Como prácticamente todos los sectores económicos el inmobiliario se ha victo afectado por la pandemia y muestra de ello es que la compraventa de viviendas se desplomó un 17,7% en 2020 con respecto al año anterior, esta es su mayor caída en nueve años y encadena así su segundo año de retrocesos.
En el periodo de la crisis financiera, los peores años para las transacciones de vivienda fueron 2009 y 2008, en los que estas operaciones se desplomaron un 25,1% y un 28,8%, respectivamente. En 2012 y 2011, aún se registraban descensos de dos dígitos (-11,5% y -18,1%), mientras que en 2013 la caída se moderó hasta el 1,9% por el fin de los beneficios fiscales para la adquisición de vivienda.
Durante el estado de alarma, al suspenderse la apertura al público de los Registros de la Propiedad, se produjo un desplome importante de las compraventas de viviendas, el más pronunciado en mayo (-53,7%). Tras el confinamiento, la compraventa de viviendas empezó una «progresiva recuperación».
