Una cartera anónima declara un 139% de rentabilidad en cuatro meses
¿Se puede ganar un 150% en Bolsa en un año copiando las compras de alguien a quien no has visto nunca? Ese fue el envite. A mediados de octubre de 2014 se publicó una cartera con
100.000 euros como referencia, seis valores de España y Portugal, niveles de entrada concretos y una advertencia a media voz: «no me responsabilizo de los resultados». El mensaje, con guiño incluido, se presentaba como un «tema mítico» reservado a
trolls. Cuatro meses después, la misma cartera declaraba un
139% de rentabilidad. El dato impresiona. El recorrido hasta llegar ahí tiene más agujeros de los que sugiere la cifra.
Qué valores entraron en la cartera y con cuánto capital
El reparto inicial movía cantidades pequeñas y el propio autor lo subrayaba: «empezamos con poco capital». Sonae entraba con
3.000 euros y un stop fijado en el 1,5% de los mínimos del jueves anterior. Jerónimo Martins, con 5.000 euros, era la posición mayor, venía de una compra previa y ya sumaba un 5% de plusvalía. Faes se anunciaba a 1,78 euros con stop en 1,70. NH, con 1.800 euros, dejaba el stop en 3. Zardoya y Tubos Reunidos cerraban la lista, 1.500 euros cada una, la primera con la promesa explícita de «sacarle un 5%». Ninguna posición pasaba de 5.000 euros: la cartera de 100.000 euros existía más en el titular que en la asignación real de capital.
La deuda de Sonae, la primera grieta
El primer cuestionamiento no llegó por el precio, sino por el balance. Frente al respaldo a Jerónimo Martins —empresa sólida, diversificada y castigada por su ubicación en Portugal—, la voz crítica ponía el foco en el pasivo de Sonae: una deuda de
más de nueve veces su EBITDA, frente a las 1,3 veces de Jerónimo Martins. El diagnóstico era corto de vuelos: rebotes poco consistentes. La misma mirada escéptica recordaba que FCC había perdido el 55% de su valor en los cinco años anteriores y admitía cierta admiración por quien es capaz de pillar los rebotes de
una pelota que cae escaleras abajo, siempre que sepa el riesgo que asume.
De la promesa del 150% al 139% declarado
En febrero de 2015 llegó la cifra estrella:
139% de rentabilidad, según el recuento del propio autor. Todos sus valores se movían, decía, entre un 30% y un 140%. Deutsche Telekom rozaba los 17 euros con un 70% de subida acumulada. En el capítulo de errores, la salida de Apple en 120 euros sin volver a entrar, con un techo estimado en 160 y pico. Sobre el mercado general, el escenario era alcanzar los 11.700-12.000 puntos; perder los 9.000 rompería la tendencia alcista y devolvería el índice hacia los 5.000, algo que no esperaba.
La expansión a las bolsas europeas
La lista se amplió con nombres europeos: Lanxess, Michelin, Valeo, Peugeot, Bouygues, Porsche, Technip, Arkema, Veolia, Jerónimo Martins y Thyssenkrupp. «Nos vamos a forrar, mercado alcista», resumía el autor. Renault rompía máximos con rumbo a los
85 euros; Technip y Jerónimo Martins sumaban un 5% adicional cada una. Portugal Telecom quedaba a cinco céntimos de su objetivo, con
7.000 euros por embolsar. El relato del acierto insistía: todos los valores en máximos y una reivindicación personal sobre el hueco que dejan los analistas que sí salen en la radio. El escéptico seguía mirando el mismo detalle: una cartera sin verificación externa.
FCC: del 55% perdido a 1.000 acciones
En marzo de 2015 llegó el movimiento más discutido: la compra de
1.000 acciones de FCC. El argumento era que la cementera había activado suelo y que, con paciencia, en diez años volvería a máximos de 2007. «A 15 euros la verás en un año máximo», se llegó a afirmar. La misma compañía que el análisis escéptico había señalado como ejemplo de caída sostenida. La defensa insistía en que los valores elegidos habían terminado en máximos y que el año siguiente seguirían subiendo. Y una frase que resumía la filosofía del método: «lo importante es no perder; ganar ya es otra cosa».
El reventón del 40% en dos días
Hubo episodios que alimentaron ambas versiones. Un valor se disparó un
40% en dos días después de un «reventón de stops», según el relato de quienes lo siguieron: quien entró en la apertura y vendió al día siguiente a las 17:00 hablaba de pelotazo impensable. Otros anticipaban un escenario político adverso para las empresas españolas, con un hipotético gobierno dispuesto a expropiarlas o arruinarlas, como motivo para no tocar el mercado nacional. La ausencia de valores como Bankia o Carbures en la lista también fue motivo de sorna. Y una parte de la conversación lo resumía sin rodeos: comprar sin tener idea, solo porque un desconocido dice que va a subir, es la forma más rápida y segura de perder dinero.
Siete valores, tres mercados, un 139% y una lista de stops que se ajustan tan rápido como se publican. Visto así, el
150% anual casi suena conservador. Los máximos de 2007, de momento, siguen esperando.