«Contraté una tarjeta de 60 euros al mes y ahora debo más de 130.000: estoy en quiebra»

Las tarjetas revolving es uno de esos productos bancarios que muchas veces te meten con calzador pero los clientes no son conscientes de los peligrosas que pueden llegar a ser y los bancos no comunican correctamente sus riesgos.

El señuelo de poder realizar las compras anheladas o gastos imprevistos con una sencilla tarjeta. Sin problemas aparentes. Pero picar el anzuelo de poder gastar fácilmente 6.000 euros le ha costado muy caro a S.P.M una joven que trabaja en una oficina del centro de Vigo. «Ahora debo más de 130.000: estoy en quiebra», explica.

El caso de S.P.M. es paradigmático. Hace diez años una persona de Citibank «visitó la oficina donde yo trabajaba y nos ofreció la tarjeta del banco. Nos dijo que no tenía gastos de renovación y que con ella podíamos hacer frente a imprevistos y compras». La joven sucumbió a las argumentaciones arrolladoras del comercial bancario. «No lees la letra pequeña y piensas: si me viene un imprevisto puedo pagar poco a poco».

Cuando contrató la tarjeta, la joven pagaba una cuota mensual de 60 euros, pero «por circunstancias ya no podía pagar los 60 euros al mes y puse una cuota de 18. Te das cuenta de que, aunque no uses la tarjeta la mayor parte de lo que pagas son intereses. «A mí me dieron de límite de gastos 6.000 euros y luego me lo fueron subiendo. Como no terminaba de pagar pedía otro préstamo para cubrir el anterior y así vi que nunca acababa de saldar la deuda que iba subiendo. Ahora tengo un agujero de 130.700 euros. Me metí en una bola y estoy en quiebra. Yo usaba la tarjeta simplemente para vivir, para pagar la comida, la ropa…». Llegó a firmar 31 contratos con 16 entidades financieras que te ofrecen préstamos fáciles e incluso te dicen que te han preconcedido un crédito por tanto dinero y tu te lo crees y dices que sí y piensas que vas a poner en orden las cosas.

Lo debatimos en el foro.

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