
La primera gran huelga general convocada conjuntamente por CCOO y UGT desde 2012 paralizará España el próximo 11 de noviembre, apenas dieciocho días antes de las elecciones generales del 29 de noviembre. La huelga general por la crisis de la vivienda será el miércoles 11 de noviembre, la fecha propuesta por el Sindicato de Inquilinas y que ha logrado el respaldo de los sindicatos que convocarán el paro de 24 horas. El paro llega en plena campaña electoral anticipada y con un precio de la vivienda que, según Tinsa, se ha disparado un 14,7% en el último año.
📌 Lo más destacado hoy
- La huelga general del 11 de noviembre es la primera respaldada por CCOO y UGT desde 2012, hace catorce años.
- El precio de la vivienda sube un 14,7% interanual en el tercer trimestre de 2026, según Tinsa.
- La tasa de esfuerzo para comprar vivienda alcanza el 36,9% de la renta familiar, frente al 35,7% del trimestre anterior.
- El Banco de España estima una sobrevaloración de entre el 1,1% y el 8,5%, muy lejos de los niveles previos a 2008.
- El Congreso tumbó dos decretos de vivienda del Gobierno, con los votos de PP, Vox y Junts, lo que encendió la mecha social.
La huelga del 11N: de la acampada en Sol al paro general
La convocatoria no nace de los despachos sindicales, sino de la calle. El paro del miércoles 11 de noviembre no se convoca contra una reforma laboral, ni contra un recorte de pensiones, ni contra la precariedad del empleo. La convocatoria parte del Sindicato de Inquilinas, la organización que ha articulado las grandes protestas por el alquiler en los últimos años. A los dos grandes sindicatos se suman CGT, Cobas, Solidaridad Obrera, CIG, ELA y LAB, según recoge Moncloa.com.
Según la información publicada por elDiario.es, es la primera gran huelga general desde 2012, cuando el paro se dirigió contra los recortes y la austeridad del Gobierno de Mariano Rajoy. Catorce años después, el motivo es otro: el precio del alquiler, que se ha convertido en el eje del conflicto social. El detonante inmediato fue parlamentario: el hartazgo se inflamó de forma definitiva cuando el Gobierno llevó de urgencia al Parlamento dos decretos de vivienda con medidas para limitar la especulación y frenar la expulsión de personas vulnerables, y PP, Vox y Junts tumbaron los dos textos.
La huelga se celebrará así antes de la campaña electoral y, en concreto, 18 días antes de los comicios generales del próximo 29 de noviembre. Los sindicatos convocantes son contundentes en su argumentario: «la huelga general del 11N es la respuesta a la insaciable avaricia inmobiliaria que especula con uno de los principales derechos de ciudadanía, haciendo prácticamente imposible el acceso a la mayoría a una vivienda digna», señalan en un comunicado conjunto.
Los datos que explican la ira social: precios, esfuerzo y escasez
La fotografía estadística respalda la indignación que ha llevado a la calle a cientos de miles de personas en los últimos meses. Según la estadística IMIE Mercados Locales de Tinsa by Accumin, el precio de la vivienda nueva y usada en España subió un 14,7% interanual en el tercer trimestre de 2026 y un 2,8% respecto al trimestre anterior, con un valor mediano de 2.129 euros por metro cuadrado.
El INE, con metodología propia, confirma la tendencia aunque con cifras distintas: la tasa de variación anual del Índice de Precios de Vivienda se situó en el 12,2%. La variación anual de la vivienda nueva fue del 7,4%, y la de segunda mano del 12,9%, en el segundo trimestre de 2026, dato definitivo publicado el 7 de septiembre. El propio INE admite que los precios de la vivienda subieron un 3,4% respecto al trimestre anterior.
El indicador más doloroso para los hogares es la tasa de esfuerzo. Cristina Arias, Head of Research en Tinsa by Accumin, explica que la tasa de esfuerzo de compra continúa incrementándose hasta situarse en el 36,9%, frente al 35,7% del trimestre anterior. La propia analista atribuye la presión alcista a la escasez de oferta, el aumento de la inflación, que erosiona el poder adquisitivo de los hogares y empuja al alza los tipos de interés, y el aumento de los costes de construcción.
El déficit estructural de vivienda es otro de los ejes del conflicto: la consultora Gloval, citada por Moncloa, recoge que el Banco de España cifra en 755.000 viviendas el agujero entre oferta y demanda en el conjunto del país.
Evolución del precio por metro cuadrado en las principales ciudades
| Ciudad | Precio €/m² (2026) | Variación interanual | Fuente y fecha |
|---|---|---|---|
| Madrid capital | 6.458 €/m² | +2,4% | Idealista, septiembre 2026 |
| Barcelona capital | 5.449 €/m² | +6,8% | Idealista, julio 2026 |
| Comunidad de Madrid | 5.065 €/m² | +7,0% | Bankinter/Idealista, septiembre 2026 |
| Baleares | 5.593 €/m² | — | Bankinter/Idealista, septiembre 2026 |
| España (media nacional) | 2.924 €/m² | +12,5% | Idealista, agosto 2026 |
| España (Tinsa) | 2.129 €/m² | +14,7% | Tinsa, 3er trimestre 2026 |
Madrid ha marcado hitos recientes en varios distritos populares. Latina (4.045 euros/m²), Puente de Vallecas (3.535 euros/m²), San Blas (4.146 euros/m²), Usera (3.628 euros/m²) y Villaverde (3.365 euros/m²) han alcanzado máximos históricos en septiembre, señal de que la presión alcista ya no se limita a los barrios tradicionalmente caros.
¿Es esto 2008? Lo que distingue el ciclo actual de la burbuja anterior
La comparación con la crisis que estalló hace dieciocho años es inevitable, pero los organismos supervisores insisten en las diferencias. El Banco de España, en su Informe Anual 2025, reconoce que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas económicos y sociales del país, pero descarta la existencia de riesgos relevantes para la estabilidad financiera.
La clave está en el crédito: frente a la situación que desembocó en el estallido de la burbuja inmobiliaria, el Banco de España destaca que el sistema financiero mantiene criterios de concesión hipotecaria mucho más prudentes; la proporción de préstamos concedidos con niveles elevados de riesgo continúa siendo reducida. En concreto, solo el 13% de las hipotecas para adquisición de vivienda habitual concedidas en 2025 superaban una ratio préstamo-valor superior al 80%, mientras que únicamente el 11% presentaban una carga hipotecaria superior al 35% de la renta del hogar; apenas el 2% de las operaciones reunían simultáneamente ambos factores de riesgo.
En términos de precios reales, la distancia con el pico de la burbuja sigue siendo notable: en términos reales, el precio de la vivienda permanece un 32% por debajo de los niveles de 2007, según Tinsa. El Banco de España sitúa esa brecha en magnitud similar, al calcular que los precios nacionales de la vivienda se encuentran alrededor de un 15% por debajo del pico de 2008 en términos reales, en su Informe de Estabilidad Financiera de primavera de 2026.
La sobrevaloración actual, además, es mucho más contenida que la de entonces. El Banco de España estima una sobrevaloración moderada de entre el 1,1% y el 8,5% sobre el valor de equilibrio a largo plazo, según su último Informe de Estabilidad Financiera. El BCE, con una metodología distinta que combina precios, renta y tipos de interés, es algo más severo y sitúa esa cifra en el entorno del 10%-14% para España, por encima de la media europea.
Donde no hay discusión es en el origen del problema actual: no es un exceso de construcción como en 2007, sino todo lo contrario. La principal causa de la sobrevaloración de la vivienda en España es el gran desequilibrio existente entre la subida en la demanda de viviendas y la escasa creación de vivienda nueva; es presumible que estas subidas sigan en progresión, pero serán insuficientes ante el déficit acumulado de vivienda de más de 500.000 desde 2021.
Perspectivas: ni corrección generalizada ni burbuja crediticia, pero tensión política creciente
El consenso entre analistas y bancos descarta un desplome de precios a corto plazo. El economista Gonzalo Bernardos resume el sentir del sector: «en el momento actual, no hay ninguna perspectiva que haga que puedan bajar los precios». Ninguna gran entidad financiera contempla en sus previsiones una corrección generalizada ni para 2026 ni para 2027, según recoge Rankia.
El propio Banco de España matiza su diagnóstico sin descartar riesgos a medio plazo: en mayo de 2026 situó la vivienda, junto a la guerra en Oriente Medio, entre los grandes focos de incertidumbre para la economía, advirtiendo de que el desajuste entre oferta y demanda seguirá presionando los precios. La institución también avanzó que está avanzando en el desarrollo de su marco analítico de las herramientas de las que dispone por si en algún momento tuviese que fijar límites en las condiciones del crédito, aunque sin activarlas por ahora.
El riesgo, por tanto, se ha desplazado del plano financiero al plano social y político. La convocatoria de la huelga general del 11-N, a solo días del inicio de la campaña electoral, confirma que la crisis de acceso a la vivienda ha dejado de ser un problema exclusivamente económico para convertirse en el eje de la confrontación política de cara a las elecciones del 29 de noviembre.
Resumen final
La huelga general del 11 de noviembre, la primera respaldada por CCOO y UGT desde 2012, revela hasta qué punto la crisis de la vivienda se ha convertido en el principal termómetro del malestar social en España. Los datos confirman que el precio sube con fuerza —entre el 12,2% del INE y el 14,7% de Tinsa en 2026— y que el esfuerzo de compra ya roza el 37% de la renta familiar. Sin embargo, ni el Banco de España ni las grandes consultoras hablan de una burbuja al estilo de 2008: el crédito es más prudente, la deuda de los hogares es muy inferior y el problema de fondo es la escasez de oferta, no el exceso de especulación crediticia. El verdadero riesgo a vigilar de aquí al 29 de noviembre es político: si la presión social en las urnas y en la calle logra traducirse en medidas efectivas contra el déficit habitacional.
Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento financiero.
Publicado: 10 de octubre de 2026
