Wild Palms, el horror es hoy

Tonneti

Madmaxista
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Me gustaría hablaros de esta serie pseudo-futurista de 1993. Nacida al abrigo del éxito de "Twin Peaks" un repaso superficial puede hacernos confundirla con un mero refrito de las aventuras del pueblecito aquel donde alguien mataba a Laura Palmer. Nada más lejos. Conspiranoia, sectas, control de masas, medios de comunicación cómplices, niños raptados, control de la tecnología, corporaciones malvadas, y otras delicias. Todo ficción. Cualquier parecido con el mundo en que vivimos es, os lo aseguro, pura coincidencia.




Wild Palms nos mostraba el futuro: la serie tenía lugar en el ficticio año 2007 (recordad que la serie es del 93). Harry Wyckoff (James Belushi) es un abogado de Los Angeles, exitoso, con dinero y una buena familia, esposa y dos hijos encantadores. Su vida es aparentemente perfecta, a pesar de unos sueños surrealistas y extraños que tiene todas las noches. Un buen día aparece en su vida Paige, una ex-novia que le explica que han secuestrado a su hijo y que quiere que le ayude a encontrarlo. En sus investigaciones, Harry descubrirá que desde hace décadas desaparece un inusual número de niños y que nadie parece estar haciendo nada por investigar o corregir la situación. Paige es quien presentará a Harry al Senador Kreutzer, no solo un político destacado, aspirante a presidente de los EEUU, sino también dueño de la todopoderosa corporación Wild Palms, y del Canal 3. Kreutzer ofrece a Harry un puesto privilegiado en su empresa cuando el protagonista es repentinamente despedido de su bufete, y este acepta. Pronto se pone de relieve que el hijo de Paige no existe, y que ha sido una excusa para unir a Harry con Kreutzer.

No tardaremos en ir enterándonos, al igual que Harry, del mundo en el que vive: no solo Los Angeles, sino todo EEUU, está bajo la guerra de dos sectas: los Padres, un tenebroso grupo de poderosos cuya técnica consiste en secuestrar niños: los secuestrados son criados por ellos como esclavos, mientras que en las familias donde han secuestrado a un niño, ponen a un hijo de uno de sus miembros: cuando estos niños crecen se les revela la verdad, se les pone en una posición de poder y se les ingresa en la secta como nuevos miembros de pleno derecho. Un lector avispado habrá supuesto ya que eso es precisamente lo que estamos viendo: como Harry, que en realidad es hijo del senador, está siendo ingresado en la secta poco a poco.

Por otra parte, está la secta de los Amigos, una secta benévola que lucha contra los Padres y que defiende los derechos y libertades civiles. No incidiré demasiado en que todos los miembros de los Padres son blancos y ricos mientras que en los Amigos (la secta "buena") hay negros y gays. En fin...

También vemos que el senador ha creado una revolucionaria tecnología de hologramas mediante la cual la gente ve en salón los programas de televisión en 3D, y como Coty, el hijo de Harry, es elegido como niño estrella para una serie que se rueda usando esa tecnología novedosa: el niño, abducido por la secta cambia de carácter convirtiéndose en un auténtico psicópata, déspota, frío y calculador. Pero es que Coty ni siquiera es hijo de Harry, en realidad es su medio hermano, hijo del senador, y el verdadero hijo de Harry fue raptado al nacer. Una gente encantadora, los Padres.

En la serie hay mil movidas más, un chip que todos buscan, realidad virtual, y muchísimos más personajes y conexiones entre los personajes, drogas letales, en fin. Vedla. Pero recordad: tranquilos. Es todo ficción.
 

Henry Rearden

Himbersor
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Me gustaría hablaros de esta serie pseudo-futurista de 1993. Nacida al abrigo del éxito de "Twin Peaks" un repaso superficial puede hacernos confundirla con un mero refrito de las aventuras del pueblecito aquel donde alguien mataba a Laura Palmer. Nada más lejos. Conspiranoia, sectas, control de masas, medios de comunicación cómplices, niños raptados, control de la tecnología, corporaciones malvadas, y otras delicias. Todo ficción. Cualquier parecido con el mundo en que vivimos es, os lo aseguro, pura coincidencia.




Wild Palms nos mostraba el futuro: la serie tenía lugar en el ficticio año 2007 (recordad que la serie es del 93). Harry Wyckoff (James Belushi) es un abogado de Los Angeles, exitoso, con dinero y una buena familia, esposa y dos hijos encantadores. Su vida es aparentemente perfecta, a pesar de unos sueños surrealistas y extraños que tiene todas las noches. Un buen día aparece en su vida Paige, una ex-novia que le explica que han secuestrado a su hijo y que quiere que le ayude a encontrarlo. En sus investigaciones, Harry descubrirá que desde hace décadas desaparece un inusual número de niños y que nadie parece estar haciendo nada por investigar o corregir la situación. Paige es quien presentará a Harry al Senador Kreutzer, no solo un político destacado, aspirante a presidente de los EEUU, sino también dueño de la todopoderosa corporación Wild Palms, y del Canal 3. Kreutzer ofrece a Harry un puesto privilegiado en su empresa cuando el protagonista es repentinamente despedido de su bufete, y este acepta. Pronto se pone de relieve que el hijo de Paige no existe, y que ha sido una excusa para unir a Harry con Kreutzer.

No tardaremos en ir enterándonos, al igual que Harry, del mundo en el que vive: no solo Los Angeles, sino todo EEUU, está bajo la guerra de dos sectas: los Padres, un tenebroso grupo de poderosos cuya técnica consiste en secuestrar niños: los secuestrados son criados por ellos como esclavos, mientras que en las familias donde han secuestrado a un niño, ponen a un hijo de uno de sus miembros: cuando estos niños crecen se les revela la verdad, se les pone en una posición de poder y se les ingresa en la secta como nuevos miembros de pleno derecho. Un lector avispado habrá supuesto ya que eso es precisamente lo que estamos viendo: como Harry, que en realidad es hijo del senador, está siendo ingresado en la secta poco a poco.

Por otra parte, está la secta de los Amigos, una secta benévola que lucha contra los Padres y que defiende los derechos y libertades civiles. No incidiré demasiado en que todos los miembros de los Padres son blancos y ricos mientras que en los Amigos (la secta "buena") hay negros y gays. En fin...

También vemos que el senador ha creado una revolucionaria tecnología de hologramas mediante la cual la gente ve en salón los programas de televisión en 3D, y como Coty, el hijo de Harry, es elegido como niño estrella para una serie que se rueda usando esa tecnología novedosa: el niño, abducido por la secta cambia de carácter convirtiéndose en un auténtico psicópata, déspota, frío y calculador. Pero es que Coty ni siquiera es hijo de Harry, en realidad es su medio hermano, hijo del senador, y el verdadero hijo de Harry fue raptado al nacer. Una gente encantadora, los Padres.

En la serie hay mil movidas más, un chip que todos buscan, realidad virtual, y muchísimos más personajes y conexiones entre los personajes, drogas letales, en fin. Vedla. Pero recordad: tranquilos. Es todo ficción.
Me encantó esta serie cuando la estrenaron en abierto en España, en los noventa.

Años después me bajé un ripeo del DVD por la mula. Me siguió gustando, pero ya no era lo mismo.

En todo caso, es interesante su visionado.