Juegos VI Liga Burbuja de ajedrez

CharlieMonguer

Himbersor
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15 Feb 2021
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Este es el hilo del equipo, apuntate lo pasamos bien, aunque no se si hay alguien de tu elo en el equipo, de quebec creo que hay alguno de 2300, entre 2000 y 2300 hay unos 30 o asi, y algunos sobre los 1900, te hablo de memoria.

Me quedo por aqui el problema es que casi ni tengo tiempo
 

propileos

Madmaxista
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hola. os invito a todos a visitar mi hilo donde analizamos la simbología del ajedrez . estaría bien que tuviéramos una sección propia los ajedrecistas aquí en burbuja para poder comentar sobre aperturas y otros asuntos relacionados con el ajedrez pero bueno ya sería mucho pedir a calopez que tuvieramos una sección propia. sonrisa:


Bueno esta el hilo del equipo, hay muchos tutoriales ordenados por pagina y post.
 

Clavisto

Madmaxista
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Poco más y hubiera tenido que esperar a estar bien muerto para llevar el pelo largo.

Todo empezó con el confinamiento. Ya por entonces iba con un poco de retraso sobre el calendario habitual, como cosa de un mes, aún cuando haciendo frío espaciaba algo más la visita a mi peluquero, un tipo calvo de mi edad que por su condena en vida y tal vez a modo de propagandista de su propio negocio lucía una buena y cuidadísima barba.

Durante aquel mes y medio largo de vivir a mi manera por primera vez en la vida también tuve tiempo para, entre lectura y lectura, empezar a ponerme en forma. Di con una tabla de ejercicios en la Red y me puse a ello: fondos, sentadillas, abdominales, hombros volvieron a incorporarse a mi rutina, pues a pesar de la no muy saludable vida que he llevado durante tantos años tampoco me resultaron del todo extraños, que no por nada tengo el saco de boxeo en la habitación, algo que también retomé. Llegué a incluir hasta ejercicios de pesas con forma de palo de escoba y unas garrafas de agua, aunque esto fue algo que paulatinamente dejé de lado una vez vino la nueva normalidad. Cosa curiosa y significativa fue que me sobraron muchas de las botellas que me traje del bar con la idea de sobrellevar todo aquello. Pensaba que me harían falta a la hora de escribir, estaba convencido de la oportunidad del momento y luego fue lo que menos hice. Creo que durante aquellos cincuenta días no escribí ni tres historias con sus correspondientes borracheras. Sin pensarlo, sin haber decidido nada de antemano, sin necesidad de mirar las horas hice lo que me apeteció, lo que quería hacer y nada que no quisiera hacer salvo quizá un paseo de una hora, aunque ese precio me resulto fácil de pagar.

El regreso al reloj, no lo negaré, resultó fastidioso. Veo normal que para la gente amiga de estar en compañía de otros aquello supusiera una especie de liberación. Yo mismo, al verlos, simpatizaba de su alegría. Después de todo no tengo tan mal fondo, no soy un bicho que desee mal para los demás; es sólo que mi bien es otro, era otro, siempre lo ha sido y siempre lo he sabido, y esos cincuenta días me proporcionaron el tiempo necesario para darme cuenta de ello, es decir, de lo que te hace bien, de lo que te hace mal y el precio a pagar por hacerte mal para creerte parte de los otros.

El pelo siguió creciendo y poco a poco empezaron las insinuaciones y las bromas, tan esperadas. Familia y clientes habituales fueron sucediéndose sin solución de continuidad. Yo sonreía, respondía cualquier cosa y salía del paso, bastante ligero por cierto. No me molestaba su alegría, aceptaba sus chanzas, oía consejos y recomendaciones, algunos casi trágicos en forma de memoria hacia los muertos, y a todos decía que sí y pronto. Luego veían que era no y poco a poco fueron callando mientras mi pelo seguía creciendo.


Ahora nadie dice nada, o casi. Se han resignado a verme con el pelo largo. Lo llevo ya más abajo de los hombros bien entrenados, casi atléticos en un hombre de mi edad. No es que las mujeres me acosen pero veo otras miradas en ellas, tanto mayores como jóvenes o incluso mucho más jóvenes.

Y de alguna me ocupo sólo a mi gusto y manera.
 

Clavisto

Madmaxista
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10 Sep 2013
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La verdad es que cuando uno lleva tanto tiempo escribiendo (aunque mal) no resulta tan sencillo dejar de hacerlo. Son muchos años con ello y mucha la solitaria ilusión vertida sobre el teclado. Durante algún tiempo creí estar a punto de conseguirlo, sobretodo entre el 2012 y el 2013. Recuerdo que entonces escribía muchísimo y algunas historias me parecían realmente buenas. Hubo noches, no pocas, en las que antes de dormir me releía a mi mismo y pensaba: "¡joder! ¡esto es bueno!" Y creo que fue pensando en mejorarlo, leyendo a los muy grandes, a los demasiado grandes, que poco a poco la cosa derivó a una especie de introspección excesiva, muy acentuada por la necesidad de alcohol para ponerme a ello. Claro que también cuenta una cosa: durante aquellos buenos años yo trabajaba de noche y escribía al día siguiente; resacoso, claro, pero no borracho como pasó después. Y hasta hoy.

Eran escritos más ligeros, paisajísticos, de ojos afuera, casi siempre ribeteados por un trasfondo risible cuando no directamente jocosos. ¿Menos cuidados, "peor" escritos? puede. Pero eran honrados aún en los momentos pretenciosos. Hay una luz en la resaca; mortecina, sí, pero luz. Y siempre será preferible una luz tibia que un proyector intermitente. Al menos para mi. Pero en la borrachera buscada todo acaba con un fundido a negro. Desde entonces no he vuelto a releerme ninguna noche. Es más, son incontables los textos que desde entonces he retirado al despertar el día siguiente: me daban asco sólo de pensar en ellos.

Todo era muy inocente en aquellos primeros buenos tiempos primeros, casi infantil. Yo estaba tan mal después que mi ex me dejó (la única razón por la que empecé a escribir) que la cosa salió como una especie de auto-terapia, de auto-curación, de auto-salvamento. Estuve un año matándome a beber por ahí y entonces mi madre llegó una tarde al piso con mi tío el manitas y un ordenador de mesa. Él lo instaló y todavía hoy, doce años más tarde, sigo escribiendo en él.

Y me curé, sí. Me curé. De hecho creo que fue "Eran 73" (una de mis historias preferidas) la que definitivamente enterró toda aquella basura: no había bastado con haberla vivido tiempo atrás, tendría que escribirla, tenía que leerla, para darme cuenta de la enorme injusticia que estaba haciendo con mi vida. Todavía hoy, durante algunas noches de pedo en que la cuelgo en el foro por trigésima vez, me emociona. De hecho sigo pensando que no he escrito nada mejor. Hay otras de ese tiempo que no me avergüenzan, pero esa era yo naciendo por mi polla.

No habría llegado hasta aquí, lo tengo claro, sin la ayuda de mis amigos. Amigos que no conozco, amigos a los cuales no he visto en mi puta vida. De todas formas no he tenido muchos amigos. Ahora mismo puedo decir que no tengo ninguno fuera del ordenador. Y dentro de él, uno. Tampoco los busco. Siempre he sido un solitario. Estar con la gente me agota, es un constante "mi mi mi": "Me gusta esto", "pues a mi me gusta esto", "no me gusta esto", "pues a mi no me gusta esto", "qué día hace", "odio días como estos", "ayer leí a Huysmans" "ah, ¿y quien es ese?", "un escritor francés del siglo XIX", "ponme una cerveza"

Pero bueno, uno llega y a sus 46 años se encuentra con que por orden del gobierno no puede salir de su puto piso ni para trabajar (aunque no para pagar impuestos) y teniendo tiempo y poco a poco viene a ponerse en forma. Al cabo vuelve al trabajo pero sigue con ello, pequeñas lesiones mediantes: retoma el saco, la tabla gimnástica...todo eso. Me pongo fuerte. Tan fuerte como para verlo todavía más claro que cuando "Eran 73" Con todo pronto caerán los 48 y se va notando cuando me animo demasiado: pequeñas molestias, dolorcillos, pastillitas, control...No sé pararme. No sé controlarme. Bueno, mentira: ahora mismo estoy escribiendo esto por no liarme a hacer ejercicios que no debo; pero también estoy bebiendo para no hacerlo.

En este punto de la historia empiezo a beber whisky. Ya llevo un par de litros de cerveza y sé que el whisky va a joderme, pero no importa. Tengo claro no salir de casa, al menos tan claro como la última tarde en la que escribí y estuve a cero coma de salir. Son las seis menos veinte y hace un sol del carallo, que decían aquellos cuando yo era chico.

Mañana descanso. Eso es una buena noticia. Borges no trabajó en su vida y no le quedó más que hacer sino escribir. Se inventó mundos, como el gran Lovecraft, y lo hizo bien; o al menos tan bien como para que otros se animaran a ello, como esos que se tienden con las cabezas en las vías del tren antes de que lleguen los extraterrestres.


El demonio está en el whisky, mama.


Feliz día.
 

ApoloCreed

Madmaxista
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Te6

se puede cerrar el hilo roto2


PD: si es que es muy facil,si ya te dicen que es mate en 2,es decir inmediato,el unico modo asi de primeras de que el rey no se escape es taponar el peon del centro...luego ya reparas en que tienes que mover el alfil a un lado u otro.