El terrorismo informativo al que estamos sometidos a diario a causa de la pandemia está provocando por una lado un alarmismo innecesario y probablemente también esté alimentando corrientes negacionistas que se apoyan precisamente en ese alarmismo.
Un buen ejemplo lo tenemos en el diario de Nacho Escolar que titula de esta manera una noticia: «La catarata de muertes por COVID no cesa en Cantabria al registrarse cinco nuevos fallecidos» acompañado de una dramática foto de una UCI.
Analicemos como de grande es esa catarata de destrucción y muerte:
Los fallecidos del sábado son un hombre de 74 años con vacunación incompleta (una dosis), el cual falleció en el Hospital de Laredo; un hombre de 103 años, vacunado, que murió en el Hospital de Sierrallana; y una mujer de 88 años, vacunada, que falleció en el Hospital en Valdecilla, al igual que el cuarto fallecido, un hombre de 75 años, vacunado. La quinta víctima mortal notificada es una mujer de 91 años, vacunada, que murió en Valdecilla. Como falleciera poco antes de la medianoche entre el viernes y el sábado no se notificó entre los fallecidos del día.
Sin quitar la importancia que tiene cada vida deberíamos reflexionar sobre el daño que están haciendo los medios con este tipo de titulares.
Lo debatimos en el foro.
