pagados por la CIA
 
castro era un revolucionario profesional, muy competente e inteligente.

cambió como un calcetín en el exilio en la urss.

cuando le contactó la cia, a saber
 
ingeniero republicano que levantó la Cruz del Valle de los Caídos

Carlos Fernández Casado era un referente de la ingeniería civil en la República que acabó construyendo la cruz del mausoleo de Franco pese que no quería participar por ser "incompatible con sus ideas", dice su descendiente, Leonardo Fernández Troyano
El "ingeniero humanista" era amigo de Federico García Lorca y de Giner de los Ríos, discípulo de Ortega y Gasset y estaba vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, y luego alzó la gran cruz del Valle
Especializado en construir puentes y en el uso del hormigón, tiene obras por todo el país y acumuló investigaciones y premios internacionales

Juan Miguel Baquero
53 Comentarios

23/08/2019 - 21:41h
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Valle de los Cuelgamuros. | EFE

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La verdad que esconde el Valle de los Caídos, en dos minutos

Carlos Fernández era amigo de Lorca, republicano, intelectual. Y levantó también la Cruz del Valle de los Caídos. El vaivén biográfico del ingeniero le evitó el exilio y la depuración profesional. Sorteó la represión franquista en la España de posguerra a través del apoyo del que sería el constructor de cabecera del franquismo, Félix Huarte.

Carlos Fernández Casado (Logroño, 1904–Madrid, 1988) pasó así de construir refugios antiaéreos en la guerra civil –para salvar el bombardeo facineroso a Madrid– a ser un reconocido especialista en la dictadura de Francisco Franco. Multitud de puentes y obras llevan su firma por todo el país.

Fernández Casado ya era un referente de la ingeniería civil durante la II República. Y trabajaba para el fundador de Huarte y Cía. (germen de la actual OHL), el mismo empresario que acabó edificando el Valle de los Caídos y fue su aval ante el naciente franquismo, para el que diseñó la estructura de la Cruz que corona el mausoleo de Cuelgamuros tras los innumerables problemas de cálculo que acumulaba la obra.
Una historia de la que no queda rastro en la biografía del ingeniero en la empresa que fundó con su propio nombre, la oficina de proyectos Carlos Fernández Casado SL. Franco y la gigantesca cruz del complejo arquitectónico donde reposa la momia del dictador están borrados del perfil del ingeniero republicano, que no quiso estar vinculado al régimen.
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Un plano de la Cruz del Valle de Cuelgamuros y el ingeniero Carlos Fernández Casado.
"Aclaraciones" de la familia del ingeniero republicano
"Mi único choque con Féliz Huarte fue con motivo de la obra de la Cruz de Cuelgamuros, pero fue verdaderamente fuerte y violento", relataría Carlos Fernández, según recoge el libro La verdadera historia del Valle de los Caidos (1976), de Daniel Sueiro. El ingeniero republicano no quería participar. "Yo había intervenido en el planteamiento de la estructura y proceso constructivo correspondiente, pero al llegar la construcción le comuniqué mi decisión de no dirigirla", contó.
"Mi padre", subraya Leonardo Fernández Troyano (81 años), "siempre se manifestó absolutamente contrario a la dictadura de Franco". Como ejemplo, cita: "Nunca fue a actos oficiales ni siquiera a las inauguraciones de sus propios puentes". Y "su manifestación mayor de oposición" al franquismo "fue su negativa a hacer el proyecto de la estructura de la Cruz de los Caídos, el mayor símbolo del Régimen". Participar en un monumento "a mayor gloria de Franco" era "incompatible con sus ideas".
Pero llegó un momento en que "la cruz gigantesca se caía" y, ante la insistencia del constructor, "mi abuelo calculó la Cruz de Cuelgamuros", escribe en Revista Contexto una nieta del "ingeniero depurado", Ritama Muñoz Rojas. "Lo hizo para salvar vidas humanas, y puso dos condiciones: que jamás apareciera su nombre vinculado a semejante edificación y no cobrar nada por ello", aclara en el artículo.
"La época más amarga que vivió mi padre fue la posguerra, los 'Años Triunfales' según el lenguaje oficial de aquel momento", refiere Leonardo. El ingeniero republicano sufrió un "expediente de depuración en el cuerpo de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos" y "todos los caminos profesionales que intentó se le fueron cerrando". Barajó el "exilio" como salida ante un "problema de supervivencia". El rescate de Félix Huarte fue "fundamental", apunta. El empresario actuó con "coraje" y "generosidad" en "aquel ambiente" de naciente franquismo. Como escribió el propio Carlos Fernández, "si en esa dirección se me hubieran cerrado las puertas, hubiera tenido que emigrar".
Lorca, Ortega y Gasset y el "ingeniero humanista"
Carlos Fernández era precoz, inteligente y brillante, dicen. Y la etapa republicana puso en punto de ebullición su inquietud intelectual. Vinculado a la Institución Libre de Enseñanza. Formó parte del grupo 'Gallo', un movimiento vanguardista. Fue discípulo de José Ortega y Gasset, de Xavier Zubiri y de Fernando Giner de los Ríos, tío de su mujer, Ritama Troyano de los Ríos.
En Granada conoció también al poeta Federico García Lorca. La ciudad nazarí era su primer destino profesional como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Antes, con 14 años, ingresa en la Escuela de Caminos y en un lustro termina los estudios, en 1924, para marchar a París (Francia) y completar ingeniería de telecomunicación en un trienio. Luego hace Filosofía y Letras y, con 68 años, la carrera de Derecho.
Esta completa formación le convirtió en un "ingeniero humanista". Un profesional que situó a España en "un lugar predominante en el mundo de la ingeniería civil", como reseñaba en un obituario de los Informes de la Construcción de 1988 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Porque Carlos Fernández Casado era un innovador de la "cultura edificatoria".
De Chamartín al viejo San Mamés
Fue docente en la Escuela de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, con la cátedra de Puentes de Fábrica hasta 1976. También publicó un puñado de libros, artículos y estudios de referencia sobre la historia y estética de las obras públicas. Por su trayectoria de proyectista y constructor fue elegido académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1974.
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'El fundador', Carlos Fernández Casado. | CFCSL
Y alcanzó reconocimiento y premios internacionales por su contribución al desarrollo de la tecnología del hormigón. El ingeniero estudió y desarrolló las posibilidades constructivas de este material y fue pionero en la expansión en Europa del hormigón armado.
Con esta argamasa levantó sus obras iniciales. Caso de la colección de Puentes de Altura Estricta entre la década de los años 30 a los 50 o naves industriales prefabricadas. Más tarde sería uno de los introductores del hormigón pretensado en España, que emplearía en sus proyectos hasta los 80.
De su mano quedan ejemplos por todo el país. Sobre el río Manzanares, como el Nuevo Puente de Hierro (1932) y el de El Pardo (1935 y demolido tras la guerra). O pasaderos de arco sobre los ríos Tajo, Pisuerga, Odiel o en los embalses de Cubillas y de Gabriel y Galán. Y de voladizo sobre el Guadalquivir y el Ebro o presas, en Najerilla o Quéntar.
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Vista aérea de la Ciudad Universitaria de Madrid en 1975. | EFE
Hasta en Cuba aplicó su especialidad en los años 60 trabajando para Huarte y Cía. Con esta empresa construyó en Madrid las Torres Blancas y las de Colón, o el Ministerio del Aire y residencias sanitarias en Zaragoza, Barcelona, Gerona y Lérida.
También ganó el concurso del nuevo estadio de Chamartín del Real Madrid o el Arco de la cubierta del viejo San Mamés en Bilbao. Antes participó en otras obras emblemáticas, como la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad Universitaria de Madrid.
Cuelgamuros como puente a la salvación
Y fue esta relación laboral con Félix Huarte, que atravesó con éxito la etapa republicana, la que puentea los antecedentes republicanos del ingeniero. El empresario iba a ser uno de los grandes contratistas del franquismo, tenía que construir el Valle de los Caídos y confió en Fernández Casado.
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La empresa Huarte y Cía., en el Valle de los Caídos.
"La gran Cruz que corona el risco de la Nava —con fuste de 125 metros y brazos de 46— se eleva sobre un basamento de hormigón armado de 25 metros de altura recubierto de sillería rústica; en el interior, de sección octogonal, dispone de una escalera de caracol y un ascensor", analizaba Carlos Saguar Quer en La Cruz soñada: Concepción y construcción del Valle de los Caídos.
La estructura, calculada por los ingenieros Carlos Fernández Casado e Ignacio Vivanco Bergamín, tuvo en cuenta "vientos de hasta 340 kilómetros por hora". Los técnicos consultaron al Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica. "La obra fue construida sin andamios, desde dentro, subiendo el material con potentes montacargas a través de un pozo perforado en la montaña", describía el autor.
"Para mayor seguridad del complejo ensamblaje de la estructura metálica de los brazos de la Cruz se ensayó primero a tres metros del suelo, en la explanada del frente de la exedra", según Saguar. "Todo ello se realizó en un tiempo récord, entre 1950 y 1956, y afortunadamente durante los trabajos no se produjo ningún accidente mortal", subrayaba la obra sobre la que fue el hito del mausoleo que construyó Franco y que levantó un ingeniero de pasado republicano.
 
Amparo Barayón Miguel
«Llevas en tí - respondió una voz-
la melancolía de los crímenes que no has cometido
y de las gloria que no sabes cómo encarar»
Ramón J. Sender, "El verdugo afable"

María Torres / 28 Agosto 2014
El 28 de agosto de 1936, Amparo Barayón es detenida y encarcelada en condiciones inhumanas junto a su hija Andrea. Amparo tenía 32 años. Andrea siete meses. En la noche del 11 de octubre, Amparo es ejecutada extrajudicialmente en la tapia del cementerio de San Atilano de Zamora junto a otras dos mujeres y su cuerpo depositado en una fosa común. El día anterior habían arrancado a Andrea de sus brazos para entregarla en un orfanato («los rojos no tienen derecho a criar descendientes»). Pidió confesarse y lo hizo ante un cura que en nombre de la "santa progenitora Iglesia", le negó la absolución “por no estar casada por la Iglesia y vivir en pecado”. En su certificado de defunción figura como soltera.
Entre los pañales de la pequeña Andrea se encontraba la última carta que su progenitora pudo escribir: “No perdones a mis malos, que me han robado a Andreína, ni a Miguel Sevilla, que es el culpable de haberme denunciado. No lo siento por mí, porque muero por ti".
El destinatario de esa carta era Ramón J. Sender, que cuando ocurrieron los hechos se encontraba en el frente y no se enteró del fatal destino de su mujer hasta tres meses después, en enero de 1937. Amparo había perecid por Sender literalmente, pues a quien les hubiera gustado acabar era a él. Según Mauro Armiño, “al que buscaban por anarquista y rojo para llevarle al paredón era a él, a Ramón J. Sender. Al no encontrar al escritor, aplicaron el código bíblico que la Inquisición había practicado en los viejos tiempos: mata hasta la séptima generación. Los falangistas que asesinaron a Barayón no se limitaron a la esposa. Un hermano y dos cuñados murieron también durante las represiones.” Amparo era católica, sin militancia política, pero independiente y pogre. Sin duda pagó con su vida la hostilidad que despertaba su marido ante un gran colectivo de intransigentes y de enemigos políticos.
Pertenecía a una familia de clase media acomodada, propietaria del “Café Iberia", una fábrica de hielo y una tienda de artículos eléctricos. Actuaba como catequista en la parroquia de San Juan y cuentan que su imagen era la de una mujer de clase media encasillada en la denominación "de derechas de toda la vida". Pero a pesar de ello, Amparo, mujer independiente, sensible y alegre, que no simpatiza con el ambiente reaccionario de su ciudad, decide abandonar Zamora y vivir sola en Madrid. Encuentra trabajo en Telefónica y conoce a Ramón en una tertulia literaria en 1931. Se enamoran y optan por vivir juntos. El embarazazo de su primer descendiente en 1935 les decide a contraer matrimonio en una ceremonia civil en El Guanol. Los reaccionarios de Zamora, esos que sí eran de la derecha de toda la vida, nunca comprendieron como pudo unirse al revolucionario aragonés.
En julio de 1936 Ramón J. Sender y Amparo Barayón, se encontraban de vacaciones en su casa de San Rafael (Segovia) con sus dos descendientes: Ramón de dos años y Andrea de seis meses. Allí les sorprende la sublevación militar. Deciden que Amparo se refugie con los niños en la casa familiar de Zamora, porque "en Zamora nunca pasa nada", mientras que Ramón regresa a Madrid por el monte para unirse al Quinto Regimiento, con quien participa en los primeros combates de Guadarrama y llega a alcanzar el grado de capitán del batallón «Amanecer» del Ejército Popular Republicano. Posteriormente, es nombrado jefe de Estado Mayor de la Primera Brigada Mixta.
Pero Sender, lamentablemente se equivocaba y Zamora no era un lugar seguro para Amparo y sus descendientes. Tampoco podía prever en aquellos primeros días, el apetito voraz de sangre de la jauría franquista, que también se cebó con el hermano del escritor, Manuel Sender, alcalde de Huesca entre 1932 y 1934, cancelado el 13 de agosto y con dos hermanos de Amparo, ejecutados unas semanas antes que ella.
Saturnino Barayón, el mayor, estaba afiliado a Izquierda Republicana, desempeñó el cargo de Concejal en 1931 y el de gestor de la Fruta con el Frente Popular. Encarcelado en Zamora, fue llevado a Toro el 26 de julio y cancelado en el despoblado de Tejadillo. Antonio Barayón, el hermano más pequeño, era socialista y trabajaba como técnico electricista. Ingresó en la prisión de Toro el 14 de agosto. Catorce días después es entregado a un falangista para ser conducido a Zamora, ciudad a la que nunca llegó.
A pesar de acabar con sus vidas, los tres hermanos Barayón, después de perecid, serían sometidos a la Comisión Provincial de Incautación de Bienes y a la Ley de Responsabilidades Políticas.
Amparo es denunciada por Miguel Sevilla, falangista y cuñado, («amigo de todos los malos»). Interrogada en varias ocasiones es sometida a arresto domiciliario durante los primeros días. El asesinato de sus hermanos la hace conducir su protesta ante Raimundo Hernández Comes, gobernador militar de Zamora, quien decide encarcelarla.
Durante muchos años se señalaba como ejecutor del asesinato a Segundo Viloria, quien años atrás la había cortejado sin éxito. Parece ser, según la investigación de Manuel González, que el autor material de la gloria de Amparo Barayón fue Gregorio Martín Mariscal Hernando, de 40 años, sargento de milicias, funcionario de Correos y uno de los más violentos protagonistas de la represión en Zamora. «Junto con otros falangistas de renombre en Zamora es el responsable material de numerosos asesinatos a lo largo y ancho de la provincia, muchos de ellos sin que las autoridades del momento se enteraran». La firma de Martín Mariscal figura en el expediente carcelario como la persona que se hizo cargo de la detenida la noche del 11 de octubre de 1936. Fué quien apretó el gatillo en esa ocasión y en otras muchas pues estaba sediento de sangre, tanto como el General Cabanellas, que cuando llegó a Zamora el 30 de julio de 1936 dijo: «No hay sangre. Quiero más sangre».
El caso de Amparo Barayón es uno de los más conocidos, pero el más sangriento tuvo lugar en El Piñero en la madrugada del 20 de septiembre de 1936, día en que este falangista asesinó a diez vecinos. Este ser fallecería de un cáncer en 1951, cuando ya estaba establecido en Madrid, ciudad a la que pidió el traslado. Diez años después de su gloria no hubo nadie que quisiera ocuparse de sus restos.
Los descendientes de Ramón y Amparo habían quedado en zona franquista. El escritor se trasladó a Francia y con la colaboración de la Cruz Roja Internacional pudo recuperarlos en la primavera de 1938. Es entonces cuando acepta la invitación del Gobierno republicano para participar en una serie de conferencias propagandísticas en los Estados Unidos y los niños son ingresados en Duremont, un campo infantil de refugiados en Calais.
En marzo de 1939 Ramón J. Sender abandona definitivamente España y se marcha al exilio llevando de la mano a dos niños absolutamente desamparados que fueron depositados al cuidado de la escritora Julia Davis en Nueva York, y que crecieron y maduraron alejados de su padre, acogidos por una familia americana.
Ramón J. Sender encerró en sus recuerdos la triste historia de Amparo y jamás la dejó salir. Su descendiente, Ramón Sender Barayón escribió en 1988, en memoria de su progenitora, el libro "Gloria en Zamora" y la niña que transportaba en sus pañales la última carta de su progenitora desde la prisión de Zamora, creció y se hizo monja benedictina.

Que difícil resulta enterrar a algunos perecid.

Un drama, sin duda. Pero parece ser que a Ramón J. Sender le gustaban más las trolas y las matanzas que los entierros:

Sender atraviesa Sierra Morena y llega a Montoro, enclave militar importante en aquellos días. Desde allí intentó el general Miaja la reconquista fallida de la capital cordobesa para la República. Se desplaza a la localidad cercana de Adamuz, donde le sorprende la violenta represión de los golpistas, que ajustaron cuentas con los cabecillas jornaleros, estoicos como pocos. A uno de ellos, viejo e impedido, lo asesinaron a balazos en su propia cama, según relata Sender, que en todo momento destaca la crueldad de los sublevados. De Adamuz se trasladan a Villafranca, muy cerca de la primera línea del frente, por una carretera sometida a periódicos bombardeos de artillería. Tanto en Adamuz como en Villafranca los habitantes les piden "trinc de José Díaz", lo que sorprende al autor, que llega a afirmar, erróneamente, que el entonces todopoderoso secretario general del PCE "era de uno de aquellos pueblos", siendo natural de Sevilla. La confusión de Sender no resulta extraña: de conocidas simpatías anarquistas, durante la guerra civil se acercó a las ideas comunistas, para renegar de ellas años más tarde, hasta el punto de revisar algunos de sus propios escritos.
FUENTE : Ramón J. Sender en el frente de Córdoba

Resulta que en ADAMUZ no hubo represión de los nacionales pues el pueblo cayó inmediatamente en manos de la Columna Miaja. Sender es, de entrada, un autor poco fiable en este punto.

La última parte de la expedición de Sender y sus compañeros de Cultura Popular por Córdoba transcurre en Montoro de nuevo. "El alcalde, un muchacho de treinta años, muy inteligente, era veterano socialista", escribe Sender, pero sin dar nombres. La represión invitaba a la prudencia, sin duda. En Adamuz había conocido a un niño de seis años al que, según su relato, las tropas le habían arrancado los ojos tras haber forzad y asesinado a su progenitora delante de él.
FUENTE : Ramón J. Sender en el frente de Córdoba

Y, por el mismo motivo, Sender tampoco pudo ver a ningún niño con los ojos arrancados por las tropas regulares. El pueblo de Adamuz terminó la guerra en el lado republicano. A partir de aquí los testimonios de Sender caen del lado de la manipulación, la trola y la propaganda. ¿Qué es lo que realmente ha visto Ramón J. Sender? Pues lo que no puede contar:

En las primeras horas del día 10 de agosto entraron en Adamuz el capitán Reparaz, seguido de una Compañía de la Guardia Civil, otra de Carabineros y otra del Ejército, dejando el pueblo acordonado por el resto de las Milicias de la Columna Miaja. Era el método típico de Reparaz y Miaja: rendir a los sublevados con la promesa de que no se dejaría entrar en un primer momento a los obreros, evitando así a los derechistas el primer choque de las iras revolucionarias. Las personas de derechas serían evacuadas en diversos medios de transporte preparados al efecto y, solo entonces, entrarían las Milicias obreras en el pueblo.

La operación sobre Adamuz finalizó con el envío hacia Jaén de dos camiones de viajeros, uno con los principales derechistas detenidos y otro con los guardias civiles y sus familias.

A pesar de todo, los excesos de la masa popular no pudieron ser contenidos. El mismo día 10 los milicianos hicieron una limpieza en Adamuz, dando gloria a 26 personas de derechas, unos en el cementerio, otros en la calle y algunos en el Puente de Santa Cruz. Los fusilamientos continuaron después de manera espaciada en el pueblo. Entre el 14 y 23 de agosto, murieron ocho. En los últimos días de octubre, nueve más. En cuanto a los evacuados a Jaén, el 12 de agosto salieron para Madrid en el llamado tren de la gloria, junto con otros muchos presos, que formaban una comitiva de 300 personas.

En síntesis, utilizando como fuentes el Registro Civil y la CG, el balance global de víctimas de derechas en Adamuz fue de unas 112, la mitad de ellas en Madrid.

FUENTE : Mapa de Fosas de Andalucía | Adamuz

De todo esto fue Ramón J. Sender testigo como integrante de las milicias de Miaja. No existe ningún escrito en el que muestre pesar o arrepentimiento de la matanza. Solo embustes interesados e imposibles sobre represiones de bandos que no estuvieron en el pueblo en toda la guerra.

Posteriormente se va a EEUU a vivir del cuento a cargo de los fondos que, según su versión, robaron, saquearon y expoliaron los suyos.

De este personaje, ninguna lástima...
 
Un drama, sin duda. Pero parece ser que a Ramón J. Sender le gustaban más las trolas y las matanzas que los entierros:

Sender atraviesa Sierra Morena y llega a Montoro, enclave militar importante en aquellos días. Desde allí intentó el general Miaja la reconquista fallida de la capital cordobesa para la República. Se desplaza a la localidad cercana de Adamuz, donde le sorprende la violenta represión de los golpistas, que ajustaron cuentas con los cabecillas jornaleros, estoicos como pocos. A uno de ellos, viejo e impedido, lo asesinaron a balazos en su propia cama, según relata Sender, que en todo momento destaca la crueldad de los sublevados. De Adamuz se trasladan a Villafranca, muy cerca de la primera línea del frente, por una carretera sometida a periódicos bombardeos de artillería. Tanto en Adamuz como en Villafranca los habitantes les piden "trinc de José Díaz", lo que sorprende al autor, que llega a afirmar, erróneamente, que el entonces todopoderoso secretario general del PCE "era de uno de aquellos pueblos", siendo natural de Sevilla. La confusión de Sender no resulta extraña: de conocidas simpatías anarquistas, durante la guerra civil se acercó a las ideas comunistas, para renegar de ellas años más tarde, hasta el punto de revisar algunos de sus propios escritos.
FUENTE : Ramón J. Sender en el frente de Córdoba

Resulta que en ADAMUZ no hubo represión de los nacionales pues el pueblo cayó inmediatamente en manos de la Columna Miaja. Sender es, de entrada, un autor poco fiable en este punto.

La última parte de la expedición de Sender y sus compañeros de Cultura Popular por Córdoba transcurre en Montoro de nuevo. "El alcalde, un muchacho de treinta años, muy inteligente, era veterano socialista", escribe Sender, pero sin dar nombres. La represión invitaba a la prudencia, sin duda. En Adamuz había conocido a un niño de seis años al que, según su relato, las tropas le habían arrancado los ojos tras haber forzad y asesinado a su progenitora delante de él.
FUENTE : Ramón J. Sender en el frente de Córdoba

Y, por el mismo motivo, Sender tampoco pudo ver a ningún niño con los ojos arrancados por las tropas regulares. El pueblo de Adamuz terminó la guerra en el lado republicano. A partir de aquí los testimonios de Sender caen del lado de la manipulación, la trola y la propaganda. ¿Qué es lo que realmente ha visto Ramón J. Sender? Pues lo que no puede contar:

En las primeras horas del día 10 de agosto entraron en Adamuz el capitán Reparaz, seguido de una Compañía de la Guardia Civil, otra de Carabineros y otra del Ejército, dejando el pueblo acordonado por el resto de las Milicias de la Columna Miaja. Era el método típico de Reparaz y Miaja: rendir a los sublevados con la promesa de que no se dejaría entrar en un primer momento a los obreros, evitando así a los derechistas el primer choque de las iras revolucionarias. Las personas de derechas serían evacuadas en diversos medios de transporte preparados al efecto y, solo entonces, entrarían las Milicias obreras en el pueblo.

La operación sobre Adamuz finalizó con el envío hacia Jaén de dos camiones de viajeros, uno con los principales derechistas detenidos y otro con los guardias civiles y sus familias.

A pesar de todo, los excesos de la masa popular no pudieron ser contenidos. El mismo día 10 los milicianos hicieron una limpieza en Adamuz, dando gloria a 26 personas de derechas, unos en el cementerio, otros en la calle y algunos en el Puente de Santa Cruz. Los fusilamientos continuaron después de manera espaciada en el pueblo. Entre el 14 y 23 de agosto, murieron ocho. En los últimos días de octubre, nueve más. En cuanto a los evacuados a Jaén, el 12 de agosto salieron para Madrid en el llamado tren de la gloria, junto con otros muchos presos, que formaban una comitiva de 300 personas.

En síntesis, utilizando como fuentes el Registro Civil y la CG, el balance global de víctimas de derechas en Adamuz fue de unas 112, la mitad de ellas en Madrid.

FUENTE : Mapa de Fosas de Andalucía | Adamuz

De todo esto fue Ramón J. Sender testigo como integrante de las milicias de Miaja. No existe ningún escrito en el que muestre pesar o arrepentimiento de la matanza. Solo embustes interesados e imposibles sobre represiones de bandos que no estuvieron en el pueblo en toda la guerra.

Posteriormente se va a EEUU a vivir del cuento a cargo de los fondos que, según su versión, robaron, saquearon y expoliaron los suyos.

De este personaje, ninguna lástima...
Ahora yo te llamo embustero en vez de decir que te contradices con lo que copiaste.
 
Ahora yo te llamo embustero en vez de decir que te contradices con lo que copiaste.

Repasemos los hechos a los que nos referimos y veamos a qué nos referimos como inmediatez:

A las tres y media de la madrugada del 19 de julio, el cabo de Adamuz Romualdo Reyes Martínez recibe telegrama del nuevo gobernador civil de Córdoba ordenándole el cierre de todas las sociedades políticas y sindicales de izquierdas, detención de los directivos y de toda persona sospechosa.

A las nueve horas, un nuevo telegrama de Cascajo ordenaba al cabo que se hiciera cargo del Ayuntamiento y publicara el Bando de Estado de guerra. Ante estas medidas las personas de izquierdas huyen del pueblo.

El día 22, al tenerse noticias de la presencia de una columna de tropas en el vecino pueblo de Pedro Abad, se produce en Adamuz una manifestación de júbilo de los falangistas.
A las 14 horas reciben orden para que la Guardia Civil y sus familias se concentren en El Carpio ( al igual que había hecho la Guardia Civil de Villafranca ). Por la carretera de Villafranca, en el puente Tamujoso, fueron hostigados por un grupo de obreros, un guardia fue herido y el camión volcado. Ante esta situación, tuvieron que volver a Adamuz de pie y con grandes dificultades. Desde Córdoba se recibieron nuevas órdenes del comandante Anguita, ayudante de Cascajo, de que la Guardia Civil permaneciera en Adamuz.


1 - Las personas de izquierdas abandonaron el pueblo.
2 - La guarnición de Adamuz tiene que volver al pueblo ante el hostigamiento de grupos de obreros.
3 - HASTA AHORA NO HA EXISTIDO REPRESIÓN ALGUNA. NO HAY REGULARES, NI SACARON UN OJO A NINGÚN NIÑO, NI ABUSA A LA PROGENITORA, NI HAN CANCELADO A NADIE EN LA CAMA.



La recuperación de Adamuz por fuerzas leales ( milicianos de este pueblo y fuerzas de la columna de Miaja ), se logró por fin, el 10 de agosto, como último eslabón de una lenta operación de asedio.

Habíamos dejado la secuencia de los acontecimientos, cuando el 26 de julio numerosas fuerzas obreras cercaron el pueblo y lo dejaron incomunicado, quedando la fábrica harinera y sus defensores sin pan.

El día 30 de julio el Comité de Defensa, establecido en las afueras de Adamuz, en la finca Media Legua, hizo llegar al cabo sublevado diversos escritos invitándolo a la rendición método que como era de esperar, no surtió efecto. Al día siguiente, el cabo de la Guardia Civil recibió una carta del fruta Jaén Morente, exhortando al pueblo que abandonase las armas, basándose en que el Gobierno de la República les sabría perdonar, pero la sublevación continúo.

El día 1 de agosto, desde la finca Media Legua, donde estaba el Comité de Guerra,
el capitán de la Guardia Civil Antonio Reparaz, habló telefónicamente con el cabo de Adamuz, ofreciéndole garantías para evacuar a un guardia herido el día 22 y a la vez propuso negociaciones, recibiendo de nuevo la negativa del cabo, presionado sin duda por la poderosa organización local de Falange, dirigida por Pedro Antonio Baquerizo. El día 7 de agosto, ante la escasez de víveres y el asedio sufrido, los rebeldes decidieron asaltar el almacén de la Cooperativa Socialista, en las afueras del pueblo, lo cual consiguieron en medio de un gran tiroteo.

Por fin, el 9 de agosto se produce el ataque gubernamental definitivo en las primeras horas de la mañana, consiguiendo ocupar parte del pueblo y la torre, situada en el extremo sur. Se hizo un alto el fuego y el capitán Reparaz propuso de nuevo la rendición de a los rebeldes, haciéndoles ver que atacaba con 6.000 hombres. Al anochecer, sobre las 21:00 horas, se consiguió celebrar una entrevista entre el cabo Reyes y el capitán Reparaz, en una casa entre ambas líneas. Los sublevados accedieron, al fin, a la rendición y el capitán Reparaz entregó al cabo Reyes una lista de derechistas sublevados, que ya habían sido condenados a gloria por el Comité de Guerra y que debían salir desarmados y custodiados al amanecer del día siguiente.


Bien, creo que está aclarado. Prácticamente y de manera inmediata ( 22 de julio ) la guarnición no puede abandonar el pueblo ante el cerco de las "fuerzas obreras" que se materializa el dia 26 de julio. Por supuesto no hubo Regulares en Adamuz.

Y ahora con éstos datos dime :


¿ Cuando conoció Ramón J. Sender al niño de seis años al que los Regulares le sacaron los ojos y abusa a su progenitora ?¿ Cuándo vió al que dice que cancelar en su propia cama ?

NUNCA. MENTIRAS, PROPAGANDA PARA TAPAR LA MATANZA QUE SÍ VIÓ Y TUVO CONOCIMIENTO.

 
Repasemos los hechos a los que nos referimos y veamos a qué nos referimos como inmediatez:

A las tres y media de la madrugada del 19 de julio, el cabo de Adamuz Romualdo Reyes Martínez recibe telegrama del nuevo gobernador civil de Córdoba ordenándole el cierre de todas las sociedades políticas y sindicales de izquierdas, detención de los directivos y de toda persona sospechosa.

A las nueve horas, un nuevo telegrama de Cascajo ordenaba al cabo que se hiciera cargo del Ayuntamiento y publicara el Bando de Estado de guerra. Ante estas medidas las personas de izquierdas huyen del pueblo.

El día 22, al tenerse noticias de la presencia de una columna de tropas en el vecino pueblo de Pedro Abad, se produce en Adamuz una manifestación de júbilo de los falangistas.
A las 14 horas reciben orden para que la Guardia Civil y sus familias se concentren en El Carpio ( al igual que había hecho la Guardia Civil de Villafranca ). Por la carretera de Villafranca, en el puente Tamujoso, fueron hostigados por un grupo de obreros, un guardia fue herido y el camión volcado. Ante esta situación, tuvieron que volver a Adamuz de pie y con grandes dificultades. Desde Córdoba se recibieron nuevas órdenes del comandante Anguita, ayudante de Cascajo, de que la Guardia Civil permaneciera en Adamuz.


1 - Las personas de izquierdas abandonaron el pueblo.
2 - La guarnición de Adamuz tiene que volver al pueblo ante el hostigamiento de grupos de obreros.
3 - HASTA AHORA NO HA EXISTIDO REPRESIÓN ALGUNA. NO HAY REGULARES, NI SACARON UN OJO A NINGÚN NIÑO, NI ABUSA A LA PROGENITORA, NI HAN CANCELADO A NADIE EN LA CAMA.



La recuperación de Adamuz por fuerzas leales ( milicianos de este pueblo y fuerzas de la columna de Miaja ), se logró por fin, el 10 de agosto, como último eslabón de una lenta operación de asedio.

Habíamos dejado la secuencia de los acontecimientos, cuando el 26 de julio numerosas fuerzas obreras cercaron el pueblo y lo dejaron incomunicado, quedando la fábrica harinera y sus defensores sin pan.

El día 30 de julio el Comité de Defensa, establecido en las afueras de Adamuz, en la finca Media Legua, hizo llegar al cabo sublevado diversos escritos invitándolo a la rendición método que como era de esperar, no surtió efecto. Al día siguiente, el cabo de la Guardia Civil recibió una carta del fruta Jaén Morente, exhortando al pueblo que abandonase las armas, basándose en que el Gobierno de la República les sabría perdonar, pero la sublevación continúo.

El día 1 de agosto, desde la finca Media Legua, donde estaba el Comité de Guerra,
el capitán de la Guardia Civil Antonio Reparaz, habló telefónicamente con el cabo de Adamuz, ofreciéndole garantías para evacuar a un guardia herido el día 22 y a la vez propuso negociaciones, recibiendo de nuevo la negativa del cabo, presionado sin duda por la poderosa organización local de Falange, dirigida por Pedro Antonio Baquerizo. El día 7 de agosto, ante la escasez de víveres y el asedio sufrido, los rebeldes decidieron asaltar el almacén de la Cooperativa Socialista, en las afueras del pueblo, lo cual consiguieron en medio de un gran tiroteo.

Por fin, el 9 de agosto se produce el ataque gubernamental definitivo en las primeras horas de la mañana, consiguiendo ocupar parte del pueblo y la torre, situada en el extremo sur. Se hizo un alto el fuego y el capitán Reparaz propuso de nuevo la rendición de a los rebeldes, haciéndoles ver que atacaba con 6.000 hombres. Al anochecer, sobre las 21:00 horas, se consiguió celebrar una entrevista entre el cabo Reyes y el capitán Reparaz, en una casa entre ambas líneas. Los sublevados accedieron, al fin, a la rendición y el capitán Reparaz entregó al cabo Reyes una lista de derechistas sublevados, que ya habían sido condenados a gloria por el Comité de Guerra y que debían salir desarmados y custodiados al amanecer del día siguiente.


Bien, creo que está aclarado. Prácticamente y de manera inmediata ( 22 de julio ) la guarnición no puede abandonar el pueblo ante el cerco de las "fuerzas obreras" que se materializa el dia 26 de julio. Por supuesto no hubo Regulares en Adamuz.

Y ahora con éstos datos dime :


¿ Cuando conoció Ramón J. Sender al niño de seis años al que los Regulares le sacaron los ojos y abusa a su progenitora ?¿ Cuándo vió al que dice que cancelar en su propia cama ?

NUNCA. MENTIRAS, PROPAGANDA PARA TAPAR LA MATANZA QUE SÍ VIÓ Y TUVO CONOCIMIENTO.

he dicho yo que crea o deje de creer a don ramón?

he señalado lo que te callas y sabias en el primer mensaje, que el pueblo estuvo en manos de los sublevados un mes y que los falangistas camparon a sus anchas.
 

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