esta noticia de hoy del el confidencial dice lo mismo que he dicho en las respuestas anteriores, aunque no emplea la palabra pringaos.
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- ¿Qué coste tienen estas emisiones?
Ahí está el quid de la cuestión. El coste de estas emisiones es infinitamente más barato si se coloca en la red que si se lanza al mercado institucional. Por ejemplo, Goldman Sachs ha tenido que pagar un 12% y Merrill Lynch un 13% en los mercados internacionales, mientras que La Caixa, por ejemplo, paga por su deuda subordinada sólo un 6% el primer año y posteriormente Euribor a 3 meses más 2 puntos porcentuales (el 4,09% a cierre del viernes). La emisión contempla un suelo de rentabilidad en el 4% y un techo en el 6,5%. Las preferentes del Sabadell no andan muy lejos: 6,5% los dos primeros años y después Euribor más 3 puntos porcentuales. En este caso, el suelo está en el 4,5%. Es decir, colocarlo en la red es infinitamente más barato que en los mercados internacionales; ya se sabe que "el minorista se lo traga todo". Asimismo, sale mucho mejor que una ampliación de capital como la del Santander, que tuvo que ofrecer un descuento del 40% respecto a la cotización y que provocó una dilución del 25% de los accionistas antiguos. Según una de las entidades implicadas, esto se justifica porque "el riesgo que percibe el inversor institucional es mucho mayor que el que percibe el particular; además, la alternativa para el cliente sería un depósitos que, hoy por hoy, no pagaría más que el 3,5%".
- ¿Qué riesgos corre el inversor particular?
En principio el riesgo es mínimo, pero también era impensable que quebrara Lehman Brothers o que Citigroup tuviera que ser nacionalizado, y ambas cosas han ocurrido. Por supuesto, el principal riesgo es un impago por parte del banco o caja correspondiente, algo que parece muy difícil por el compromiso del Gobierno de no dejar quebrar ninguna entidad. Pero hay otros riesgos, en especial que el banco no rescate la emisión en el plazo estipulado (normalmente 10 años), ya que no tiene obligación de hacerlo. Eso era algo que nunca había ocurrido, lo que permitía que estos títulos cotizaran como deuda a 10 años, hasta que Deutsche Bank decidió en diciembre no rescatar una emisión al cumplir ese plazo y dejarla viva como deuda perpetua. Aunque de momento ninguna otra entidad ha seguido este camino, el mercado de híbridos ha sufrido un terremoto y las cotizaciones se han desplomado: obviamente, un bono perpetuo vale mucho menos que un título con vencimiento cierto a 10 años.
Esta posibilidad es una de las principales quejas sobre la solución ofrecida por Santander a los afectados por Madoff. En todo caso, los clientes que adquieran los bonos que están colocando las entidades españoles deben tener presente que, si quieren venderlos en mercado a corto plazo, se pueden ver obligados a hacerlo a un precio muy inferior al de compra, con la pérdida correspondiente.