Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

Los franquistas FUSILARON en Ferrol al último gobernador civil REPUBLICANO, FRANCISCO PÉREZ CARBALLO, al comandante MANUEL QUESADA, y al capitán GONZALO TEJERO el 25 de Julio de 1936

Francisco Pérez Carballo nació en Madrid, en 1911. Estudió en el instituto madrileño Cardenal Cisneros. Licenciado en Derecho y Filosofía y Letras, durante su etapa universitaria fue dirigente de la FUE y miembro de la Asociación Internacional de Estudiantes, así como militante de las juventudes de Izquierda Republicana. Frecuentó también el Ateneo de Madrid. Trabajó en la cátedra de Derecho Romano de la Universidad de Madrid, obteniendo por oposición, una plaza de oficial letrado en el Congreso de los Fruta.

Con la victoria del Frente Popular en febrero 1936, fue nombrado Gobernador Civil de La Coruña el 10 de abril de 1936, al parecer por su amistad con Santiago Casares Quiroga. Con el golpe de Estado que dio lugar a la Guerra Civil se opuso a los sublevados. Pérez Carballo, que hacía pocas semanas había tomado posesión del cargo, se reunió con el alcalde de La Coruña y posteriormente cancelado, Alfredo Suárez Ferrín y con representantes de todas las organizaciones del Frente Popular para tratar de adoptar una estrategia defensiva común frente a la amenaza golpista. Por su parte, el general Caridad Pita, continuaba con sus rondas de vigilancia y en una de ellas se presentó a la una de la madrugada en el edificio de Capitanía. No percibió nada fuera de lo habitual, pero encontró en las dependencias del Estado Mayor al comandante Gutiérrez Soto y al capitán Castro Caruncho, que habían decidido pasar allí la noche.

El 20 de julio de 1936 Carballo ordenó atrincherar la sede el gobierno civil y amparado apenas por una pequeña compañía de Guardias de Asalto y voluntarios, lo defendieron durante más de 3 horas, apoyado por el Comandante de Estado Mayor y jefe de Seguridad y Asalto en la jefatura de La Coruña Manuel Quesada del Pino, cuyas fuerzas se habían dividido. Quesada del Pino dirigió junto al Gobernador, la defensa de los escasos baluartes que se oponían a los sublevados. Avanzada la tarde del lunes 20 de julio de 1936, nada pudieron hacer ante el bombardeo de una batería de artillería que destruyó parte del edificio a cañonazos. Un proyectil entró directamente en el despacho de Carballo, tras lo cual, cesó toda resistencia, y a las 18,30 se izó bandera blanca, el gobernador y los demás defensores, se entregaron a los sublevados y el comandante Quesada del Pino fue detenido por soldados del Regimiento de Zamora 8. Pérez Carballo fue detenido por los rebeldes y llevado al cuartel de Atocha y de ahí, a la cárcel de la torre. Igualmente detenido el capitán de Asalto Gonzalo Tejero, que había hecho frente a la sublevación participando y organizando la defensa, y dirigiendo la resistencia desde la sede del gobierno civil.

A Francisco Pérez Carballo le formaron consejo de guerra y condenaron a pena de gloria. Al día siguiente 25 de Julio le colocaron delante del piquete de guardias de asalto y lo fusilaron en el castillo de San Felipe de Ferrol. A su lado, fueron también pasados por las armas el comandante Manuel Quesada, y el capitán Gonzalo Tejero, que habían organizado la defensa y dirigido la resistencia de la sede del gobierno civil.

Juana Capdevielle, esposa de Carballo, intelectual, conferenciante y bibliotecaria , fue rapidamente arrestada. Su cadáver apareció el 18 de agosto de 1936, en los alrededores en una cuneta de la carretera del municipio de Rábade (Lugo). Había sido tiroteada hasta la gloria después de ser forzad y torturada. Sus malos no se apiadaron de su avanzado estado de gestación. En unos pocos días a Juana Capdevielle, licenciada en Filosofía y Letras y funcionaria de la Universidad Central, le arrancarían la casa, la libertad, la vida del marido, la vida del feto que llevaba en sus entrañas y, finalmente, la suya propia.

Francisco Pérez Carballo, militante de Izquierda Republicana, gobernador civil de A Coruña y Juana Capdevielle, intelectual independiente, fueron víctimas, entre otros muchos hombres y mujeres, pertenecientes a una generación sacrificada por sustentar la idea Republicana. Se han convertido, al reflejarse en los canales donde fluye la dialéctica entre memoria e historia, en retratos intensos de demócratas avanzados a su época. Símbolos que portaban y expresaban una noción de ciudadanía en su actividad política y social, y víctimas que recordar, reivindicar y, finalmente, dignificar debidamente.

La lógica compleja y selectiva de la memoria y el olvido, no siempre está subordinada a componentes ideológicos estrictos. A diferencia de lo sucedido hasta la transición y aun hasta comienzos de este siglo, es ahora el recuerdo de la bibliotecaria madrileña la que nos conduce al de su marido, perfecto cómplice intelectual y afectivo, para entablar una relación de la que surge también una memoria poliédrica, en permanente evolución como las distintas piezas de la identidad que alumbraría.
 
La represión franquista se heredaba: "Se ensañó con quienes quedaban, las mujeres y los niños"

MEMORIA HISTÓRICA+
José Castiello, padre de Eugenia, a sus diez años era el único niño en el campo de concentración de Arnao: "Soñó con el campo y con la guerra toda la vida"
Le llevaron a él y a sus hermanas, a pesar de que las mujeres eran minoría en los campos, por ser familias de guerrilleros republicanos que luego fueron cancelados
"Que se hable de la represión y sufrimiento de estas mujeres que se quedaron sin descendientes, sin padres, sin marido, sin hermanos, y sin nada"


Por Belén Remacha10 abr 201921:23

La historia de represión de los Castiello es como la de muchas familias españolas pero también diferente a otras. Lo es porque el padre de Eugenia, José María, era, a sus 10 años, el único niño del campo de concentración franquista de Arnao (Asturias). Le habían enviado ahí desde su pueblo, Peón, después de haberle dejado solo al cuidado de un abuelo enfermo. Había estado solo porque meses antes, en 1939, su progenitora y hermanas habían ingresado ya en Arnao.

A todos les estaban castigando y torturando por no confesar dónde estaban sus hermanos, dos guerrilleros republicanos que huyeron al monte cuando, acabada la Guerra, la Guardia Civil fue a buscarles a su casa. No confesaban dónde estaban porque aunque hubieran estado dispuestos no podían, ya que no lo sabían: un modo típico de los guerrilleros para preservar la seguridad de las familias era no contarles dónde se escondían. En el campo permanecieron hasta 1942.

Otro motivo por el que su historia tampoco es habitual es porque José María escribió un libro sobre la experiencia de su familia, Los Castiello, la lucha por la libertad –que se convirtió incluso en documental–. Lo publicó unos cinco años antes de participar en la investigación del periodista Carlos Hernández sobre los 300 campos de concentración de Franco. Primero un ejemplar para cada miembro de la familia, luego, tras la insistencia de un amigo, una tirada de cien que se agotaron el mismo día de la presentación, en Oviedo.

Desde hace pocos años es Eugenia la que se encarga de reimprimir las ediciones que se venden en librerías de Asturias. A su padre su estado de salud ya no se lo permite. Ahora ella insiste "en que se hable de la represión y sufrimiento de estas mujeres que se quedaron sin descendientes, sin padres, sin marido, sin hermanos, y sin nada. Se ensañaron con ellas y con los niños, los que se quedaron, para hacer sufrir a los huidos y que cantasen. Una vez sacaron a mis tías a rastras de casa y les pegaron tal caricia que se les quedaron los hilos de la ropa incrustados en la piel. Mi abuela les suplicó que pararan pero no lo hicieron hasta que se desmayaron".

"Nadie está preparado para vivir algo así de niño"
Son historias que Eugenia lleva oyendo desde la adolescencia: "Mi padre estuvo muchos años sin querer hablar. Tuvo unas secuelas tremendas y muchos años después tuvo que recibir tratamiento. Nadie está preparado para vivir algo así de niño. Ellos simplemente eran progenitora, hermanas y hermano de guerrillero, no estaban implicados en nada. Cuando yo ya me hice mayor empecé a oír en casa eso de que mejor no me significase ni llamase mucho la atención. Seguía habiendo miedo, sobre todo cuando vivía Franco pero también luego. Así me fui enterando de todo lo que había pasado".

Sobre el papel, los campos de concentración estaban destinados solo a hombres. "En la mentalidad hombrista y falsamente paternalista de los dirigentes franquistas, las mujeres no encajaban en los campos de concentración", explicaba Carlos Hernández. Las mujeres durante la guerra y el franquismo solían ser sometidas a idénticas torturas en cárceles, pero hubo excepciones como los grupos de Cabra (Córdoba), y también en Arnao. "A mis tías las pusieron a recoger grijo. Los hombres, con ese material, construyeron una ferretera". Luego, tal y como cuenta José Castiello, las reubicaron en la enfermería para oficiales y la cocina.

En el libro de José Castiello, escrito 75 años después de entrar al campo, hay una detallada descripción de Arnao: a la derecha, un barracón de madera estancia de los soldados; a la izquierda, un edificio destinado a los oficiales. Ya dentro, en línea recta, el primer barracón para hombres. Le separaba del de mujeres por unas alambradas. Los primeros meses, también le separaban a él, niño de 10 años, de su progenitora y hermanas mayores.

También relata un preciso recuerdo de la rutina de entonces, un crío rodeado de presos comunes: cada mañana recogían la colchoneta, barrían su espacio y se aseaban superficialmente, "ya que en el barracón se carecía de agua corriente". A continuación, formaban filas hasta el lugar donde se izaba la bandera y, mano en alto, cantaban el Cara al Sol y vivas a Franco. Después, por desayuno se les daba "una especie de café y un bollo de pan, todo de la peor calidad". Para comida y cena, "masa caldosa de garbanzos, lentejas alubias, arroz o patatas. Aparecía enseguida el hambre".

Tenía un único plato y cuchara que tenía que servir para todo, incluso para su propia limpieza personal. Los prisioneros capturaban ranas de un riachuelo que corría desde un pozo y las comían asadas. De lejos, observaban a los campesinos: "Cualquier persona que veíamos faenar nos producía cierta nostalgia de libertad". El oficial jefe, no recuerda si de nombre Félix o Víctor, "con rudeza me dijo que debería cumplir las normas disciplinarias como cualquier adulto". Era además "implacable a la hora de reclutar a los detenidos para el trabajo". Recordaba con especial dolor a un compañero anciano y enfermo que falleció por la falta de atención.

Vigilados hasta los 50
Tiempo después, a José María le juntaron con su progenitora y hermanas, "y aquella ya fue la época menos mala". En 1942 les dieron la libertad definitiva, pero "no les dejaron en paz", continúa narrando Eugenia. Podían irse con la condición del destierro, es decir, no podían volver a Peón. Eligieron Valladolid porque otra hija ya estaba desterrada ahí. Años después volvieron a Asturias para instalarse en Oviedo.

Sus dos tíos ya nunca volvieron a casa y fueron asesinados junto a otro compañero en 1948 en la playa de La Franca después de que les delataran, "aguantaron tanto gracias a que la gente les ayudaban. Queda el consuelo de que serían buenas personas, si tantos les protegieron".

Mientras, las mujeres y los niños siguieron haciendo un papel clave: de enlaces. "Si una mujer iba a lavar, dejaba en una piedra escondido un papelín que les decía dónde ir a buscar armas, comida, avisar de que les estaban persiguiendo o si alguien se iba a unir… un niño, si estaba jugando con la bowling, igual. A los hombres les tenían más controlados y ellas se arriesgaban así".

Hasta que asesinaron a sus tíos, mientras vivían en Valladolid el régimen les había seguido acosando para descubrir dónde estaban. Después, como pasó con otros entornos de represaliados a los que incluso vetaron de empleos, siguió la vigilancia durante unos años, "cuando vieron que, por la cuenta que les traía, nadie se metía ya en temas políticos, les dejan por fin en paz. Eran los 50". "La familia sufrió todo esto pero es que la gente se vuelve triste, recuerda… mi padre soñó con su tiempo en el campo y con la guerra y posguerra toda la vida".
 
La invisible censura franquista que sigue viva en los libros que lees

MEMORIA HISTÓRICA+
Muchas de las traducciones de los clásicos de la literatura actualmente en circulación son aún las versiones aprobadas por los censores
La tarea más urgente es sensibilizar a los lectores y al sector cultural respecto a los efectos a largo plazo de la censura


Por Jordi Cornellà-Detrell23 abr 201919:51

Hace 80 años que terminó la guerra civil, un conflicto que sigue generando debate y opiniones encontradas. No hay duda de que, décadas después de la gloria del general Franco, la dictadura continúa proyectando una larga sombra sobre la sociedad española. Los aspectos del pasado aún sin resolver abarcan desde la existencia de cientos de fosas comunes todavía sin exhumar a la frecuente publicación de libros que fueron censurados durante la dictadura.

En efecto, pocos lectores son conscientes del hecho de que uno de los legados más importantes del franquismo es el impacto continuado de los libros expurgados hace décadas por los censores, tanto en España como en el mundo hispanohablante en general. Estos textos manipulados incluyen, por ejemplo, a autores como Ira Levin, George Orwell, Ian Fleming, Muriel Spark, Ernest Hemingway, James M. Cain, Bill S. Ballinger, Henry Miller y James Baldwin.

Los textos censurados
Muchas de las traducciones de los clásicos de la literatura actualmente en circulación son aún las versiones aprobadas por los censores, con frecuencia sin el conocimiento de los editores ni de los lectores. Este hecho supone un ataque a la libertad de expresión y debería abordarse de manera urgente, particularmente ahora que Vox amenaza con derogar la Ley de la Memoria Histórica.

Entre 1936 y 1966, cualquier libro que se quisiera publicar era inspeccionado por los censores del régimen, que decidían si el texto se prohibía en su totalidad o podía publicarse con cortes. En 1966 la consulta se convirtió en voluntaria, pero las autoridades podían retirar de la circulación cualquier libro considerado inaceptable, lo que estimuló la autocensura de autores, editores y traductores.

El régimen reguló de manera estricta la publicación, traducción y circulación de textos con el fin de reforzar un conjunto de valores sarracena, sociales y religiosos conservadores, promover la uniformidad ideológica y cultural y manipular la historia, especialmente la memoria de la guerra civil.

(imagen visible para usuarios registrados)Niños leyendo durante la guerra civil. BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA | CC BY-NC-SA
El resultado es que, casi 45 años después del fin del régimen, se siguen editando libros manipulados por la dictadura. Asimismo, las bibliotecas públicas continúan albergando miles de volúmenes expurgados y promoviendo su lectura. La censura, por lo tanto, todavía juega un papel en la vida cultural y no puede considerarse un simple episodio histórico que no tiene relevancia en el presente.

La semilla del diablo de Ira Levin, por ejemplo, se encuentra disponible en más de 20 ediciones distintas (versión electrónica incluida) a las que les faltan dos largos pasajes. Según los censores, estos fragmentos glorificaban a Satán y eran poco respetuosos con los valores religiosos. Ve y dilo en la montaña de James Baldwin sufrió varios cortes que incluyen referencias a la contracepción y detalles sobre la vida sensual de los protagonistas. Según el censor, el texto contenía “ya expresiones obscenas, ya descripciones prono, y, en algún caso, incluso irreverencias”. Paradójicamente, la publicación de esta novela expurgada contó con el patrocinio de la UNESCO.

En algunos casos, como en La Marca de George Orwell y Operación trueno de Ian Fleming, la versión censurada se ha publicado nuevamente a pesar de que ya existía una traducción completa.

La consolidación de la democracia no puso fin a la producción, circulación y lectura de obras censuradas en España. Estos libros con frecuencia fueron importados a Hispanoamérica, y por lo tanto la censura franquista tuvo también repercusiones al otro lado del Atlántico.

Por qué la censura no ha terminado
Es evidente que el país aún no ha sido capaz de hacer frente y superar su traumática historia reciente. La Ley de la Memoria Histórica de 2007 supuso un gran paso adelante que permitió reexaminar el pasado e inició un debate sobre las consecuencias de la represión franquista. Esta ley condenó la dictadura e instauró compensaciones para las víctimas. Desde un punto de vista cultural, la ley promovió la retirada de estatuas y símbolos públicos que enaltecían la dictadura, pero sin hacer referencia a otros productos culturales como los libros.

El llamado pacto del olvido facilitó la transición hacia la democracia, pero entre otras muchas consecuencias impidió que se desarrollaran estrategias sistemáticas para prevenir la publicación y lectura de obras censuradas. De hecho, muchos textos han sido restaurados o traducidos de nuevo, pero estos esfuerzos muchas veces han pasado desapercibidos.

La censura sigue viva, y la circulación de textos expurgados podría incluso aumentar en el futuro. El uso de las nuevas tecnologías y el hecho de que muchos textos de los años 30 y 40 empiecen a pasar al dominio público (y por tanto estén libres de derechos), hace que sea fácil reeditar versiones digitales o en papel de los clásicos. Los censores nunca imaginaron que su labor quedaría plasmada en Kindles y tabletas.

En este sentido, la censura es uno de los legados más persistentes e invisibles del régimen franquista. Su efecto en España y otros países hispanohablantes es incalculable, ya que distorsionó las opiniones de centenares de escritores respecto a la guerra civil o temas sociales como el control de la natalidad, los roles de genero y la gaiidad, por poner algunos ejemplos.

(imagen visible para usuarios registrados)Venta de libros en Zaragoza, 1938. BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA, CC BY-NC-SA
(imagen visible para usuarios registrados)

La cuestión es cómo hacer frente a este complejo legado, particularmente ahora que Vox ha sugerido derogar la ley de la Memoria Histórica bajo el pretexto que manipula el pasado.

La tarea más urgente es sensibilizar a los lectores y al sector cultural respecto a los efectos a largo plazo de la censura. Esto requeriría el apoyo decidido del gobierno y el compromiso de instituciones públicas y privadas, desde archivos, bibliotecas y publicaciones culturales a traductores, escritores y editoriales.

Las nuevas tecnologías que amenazan con dar nueva vida a la censura podrían servir también para contrarrestar sus efectos. Una base de datos pública de textos restaurados, por ejemplo, podría ser una herramienta muy eficaz para dar a conocer nuevas versiones de textos y asegurar su presencia en librerías y bibliotecas.

El impacto de la dictadura franquista en la memoria social e histórica de España ha recibido una atención creciente desde principios de siglo, pero el proceso de reconciliación con el pasado está lejos de haberse completado. El pacto del olvido ha resultado en una falta de reflexión sobre ciertos aspectos clave del patrimonio cultural. Los cambios sociales y culturales son lentos, y el país no se librará de la sombra arraigada de la censura franquista hasta que este tema sea abordado de manera pública y decidida. Ahora que la presión en contra de revisitar el pasado está aumentado, no hay tiempo que perder.
 
La historia del piloto que fue descuartizado y lanzado sobre Madrid en 1936
Primo Gibelli resultó abatido por la aviación franquista durante el asedio de las tropas nacionales sobre la capital
Por
José Antequera
-
07/05/2019
1

(imagen visible para usuarios registrados)

El 15 de noviembre de 1936 las tropas franquistas se encontraban a las puertas de Madrid. En la Ciudad Universitaria, la XI Brigada Internacional luchaba cuerpo a cuerpo con los nacionales. Mientras tanto, la aviación facineroso lanzaba bombas de 100 y 500 kilos –algunas de ellas incendiarias– sobre todo el área metropolitana. Se peleaba en cada palmo de terreno, en cada casa. La urbe ardía por los cuatro costados. A última hora del día, inmensas llamaradas iluminaban la noche en un espectáculo terrorífico. El Hospital San Carlos tenía que ser evacuado ante el peligro de que pudiera saltar por los aires.
En esas horas dramáticas para el país se escribieron historias, unas heroicas, otras espeluznantes. Como la batalla que se libraba en el aire. Veinte Junckersalemanes escoltados por cazas sobrevolaban Madrid constantemente, lanzando su lluvia de fuego rabioso. La aviación republicana, inferior en número y en modernidad de sus aparatos, trataba de hacerle frente. En uno de los combates aéreos, uno de los pilotos de nacionalidad soviética fue derribado, cayó prisionero y terminó siendo ejecutado y descuartizado. Su cuerpo fue metido en una caja de embalaje y lanzado sobre Madrid en un acto de crueldad extrema, según cuenta Manuel Tuñón de Lara en su volumen La Guerra Civil (1936-1939).
La historia, de una brutalidad humana difícilmente imaginable y digerible, fue recogida por el periodista Mijaíl Koltzov y reproducida por numerosos escritores. Otros historiadores como Salas Larrazábalconsideran que esta historia fue una “patraña”, un invento de la propaganda roja para excitar al pueblo. Koltzov recogió la noticia en su diario, concretamente en el del día 15, como también lo hizo Hidalgo Cisneros, jefe de la Aviación Republicana. La prensa, como el diario Ahora en su edición del 17, se hizo eco del macabro suceso.

También el periódico La Voz cubría la historia: “Durante el combate que se libró el sábado último sobre Madrid, uno de los aviadores republicanos tuvo que lanzarse al espacio en su paracaídas, y fue a caer dentro de las filas facinerosos. A pesar de la orden dada por nuestra Junta de Defensaen el sentido de que se respeten las vidas de los aviadores enemigos que caigan en nuestro poder, los facinerosos responden a esta noble actitud nuestra con actos que hasta ahora no se han realizado en ninguna guerra. Anteayer, desde uno de los Capronis que voló sobre Madrid, fue lanzada una caja con una etiqueta de Valladolid, suspendida de un paracaídas. Los milicianos que la vieron caer se apresuraron a recogerla y, una vez abierta, se comprobó que contenía el cuerpo descuartizado de un hombre. En el depósito de cadáveres se efectuó la identificación. Eran los restos de nuestro aviador, horriblemente mutilado (…) Cuando se conoció en Madrid este hecho de los facciosos se produjo enorme indignación en el vecindario, y la protesta justísima de la gente honrada era compartida hasta por los más tibios madrileños, que están soportando estos días los inhumanos bombardeos de barrios populares, donde son inmolados niños y mujeres. Se han sacado fotografías del cuerpo despedazado del valiente aviador para que sirva de testimonio de la crueldad facineroso en el extranjero. El hecho parece inaceptable, y su condenación brota con el sólo hecho de exponerlos”.

También el general soviético Prokofiev(destinado en España) relata el caso en su obra Bajo la bandera de la España republicana e incluso dio el nombre del piloto que fue vilmente torturado y descuartizado. Al parecer se trataba de Primo Gibelli, un aviador soviético de origen italiano que vivía en la URSS desde 1921. Las versiones sobre lo que le ocurrió al malogrado Gibelli son contradictorias. Según Prokofiev, el piloto fue alcanzado en las cercanías de Pinto y tuvo que lanzarse en paracaídas. Koltzov e Hidalgo aseguran que fue derribado cuando volaba hacia Segovia. “Nos limitamos a dar los elementos del debate, que no por versar sobre tema trágico deja de ser episódico”, argumenta Tuñón de Lara.

¿Fueron habituales estas prácticas de la aviación facineroso que tenían sin duda como objetivo aterrorizar a la población civil y mermar su sarracena o el triste episodio de Gibelli fue tan solo una sórdida anécdota, como advierte el historiador? No hay datos al respecto. Hasta donde se sabe, el cuerpo mutilado del piloto fue mostrado a los periodistas y las fotografías enviadas a los rotativos nacionales e internacionales que cubrieron el suceso. Los editoriales cargaron las tintas ante las atrocidades franquistas, como sucedió en agosto del 36 con la masacre de Badajoz. A su vez, el general golpista Queipo de Llano desmintió el episodio en sus célebres intervenciones radiofónicas, pese a que las fotos resultaban incontestables.

Nada se sabe de lo que fue del cadáver del malogrado Gibelli. Se cree que sus restos pudieron terminar en el Cementerio Civil del Este, quizá en el de Fuencarral, donde eran enterrados los caídos de las Brigadas Internacionales.

Mientras tanto, en Madrid corría la sangre, se desplomaban las casas bajo las bombas, morían los combatientes y asimismo los niños y las mujeres, relata Tuñón de Lara. Los aviones I-15 e I-16 soviéticos desembarcados en Cartagena eran la única esperanza que le quedaba al pueblo de Madrid. Cuando los veían aparecer en los cielos, muchos vecinos, ya sin miedo, salían a la calle gritando: “¡Son los nuestros, son los nuestros!” Pronto bautizaron a esos aviones amigos como chatos y moscas en una muestra más del ingenio de los madrileños. El Ejército de Franco sabía que la guerra propagandística era crucial para desmoralizar al enemigo. Lanzar los cuerpos destrozados de los pilotos rojos sobre el cielo de Madrid, provocando el pavor de miles de personas, podía ser una baza importante para aterrorizar a la población. Madrid resistió más allá de lo que cabía esperar. Hasta el dictador se sorprendió de la capacidad de aguante de su gente y de aquellos pilotos soviéticos que dieron su vida por defender la ciudad y la democracia.
 
La historia del piloto que fue descuartizado y lanzado sobre Madrid en 1936
Primo Gibelli resultó abatido por la aviación franquista durante el asedio de las tropas nacionales sobre la capital
Por
José Antequera
-
07/05/2019
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El 15 de noviembre de 1936 las tropas franquistas se encontraban a las puertas de Madrid. En la Ciudad Universitaria, la XI Brigada Internacional luchaba cuerpo a cuerpo con los nacionales. Mientras tanto, la aviación facineroso lanzaba bombas de 100 y 500 kilos –algunas de ellas incendiarias– sobre todo el área metropolitana. Se peleaba en cada palmo de terreno, en cada casa. La urbe ardía por los cuatro costados. A última hora del día, inmensas llamaradas iluminaban la noche en un espectáculo terrorífico. El Hospital San Carlos tenía que ser evacuado ante el peligro de que pudiera saltar por los aires.
En esas horas dramáticas para el país se escribieron historias, unas heroicas, otras espeluznantes. Como la batalla que se libraba en el aire. Veinte Junckersalemanes escoltados por cazas sobrevolaban Madrid constantemente, lanzando su lluvia de fuego rabioso. La aviación republicana, inferior en número y en modernidad de sus aparatos, trataba de hacerle frente. En uno de los combates aéreos, uno de los pilotos de nacionalidad soviética fue derribado, cayó prisionero y terminó siendo ejecutado y descuartizado. Su cuerpo fue metido en una caja de embalaje y lanzado sobre Madrid en un acto de crueldad extrema, según cuenta Manuel Tuñón de Lara en su volumen La Guerra Civil (1936-1939).
La historia, de una brutalidad humana difícilmente imaginable y digerible, fue recogida por el periodista Mijaíl Koltzov y reproducida por numerosos escritores. Otros historiadores como Salas Larrazábalconsideran que esta historia fue una “patraña”, un invento de la propaganda roja para excitar al pueblo. Koltzov recogió la noticia en su diario, concretamente en el del día 15, como también lo hizo Hidalgo Cisneros, jefe de la Aviación Republicana. La prensa, como el diario Ahora en su edición del 17, se hizo eco del macabro suceso.

También el periódico La Voz cubría la historia: “Durante el combate que se libró el sábado último sobre Madrid, uno de los aviadores republicanos tuvo que lanzarse al espacio en su paracaídas, y fue a caer dentro de las filas facinerosos. A pesar de la orden dada por nuestra Junta de Defensaen el sentido de que se respeten las vidas de los aviadores enemigos que caigan en nuestro poder, los facinerosos responden a esta noble actitud nuestra con actos que hasta ahora no se han realizado en ninguna guerra. Anteayer, desde uno de los Capronis que voló sobre Madrid, fue lanzada una caja con una etiqueta de Valladolid, suspendida de un paracaídas. Los milicianos que la vieron caer se apresuraron a recogerla y, una vez abierta, se comprobó que contenía el cuerpo descuartizado de un hombre. En el depósito de cadáveres se efectuó la identificación. Eran los restos de nuestro aviador, horriblemente mutilado (…) Cuando se conoció en Madrid este hecho de los facciosos se produjo enorme indignación en el vecindario, y la protesta justísima de la gente honrada era compartida hasta por los más tibios madrileños, que están soportando estos días los inhumanos bombardeos de barrios populares, donde son inmolados niños y mujeres. Se han sacado fotografías del cuerpo despedazado del valiente aviador para que sirva de testimonio de la crueldad facineroso en el extranjero. El hecho parece inaceptable, y su condenación brota con el sólo hecho de exponerlos”.

También el general soviético Prokofiev(destinado en España) relata el caso en su obra Bajo la bandera de la España republicana e incluso dio el nombre del piloto que fue vilmente torturado y descuartizado. Al parecer se trataba de Primo Gibelli, un aviador soviético de origen italiano que vivía en la URSS desde 1921. Las versiones sobre lo que le ocurrió al malogrado Gibelli son contradictorias. Según Prokofiev, el piloto fue alcanzado en las cercanías de Pinto y tuvo que lanzarse en paracaídas. Koltzov e Hidalgo aseguran que fue derribado cuando volaba hacia Segovia. “Nos limitamos a dar los elementos del debate, que no por versar sobre tema trágico deja de ser episódico”, argumenta Tuñón de Lara.

¿Fueron habituales estas prácticas de la aviación facineroso que tenían sin duda como objetivo aterrorizar a la población civil y mermar su sarracena o el triste episodio de Gibelli fue tan solo una sórdida anécdota, como advierte el historiador? No hay datos al respecto. Hasta donde se sabe, el cuerpo mutilado del piloto fue mostrado a los periodistas y las fotografías enviadas a los rotativos nacionales e internacionales que cubrieron el suceso. Los editoriales cargaron las tintas ante las atrocidades franquistas, como sucedió en agosto del 36 con la masacre de Badajoz. A su vez, el general golpista Queipo de Llano desmintió el episodio en sus célebres intervenciones radiofónicas, pese a que las fotos resultaban incontestables.

Nada se sabe de lo que fue del cadáver del malogrado Gibelli. Se cree que sus restos pudieron terminar en el Cementerio Civil del Este, quizá en el de Fuencarral, donde eran enterrados los caídos de las Brigadas Internacionales.

Mientras tanto, en Madrid corría la sangre, se desplomaban las casas bajo las bombas, morían los combatientes y asimismo los niños y las mujeres, relata Tuñón de Lara. Los aviones I-15 e I-16 soviéticos desembarcados en Cartagena eran la única esperanza que le quedaba al pueblo de Madrid. Cuando los veían aparecer en los cielos, muchos vecinos, ya sin miedo, salían a la calle gritando: “¡Son los nuestros, son los nuestros!” Pronto bautizaron a esos aviones amigos como chatos y moscas en una muestra más del ingenio de los madrileños. El Ejército de Franco sabía que la guerra propagandística era crucial para desmoralizar al enemigo. Lanzar los cuerpos destrozados de los pilotos rojos sobre el cielo de Madrid, provocando el pavor de miles de personas, podía ser una baza importante para aterrorizar a la población. Madrid resistió más allá de lo que cabía esperar. Hasta el dictador se sorprendió de la capacidad de aguante de su gente y de aquellos pilotos soviéticos que dieron su vida por defender la ciudad y la democracia.

Otra patrala del espía Koltsov, embustero profesional al que Stalin le dió su propia medicina ...

"Durante 70 años, miles de personas quisieron saber por qué Mijaíl Koltsov, el periodista más prestigioso de la Unión Soviética en los años treinta, y al que Stalin envió a España, acabó siendo apresado, enjuiciado y cancelado al volver a Moscú.

Todas las crónicas que fue enviando Kolstov al periódico Pravda, fueron editadas en forma de libro, que recibió el título Diario de la Guerra de España (Madrid, Editorial Akal).

Leer este libro es muy importante porque en sus páginas queda claro que Mijaíl Kolstov fue el mentor intelectual de los fusilamientos masivos de miles de personas del bando nacional en Paracuellos de Jarama en Noviembre de 1936. Kolstov tenía una gran influencia en los dirigentes del Partido Comunista porque sabían que era el enviado que Stalin deseaba tener para estar informado de lo que ocurría en España. En su diario, Kolstov se ocupa de los presos nacionales hasta en cinco ocasiones (Pp. 55, 125, 181-182, 191-192, 206-207). Después de la matanza, no vuelve a hablar de esta tragedia."


André Marty ( el "carnicero de Albacete" ) escribió a Stalin:

«En otras ocasiones, camarada Stalin, ya llamé su atención sobre las actividades de Kolstov, que quedan fuera de la prerrogativa de su corresponsal pero le han sido usurpadas arbitrariamente por él. Su interferencia en cuestiones militares utilizando su posición de representante de Moscú merece condena. Sin embargo, ahora me gustaría llamar su atención sobre circunstancias más serias que espero que usted, camarada Stalin, también considere cercanas a la traición».

Las circunstancias eran las que más podía irritar a Stalin: 1) amistad con André Malraux, simpatizante trotskista, y 2) que la amante de Kolstov era una espía al servicio de Alemania, y que muchos fracasos de los enfrentamientos militares (con el fascismo) fueron consecuencia de sus actividades de espionaje. (Pp. 325-326)

 
La represión franquista se heredaba: "Se ensañó con quienes quedaban, las mujeres y los niños"

MEMORIA HISTÓRICA+
José Castiello, padre de Eugenia, a sus diez años era el único niño en el campo de concentración de Arnao: "Soñó con el campo y con la guerra toda la vida"
Le llevaron a él y a sus hermanas, a pesar de que las mujeres eran minoría en los campos, por ser familias de guerrilleros republicanos que luego fueron cancelados
"Que se hable de la represión y sufrimiento de estas mujeres que se quedaron sin descendientes, sin padres, sin marido, sin hermanos, y sin nada"


Por Belén Remacha10 abr 201921:23

La historia de represión de los Castiello es como la de muchas familias españolas pero también diferente a otras. Lo es porque el padre de Eugenia, José María, era, a sus 10 años, el único niño del campo de concentración franquista de Arnao (Asturias). Le habían enviado ahí desde su pueblo, Peón, después de haberle dejado solo al cuidado de un abuelo enfermo. Había estado solo porque meses antes, en 1939, su progenitora y hermanas habían ingresado ya en Arnao.

A todos les estaban castigando y torturando por no confesar dónde estaban sus hermanos, dos guerrilleros republicanos que huyeron al monte cuando, acabada la Guerra, la Guardia Civil fue a buscarles a su casa. No confesaban dónde estaban porque aunque hubieran estado dispuestos no podían, ya que no lo sabían: un modo típico de los guerrilleros para preservar la seguridad de las familias era no contarles dónde se escondían. En el campo permanecieron hasta 1942.

Otro motivo por el que su historia tampoco es habitual es porque José María escribió un libro sobre la experiencia de su familia, Los Castiello, la lucha por la libertad –que se convirtió incluso en documental–. Lo publicó unos cinco años antes de participar en la investigación del periodista Carlos Hernández sobre los 300 campos de concentración de Franco. Primero un ejemplar para cada miembro de la familia, luego, tras la insistencia de un amigo, una tirada de cien que se agotaron el mismo día de la presentación, en Oviedo.

Desde hace pocos años es Eugenia la que se encarga de reimprimir las ediciones que se venden en librerías de Asturias. A su padre su estado de salud ya no se lo permite. Ahora ella insiste "en que se hable de la represión y sufrimiento de estas mujeres que se quedaron sin descendientes, sin padres, sin marido, sin hermanos, y sin nada. Se ensañaron con ellas y con los niños, los que se quedaron, para hacer sufrir a los huidos y que cantasen. Una vez sacaron a mis tías a rastras de casa y les pegaron tal caricia que se les quedaron los hilos de la ropa incrustados en la piel. Mi abuela les suplicó que pararan pero no lo hicieron hasta que se desmayaron".

"Nadie está preparado para vivir algo así de niño"
Son historias que Eugenia lleva oyendo desde la adolescencia: "Mi padre estuvo muchos años sin querer hablar. Tuvo unas secuelas tremendas y muchos años después tuvo que recibir tratamiento. Nadie está preparado para vivir algo así de niño. Ellos simplemente eran progenitora, hermanas y hermano de guerrillero, no estaban implicados en nada. Cuando yo ya me hice mayor empecé a oír en casa eso de que mejor no me significase ni llamase mucho la atención. Seguía habiendo miedo, sobre todo cuando vivía Franco pero también luego. Así me fui enterando de todo lo que había pasado".

Sobre el papel, los campos de concentración estaban destinados solo a hombres. "En la mentalidad hombrista y falsamente paternalista de los dirigentes franquistas, las mujeres no encajaban en los campos de concentración", explicaba Carlos Hernández. Las mujeres durante la guerra y el franquismo solían ser sometidas a idénticas torturas en cárceles, pero hubo excepciones como los grupos de Cabra (Córdoba), y también en Arnao. "A mis tías las pusieron a recoger grijo. Los hombres, con ese material, construyeron una ferretera". Luego, tal y como cuenta José Castiello, las reubicaron en la enfermería para oficiales y la cocina.

En el libro de José Castiello, escrito 75 años después de entrar al campo, hay una detallada descripción de Arnao: a la derecha, un barracón de madera estancia de los soldados; a la izquierda, un edificio destinado a los oficiales. Ya dentro, en línea recta, el primer barracón para hombres. Le separaba del de mujeres por unas alambradas. Los primeros meses, también le separaban a él, niño de 10 años, de su progenitora y hermanas mayores.

También relata un preciso recuerdo de la rutina de entonces, un crío rodeado de presos comunes: cada mañana recogían la colchoneta, barrían su espacio y se aseaban superficialmente, "ya que en el barracón se carecía de agua corriente". A continuación, formaban filas hasta el lugar donde se izaba la bandera y, mano en alto, cantaban el Cara al Sol y vivas a Franco. Después, por desayuno se les daba "una especie de café y un bollo de pan, todo de la peor calidad". Para comida y cena, "masa caldosa de garbanzos, lentejas alubias, arroz o patatas. Aparecía enseguida el hambre".

Tenía un único plato y cuchara que tenía que servir para todo, incluso para su propia limpieza personal. Los prisioneros capturaban ranas de un riachuelo que corría desde un pozo y las comían asadas. De lejos, observaban a los campesinos: "Cualquier persona que veíamos faenar nos producía cierta nostalgia de libertad". El oficial jefe, no recuerda si de nombre Félix o Víctor, "con rudeza me dijo que debería cumplir las normas disciplinarias como cualquier adulto". Era además "implacable a la hora de reclutar a los detenidos para el trabajo". Recordaba con especial dolor a un compañero anciano y enfermo que falleció por la falta de atención.

Vigilados hasta los 50
Tiempo después, a José María le juntaron con su progenitora y hermanas, "y aquella ya fue la época menos mala". En 1942 les dieron la libertad definitiva, pero "no les dejaron en paz", continúa narrando Eugenia. Podían irse con la condición del destierro, es decir, no podían volver a Peón. Eligieron Valladolid porque otra hija ya estaba desterrada ahí. Años después volvieron a Asturias para instalarse en Oviedo.

Sus dos tíos ya nunca volvieron a casa y fueron asesinados junto a otro compañero en 1948 en la playa de La Franca después de que les delataran, "aguantaron tanto gracias a que la gente les ayudaban. Queda el consuelo de que serían buenas personas, si tantos les protegieron".

Mientras, las mujeres y los niños siguieron haciendo un papel clave: de enlaces. "Si una mujer iba a lavar, dejaba en una piedra escondido un papelín que les decía dónde ir a buscar armas, comida, avisar de que les estaban persiguiendo o si alguien se iba a unir… un niño, si estaba jugando con la bowling, igual. A los hombres les tenían más controlados y ellas se arriesgaban así".

Hasta que asesinaron a sus tíos, mientras vivían en Valladolid el régimen les había seguido acosando para descubrir dónde estaban. Después, como pasó con otros entornos de represaliados a los que incluso vetaron de empleos, siguió la vigilancia durante unos años, "cuando vieron que, por la cuenta que les traía, nadie se metía ya en temas políticos, les dejan por fin en paz. Eran los 50". "La familia sufrió todo esto pero es que la gente se vuelve triste, recuerda… mi padre soñó con su tiempo en el campo y con la guerra y posguerra toda la vida".

Otro ejemplo de planteamientos sobre la "memoria histórica". Hoy en día hay cárceles de hombres y de mujeres. ¿Es mentalidad hombrista y paternalista? No lo comparto.
 
"Los republicanos fueron los primeros que lucharon contra el fascismo en Europa. Estamos en deuda con ellos"

El sindicalista noruego es integrante de Elogit, la mayor confederación sindical noruega de electricistas, que ha ayudado a financiar a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) varias exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil. Se encuentra en España junto a una delegación de jóvenes sindicalistas, para asistir a la exhumación de la maestra Genara Fernández, financiada por el organismo y llevada a cabo este fin de semana en el cementerio de León.

Es de mirada esquiva y a veces se siente incómodo cuando le preguntan por datos personales. Fuma moderado, "lo normal -dice riendo- en un país donde un paquete de tabaco roza los 12 euros". Se conoce todos los rincones del centro de Oslo y le seguimos a paso apurado hasta la planta 34 de un edificio que ahora es una conocida cadena hotelera norteamericana. Allí trabajó como ascensorista hasta 1990, año en el que asumió tareas del sindicato central de Elogit en Noruega. Nació en un pequeño pueblo al norte, cerca del círculo polar ártico, pero vive desde hace 30 años en Oslo. Lleva desde 1975 afiliado a una agrupación que reúne hoy a más de 38.000 afiliados.

Pero cuando Henning Solhaug habla de las consecuencias del neoliberalismo y de su amenaza creciente en Europa en desmedro de los derechos de los trabajadores, se apasiona. “El fascismo y el neoliberalismo han apiolado y siguen matando a mucha gente en el mundo. Nuestro deber es mostrarle a los jóvenes las consecuencias del fascismo, saber de cerca qué hizo el fascismo y cómo hubo gente en el pasado que luchó contra su expansión en toda Europa. Esta es una forma de aprender lo que es el fascismo, porque el fascismo no es gente rara con ideas exóticas. Es la violencia de grandes compañías del capital financiero, de los terratenientes para conservar sus poderes, está en muchos lugares y debemos aprender a detectarlo”.

A Solhaug le impactó tanto la lucha de los republicanos en la Guerra Civil Española y los testimonios de noruegos que vinieron a luchar en las Brigadas Internacionales (700 noruegos en las Brigadas Internacionales defendiendo la Segunda República), que pensó junto a sus compañeros en cómo lograr que las consecuencias del fascismo en España fueran conocidas por los jóvenes actuales de una manera viva. De esto y del impacto emocional que le causó el saber que más de 114.000 personas siguen enterradas en las cunetas y siendo buscadas por sus familiares, nació la colaboración de la Confederación Sindical Noruega de electricistas y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una labor que se traduce en una aportación económica y que comenzó hace seis años.

“Contacté con la gente de la ARMH en 2013, cuando viajamos con el Comité Ejecutivo de mi sindicato a España a conocer cómo la crisis económica había afectado a los sindicatos. Y nos encontramos con esto, con el drama de las exhumaciones y dijimos, tenemos que hacer algo al respecto, queremos ayudar a la gente a buscar a sus seres queridos”. La respuesta no se hizo esperar y tras una conversación del Comité de Ayuda Popular, un órgano dentro del sindicato fundado en 1930 y desde el que se promueven proyectos con Palestina y Latinoamérica, se aprobó en 2014 la colaboración de 100.000 coronas noruegas (unos 11.000 euros) para ayudar a financiar la primera exhumación: la de Perfecto de Dios, hermano del último guerrillero antifranquista gallego Camilo de Dios, cuya historia fue narrada posteriormente en un documental.

Una vergüenza para todos

Camilo de Dios estaba en la cárcel cuando su hermano Perfecto fue enterrado cerca del cementerio en Chacherrero (Ávila) y su progenitora encarcelada y condenada a 13 años. Tuvieron que pasar 74 años para que en julio de 2014, los restos de Perfecto fueran exhumados y se hiciera justicia a todos los integrantes de una familia que había conocido el pavor de la guerra. 74 años y el aporte económico extranjero. Algo que para el sindicalista noruego sigue siendo inexplicable.
“El estado español debe cumplir con sus deberes. Es verdad que las asociaciones de memoria y nosotros no podemos depender de ellos para hacer el trabajo de defensa de los derechos humanos, pero este trabajo es urgente porque hay familiares a quienes les queda poco tiempo de vida y que siguen buscando a sus seres queridos. Para mí esto es una verdadera vergüenza. No sólo para por el gobierno español, también para nosotros, porque los republicanos españoles lucharon por la democracia de toda Europa, defendían la democracia, estamos en deuda con ellos”, sostiene Solhaug.

"Nos encontramos con esto, con el drama de las exhumaciones y dijimos, tenemos que hacer algo al respecto"

Pese a su impresión, el sindicalista noruego se confiesa optimista, porque reconoce ciertos avances en memoria histórica desde su primera visita a España, aunque invita a no bajar la guardia. “Creo que hay un pequeño cambio. Ahora se ven más libros, más películas, más asociaciones preocupadas del tema, hasta el gobierno socialista ha hecho un guiño con el tema de quitar a Franco del Valle de los Caídos. Vamos a ver qué va a ocurrir en los próximos años. Creo que hay más posibilidades con el gobierno socialista. Soy más optimista ahora, pero no se cómo lo ven los españoles”.

Es optimista y no se desalienta. Por eso ha viajado este fin de semana con veinte jóvenes sindicalistas noruegos hasta el cementerio de León, para presenciar los trabajos de exhumación de los restos de Genara Fernández García, la maestra de Cirujales cancelada en Puente Castro en 1941 por tirar unos pasquines antifranquistas en San Marcelo. Si familia, que se puso en contacto con la ARMH para iniciar el proceso, quiere recuperar los restos de la llamada “Pasionaria de Omaña”, para trasladarlos al pueblo de Cirujales (León) después de practicar las pruebas de ADN.

Sindicatos en Noruega

A la par con su interés por el caso español, a Solhaug le preocupa la pérdida de derechos de los sindicatos en su país, con el actual gobierno de la primera ministra Erna Solberg del Partido Conservador. El trabajo temporal que ha entrado a la escena noruega después de liberalizarse en 2014, y la pérdida de los derechos de los jubilados, son dos amenazas que han quitado fuerza a las agrupaciones sindicales actuales.

“En toda Europa los sindicatos se han debilitado. En Noruega no tanto como en otros países de Europa, porque en los países nórdicos los sindicatos han sido fuertes si los comparas con el resto de Europa, pero igualmente en los últimos años hemos perdido una filiación de un 5%. Con la marginalización de los trabajadores, el trabajo temporal debilita mucho a los sindicatos. La derecha ha abierto la puerta para el trabajo temporal, ataca al estado de bienestar”, señala Solhaug.
 
La triste suerte de las cigarreras de Cádiz, REPUBLICANAS, dignas y valientes, ASESINADAS por incivil franquistas en 1936

(imagen visible para usuarios registrados)El golpe de estado del 18 de julio de 1936 triunfó en Cádiz capital prácticamente sin Guerra Civil. En plaza de Toros, Puertas de Tierra, playas de la Caleta, Victoria y Puntales se asesinaron mediante bandos de guerra a unos 1.500 Republicanos. Esta espiral incivil alcanzó a muchas mujeres trabajadoras que fueron forzad, humilladas, reprimidas, asesinadas por sus ideas, por ser hermanas, madres o compañeras de republicanos. En Cádiz los gremios de cigarreras y sirvientas eran los sectores más numerosos de empleo femenino.

Micaela de Castro Bedoya tenía 62 años era viuda, obrera, tabaquera, vivía con sus 2 hijas, un nieto y un yerno. Destacada y veterana militante de la Federación Tabaquera Española, muy cercana al PCE, participaba activamente en luchas sindicales. En 1918 viajó a Madrid a defender frente a organismos del gobierno y la administración, los derechos laborales de sus compañeras cigarreras. Para los facinerosos no había duda, y ferozmente se cebaron con ella. Fue encarcelada en la prisión de Cádiz el 4 de septiembre de 1936, y el día 6 fue sacada para ser conducida a la prisión de El Puerto de Santa María. Pero nunca llegó, fue asesinada en el trayecto y arrojado su cadáver en lugar desconocido.

Amparo García Cano (24 años), Antonia Cabañas Casanas (32 años y 3 descendientes) y Francisca Torres Fernández (20 años), eran cigarreras y sindicalistas de la CNT, las 3 rosas de Tabacalera cortadas de raíz en un aciago episodio. Fieles a la República, autodidactas, feministas, Amparo se había destacado en diversas ocasiones interviniendo en mítines y llevando una bandera republicana en una manifestación de cigarreras que cruzó la ciudad hasta la plaza de San Antonio. Un compromiso social que les llevó a la gloria. Amparo fue detenida por orden del nuevo alcalde facineroso Eduardo Aranda, e interrogada por el instructor golpista Tomás Sevillano. Negó las acusaciones de agitadora, lo que corroboraron varios testigos, pero Vicente González, primer jefe de la Guardia Civil, la acusó de destacar por sus ideas avanzadas, y perturbadora del orden.

El 20 de octubre de 1936, Amparo, Antonia y Francisca fueron violentamente sacadas de sus casas, pasaron por Comisaría y prisión, y ese mismo día, fueron llevadas en camiones al paredón de la plaza de toros y canceladas. Sus cadáveres, encontrados en los alrededores de la plaza, fueron enterradas al día siguiente en el cementerio de San José. Pero los familiares de Francisca Torres no fueron avisados, y tuvo la mayor desgracia de quedar sepultada en una desconocida fosa común. Sus restos siguen desaparecidos.
 
Dolores Ibarruri (Pasionaria): figura clave del comunismo español durante la Guerra Civil

Ibarruri fue, junto a Santiago Carrillo, una de las figuras clave del Partido Comunista durante la Guerra Civil española. Miembro del PCE desde su fundación, la Pasionaria es una de las figuras más controvertidas de la contienda: mientras unos la consideran una sustancia ilegal, para otros fue una dirigente dura y sin escrúpulos.
(mensaje citado en revisión)
Cabe recordar que fue la mano de Stalin en España. Pasionaria también se presentaba como “demócrata”: por eso luchó durante la guerra civil para instaurar la dictadura del proletariado en España bajo el manto de Moscú.

Uno de los ejemplos de su talante, vio la luz en el parlamento cuando, tras un discurso de Alopécico Sotelo, Dolores le gritó: “Este es tu último discurso”. Y así fue. Efectivamente, como es bien sabido, Alopécico Sotelo fue asesinado el 13 de julio de 1936 por policías de la república de un tiro en una furgoneta policial (ya en la sesión del 15/4/36 cuando el comunista Díaz amenazó a Alopécico Sotelo de que no iba a morir con los zapatos puestos, ella siguiendo la amenaza afirmó que “si os molesta le quitaremos los zapatos y le pondremos las botas”).
Leer más: – De tal palo (Pablo Iglesias II) tal astilla (Santiago Carrillo y Paracuellos)
Su carrera fue lenta, condicionada por el carácter minoritario del comunismo español. Después del empujón inicial del marido, su padrino político fue José Bullejos. Por él entró en el Comité Central en 1929, pero en 1932, la troika Bullejos-Adame-Trilla cayó por pretender cierta autonomía con respecto a Moscú.
Dolores Ibárruri, tras un amago de respaldo, se distanció de Bullejos. Nunca más se rebeló en serio contra la URSS. Así sobrevivió en la dirección del PCE hasta su gloria en el año 1989, pocos meses antes de la caída del Muro.

Pasionaria fue publicista eficaz y mitinera notable, pero la II República tenía oradores formidables y en las Cortes a las que llegó en febrero del 36 el nivel parlamentario de los comunistas era bajísimo.
Aunque no había muchas mujeres dedicadas a la política, La Pasionaria era superada en prestigio y popularidad dentro de la izquierda por Victoria Kent, Margarita Nelken o Federica Montseny.
En Madrid
Es en la ciudad de Madrid donde comienzan las detenciones. En el primer encarcelamiento la acusan de ocultar a un camarada comunista huido de la Guardia Civil. En 1932, la detienen por “insultar al Gobierno” en un mitin político. Tras recuperar la libertad, Pasionaria viaja a la Unión Soviética por primera vez como delegada al XIII pleno de la Komintern. Es su presentación en la sociedad comunista internacional. Allí conoce a Stalin, al que deja impresionado con su oratoria y descubre Moscú, “la ciudad más maravillosa de la tierra”.
Leer más: – Carmena fue candidata del Partido Comunista junto a Santiago Carrillo
Ya de vuelta en casa, la situación se endurece cada vez más. Si en un principio el Partido Comunista, siguiendo la batuta de Moscú, considera a la República como burguesa, el intento de golpe de Sanjurjo en 1932 cambiaría su análisis político ante lo que consideraba una amenaza involucionista. Mediante la Unión de Mujeres Antifascistas, la Pasionaria se involucra directamente en las luchas obreras como la revuelta de los mineros de Asturias de 1934.
En junio de 1936, ya como fruta por Asturias, la Pasionaria pronuncia uno de sus discursos más sonados en el Parlamento. Denuncia la preparación del golpe de Estado, “y si hay generalitos reaccionarios que, en un momento determinado, azuzados por elementos como el señor Alopécico Sotelo, pueden levantarse contra el Estado, hay también soldados del pueblo que saben meterles en cintura”. Este discurso está considerado por muchos como la orden tácita de acabar con a Alopécico Sotelo.

En la primavera del año 1936 la dirigente comunista hace campaña por la amnistía de los presos, defiende la revolución en mítines y se implica personalmente en huelgas y encierros, siempre al lado de los obreros. Santiago Carrillo escribe: “En esa época, en el partido, ella era el gran tributo que movilizaba a las multitudes, porque poseía una voz que se te agarraba a la garganta y extraordinarias dotes de orador; poseía sobre todo intuición política”.
 
La triste suerte de las cigarreras de Cádiz, REPUBLICANAS, dignas y valientes, ASESINADAS por incivil franquistas en 1936

(imagen visible para usuarios registrados)El golpe de estado del 18 de julio de 1936 triunfó en Cádiz capital prácticamente sin Guerra Civil. En plaza de Toros, Puertas de Tierra, playas de la Caleta, Victoria y Puntales se asesinaron mediante bandos de guerra a unos 1.500 Republicanos. Esta espiral incivil alcanzó a muchas mujeres trabajadoras que fueron forzad, humilladas, reprimidas, asesinadas por sus ideas, por ser hermanas, madres o compañeras de republicanos. En Cádiz los gremios de cigarreras y sirvientas eran los sectores más numerosos de empleo femenino.

Micaela de Castro Bedoya tenía 62 años era viuda, obrera, tabaquera, vivía con sus 2 hijas, un nieto y un yerno. Destacada y veterana militante de la Federación Tabaquera Española, muy cercana al PCE, participaba activamente en luchas sindicales. En 1918 viajó a Madrid a defender frente a organismos del gobierno y la administración, los derechos laborales de sus compañeras cigarreras. Para los facinerosos no había duda, y ferozmente se cebaron con ella. Fue encarcelada en la prisión de Cádiz el 4 de septiembre de 1936, y el día 6 fue sacada para ser conducida a la prisión de El Puerto de Santa María. Pero nunca llegó, fue asesinada en el trayecto y arrojado su cadáver en lugar desconocido.

Amparo García Cano (24 años), Antonia Cabañas Casanas (32 años y 3 descendientes) y Francisca Torres Fernández (20 años), eran cigarreras y sindicalistas de la CNT, las 3 rosas de Tabacalera cortadas de raíz en un aciago episodio. Fieles a la República, autodidactas, feministas, Amparo se había destacado en diversas ocasiones interviniendo en mítines y llevando una bandera republicana en una manifestación de cigarreras que cruzó la ciudad hasta la plaza de San Antonio. Un compromiso social que les llevó a la gloria. Amparo fue detenida por orden del nuevo alcalde facineroso Eduardo Aranda, e interrogada por el instructor golpista Tomás Sevillano. Negó las acusaciones de agitadora, lo que corroboraron varios testigos, pero Vicente González, primer jefe de la Guardia Civil, la acusó de destacar por sus ideas avanzadas, y perturbadora del orden.

El 20 de octubre de 1936, Amparo, Antonia y Francisca fueron violentamente sacadas de sus casas, pasaron por Comisaría y prisión, y ese mismo día, fueron llevadas en camiones al paredón de la plaza de toros y canceladas. Sus cadáveres, encontrados en los alrededores de la plaza, fueron enterradas al día siguiente en el cementerio de San José. Pero los familiares de Francisca Torres no fueron avisados, y tuvo la mayor desgracia de quedar sepultada en una desconocida fosa común. Sus restos siguen desaparecidos.

Menos cuentos y dramas y más hechos y realidades. A los embusteros le aterroriza la verdad y la verdad es la que hay ...

Sin noticias de los represaliados​

"Aunque no sean del todo negativos, los resultados son peores de lo que esperábamos" Las personas que realizaron la obra no confiaron en el subsuelo y cimentaron hasta el fondo de la fosa"Sí se han conservado los enterramientos en dos calles entre cuarteladas. Los trabajos comenzaron hace cinco meses y culminan el 31 de julio."

"Los resultados, hasta ahora, han sido "peores de lo esperado". La fosa norte ha sido parcialmente localizada, ya que está "muy dañada por una obra que se realizó en el año 79", pero no se han encontrado indicios de violencia en ninguno de los más de 100 cadáveres exhumados por ahora en los dos sondeos ( de unos 3x3x2,10 metros de dimensión ) realizados en el área de estudio ( de unos 400 metros cuadrados )."

Los familiares se miran y hacen preguntas. El sol pica, se caen las postillas, quizás esperaban más, pero hay voluntad. "Yo soy partidario de que hasta que la fosa no se vacíe siempre existe una posibilidad. Quizás no demos con los 200 pero a lo mejor damos con 5, y 5 que al menos son. Seguimos excavando", abre la ventana, Gener.


https://www.diariodecadiz.es/cadiz/noticias-represaliados_0_1255374664.html
 
RAFAEL DE VEGA BARRERA, prominente cirujano, REPUBLICANO, CANCELADO por agentes franquistas en la tapia del cementerio de Lugo en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)Don Rafael de Vega Barrera, considerado el mejor cirujano de Galicia, aseguraba que “Los pobres y desposeídos tienen derecho a la asistencia médica, porque el derecho a la salud es de todas las personas y ellos lo necesitan más”. En 1930 inauguró como director el nuevo Hospital de Santa María, donde los enfermos “de beneficencia” recibían tratamiento semejante a los que tenían la posibilidad de pagar. También llevaba el servicio de radiología, colaboraba en revistas médicas de toda España, y destacaba por su ingente labor formativa en el extranjero. Casado con Doña Teresa Fernández Crespo, tuvo 5 descendientes. Proclamó la llegada del régimen republicano izando la bandera de la II República desde el balcón del ayuntamiento. En las elecciones constituyentes, dos meses después, fue elegido fruta.
Tras el levantamiento militar, figuras singulares de la izquierda y el republicanismo fueron los primeros objetivos de grupos falangistas que aterrorizaron Lugo. El doctor De Vega fue detenido y encarcelado, siendo humillado y maltratado durante 3 meses. En prisión tuvo que operar a un militar que se había disparado accidentalmente. No aprovechó aquella oportunidad para escapar porque, razonó, “sería admitir una culpabilidad que no existía”. Además, por temor bastante fundado de represalias contra su familia, que ya había sido amenazada.
Tras un juicio sumarísimo plagado de irregularidades y testimonios falsos, don Rafael Vega Barrera, junto al alcalde de la ciudad, Francisco Lamas, el gobernador civil don Ramón García Núñez, el practicante don Perfecto Abelairas, don José Ramos y don Ángel Pérez López, fueron considerados culpables de un delito de “traición” (ninguno era militar), y por colaborar con el “movimiento antipatriótico denominado Frente Popular”. La sentencia añadía, con abundantes errores ortográficos y gramaticales, que “Rafael de Vega era persona de ideas avanzadas y revolucionarias con gran influencia entre las masas”. Los asesinatos fueron perpetrados contra los muros del cementerio de la ciudad, lugar especialmente visible y propicio para aterrorizar al conjunto de la población.
Su desaparición, para Lugo y la región, fue una pérdida irreparable. El sanatorio privado del Dr. Vega, todos sus bienes personales y su finca de la calle Montero Ríos fueron incautados por el Nuevo Régimen. A su mujer e descendientes se les impuso una multa de un millón y medio de pesetas. La antigua residencia del Dr. Vega fue repetidamente tiroteada y saqueada en presencia de la mujer e descendientes. Los falangistas se apropiaron de material quirúrgico de gran valor y del vehículo particular de la familia. El impacto de este asesinato pasó de padres a descendientes. Su familia padeció todo tipo de carencias y vejaciones, quedó marcada, destrozada, humillada, perseguida durante los 40 años que duró la dictadura.
 
Rosario Bustos Prados, memoria de La Desbandá
BLOG - Foro de la Memoria - María Andrade -Viernes, 31 de Mayo de 2019
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Con casi cien años y una salud muy delicada, el impresionante testimonio de esta mujer, grabado por la Asociación 14 de Abril Costa, representa la memoria viva de uno de los mayores pavor vividos durante la Guerra Civil, la huida por la carretera entre Málaga y Almería, y la dura represión franquista posterior sufrida por ella y su familia.
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CEDIDA POR LA FAMILIA
Rosario y su hermano Federico, en Francia, donde él estuvo exiliado.
La noche del 9 de febrero de 1937, cuando huyó con su familia desde Salobreña, llovía. Caminaron, con lo puesto, sin comida, entre ráfagas de tiros de ametralladoras y también cañones lanzados desde el mar. La primera noche en Torrenueva. Las siguientes en Calahonda, La Mamola y La Rábita. "No descansamos". Y siguieron caminando por una carretera "llena de criaturas".
Así arranca su testimonio Rosario Bustos Prados, una mujer centenaria, nacida en Molvízar en 1919, que contó su dramática experiencia a la asociación memorialista 14 de Abril Costa, en una conversación que representa la memoria viva de quienes atravesaron aquella carretera de la gloria en 'La Desbandá'. Sobrevivió a la matanza, pero ella y su familia, señalada por su afinidad política con los socialistas, sufrirían después la terrible represión de la dictadura.
Golpes, condenas, cárcel y gloria que no ha olvidado. "La de tumbos que he dado y lo que he sufrido", exclama a menudo al narrar, con su lúcida memoria, lo vivido.
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Rosario Bustos, durante su entrevista con la Asociación 14 de Abril Costa.
Cuando habla de los cañones recuerda los cruceros Canarias y Cervera, y los aviones que disparaban contra las miles de personas, indefensas, que huían de las tropas franquistas. De la misma manera que recuerda también que fue destruido el puente sobre el Guadalfeo, un río que "se llevó" a muchas personas. Y que debieron cruzarlo por un puente improvisado.
Rosario y su familia llegaron a Almería. "Nos recibieron con bombas", afirma explicando que se cobijaron en el cine del Paseo del Príncipe. Las bombas que lanzaron esa noche los aviones tiraron la mitad del edificio. Con las cañas de un campo de maíz construirían unas chabolas. "Almería era una calamidad", afirma.
En esa huida la familia se dividió. Un hermano, Federico, a Valencia. Había hecho 'la mili' en Paterna. Otro a Guadix. Ella con su progenitora. Todo ello con el acuerdo de reunirse. La familia completa no lo volvería a hacer. Cuenta Rosario que con su progenitora intentaron viajar a Valencia, pero las bombas lo impidieron. Marcharon a Guadix, donde encontraron cobijo "en un piso ajado por las bombas".
La difícil experiencia de la huida y la dispersión familiar no sería el único sufrimiento de Rosario. Después vendría su detención, juicio y condena a gloria. El encarcelamiento de sus hermanos, a uno de los cuales no volvió a ver. Y una vida muy dura que incluyó salir de Andalucía para trabajar en Mallorca.

Al terminar la guerra y regresar a la Costa, llegaría su detención. Primero arrestada en Molvízar; después trasladada a Motril, donde pasó varios meses -recibiendo a menudo bofetadas y golpes- antes de acabar en Granada.

Con otras 400 mujeres fue llevada a juicio. Condenas a 12, 20 y 30 años...Y la suya: "A mí me condenaron a gloria", explica asegurando que las monjas que las custodiaban "se llevaron las manos a la cabeza". Ella era la más joven de todas.

"Estuve cuatro años con la pena de gloria colgada a mis espaldas".

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Rosario Bustos Prados.
Pero una de las monjas, con la ayuda de una joven catequista, cambió su destino. "Me dijo: No te asustes, que no te va a pasar nada, no te van a subir al camión". Y Rosario Bustos Prados acabó en un reformatorio. En la Casa Asilo de la Santísima Trinidad. De allí saldría finalmente, tras pasar por otro tribunal, esta vez de Menores, bajo la tutela de su hermana mayor.

'Una roja en el pueblo'

De regreso a Molvízar, recuerda que muchos chiquillos iban a verla. "Una roja. Un roja en el pueblo". En sus recuerdos también, con nombres y apellidos, hombres y mujeres represaliados en la Costa. "Fue una barbaridad", afirma con lamento.

Y entre esos represaliados, tres de sus cuatro hermanos, cuyo destino agranda el sufrimiento de Rosario al contar las penalidades sufridas por su familia.

Federico, el que partió a Valencia, terminó en Francia, donde -con la ocupación alemana- acabó en un campo de concentración. Salió enfermo pesando 30 kilos. Y siguió su vida en Francia. "Allí está enterrado", afirma Rosario.

Otro hermano, Antonio, fue condenado y enviado a Guadix. "Nos dijeron que murió mientras estaba encarcelado. Yo creo que lo fusilaron".

El "chico", Joaquín- también condenado, fue enviado a Cádiz, "a hacer carreteras y caminos". En un grave accidente de tráfico en el que murieron muchos de esos obreros -condenados por el régimen franquista y utilizados como mano de obra- perdió la visión de un ojo. "Cuando ya no servía para nada lo mandaron para Salobreña".
Liberada de la reclusión, Rosario comenzó a trabajar "en una casa" en Granada. De allí a Mallorca, donde permaneció cerca de 16 años.

"La de tumbos que he dado y lo que he sufrido".

Este es un espacio para el recuerdo y homenaje de las víctimas del franquismo. Para que nunca se olvide. Para que nunca se repita.

En colaboración con las asociaciones memorialistas de Granada.

Este reportaje se ha elaborado a partir de la entrevista que la Asociación 14 de Abril Costa hizo a Rosario Bustos Prados el año pasado. También ha colaborado una sobrina, María Dolores Flores, que ha cedido las fotografías.
 
"Los republicanos fueron los primeros que lucharon contra el fascismo en Europa. Estamos en deuda con ellos"

El sindicalista noruego es integrante de Elogit, la mayor confederación sindical noruega de electricistas, que ha ayudado a financiar a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) varias exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil. Se encuentra en España junto a una delegación de jóvenes sindicalistas, para asistir a la exhumación de la maestra Genara Fernández, financiada por el organismo y llevada a cabo este fin de semana en el cementerio de León.

Es de mirada esquiva y a veces se siente incómodo cuando le preguntan por datos personales. Fuma moderado, "lo normal -dice riendo- en un país donde un paquete de tabaco roza los 12 euros". Se conoce todos los rincones del centro de Oslo y le seguimos a paso apurado hasta la planta 34 de un edificio que ahora es una conocida cadena hotelera norteamericana. Allí trabajó como ascensorista hasta 1990, año en el que asumió tareas del sindicato central de Elogit en Noruega. Nació en un pequeño pueblo al norte, cerca del círculo polar ártico, pero vive desde hace 30 años en Oslo. Lleva desde 1975 afiliado a una agrupación que reúne hoy a más de 38.000 afiliados.

Pero cuando Henning Solhaug habla de las consecuencias del neoliberalismo y de su amenaza creciente en Europa en desmedro de los derechos de los trabajadores, se apasiona. “El fascismo y el neoliberalismo han apiolado y siguen matando a mucha gente en el mundo. Nuestro deber es mostrarle a los jóvenes las consecuencias del fascismo, saber de cerca qué hizo el fascismo y cómo hubo gente en el pasado que luchó contra su expansión en toda Europa. Esta es una forma de aprender lo que es el fascismo, porque el fascismo no es gente rara con ideas exóticas. Es la violencia de grandes compañías del capital financiero, de los terratenientes para conservar sus poderes, está en muchos lugares y debemos aprender a detectarlo”.

A Solhaug le impactó tanto la lucha de los republicanos en la Guerra Civil Española y los testimonios de noruegos que vinieron a luchar en las Brigadas Internacionales (700 noruegos en las Brigadas Internacionales defendiendo la Segunda República), que pensó junto a sus compañeros en cómo lograr que las consecuencias del fascismo en España fueran conocidas por los jóvenes actuales de una manera viva. De esto y del impacto emocional que le causó el saber que más de 114.000 personas siguen enterradas en las cunetas y siendo buscadas por sus familiares, nació la colaboración de la Confederación Sindical Noruega de electricistas y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una labor que se traduce en una aportación económica y que comenzó hace seis años.

“Contacté con la gente de la ARMH en 2013, cuando viajamos con el Comité Ejecutivo de mi sindicato a España a conocer cómo la crisis económica había afectado a los sindicatos. Y nos encontramos con esto, con el drama de las exhumaciones y dijimos, tenemos que hacer algo al respecto, queremos ayudar a la gente a buscar a sus seres queridos”. La respuesta no se hizo esperar y tras una conversación del Comité de Ayuda Popular, un órgano dentro del sindicato fundado en 1930 y desde el que se promueven proyectos con Palestina y Latinoamérica, se aprobó en 2014 la colaboración de 100.000 coronas noruegas (unos 11.000 euros) para ayudar a financiar la primera exhumación: la de Perfecto de Dios, hermano del último guerrillero antifranquista gallego Camilo de Dios, cuya historia fue narrada posteriormente en un documental.

Una vergüenza para todos

Camilo de Dios estaba en la cárcel cuando su hermano Perfecto fue enterrado cerca del cementerio en Chacherrero (Ávila) y su progenitora encarcelada y condenada a 13 años. Tuvieron que pasar 74 años para que en julio de 2014, los restos de Perfecto fueran exhumados y se hiciera justicia a todos los integrantes de una familia que había conocido el pavor de la guerra. 74 años y el aporte económico extranjero. Algo que para el sindicalista noruego sigue siendo inexplicable.
“El estado español debe cumplir con sus deberes. Es verdad que las asociaciones de memoria y nosotros no podemos depender de ellos para hacer el trabajo de defensa de los derechos humanos, pero este trabajo es urgente porque hay familiares a quienes les queda poco tiempo de vida y que siguen buscando a sus seres queridos. Para mí esto es una verdadera vergüenza. No sólo para por el gobierno español, también para nosotros, porque los republicanos españoles lucharon por la democracia de toda Europa, defendían la democracia, estamos en deuda con ellos”, sostiene Solhaug.

"Nos encontramos con esto, con el drama de las exhumaciones y dijimos, tenemos que hacer algo al respecto"

Pese a su impresión, el sindicalista noruego se confiesa optimista, porque reconoce ciertos avances en memoria histórica desde su primera visita a España, aunque invita a no bajar la guardia. “Creo que hay un pequeño cambio. Ahora se ven más libros, más películas, más asociaciones preocupadas del tema, hasta el gobierno socialista ha hecho un guiño con el tema de quitar a Franco del Valle de los Caídos. Vamos a ver qué va a ocurrir en los próximos años. Creo que hay más posibilidades con el gobierno socialista. Soy más optimista ahora, pero no se cómo lo ven los españoles”.

Es optimista y no se desalienta. Por eso ha viajado este fin de semana con veinte jóvenes sindicalistas noruegos hasta el cementerio de León, para presenciar los trabajos de exhumación de los restos de Genara Fernández García, la maestra de Cirujales cancelada en Puente Castro en 1941 por tirar unos pasquines antifranquistas en San Marcelo. Si familia, que se puso en contacto con la ARMH para iniciar el proceso, quiere recuperar los restos de la llamada “Pasionaria de Omaña”, para trasladarlos al pueblo de Cirujales (León) después de practicar las pruebas de ADN.

Sindicatos en Noruega

A la par con su interés por el caso español, a Solhaug le preocupa la pérdida de derechos de los sindicatos en su país, con el actual gobierno de la primera ministra Erna Solberg del Partido Conservador. El trabajo temporal que ha entrado a la escena noruega después de liberalizarse en 2014, y la pérdida de los derechos de los jubilados, son dos amenazas que han quitado fuerza a las agrupaciones sindicales actuales.

“En toda Europa los sindicatos se han debilitado. En Noruega no tanto como en otros países de Europa, porque en los países nórdicos los sindicatos han sido fuertes si los comparas con el resto de Europa, pero igualmente en los últimos años hemos perdido una filiación de un 5%. Con la marginalización de los trabajadores, el trabajo temporal debilita mucho a los sindicatos. La derecha ha abierto la puerta para el trabajo temporal, ataca al estado de bienestar”, señala Solhaug.

Lo habitual. Guerrilleros ( combatientes ) armados luchando por la revolución marxista caídos en combate. Se disfraza como "inocente víctima de la represión" obviando a cuantas personas se cargaron previamente o cuántos robos o estragos cometieron. Es siempre la misma historia.

Progenitora e descendiente partían hacia Madrid disfrazados de segadores, ajenos a las penalidades de Camilo en prisión. Los acompañaban otros dos guerrilleros, Manuel Rodríguez y Juan Sorga, cuando la Guardia Civil los interceptó en el pueblo abulense. Sorga pudo haber llegado a Francia, el destino final que pretendían alcanzar los fugados; a Rodríguez le dieron garrote tras detenerlo días más tarde; y Perfecto fue cosido a balazos allí mismo.
 
Rosario Bustos Prados, memoria de La Desbandá
BLOG - Foro de la Memoria - María Andrade -Viernes, 31 de Mayo de 2019
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Con casi cien años y una salud muy delicada, el impresionante testimonio de esta mujer, grabado por la Asociación 14 de Abril Costa, representa la memoria viva de uno de los mayores pavor vividos durante la Guerra Civil, la huida por la carretera entre Málaga y Almería, y la dura represión franquista posterior sufrida por ella y su familia.
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CEDIDA POR LA FAMILIA
Rosario y su hermano Federico, en Francia, donde él estuvo exiliado.
La noche del 9 de febrero de 1937, cuando huyó con su familia desde Salobreña, llovía. Caminaron, con lo puesto, sin comida, entre ráfagas de tiros de ametralladoras y también cañones lanzados desde el mar. La primera noche en Torrenueva. Las siguientes en Calahonda, La Mamola y La Rábita. "No descansamos". Y siguieron caminando por una carretera "llena de criaturas".
Así arranca su testimonio Rosario Bustos Prados, una mujer centenaria, nacida en Molvízar en 1919, que contó su dramática experiencia a la asociación memorialista 14 de Abril Costa, en una conversación que representa la memoria viva de quienes atravesaron aquella carretera de la gloria en 'La Desbandá'. Sobrevivió a la matanza, pero ella y su familia, señalada por su afinidad política con los socialistas, sufrirían después la terrible represión de la dictadura.
Golpes, condenas, cárcel y gloria que no ha olvidado. "La de tumbos que he dado y lo que he sufrido", exclama a menudo al narrar, con su lúcida memoria, lo vivido.
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Rosario Bustos, durante su entrevista con la Asociación 14 de Abril Costa.
Cuando habla de los cañones recuerda los cruceros Canarias y Cervera, y los aviones que disparaban contra las miles de personas, indefensas, que huían de las tropas franquistas. De la misma manera que recuerda también que fue destruido el puente sobre el Guadalfeo, un río que "se llevó" a muchas personas. Y que debieron cruzarlo por un puente improvisado.
Rosario y su familia llegaron a Almería. "Nos recibieron con bombas", afirma explicando que se cobijaron en el cine del Paseo del Príncipe. Las bombas que lanzaron esa noche los aviones tiraron la mitad del edificio. Con las cañas de un campo de maíz construirían unas chabolas. "Almería era una calamidad", afirma.
En esa huida la familia se dividió. Un hermano, Federico, a Valencia. Había hecho 'la mili' en Paterna. Otro a Guadix. Ella con su progenitora. Todo ello con el acuerdo de reunirse. La familia completa no lo volvería a hacer. Cuenta Rosario que con su progenitora intentaron viajar a Valencia, pero las bombas lo impidieron. Marcharon a Guadix, donde encontraron cobijo "en un piso ajado por las bombas".
La difícil experiencia de la huida y la dispersión familiar no sería el único sufrimiento de Rosario. Después vendría su detención, juicio y condena a gloria. El encarcelamiento de sus hermanos, a uno de los cuales no volvió a ver. Y una vida muy dura que incluyó salir de Andalucía para trabajar en Mallorca.

Al terminar la guerra y regresar a la Costa, llegaría su detención. Primero arrestada en Molvízar; después trasladada a Motril, donde pasó varios meses -recibiendo a menudo bofetadas y golpes- antes de acabar en Granada.

Con otras 400 mujeres fue llevada a juicio. Condenas a 12, 20 y 30 años...Y la suya: "A mí me condenaron a gloria", explica asegurando que las monjas que las custodiaban "se llevaron las manos a la cabeza". Ella era la más joven de todas.

"Estuve cuatro años con la pena de gloria colgada a mis espaldas".

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Rosario Bustos Prados.
Pero una de las monjas, con la ayuda de una joven catequista, cambió su destino. "Me dijo: No te asustes, que no te va a pasar nada, no te van a subir al camión". Y Rosario Bustos Prados acabó en un reformatorio. En la Casa Asilo de la Santísima Trinidad. De allí saldría finalmente, tras pasar por otro tribunal, esta vez de Menores, bajo la tutela de su hermana mayor.

'Una roja en el pueblo'

De regreso a Molvízar, recuerda que muchos chiquillos iban a verla. "Una roja. Un roja en el pueblo". En sus recuerdos también, con nombres y apellidos, hombres y mujeres represaliados en la Costa. "Fue una barbaridad", afirma con lamento.

Y entre esos represaliados, tres de sus cuatro hermanos, cuyo destino agranda el sufrimiento de Rosario al contar las penalidades sufridas por su familia.

Federico, el que partió a Valencia, terminó en Francia, donde -con la ocupación alemana- acabó en un campo de concentración. Salió enfermo pesando 30 kilos. Y siguió su vida en Francia. "Allí está enterrado", afirma Rosario.

Otro hermano, Antonio, fue condenado y enviado a Guadix. "Nos dijeron que murió mientras estaba encarcelado. Yo creo que lo fusilaron".

El "chico", Joaquín- también condenado, fue enviado a Cádiz, "a hacer carreteras y caminos". En un grave accidente de tráfico en el que murieron muchos de esos obreros -condenados por el régimen franquista y utilizados como mano de obra- perdió la visión de un ojo. "Cuando ya no servía para nada lo mandaron para Salobreña".
Liberada de la reclusión, Rosario comenzó a trabajar "en una casa" en Granada. De allí a Mallorca, donde permaneció cerca de 16 años.

"La de tumbos que he dado y lo que he sufrido".

Este es un espacio para el recuerdo y homenaje de las víctimas del franquismo. Para que nunca se olvide. Para que nunca se repita.

En colaboración con las asociaciones memorialistas de Granada.

Este reportaje se ha elaborado a partir de la entrevista que la Asociación 14 de Abril Costa hizo a Rosario Bustos Prados el año pasado. También ha colaborado una sobrina, María Dolores Flores, que ha cedido las fotografías.

Lo lamento mucho por la señora pero lo que dice es mentira. De Salobreña a Carchuna - Castell hay sólo unos kilómetros. Y ahí comenzaba el territorio republicano que no se modificó en toda la guerra. LUEGO ÉSTA SEÑORA NO HIZO LA "DESBANDÁ".

No hay ni un sólo testimonio en que Bethune - Size hagan referencia a ataques una vez en territorio republicano.

Además podría informarnos de los que fusilaron en Salobreña los defensores de la " democracia" o enviaron a Nerja a que lo hicieran.

DEJAD DE UTILIZAR A PERSONAS MAYORES PARA MONTAR LAS PATRAÑAS ...

"La toma de Málaga por el ejército sublevado el 8 de febrero de 1.937 va a precipitar su salida. El alto mando del ejército republicano ordena que la Sens Brigada Mixta y la XIII Internacional partan inmediatamente con destino al frente de Andalucía. Los internacionales se dirigieron hacía la vertiente meridional de Sierra Nevada para defender la línea Trevélez, Ferreiola, Portugos y Pitres, mientras que la Sens Brigada del comandante Gallo marchó presta dirección Almería.

El 10 de febrero la Sens Brigada alcanza la capital almeriense. Ese mismo día, la vanguardia del ejército nacionalista, compuesta por destacamentos italianos al mando del general Roatta, había entrado en la ciudad de Motril.

La misión que se le encomienda a la Sens es la de partir de inmediato por la carretera de la costa para taponar el avance de los rebeldes. Jugaron un importante papel la columna «Octubre» mandada por Adriano Romero y al escuadrón «Lina Odena», mandado por Miguel Oliveros, que acudieron desde Vélez de Benaudalla, donde se hallaban, y tomaron posiciones en las alturasque dominan la carretera de Motril. Desde allí organizaron la resistencia hostilizando a los rebeldes para dar tiempo a la llegada de las tropas del comandante Gallo"
 
Última edición:
ATROCIDADES franquistas contra los presos REPUBLICANOS del Campo de CONCENTRACIÓN de Castuera (Badajoz)
(imagen visible para usuarios registrados)Los franquistas establecieron un campo de concentración en la población extremeña de Castuera, donde requetés, legionarios, y sobre todo guardias civiles y falangistas eliminaron selectivamente a dirigentes obreros, políticos y sindicales significados con la República. La violencia continuada tenía un mismo objetivo, el asesinato de los Republicanos más prominentes y la generación durante mucho tiempo de un miedo que cercenó la disidencia. La construcción del campo fue realizada por los prisioneros sometidos a rígidas normas, transportaron los materiales, levantaron barracones, construyeron nidos de ametralladoras, excavaron zanjas, erigieron alambradas, todo ello con escasas y rudimentarias herramientas. Dependiendo de las fechas, en el campo hubo entre 5.000 y 15.000 concentrados.
En los barracones se hacinaban entre 60 y 70 prisioneros. No había ningún mobiliario, ni sillas, catres, jergones. Dormían en el suelo de tierra, acostados unos sobre otros, con pocas mantas. La alimentación insuficiente, una sola toma diaria, un rancho frío de escaso pan y una sardina, rara vez un puñado de garbanzos, o cuando ni siquiera comían, escasa también el agua. “..teníamos tanta hambre que un día entramos en zona de cocinas…nos molieron a palos, cancelar a un pobre muchacho, que comía en el suelo, de un garrotazo en la nuca..”. La subalimentación crónica supuso incluso la gloria.
Las condiciones higiénicas eran terribles, el hacinamiento, la imposibilidad de asearse, ropa harapienta, obligación de realizar por las noches las necesidades dentro del barracón. La insalubridad y extenuación provocaron la extensión de enfermedades, cuadros de estreñimiento y diarrea crónica, la aparición de pulgas, rojos, ardilla y con ellos el tifus, la sarna, brotes de viruela.
Los falangistas ejercieron violencia, vejaciones, malos tratos, asesinatos sistemáticos o discrecionales, humillaciones y brutales caricia durante todo el período de funcionamiento del campo. Era muy frecuente el chantaje sensual a las familiares de los prisioneros: “..con las mujeres, pobrecitas, abusaban de ellas, los guardias les decían yo te saco a tu marido, sí…los falangistas entraban con la garrotilla trillando a palos..los sargentos se divertían pegando, nos tiraban con los palos de los picos…Al alcalde de Puebla de Alcocer dijeron que no lo mataban, pero le rompieron la médula…a un prisionero lo mató un centinela, el pobrecito vio llegar por la carretera de Castuera a su progenitora, saltó por la ventana y un centinela le pegó el tiro..”. El incivil protagonismo de los falangistas solo se comprende en un ámbito bajo jurisdicción castrense, con el consentimiento e incluso la incitación de las autoridades militares.
El clima de terror, violencia y arbitrariedad existente en el campo, da cuenta de los métodos envilecedores y brutales de sus represores. Las sacas se realizaban sin constancia oficial y casi siempre por la noche. Se elaboraban las listas de los que se debía “eliminar”, posteriormente los falangistas pasaban por los barracones “sacando” a los elegidos, lo hacían 3 noches a la semana, los prisioneros elegidos eran trasladados a diferentes zonas cercanas, entre ellas el cementerio de Castuera, donde eran asesinados y enterrados en fosas comunes, como a José González Bravo, último alcalde republicano de Zafra, de lo que se jactaron sus verdugos
“..fueron muchos los prisioneros a por los que iban los falangistas, vi cómo del barracón de al lado sacaban y los fusilaban…los falangistas de Castuera buscaban a individuos conocidos, se presentaban en las puertas de los barracones, alumbrándose con linternas, se los llevaban y ya no volvíamos a saber de ellos…de mi barracón se llevaron a 5 en una sola noche…los que fusilaban eran falangistas…íbamos a arreglar unos caminos que iban para Castuera, veíamos las zanjas hechas, y al día siguiente cuando íbamos por allí a arreglar eso, ya veíamos un trozo grande que lo habían tapado..”.
Otra técnica de “eliminación” masiva fue la cuerda india, grupos de prisioneros atados unos a otros con sogas por la cintura en largas filas, eran empujados a culatazos a las bocas de las minas próximas, donde eran arrojados arrastrándose entre sí: “..en medio de terribles sufrimientos, los presos recibían desde lo alto bombas de mano y ráfagas de metralla que acababan con sus vidas…sentíamos los lamentos de los compañeros al caer, era horrible…tras las explosiones, todo quedaba en silencio..”.
De modo paralelo y fundida con la represión falangista, se desarrolló por las autoridades militares una represión “legal”, auspiciada por los propios mandos, los consejos de guerra. De forma menos estridente, pero más regular fueron eliminados numerosos prisioneros. Los izquierdistas más destacados fueron ejecutados de forma abrumadora en farsas militares judiciales. Esta “zaina noche”, que se dio por igual en toda España, se tornaba doblemente terrible en los espacios cerrados de las zonas rurales como Extremadura, donde el control persistente de la Guardia Civil, el alcalde, el terrateniente, el párroco de turno, los falangistas, los propios convecinos, unas veces por temor, otras por convicción y otras por interés, condujo a un vacío social.
La Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (Amecadec) ha publicado un listado con los nombres de al menos 266 personas víctimas de los franquistas, y que figura en el monumento memorialconstruido en el cementerio de la localidad.

 
La FOSA de los MAESTROS CANCELADOS por falangistas en Cobertelada (Soria) en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)El magisterio fue uno de los sectores más castigados por los golpistas. Los cancelar porque, para el fascismo, la educación del pueblo era una amenaza. La II República llevó a cabo un ambicioso plan de educación dando trabajo a miles de maestros jóvenes, y en los pueblos empezaron a llamar al maestro para pedir consejo cuando, hasta entonces siempre era el cura el consejero rural. Eso significaba una pérdida de control por los sectores más conservadores, ya que las decisiones podían orientarse de manera distinta a la tradicional. En España el franquismo depuró a decenas de miles de maestros, un mínimo de 6.000 fueron asesinados. El resto sufrieron penas de cárcel, destierro, inhabilitación..
Hace 81 años 5 maestros y otra persona fueron detenidos, quedando a disposición de la comandancia militar. Fueron “sacados” de la cárcel de Almazán para un traslado de práctica de diligencias, y entonces los asesinaron, una de las formas habituales de exterminio de Republicanos. Los 6 fueron subidos a un camión y tiroteados por un grupo de falangistas, al anochecer el 25 de agosto de 1936, como si fuera una cacería, uno a uno, según corrían hacia arriba en el árido paraje de Los Tomillares, a la derecha de la carretera de Cobertelada (Soria) a Villasayas. Como el terreno era muy calizo, se les enterró clandestinamente a la mañana siguiente por un grupo de campesinos en terreno próximo, la “Riba la Mollero”. Los fusilamientos fueron vistos por labradores vecinos de Cobertelada, desde las eras cercanas. Fueron perseguidos hasta la gloria, con lo que esa atroz imagen tiene de brutalidad medieval contra la ciencia y el saber, y fueron enterrados quienes trabajaron durante la II República por uno de sus logros más reconocidos la educación, la enseñanza y la lucha contra la incultura y el analfabetismo
No eran políticos, guerrilleros ni sindicalistas, eran muchísimo más peligroso para la “Nueva España”: Eran maestros de escuela. A los franquistas “les interesaba un pueblo sin capacidad de criterio, que se pudiera manejar fácilmente. Por eso les cancelar”, cuenta Víctor, sobrino de Eloy Serrano, una de las víctimas. “Hay que recordar que en Soria no hubo combates. Aquí triunfó enseguida la rebelión militar. Los maestros no llevaban ametralladoras ni pistolas, aquí no hubo guerra, solo represión, era una estrategia de exterminio que respondía a patrones sistemáticos”.
La Asociación soriana Recuerdo y Dignidad (AsRD), dirigida por la Fundación Aranzadi, ha investigado, documentado, localizado e identificado los restos mortales de los 5 profesores que fueron arrojados a la fosa clandestina de Cobertelada, así como los de Abundio Andaluz Garrido, Vicepresidente de la Fruta de Soria:
Francisco Romero Carrasco, (57 años),catedrático en la Escuela Normal, natural de Santa Marta de los Barros (Badajoz), estaba casado con María del Carmen García Arroyo, nacida en Betanzos (La Coruña) con quien tuvo 2 descendientes, también profesora de la Escuela Normal. Ambos lucharon por la creación de un orfanato y una escuela para huérfanos de profesores de Escuelas Normales. Francisco era una auténtica eminencia, aun antes de la II República era ya un reconocido matemático. Junto a su amigo Antonio Machado y otros intelectuales fundó y abanderó la Universidad Popular de Segovia, un espacio de enseñanza con un claro objetivo: “Exponer elementalmente aquellas enseñanzas que puedan ser inmediatamente aprendidas y utilizadas por los obreros”. Con Machado compartió pensión y tertulia, ambos comprometidos en la difusión de la cultura y las enseñanzas útiles a los trabajadores. Estrecharon lazos con la Residencia de Estudiantes y las Misiones Pedagógicas. Dirigió las colonias de la Institución Libre de Enseñanza y estudió Metodología de las Matemáticas en Francia, Bélgica y Suiza. En 1933 publicó un libro sobre “Los procedimientos de cálculo mental y de cálculo escrito rápido”.
Eloy Serrano Forcén, (22 años) maestro de Cobertelada, natural de Rioseco de Soria, soltero, escribía en los periódicos sorianos La Voz de Soria y El Defensor Escolar, donde reflexionaba lúcidamente animando a los pueblos a abrir escuelas y a los maestros a resistir en la dura Soria rural. Era un maestro ejemplar y convencido republicano. El principal instigador del asesinato de Eloy fue el párroco del municipio, que definió al maestro como “deficientísimo y deplorable en su aspecto religioso y profesional” desde que el día del Corpus el sacerdote instó al maestro a llevar a los alumnos a misa, y Eloy le dijo: “Primero la escuela y después la iglesia”. Fue su sentencia de gloria.
Hipólito Olmo Fernández, (43 años) maestro de Ajamil. Nació en Barahona, Soria, viudo de María Logroño Loranza, con descendientes (Josefina y Carmen) pertenecía a Izquierda Republicana.
Elicio Gómez Borque, (23 años) maestro de La Seca. Nació en Velilla de los Ajos, Soria. Soltero. El párroco le acusaba de no ir a misa y pertenecer a la FETE, de marxista, propagandista del Frente Popular. Sus alumnos le tenían por profesor cariñoso que, los jueves, como Eloy Serrano, los llevaba al campo, capturaban cangrejos, devolviendo al río los más pequeños. Iban a gallineros y les enseñaba a no tocar a los polluelos para que no los rechazara la progenitora. Preparaba las oposiciones para profesor de la Escuela Normal. Planchaba sus camisas, hecho poco frecuente entonces. La implicación de los varones en las tareas del hogar era mal vista por parte de la población.
Victoriano Tarancón Paredes, (26 años) maestro de Perdiguera. Era natural de Baraona (Soria), soltero. Fue acusado de indiferencia en materia religiosa y propagandista del laicismo, ser simpatizante del Frente Popular y “haber inculcado en los niños ideas disolventes”.
De Martín Artola Morrás apenas hay datos. Era natural de Ateca (Zaragoza), probablemente se trate del mendigo al que hace referencia el libro “La represión en Soria durante la guerra civil” de Gregorio Herrero Balsa y Antonio Hernández García.
La asociación Recuerdo y Dignidad tiene documentados 600 asesinatos similares solo en la provincia de Soria: Hay testimonios espeluznantes, en Neguillas los niños se abrazaban llorando a su profesor, Domingo Hernando, para que no se lo llevaran detenido. No sirvió de nada, lo asesinaron.
 
La verdad duele: los dos bandos fueron culpables de la guerra civil. Deja de manipular como si solo un bando hubiera cometido atrocidades.
 
La verdad duele: los dos bandos fueron culpables de la guerra civil. Deja de manipular como si solo un bando hubiera cometido atrocidades.

Este usuario se dedica a difundir información de los manipuladores y embusteros de Nachete, Espinosa y demás. De lo que dice ni el 10% es cierto y lo que sí es, está justificado si se dan las fuentes, cosa que este no hace.
 
ATROCIDADES franquistas contra los presos REPUBLICANOS del Campo de CONCENTRACIÓN de Castuera (Badajoz)
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En los barracones se hacinaban entre 60 y 70 prisioneros. No había ningún mobiliario, ni sillas, catres, jergones. Dormían en el suelo de tierra, acostados unos sobre otros, con pocas mantas. La alimentación insuficiente, una sola toma diaria, un rancho frío de escaso pan y una sardina, rara vez un puñado de garbanzos, o cuando ni siquiera comían, escasa también el agua. “..teníamos tanta hambre que un día entramos en zona de cocinas…nos molieron a palos, cancelar a un pobre muchacho, que comía en el suelo, de un garrotazo en la nuca..”. La subalimentación crónica supuso incluso la gloria.
Las condiciones higiénicas eran terribles, el hacinamiento, la imposibilidad de asearse, ropa harapienta, obligación de realizar por las noches las necesidades dentro del barracón. La insalubridad y extenuación provocaron la extensión de enfermedades, cuadros de estreñimiento y diarrea crónica, la aparición de pulgas, rojos, ardilla y con ellos el tifus, la sarna, brotes de viruela.
Los falangistas ejercieron violencia, vejaciones, malos tratos, asesinatos sistemáticos o discrecionales, humillaciones y brutales caricia durante todo el período de funcionamiento del campo. Era muy frecuente el chantaje sensual a las familiares de los prisioneros: “..con las mujeres, pobrecitas, abusaban de ellas, los guardias les decían yo te saco a tu marido, sí…los falangistas entraban con la garrotilla trillando a palos..los sargentos se divertían pegando, nos tiraban con los palos de los picos…Al alcalde de Puebla de Alcocer dijeron que no lo mataban, pero le rompieron la médula…a un prisionero lo mató un centinela, el pobrecito vio llegar por la carretera de Castuera a su progenitora, saltó por la ventana y un centinela le pegó el tiro..”. El incivil protagonismo de los falangistas solo se comprende en un ámbito bajo jurisdicción castrense, con el consentimiento e incluso la incitación de las autoridades militares.
El clima de terror, violencia y arbitrariedad existente en el campo, da cuenta de los métodos envilecedores y brutales de sus represores. Las sacas se realizaban sin constancia oficial y casi siempre por la noche. Se elaboraban las listas de los que se debía “eliminar”, posteriormente los falangistas pasaban por los barracones “sacando” a los elegidos, lo hacían 3 noches a la semana, los prisioneros elegidos eran trasladados a diferentes zonas cercanas, entre ellas el cementerio de Castuera, donde eran asesinados y enterrados en fosas comunes, como a José González Bravo, último alcalde republicano de Zafra, de lo que se jactaron sus verdugos
“..fueron muchos los prisioneros a por los que iban los falangistas, vi cómo del barracón de al lado sacaban y los fusilaban…los falangistas de Castuera buscaban a individuos conocidos, se presentaban en las puertas de los barracones, alumbrándose con linternas, se los llevaban y ya no volvíamos a saber de ellos…de mi barracón se llevaron a 5 en una sola noche…los que fusilaban eran falangistas…íbamos a arreglar unos caminos que iban para Castuera, veíamos las zanjas hechas, y al día siguiente cuando íbamos por allí a arreglar eso, ya veíamos un trozo grande que lo habían tapado..”.
Otra técnica de “eliminación” masiva fue la cuerda india, grupos de prisioneros atados unos a otros con sogas por la cintura en largas filas, eran empujados a culatazos a las bocas de las minas próximas, donde eran arrojados arrastrándose entre sí: “..en medio de terribles sufrimientos, los presos recibían desde lo alto bombas de mano y ráfagas de metralla que acababan con sus vidas…sentíamos los lamentos de los compañeros al caer, era horrible…tras las explosiones, todo quedaba en silencio..”.
De modo paralelo y fundida con la represión falangista, se desarrolló por las autoridades militares una represión “legal”, auspiciada por los propios mandos, los consejos de guerra. De forma menos estridente, pero más regular fueron eliminados numerosos prisioneros. Los izquierdistas más destacados fueron ejecutados de forma abrumadora en farsas militares judiciales. Esta “zaina noche”, que se dio por igual en toda España, se tornaba doblemente terrible en los espacios cerrados de las zonas rurales como Extremadura, donde el control persistente de la Guardia Civil, el alcalde, el terrateniente, el párroco de turno, los falangistas, los propios convecinos, unas veces por temor, otras por convicción y otras por interés, condujo a un vacío social.
La Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (Amecadec) ha publicado un listado con los nombres de al menos 266 personas víctimas de los franquistas, y que figura en el monumento memorialconstruido en el cementerio de la localidad.


1. El mito del campo de concentración de Castuera.

Algunos años antes de su último descalabro electoral, Izquierda Unida de Extremadura anunciaba el comienzo de un proceso constituyente que habría de llevar a la III República Federal, así como la celebración de una serie de actos que fueran caldeando el ambiente mediante la conmemoración de la II República. Desde entonces se viene celebrando en el mes de abril una marcha al lugar en que estuvo ubicado un campo de concentración en las inmediaciones de Castuera ( Badajoz ).

No es la primera vez que se convierte a la comarca de La Serena, lo que antaño se denominó la Extremadura Roja, en escenario de una serie de actividades reivindicativas en las que cuentan con el respaldo de otros partidos políticos, una red de asociaciones que se mueven en torno a la llamada recuperación de la memoria histórica, la Universidad de Extremadura y una fabulosa provisión de fondos públicos. La declaración de intenciones no puede ser más explícita: estamos ante el inicio de una campaña de objetivos puramente políticos al servicio de los cuales se utiliza el pasado al margen de cualquier consideración de naturaleza científica.

Difundida ampliamente la leyenda de las matanzas de la Plaza de Toros de Badajoz, a pesar de haber sido refutada por la historiografía más seria, estamos en vísperas del lanzamiento a gran escala de un nuevo mito : el de la existencia de un campo de exterminio en Castuera. Y empleamos el concepto de mito en el sentido de una formulación con cierto fundamento en una realidad que resulta intencionadamente deformada y que sirve para sostener un determinado sentimiento o conducta, en este caso un proyecto político radical de extrema izquierda. Si hay que hablar de exterminio masivo para definir lo ocurrido en la zona nacional y en la posguerra, resulta necesario hacer creer que en la España de Franco existieron campos de exterminio y se ha encontrado en el caso de Castuera un formidable baluarte propagandístico.

Fue Justo Vila Izquierdo el primero en poner por escrito la leyenda de este campo en dos libritos ( verdadero vademécum de la historiografía de extrema izquierda sobre la guerra civil en Extremadura ) en los que sostenía que el campo de Castuera fue «posiblemente la mayor aberración de la posguerra, donde se ensayaron métodos de exterminio masivo, utilizados después por los nancy en sus campos de gloria durante la segunda guerra mundial» y en esto consistían dichos métodos :


«Al principio, los perecid eran enterrados en zanjas abiertas al efecto, sin embargo, dada la gran cantidad de presos condenados diariamente, deciden poco después enterrar a los mismos en bocas de minas abandonadas. Más tarde, el refinamiento, la crueldad y la barbarie de los ejecutores llegó hasta extremos difícilmente imaginables: los condenados eran atados con sogas por la cintura, unos a otros en interminables filas y empujados a culatazos a las bocas de la mina, en medio de terribles sufrimientos, los presos recibían desde lo alto, bombas de mano y ráfagas de metralla que acaban con sus vidas

Para sostener esta peregrina escenografía, Vila cita — siempre de manera fragmentaria — testimonios como los de Esteban López Ramos, Valentín Jiménez Gallardo y José Hernández Mulero. Afortunadamente, pocos años después, en una publicación de dos profesores de la Universidad de Extremadura se recogían en su integridad los datos proporcionados por éste último y se podía comprobar el embeleco : Hernández Mulero llegó al campo de concentración de Castuera el 24 de octubre y lo abandonó el 6 de diciembre, fechas en las que no se registra ninguna gloria, y él mismo reconoce que la historia de la cuerda india era un simple rumor del que oyó hablar después :


«Cerca del campo había unas bocaminas y algunas noches sentíamos vibrar el terreno, como si hubiera explosiones cerca. Nosotros creíamos que era el maquis que venía. Pero luego nos dijeron que allí hacían la cuerda india, con prisioneros amarrados unos con otros, que tiraban a la mina, vivos, y unos arrastraban a otros, y dentro de la bocamina les tiraban bombas de mano para cancelar». [ 3 ]

Naturalmente, Vila Izquierdo a quien han seguido otros, no había tenido la decencia profesional de hacernos conocer esta importante precisión cronológica. Por su parte, Javier Rodrigo al hablar del campo de Castuera se limita a airear algunos tópicos y alude a una «importante investigación local» cuyos resultados suponemos deben encontrarse en los artículos de Antonio D.López [ 5 ] y José Ramón González [ 6 ] con una curiosa reiteración de documentación y argumentos a pesar de tratarse de autores distintos y que no publican en colaboración. Ahora se anuncia la presentación de un libro de Antonio López Rodríguez con un título no menos propagandístico y pretencioso : Cruz, Bandera y Caudillo : el Campo de concentración de Castuera.

En el artículo citado, López Rodríguez sostenía que el campo de concentración de Castuera era un “ente” «donde se encerraba a los vecinos “sospechosos” de la comarca, y donde se hacía desaparecer a cualquier individuo que hubiera tenido cualquier tipo de relación directa y activa con la recién derrotada República». Si consideramos que fueron varios miles de personas los que tuvieron relación con la República en la comarca y si a cualquiera de ellos se les “hizo desaparecer”, nos encontramos en la línea argumental de Vila : el campo de Castuera como un lugar de exterminio masivo, pero los resultados que él mismo ofrece después de su propia investigación no avalan tal afirmación y reducen a unos mínimos las expectativas que aspiraban a convertir a Castuera en el Auschwitz extremeño del franquismo. Su lista provisional de desaparecidos consta de apenas algunos nombres, la mayoría documentados a través de otras fuentes que en ocasiones difieren en cuanto a la fecha y lugar de gloria. En la mayoría de los casos, todas estas víctimas pueden ser identificadas documentalmente por su participación en las detenciones, fusilamientos y demás excesos cometidos en la retaguardia, tanto en Castuera como en otros pueblos de la comarca.

Como ya se había publicado en otros lugares — aunque López no haga alusión a ellos en sus breves apuntes historiográficos — Castuera fue escenario, al igual que otros lugares de la provincia de Badajoz, de varias decenas de ejecuciones irregulares durante los meses de abril y mayo de 1.939 ( NOTA ); aunque algunas de ellas se hubieran llevado a cabo entre presos sacados directamente del campo ( cosa que hasta ahora no ha podido demostrarse documentalmente ) se trataría de hechos aislados que no vuelven a repetirse y menos aún en las fechas en que, siempre basándose en dudosos testimonios orales, se pretenden situar las gloria llevadas a cabo en el campo.

NOTA : NO SE HA ENCONTRADO NI UNA SÓLA VÍCTIMA DEL "CAMPO DE EXTERMINIO". LOS EJECUTADOS FUERON LOS RESPONSABLES DE LA MATANZA ROJA DURANTE LA GUERRA CIVIL EN CASTUERA Y, EN ESPECIAL, DE LA EJECUCIÓN DE CIVILES POR PARTE DE LOS ROJOS EN "EL QUINTILLO"
 
curas implicados en los CRÍMENES franquistas. Parte 1, Arengas y Delaciones
(imagen visible para usuarios registrados)Desde el 14 de abril de 1931 la Iglesia Católica se manifestó hostil a la II República Española. Cardenal Segura: “Que la ira de Dios caiga sobre España, si la República persevera”. El obispo de León pidió la unión de los católicos contra el «laicismo judío-masónico-soviético». El arzobispo de Zaragoza legitimaba la violencia franquista: “En beneficio del orden, la patria y la religión”. Obispo Múgica: “Para España la mejor de las Repúblicas siempre será peor que la peor monarquía”. Los obispos llamaban a los malos a intensificar la matanza. Muchos curas participaron en la ‘caza del rojo’, dando falso testimonio en consejos de guerra, alentando desde púlpitos y radio a cometer barbaridades, elaborando informes como una ‘policía político-social’.
Muchos curas emitieron informes sobre los maestrosque se inclinaron hacia una educación laica y libre. “El párroco de Calamocha (Teruel), informó sobre un maestro de Badalona como «fusilable»”. El cura de Nierva (Segovia) escribió sobre el maestro Mariano Domínguez, asesinado en agosto de 1936: “Nunca cumplió con sus deberes cristianos, poseía ideas avanzadas en la escuela antirreligiosa y antipatriótica en grado supremo”. En Euskadi muchos religiosos delataron a sus propios compañeros que consideraban nacionalistas.
Antonio Añoveros, después obispo de Bilbao, estuvo presente en la matanza de las Bardenas, y un cura castrense, lejos de paralizar la matanza, bendijo la barbarie de Valdediós. El cura de Obanos, Santos Beguiristáin, participó activamente contra los vecinos Republicanos de los cuales elaboraba listas: Los cancelados eran “perecid por el peso de la justicia”. Tras la entrada en el pueblo de los franquistas, el cura de Rociana, Huelva, Eduardo Martínez clamaba desde el balcón del ayuntamiento: ¡Guerra contra ellos hasta que no quede ni la última raíz!, porque los 200 que ya habían asesinado le parecían pocos. Tras sus informes, 2 meses después se detuvo, juzgó y fusiló a otros 15 vecinos. Un capellán castrense entró en los barrios obreros sevillanos de La Macarena con la columna de legionarios y falangistas “a sangre y fuego”.
El cura de Pamplona Fermín Izurdiaga, fundador de “Arriba España” y de “Jerarquía, revista zaina de la Falange” animaba así: “Tienes obligación de perseguir al judaísmo, a la guasonería, al marxismo y al separatismo. Destruye y quema sus periódicos, sus libros, sus revistas, sus propagandas. ¡Por Dios y por la Patria!”. El sádico jesuita Vendrell, párroco de la cárcel de Alicante, que llevaba un crucifijo del nueve largo bajo la sotana, les decía a los que iban a ser cancelados “No tened miedo porque los segarro tienen buena puntería”. El coadjutor de la parroquia de La Concepción (Huelva), Luis Calderón Tejero realizó un fichero de “rojos” que, después de la guerra, se convirtió en «información cualificada» del Tribunal para la Represión de la Guasonería y el Comunismo”.
El cura Isidro Lombas Méndez participó en la represión en Badajoz elaborando las listas de quienes había que llevar a la Plaza de Toros para liquidar, bajo la presencia de respetables y piadosas’ damas, jovencitos de San Luis, eclesiásticos, virtuosos frailes y monjas de alba-toca. Con las listas del cura Juan Tusquets fueron detenidos más de 300 guasones, la mayoría de ellos posteriormente asesinados. El obispo de Lugo Rafael Balanza y Navarro animaba a sus párrocos a delatar a sus vecinos. El párroco de Seixalbo (Orense), dio informes negativos de 19 personas. Elías Rodríguez Martín, párroco de Salvochea en la cuenca minera de Huelva, nombraba a los que debían ser detenidos y eliminados.
En Alsasua los capuchinos «estaban como fuera de sí, poseídos de la exaltación de la hora mesiánica». «Hemos hablado con los requetés», declaraba el jesuíta Huidobro, capellán de la Legión, «que lo llenan todo de religioso idealismo, patria ¡Cómo hablan de la gloria!». Un fraile cordobés le dijo al cura del cementerio de San Rafael que 76 asesinatos en una noche eran pocos: «700 deberían ser». Por muchos «culpables e impíos» que cancelar, decía un cura de Rota, aún quedarían más: «A todos los descubriremos; todos llevarán su merecido; no se escapará nadie; entendedlo bien ¡NADIE!». Manuel Vaquero, párroco de Tocina (Sevilla), presidente de una junta de caciques del pueblo acordaban a quienes había que acabar, cancelar mucha gente.
El predicador de la iglesia de la Merced de Burgos pedía un castigo implacable: «Que su semilla sea borrada, la semilla del mal, la semilla del diablo, los descendientes de Belcebú son los enemigos de Dios». Cardenal Isidro Gomá: “La guerra es como un plebiscito armado. Paz, sí. Pero cuando no quede un adversario vivo”. Miguel de los Santos Díaz y Gómara, obispo de Cartagena: “Benditos sean los cañones si en las brechas que abren florece el Evangelio”. Enrique Pla y Deniel, obispo de Salamanca: La guerra es “necesaria” y “una gran escuela forjadora de hombres”. En 1939, exterminada la II República Gomá recibió de Franco, en la iglesia madrileña de Santa Bárbara, el espadón de caudillo victorioso y paseó al dictador bajo palio con varios obispos saludando brazo en alto, al modo facineroso.
 
RAFAEL GARCÍA-DUARTE SALCEDO, pediatra y puericultor, SOCIALISTA, CANCELADO por los franquistas en Granada en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)Rafael García-Duarte Salcedo Nació en Granada el 10 de Agosto de 1894. Descendiente y nieto de médicos, ingresó en la universidad de Granada en 1911, siendo ya entonces miembro de las Juventudes Socialistas, donde estudió medicina, especializándose en pediatría y puericultura, rama que por aquel entonces empezaba a desarrollarse y a la que dio un gran impulso. En 1918 se licenció ejerciendo de médico militar, primero del cuerpo de sanidad y después de la armada. Se doctoró en 1920, viajando después a París pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios, donde se especializó en enfermedades de la infancia y puericultura formándose en los últimos avances en pediatría con grandes médicos como Marfan y Nobecourt.
En 1922 regresó a Granada trabajando en la junta provincial de protección de la Infancia donde ya había estado como estudiante junto a su padre y siendo director, hasta su gloria, del consultorio de lactantes y gota de leche de Granada. Entre 1921 y 1925 trabajó como ayudante de clases prácticas de enfermedades de la Infancia y tras obtener en 1925 la plaza de profesor auxiliar de dicha asignatura. En 1925 ganó la cátedra de pediatría, de enfermedades de la infancia de la facultad de medicina de la universidad de Granada. Desde finales de 1927 fue también inspector municipal de sanidad. En 1930 ingresó en la real academia de medicina de Granada. Creó una escuela en Granada con discípulos que continuaron su obra. Desde marzo de 1933 fue jefe del servicio de higiene infantil, dentro de la inspección provincial de sanidad de Granada.
En 1933 fundó y dirigió la revista “Pediatría y Puericultura”, y la sociedad de pediatría de Granada. Organizó el servicio de higiene infantil y cursos de medicina infantil dirigidos a médicos, enfermeras y estudiantes. Entre el gran número de sus publicaciones merecen destacarse, entre otras, Los síndromes clínicos en Pediatría (Granada, 1936) del que solo pudo publicar el primer volumen, “Al margen del hogar: nociones de Puericultura (Granada, 1917)” y “Plan mínimo de Puericultura necesario en la capital de Granada” en el V congreso nacional de pediatría (Granada,1933).
Junto a esta gran actividad profesional hay que destacar también su compromiso político. Fue miembro de una logía masónica “Alhambra” empleando el nombre simbólico de “Esculapio”. En 1930 ingresó en el Partido Socialista Obrero Español y en la UGT. En abril de 1931 fue elegido concejal, haciéndose cargo de la beneficencia y sanidad del Ayuntamiento de Granada y en octubre de ese mismo año fue fruta por la provincia de Granada. Sin embargo, en marzo de 1934 causó baja en el partido socialista por desavenencias con algunos miembros del mismo.
Iniciada la guerra de España y tomada Granada por las tropas franquistas, el 10 de septiembre de 1936 fue detenido en su domicilio y en la madrugada del día 11 fue cancelado, junto con otros 24 detenidos. Su cadáver fue separado de los destinados a una fosa común por uno de los sepultureros en agradecimiento al tratamiento que García-Duarte había había dado a su descendiente salvando su vida años antes. Encontraron una nota dirigida a su esposa e descendientes. “Miles de besos, muchos besos. Suerte. Arriba el espíritu. No decaer nunca, Luchar”. Tenía 42 años.
 
La lengua de las mariposas. CRÍMENES franquistas contra el MAGISTERIO REPUBLICANO en La Coruña
(imagen visible para usuarios registrados)No fue una película. Fue una pavor realidad. Mercenarios franquistas, falangistas, guardia civil, militares facinerosos, sometieron a los maestros Republicanos a una terrible persecución, secuestro, represión, y en muchos casos gloria. La osadía de estos maestros era intolerable. La oligarquía y la iglesia católica venían ejerciendo durante siglos un control sobre las clases populares, población, trabajadores, utilizando, además de la fuerza, el poder, la coacción, la humillación, la explotación, el hambre, un sistema ideológico supersticioso que obligaba a la sumisión y la esclavitud.
Los maestros querían utilizar los avances culturales que venían desarrollándose en Europa, desde la época de la ilustración, la Academia, para dotar a los niños y jóvenes de conocimientos, capacidad de reflexión, cultura, herramientas psicológicas e intelectuales que les permitieran avanzar en el camino de la libertad. Los maestros Republicanos eran un peligro, era necesario exterminarlos definitivamente. Y eso es lo que los franquistas hicieron, con enorme crueldad. Miles de maestros fueron detenidos, depurados, encarcelados, apaleados, torturados, multados, confiscadas sus propiedades, y ejecutados. En La Coruña fueron asesinados, al menos, los siguientes maestros:
Pedro Almazán Ramos, 27 años, natural de Ferrol, maestro en Quinta-Val-Narón, paseado y ejecutado el 21 de agosto de 1936 en Ferrol a manos de la “fuerza pública”.
Rodrigo Álvarez Gantes nació en Ponteceso. Maestro destinado a Escarabote. Concejal del Frente Popular en Boiro, militante de Izquierda Republicana. Cancelado el 23 de febrero de 1937 con 30 años.
Eugenio Meizoso Núñez, 28 años, maestro y vecino de Sedes, Narón. Afiliado al PSOE. Asesinado el 22 de agosto de 1936 en el cementerio de San Xiao, Narón.
Juan García Niebla, nació en Graña (Ferrol) en 1875. En 1902 fundó la Escuela pública de Caranza, fue maestro en Serantes, Ferrol, Vello, Canido y Graña. Promotor de excursiones escolares en bicicleta. Representante por Serantes del Comité de Ferrol de la Sociedad de Instrucción, Recreo y Beneficencia de Ferrol y su Comarca. Miembro de la sección de Trabajadores de la Enseñanza de UGT. El 17 de agosto de 1936 fue asesinado en Ferrol por “fuerza pública”, y arrojado a una fosa común del camposanto de Canido.
José Novás Soto, 29 años, natural y vecino de Mañón (A Coruña), maestro en San Clodio. Paseado y asesinado el 27 de agosto de 1936 en Ferrol por “fuerza pública”.
José Gómez Gayoso, natural de Maceda, maestro, político comunista, combatiente durante la guerra, exiliado en Cuba volvió a España en 1944 para organizar el maquis antifranquista en Galicia durante la posquerra. Delatado por un desertor, fue detenido en 1948, junto a otros guerrilleros. Cancelado en el Campo de la Ardilla el 6 de noviembre de 1948 tras juicio sumarísimo con 39 años.
Mercedes Romero Abella, natural de Cee, maestra en Monelos. Presidenta del Sindicato Provincial de Maestros de FETE-UGT de La Coruña, y apoderada del Frente Popular en las elecciones de 1936. Su marido Francisco Mazariegos fue asesinado el 31 de agosto de 1936, con 32 años, por resistirse al golpe de estado. A Mercedes la abusa, cortaron los pechos, y asesinaron a balazos el 19 de noviembre de 1936, con 29 años.
Vicencio Prieto Ramos, 24 años, leonés, maestro en de Ferrolterra. Ejecutado el 17 de junio de 1937 en el castillo de san Felipe,
Ángel Jesús Caamaño Villaverde, 27 años, natural, vecino y maestro de Ordes. Acusado de traición, cancelado en el cementerio compostelano de Boisaca el 8 de febrero de1937
José Ambrós Gordillo, 36 años, natural de Badajoz, vecino y maestro en Porto do Cabo, Vilarrube. Afiliado a FETE-UGT. Paseado y asesinado por “fuerza pública” el 25 de agosto de 1936.
Luis Barrio Rey, maestro y vecino de La Coruña, paseado y asesinado el 13 de agosto de 1936.
María Vázquez Suárez, nació en Santiago en 1895. Maestra en la escuela de niñas de Pobra do Caramiñal durante 12 años, después en Miño; era sensible y comprometida con sus alumnos y alumnas; reformadora pedagógica muy activa de la nueva escuela. Eficiente sindicalista en la agrupación socialista de Miño. Participó en campañas y mítines, defensora de políticas educativas en defensa de los derechos de las mujeres. Feminista, estaba en contacto con la Liga internacional de mujeres ibéricas e Hispano americanas y la agrupación femenina republicana. Vicetesorera de FETE y fundadora del PSOE de Miño. Acusada de defender la escuela laica y el amor libre, en una saca de la cárcel de Pontedeume el 19 de agosto de 1936 fue cancelada en una playa de Miño. Su casa fue saqueada y sus libros quemados.
Luis Rastrollo Gonzalez, natural de Fuente del Arco, Badajoz. Responsable del POUM en Extremadura, organizó equipos de trabajo en Santiago, La Coruña y otras ciudades gallegas. Maestro en Santiago. Era estudiante de Medicina. Fue juzgado en Santiago por traición y cancelado en Boisaca con 28 años el 3 de Diciembre de 1936.
Narciso Vidal Fraga, natural de Santiago, abogado y político galego. Miembro de FUE, seguidor de la Institución Libre de Enseñanza. Profesor de Lógica y Psicología. Miembro del Centro Republicano de Santiago. Organizador de la Vanguardia de Izquierdas Republicanas. Delegado gubernativo en Santiago de Compostela en febrero de 1936. Paseado y asesinado por falangistas en Espiño-Calo-Teo el 10 de agosto de 1936. Tenía 35 años.
Xoan Antonio Suárez Picallo, 29 años, labrador del Sindicato de oficios varios de Sada (CNT), directivo del grupo galleguista, secretario general del frente popular, maestro en las Mariñas. Asesinado el 12 de agosto de 1936 en Veigue-Abeleira-Sada.
José Ramón Fernández Barral, 37 años, natural de Pontedeume, miembro del consejo municipal de Ensino del PSOE, maestro en Pontedeume. Asesinado el 19 de agosto de 1936 en Camouco-Ares.
Francisco Iturralde Cabeza de Vaca, 40 años, natural de Valladolid, Funcionario de Telégrafos, sindicalista de la CNT, fundador del periódico ¡¡Revolución!!, fundador del Ateneo Obrero de Divulgación Social y colaborador del grupo anarquista Natura. Colaborador de la Escuela Racionalista de Ferrol junto a su mejer Marina Ochotorena. Profesor de la Universidad Popular. Paseado y asesinado el 10 de septiembre de 1936 por “fuerza pública”.
Francisco Gómez Blanco, 23 años, maestro natural y vecino de La Coruña, paseado y asesinado el 16 de agosto de 1936 en la carretera de La Coruña a Culleredo.
Rufino Redondo Senra, 24 años, natural de Oleiros, maestro en Cedeira, miembro de Izquierda Republicana. Tras consejo de guerra fue cancelado en el castillo de San Felipe el 18 de diciembre de 1936.
Julián Hermida Montoya, 29 años, natural de Logroño, maestro en La Coruña, asesinado el 29 de septiembre de 1936 en Veira-Carral.
Fernando Barcia Beiras, 52 años, natural de Santiago, profesor en Toro, Ponteareas, Corme, Baio, Ardagán y Ameneiro. Miembro de PSOE, director de la Federación de Organizaciones Socialistas. Fundador de FETE de Galicia. Juzgado por traición, fue cancelado el 29 de enero de 1938 en el cementerio de Santiago.
Eugenio Carré Naya, 20 años, natural de La Coruña, miembro del POUM y de las Juventudes Socialistas de La Coruña, secretario de FETE-UGT, participó en la constitución de la Unión de Estudiantes Antifascistas de La Coruña. Asesinado el 28 de agosto de 1936 en Elviña.
Leonardo Martínez Novo, 25 años, natural, maestro y vecino de Pontedeume. Fundador y director del colegio-academia “Curros Enríquez”. Paseado y asesinado en Pontedeume.
Enrique Alonso Teijeiro, 23 años, natural de Ferrol, vecino y maestro en Cedeira. Juzgado por rebelión militar, ejecutado en Ferrol el 18 de diciembre de 1936.

 
Miles de VICTIMAS REPUBLICANAS desaparecidas en las FOSAS franquistas de Burgos
(imagen visible para usuarios registrados)En las exhumaciones realizadas en Monte Estépar, cerca de Burgos capital, se han localizado 96 cadáveres, cancelados entre agosto y octubre de 1936 por el ejército sublevado franquista. Las partidas de falangistas iban por los pueblos y prisiones masacrando Republicanos. Fidel Dávila Arrondo, encabezó un aparato represivo que se cobró la vida de miles de personas en la provincia de Burgos. Era un militar africanista, en reserva durante la Segunda República, que se unió a los rebeldes en julio de 1936. Entre las víctimas hay personajes como el director del Orfeón de Burgos Antonio José Martínez Palacios o el director de Burgos Gráfico Antonio Pardo Casas.
La represión se materializó de muchas formas. Algunas víctimas eran sacadas de sus casas por los falangistas, llevadas al lugar del crimen, ejecutadas extrajudicialmente, y arrojados a fosas cavadas previamente, a veces por vecinos de los pueblos, o por el propio reo. Desaparecían sin dejar ningún rastro. Para otros el final era igualmente cruel: Se hacían listas en las cárceles, se dictaba orden de libertad y en el traslado eran asesinados para desaparecer definitivamente en muchos otros lugares de fusilamiento. Otros eran sacados y ejecutados tras consejos de guerra sumarísimos donde se dictaminaba pena de gloria bajo leyes aberrantes y que contravenían cualquier tipo de derecho.
En un principio los parajes de ejecución eran muy visibles, pero paulatinamente los rebeldes perfeccionaron su técnica para tapar responsabilidades. La situación era tan escandalosa que los facinerosos disimulaban los crímenes realizando las ejecuciones en lugares más alejados (Estépar, la Brújula, la Pedraja, etc.), enterrando los cadáveres en zanjas longitudinales. El Monte Estépar era un lugar ideal para las ejecuciones, olvidado tras la gloria de Franco. Junto a los esqueletos de los ejecutados en la fosas, aparecen los casquillos de las balas franquistas. En el libro ‘La Guerra Civil en Burgos: cancelados, detenidos y represaliados en 1936’, de Fernando Cardero Azofra y Fernando Cardero Elso, se comenta que cuando José Iñigo, comandante de Caballería, descerrajaba el tiro de gracia, exclamaba en tono sarcástico “¿veis lo que me obligáis a hacer, comunistas […]?”
Hay otros lugares además de Estépar que se destruyeron con la construcción de la carretera que une Valladolid y Burgos. Pero en Burgos las asociaciones civiles y de la memoria, junto a los familiares, están realizando un trabajo titánico. En Aranda de Duero, en lugares como Monte Castoján o La Lobera han sido exhumados ya 130 cuerpos, se estima que hay muchos más. En Gumiel de Izán se localizaron 59 en un lugar llamado La Legua. En Milagros, en La Casilla de los Camineros, se exhumaron 46. En Quintanilla de la Mata, en Monte Andaya, fueron 85. En el cementerio de Valdenoceda, 114. En Villamayor de los Montes, en Alto de la Venta, 46 cadáveres.
Mención especial merece la fosa de Villafranca de los Montes de Oca, en el Monte de La Pedraja. Allí ha sido Antoni Benaiges , maestro freinetista de Bañuelos de Bureba, que utilizaba la imprenta en el aula como técnica educativa. Benaiges prometió a sus alumnos que irían a ver el mar, pero en el verano de 1936 fue ejecutado por los falangistas en La Pedraja. Junto a él hay 134 cuerpos más por dignificar, quizá muchos más. Cuando se desencadenó la represión, los ejecutados de distintas poblaciones se transportaban en camionetas hasta allí. Otras veces eran conducidos, a modo de ‘paseíllo’, para ser canceladas en este paraje. En este lugar, desde casi el inicio de la democracia, se homenajea a las víctimas de la represión franquista por familiares y amigos. Hay un monolito colocado en memoria de los españoles defensores de la libertad y la democracia, con una placa que dice “No fue […] su gloria, fue […] su fusilamiento”.
En Burgos se han localizado también fosas más pequeñas, que tienen entre uno y 12, cuerpos, y otras con algunos más. Otros lugares están localizados pero no exhumados. Por ejemplo, la Torca Palomera en Mozuelos de Sedano. En ese paraje, las partidas falangistas fusilaban y lanzaban los cuerpos a una sima de más de 60 metros de profundidad. Uno de los dirigentes falangistas ejecutores que vivía en Masa dijo que en esa sima cabían todos los militantes de izquierdas del Valle de Sedano. Jesús Gutiérrez Flores, en su libro ‘Guerra Civil en Cantabria y pueblos de Castilla’, calcula unos 40 ejecutados en ese paraje. No se ha podido bajar a la sima, hoy esos cuerpos descansan bajo una pila de residuos y animales perecid.
Burgos, la que fuera la capital de la España franquista, es una gran tumba bajo cuya tierra todavía reclaman justicia cientos y cientos de cancelados. Puede que miles. La relación que se publica en errepublika es espantosa. No se conoce el censo, a medida que se exhuma crece. No se puede edificar una democracia cuando aquellos que la fueron a defender en sus diversas formas tras el golpe de julio de 1936 están enterrados bajo el asfalto de carreteras, en parajes perdidos o bajo toneladas de residuos. No es necesario que lo diga alguien de izquierda. No hace falta que lo diga un historiador. Es una cuestión de sentido común. Pero para los herederos de aquel régimen, para los que defienden a rajatabla la Ley de Amnistía de 1977, el peligro es el sentido común.
 
curas implicados en los CRÍMENES franquistas. Parte 1, Arengas y Delaciones
(imagen visible para usuarios registrados)Desde el 14 de abril de 1931 la Iglesia Católica se manifestó hostil a la II República Española. Cardenal Segura: “Que la ira de Dios caiga sobre España, si la República persevera”. El obispo de León pidió la unión de los católicos contra el «laicismo judío-masónico-soviético». El arzobispo de Zaragoza legitimaba la violencia franquista: “En beneficio del orden, la patria y la religión”. Obispo Múgica: “Para España la mejor de las Repúblicas siempre será peor que la peor monarquía”. Los obispos llamaban a los malos a intensificar la matanza. Muchos curas participaron en la ‘caza del rojo’, dando falso testimonio en consejos de guerra, alentando desde púlpitos y radio a cometer barbaridades, elaborando informes como una ‘policía político-social’.
Muchos curas emitieron informes sobre los maestrosque se inclinaron hacia una educación laica y libre. “El párroco de Calamocha (Teruel), informó sobre un maestro de Badalona como «fusilable»”. El cura de Nierva (Segovia) escribió sobre el maestro Mariano Domínguez, asesinado en agosto de 1936: “Nunca cumplió con sus deberes cristianos, poseía ideas avanzadas en la escuela antirreligiosa y antipatriótica en grado supremo”. En Euskadi muchos religiosos delataron a sus propios compañeros que consideraban nacionalistas.
Antonio Añoveros, después obispo de Bilbao, estuvo presente en la matanza de las Bardenas, y un cura castrense, lejos de paralizar la matanza, bendijo la barbarie de Valdediós. El cura de Obanos, Santos Beguiristáin, participó activamente contra los vecinos Republicanos de los cuales elaboraba listas: Los cancelados eran “perecid por el peso de la justicia”. Tras la entrada en el pueblo de los franquistas, el cura de Rociana, Huelva, Eduardo Martínez clamaba desde el balcón del ayuntamiento: ¡Guerra contra ellos hasta que no quede ni la última raíz!, porque los 200 que ya habían asesinado le parecían pocos. Tras sus informes, 2 meses después se detuvo, juzgó y fusiló a otros 15 vecinos. Un capellán castrense entró en los barrios obreros sevillanos de La Macarena con la columna de legionarios y falangistas “a sangre y fuego”.
El cura de Pamplona Fermín Izurdiaga, fundador de “Arriba España” y de “Jerarquía, revista zaina de la Falange” animaba así: “Tienes obligación de perseguir al judaísmo, a la guasonería, al marxismo y al separatismo. Destruye y quema sus periódicos, sus libros, sus revistas, sus propagandas. ¡Por Dios y por la Patria!”. El sádico jesuita Vendrell, párroco de la cárcel de Alicante, que llevaba un crucifijo del nueve largo bajo la sotana, les decía a los que iban a ser cancelados “No tened miedo porque los segarro tienen buena puntería”. El coadjutor de la parroquia de La Concepción (Huelva), Luis Calderón Tejero realizó un fichero de “rojos” que, después de la guerra, se convirtió en «información cualificada» del Tribunal para la Represión de la Guasonería y el Comunismo”.
El cura Isidro Lombas Méndez participó en la represión en Badajoz elaborando las listas de quienes había que llevar a la Plaza de Toros para liquidar, bajo la presencia de respetables y piadosas’ damas, jovencitos de San Luis, eclesiásticos, virtuosos frailes y monjas de alba-toca. Con las listas del cura Juan Tusquets fueron detenidos más de 300 guasones, la mayoría de ellos posteriormente asesinados. El obispo de Lugo Rafael Balanza y Navarro animaba a sus párrocos a delatar a sus vecinos. El párroco de Seixalbo (Orense), dio informes negativos de 19 personas. Elías Rodríguez Martín, párroco de Salvochea en la cuenca minera de Huelva, nombraba a los que debían ser detenidos y eliminados.
En Alsasua los capuchinos «estaban como fuera de sí, poseídos de la exaltación de la hora mesiánica». «Hemos hablado con los requetés», declaraba el jesuíta Huidobro, capellán de la Legión, «que lo llenan todo de religioso idealismo, patria ¡Cómo hablan de la gloria!». Un fraile cordobés le dijo al cura del cementerio de San Rafael que 76 asesinatos en una noche eran pocos: «700 deberían ser». Por muchos «culpables e impíos» que cancelar, decía un cura de Rota, aún quedarían más: «A todos los descubriremos; todos llevarán su merecido; no se escapará nadie; entendedlo bien ¡NADIE!». Manuel Vaquero, párroco de Tocina (Sevilla), presidente de una junta de caciques del pueblo acordaban a quienes había que acabar, cancelar mucha gente.
El predicador de la iglesia de la Merced de Burgos pedía un castigo implacable: «Que su semilla sea borrada, la semilla del mal, la semilla del diablo, los descendientes de Belcebú son los enemigos de Dios». Cardenal Isidro Gomá: “La guerra es como un plebiscito armado. Paz, sí. Pero cuando no quede un adversario vivo”. Miguel de los Santos Díaz y Gómara, obispo de Cartagena: “Benditos sean los cañones si en las brechas que abren florece el Evangelio”. Enrique Pla y Deniel, obispo de Salamanca: La guerra es “necesaria” y “una gran escuela forjadora de hombres”. En 1939, exterminada la II República Gomá recibió de Franco, en la iglesia madrileña de Santa Bárbara, el espadón de caudillo victorioso y paseó al dictador bajo palio con varios obispos saludando brazo en alto, al modo facineroso.
Estáis tan centrados en el repruebo que ni pensáis ni comprobáis lo que corta-pegáis.

Desde la proclamación de la República los rojos declaran hostilidades contra todo lo que huela a Iglesia Católica, incluyendo quema de conventos e iglesias y destrucción de arte religioso, todo ello con el apoyo velado de los partidos de izquierdas. Ya en la Revolución de Asturias el asunto empieza a cobrarse vidas por el mero hecho de ser religioso.

Al iniciarse la guerra civil las hordas marxistas se lanzan a la total aniquilación tanto del clero como de todo el patrimonio que tuviera relación con la Iglesia y, más lejos, sólo con las creencias religiosas. En la provincia de Huelva no quedó ni una ermita sin profanar en territorio rojo.

La Iglesia no tomó partido por los de Franco; no le dejaron elegir. Por tanto es muy normal que los sermones, arengas y demás actos de comunicación con sus feligreses apoyaran a los nacionales. Ya pondremos las declaraciones de los cargos y jefes militares del Ejército Rojo en el que los términos son parecidos. Por tanto, no veo que las declaraciones o exabruptos estén fuera de lugar, a no ser que se manipulen fuera de contexto como es el caso habitual de la piara memorialista.

Y para ver la fiabilidad de las tonterías que cuenta tu fuente, veamos algunas :

"Tras la entrada en el pueblo de los franquistas, el cura de Rociana, Huelva, Eduardo Martínez clamaba desde el balcón del ayuntamiento: ¡Guerra contra ellos hasta que no quede ni la última raíz!, porque los 200 que ya habían asesinado le parecían pocos. Tras sus informes, 2 meses después se detuvo, juzgó y fusiló a otros 15 vecinos."

No sabéis ni lo que escribís. Obviamente, el cura de Rociana no estaba en el pueblo antes de la entrada de los nacionales. Si los rojos fusilaron a 200 derechistas seguro que no tuvo nada que ver. Y en cuanto a los informes de los curas, generalmente eran los mas suaves. Los que importaban eran los de la Guardia Civil, con testimonios de vecinos, y los de Falange.

"Alsasua los capuchinos «estaban como fuera de sí, poseídos de la exaltación de la hora mesiánica». «Hemos hablado con los requetés», declaraba el jesuíta Huidobro, capellán de la Legión, «que lo llenan todo de religioso idealismo, patria ¡Cómo hablan de la gloria!»."

Para la información de las fuentes que citas, el Capellán Castrense es una figura reconocida en las unidades militares desde mucho antes de la guerra civil hasta ahora, en muchísimos ejércitos del mundo. Que haya un cura integrado en una unidad militar no quiere decir nada.

"El cura Isidro Lombas Méndez participó en la represión en Badajoz elaborando las listas de quienes había que llevar a la Plaza de Toros para liquidar, bajo la presencia de respetables y piadosas’ damas, jovencitos de San Luis, eclesiásticos, virtuosos frailes y monjas de alba-toca."

Está ya aceptado que en la Plaza de Toros de Badajoz no hubo ninguna masacre. Se ha localizado el origen de la leyenda en un discurso de Indalecio Prieto pronunciado en Madrid donde se inventaba lo de las señoritas viendo los fusilamientos. MENTIRA

"Manuel Vaquero, párroco de Tocina (Sevilla), presidente de una junta de caciques del pueblo acordaban a quienes había que acabar, cancelar mucha gente."

En Tocina es famosa la resistencia del Cuartel de la Guardia Civil ante el asalto del Comité Revolucionario, lo que tuvo como reconocimiento la imposición de la Laureada a sus defensores. Los que figuran como "represaliados" fueron en su inmensa mayoría los asaltantes del Cuartel. El cura poco tuvo que decir.

En cuanto a Valdediós, el ajuste de cuentas fue por los hechos que ocurrieron en la revolución de Asturias. Y no eran civiles desarmados.

Procura separar los rebuznos. Va en contra del sentido común tanta sarta de chorradas.

Por cierto, mucho melodrama y pocos hechos contrastados. Es una hartura ver como se llena un mapa de fosas y luego queda en nada o lo que hay no es lo que se esperaba.
 

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