Raíces intelectuales del progresismo

zutano

Madmaxista
Desde
7 Mar 2013
Mensajes
3.155
Zanx
5.884
Ubicación
.
Tras la I GM y el hundimiento de la II Internacional Socialista, una corriente doctirnal del marxismo, a partir de 1945, da por periclitada la teoría leninista de la conquista violenta del poder por los proletarios. En lugar de asaltar el Estado y luego cambiar la mentalidad de la sociedad, los izquierdistas acomodados en las sociedades del bienestar (socialdemócratas) adoptan la tesis contraria: cambiar radicalmente el alma humana y de esta forma hacer que el poder caiga en manos de la izquierda según Gramsci, como "fruta madura".

El gusto por la contracultura, el antiamericanismo primario, el ecologismo furibundo, el pacifismo a lo violeta y, en general, la predilección de la progresía contemporánea por todos los enemigos del sistema occidental, tiene su origen en este reviosinismo marxista de inicios del XX.

A inicios del XX los teóricos de la II Internacional consideraban que los conflictos sociales acabarían lanzando violentamente a un proletariado, cada vez más depauperado y numeroso, contra la minoritaria clase burguesa, y como resultado el triunfo de la revolución socialista.
En la verborrea marxista clásica, a un cambio sustancia en las condiciones económicas de la sociedad (infraestructura) seguiría, de forma inexorable, una mutación del pensamiento y la moral colectivas (superestructura), naciendo el hombre nuevo que cumpliría, al fin, el ideal socialista anunciado por sus profetas. Convencidos de que el futuro estaba predeterminado por el materialismo histórico, enarbolado por los intelectuales marxistas pretendidamente "científicos" la implosión definitiva del capitalismo y la llegada de la revolución proletaria, eran una mera cuestión de tiempo.

Junto a esta corriente marxista "contemplativa" coexistían enérgicos líderes partidarios de "ayudar" a la historia a cumplir sus designios.

La mentira es la musa de las revoluciones: inspira sus programas, sus proclamaciones, sus panegíricos. Pero olvida amordazar a sus testigos.

La tremenda crisis abierta por una guerra dentro del sistema capitalista, no podía tener más que una salida: La Revolución. La famosa moción de Stuttgart de la II Internacional (1907) era suficientemente explícita: "en caso de que la guerra llegase a estallar, los socialistas tienen el deber de intervenir para hacerla cesar inmediatamente y usar con todas sus fuerzas la crisis económica y política creada por la guerra, para hacer agitación entre las capas populares más amplias y precipitar la caída de la dominación capitalista"

Sin embargo estas optimistas previsiones de la Internacional acabarían en completo desastre, y supondrían el fin de dicha organización, pues a excepción de Rusia y Serbia (por motivos concretos) los socialistas, junto con los sindicalistas y anarquistas, participaron mayoritaria y entusiásticamente en la Unión Sagrada con sus clases dirigentes para defender a sus respectivas naciones.
En todos los países involucrados en el conflicto bélico, los obreros, dirigidos por sus partidos socialistas, fueron alegremente a la lucha en defensa de sus respectivas naciones (no de sus supuestos intereses de clase) dejando "la revolución" par mejor ocasión. Los dirigentes marxistas, seguros de la infabilidad de sus análisis científico-materialistas, quedaron petrificados por esta orgía obscena de patriotismo proletario.
Los trabajadores del mundo se unían, sí pero no para acabar con el capitalismo, sino para moler a palos a quienes trataban de organizar la revolución marxista en su nombre.
Increíble, pues las previsiones de la dialéctica marxista, con su cientificismo histórico, vaticinaban el fin del sistema burgués capitalista y el advenimiento inexorable de la dictadura del proletariado tras el cataclismo bélico, el resultado fue, exactamente, el contrario.

Era imperativo un cambio radical de estrategia. Si la imposición violenta del paradigma marxista resultaba un fracaso evidente, aún en las condiciones más favorables para la agitación revolucionaria, la clave era modificar las consciencias (superestructura) a través de la cultura, los medios de comunicación, las universidades y cualquier centro del pensamiento, hasta que el poder cayera en el regazo marxista como "fruta madura".

Antonio Gramsci fue el primer intelectual marxista que comprendió la necesidad de trasladar la lucha de clases al terreno de la cultura de masas. Junto a Lukacs otro teórico del "terrorismo cultural" (según su autodefinición) sentarían las bases para el acceso al poder mediante la demolición de los pilares morales de la tradición cristiana.

Así la propiedad privada como pilar del sistema económico, la familia como forma de organización social y una determinada tradición moral ampliamente compartida, impedían que la historia fluyera en la dirección deseada por los "científicos" del marxismo.

El comunista Gramsci teorizó, brilantemente, sobre la necesidad de subvertir el sistema de valores occidental como elemento previo e imprescindible para el éxito del ideal comunista. Para ello era requisito imprescindible ganar para la causa marxista a los intelectuales, el mundo de la cultura, de la religión, de la educación,en definitiva los sectores más dinámicos en el mundo de las ideas con la seguridad de que en unas cuantas generaciones cambiarían, radicalmente, el paradigma dominante en occidente. Sus Cuadernos de Cárcel son el compendio indispensable para comprender las claves de este cambio de estrategia.

Por su parte el húngaro Gregory Lukacs, otro brillante teórico totalitario, llegaba con su análisis a las mismas conclusiones que su colega italiano y tuvo la oportunidad de poner en práctica sus teorías durante la breve pero sanguinaria dictadura de Bela Kum bajo la que fue comisario de la cultura. En esta breve dictadura Lukacs (¿Quién Nos Librará de la Civilización Occidental?) instauró como parte de su proyectado terrorismo cultural, un radical programa de educación sexual en los colegios en los que los niños eran instruidos en las bondades del amor libre y los intercambios sexuales, así como en la naturaleza irracional y opresora de la familia tradicional, la monogamia y la religión que privaban al ser humano del goce de placeres ilimitados.

Se comprueba así que los patrones intelectuales de la generación del baby boom tiene su origen en el programa ideológico diseñado por los comunistas italiano y húngaro medio siglo antes y que los progres tratan de meter con calzador en su Educación para la Ciudadanía.

Gramsci y Lukacs coincidían totalmente con los objetivos finales del marxismo clásico y su diseño de una sociedad nueva, modulada bajo los parámetros de la INGENIERÍA SOCIAL comunista. En lo que diferían con sus antecesores era en los medios para alcanzar dichos fines.

Aunque los progres actuales lo ignoren (como tantas otras cosas) éste es el origen doctrinal del progresismo contemporáneo. De hecho, Gramsci y Lukacs son los padres intelectuales de los progres del XXI. Si la izquierda de a pie prefiriera la lectura sosegada a la deglución acrítica de mantras prefabricados, los institutos de la LOGSE y las aulas universitarias estarían llenas de camisetas de la imagen de estos dos precursores de la revolución cultrual en lugar del sempiterno Ché.
Ambos pusieron las bases de la CONTRACULTURA que nuestros progres adoptaron como propia a partir de los '60, y cuyo fin es erosionar las bases del sistema de vida en occidente y hacer posible el sueño marxista de una sociedad en la que la propiedad privada, la familia tradicional y la moral cristiana sean una reliquia olvidada del pasado.

Si bien estas brillantes teorías no hubieran tenido apenas virtualidad en la vida occidental sin la más formidable maquinaria de propaganda marxista y sus casi inagotables fuentes de financiación capitalista.
La Kommitern o Internacional Comunista, dirigida por un genio de la infiltración y el agit-prop: Willi Münzenberg.
Willi, compañero de Lenin ya desde antes de la revolución bolchevique, y que fue designado por éste para trabajar con Karl Radek, un radical dedicado a "racionalizar" las ideas revolucionarias, y Félix Dzerzhinsky (creador de la Cheka e inventor de la policía secreta como instrumento de terror revolucionario) se convirtió en el responsable de la propaganda en occidente.

Münzenberg usó la Kommitern para conseguir un objetivo fácil de definir, pero harto difícil de conseguir: inocular en la conciencia de occidente, como una segunda naturaleza, la idea de que cualquier crítica o reproche al sistema soviético sólo podía provenir de personas fanáticas, fascistas y/o estúpidas; mientras que los partidarios del comunismo siempre eran gente con una mente avanzada, progresistas, partidarios de la humanidad y tocados de un halo especial de refinamiento intelectual y moral.
Münzenberg contaba con una pléyade de escritores, profesores, periodistas, artistas, actores, directores de cine, científicos y publicistas. De Ernest Hemingway a John Dos Passos, y de Bertold Brecht a Dorothy Parker, pasando por Sartre, etc. siempre dispuestos a defender una imagen idealizada del sistema comunista y a esparcir por el mundo las bondades del régimen soviético.
Bajo su dirección la Kommitern se convirtió en el primer "multimedia" de la historia, con decenas de periódicos, revistas, editoriales, estaciones de radio o productoras de cine formando un complejo entramado dispuesto para la difusión de los mensajes que interesara a la dirección comunista. El éxito de la estrategia influyó en su posterior reproducción a escala nacional por corporaciones empresariales privadas (e "independientes") cercanas a los centros de poder socialista si bien con una condición empresarial rabiosamente capitalista que no entorpece su particular empeño en la difusión de los dogmas típicos de la vulgata marxista en contra de la globalización, el libre mercado, los EEUU, la moral cristiana, etc. de los que se nutre, dariamente, a su parroquia.
Münzenberg también fue el artífice creador de las "agencias de noticias" que servía tanto para intoxicar informativamente como para ocultar a los espías en los países anfitriones.

A inicios de 1920 Lukacs y otros comunistas alemanes crean el Instituto de Investigación Social (IIS) ligado a la Universidad de Francfort y producían una esoclástica marxista con la que emprender el "largo camino a través de las instituciones". Las figuras más conocidas fueron: el crítico musical Theodor Adorno, el psicólogo Erich Fromm y herbert Marcuse que emigraron a la Universidad de Columbia de NY huyendo de los nazis.
Fueron los creadores de la Teoría Crítica dirigida, obviamente, a la sociedad occidental que declararon férreamente oprimida por una mentalidad tradicional cristiana a la vez que manipulada por los medios de comunicación que producen una "falsa" cultura para apaciguar, reprimir y entontecer a las masas mediante la imposición de aberraciones conceptuales como el cristianismo, la autoridad, la familia, la jerarquía, la moralidad, el patriotismo, la tradición, la lealtad, el conservadurismo o la continencia sexual.

Bajo esta teoría el sistema occidental es acusado de cometer toda clase de genocidio contra el resto de las civilizaciones (mito rousseauniano del buen salvaje), de mantener sojuzgados a sectores enteros de población (mujeres, minorías étnicas, homosexuales, etc.) o de fomentar el nacimiento y desarrollo de todo tipo de conductas fascistas.
Se trata de una filosofía que trata y consigue inculcar un pesimismo constitutivo en el alma occidental pese a ser la sociedad más próspera y libre existente.

Pero todo régimen conocido es torpe y culpable (Raymond Aron) si se compara con un ideal abstracto de igualdad o libertad. Y esta fue la estrategia psicológica para que la generación occidental de los '60, la más privilegiada de la historia se convenciera a sí misma de vivir en un insufrible infierno.

Con todo el hito más importante de la Escuela de Francfort fue la acuñación por Marcuse del concepto de "tolerancia represiva".
Cuando los campus univesitarios estadounidenses ardían en violentas oleadas en los '60, Marcuse ya era una figura venerada entre los sectores más radicales. Sus alocuciones a los estudiantes llamando a la rebelión le convirtieron en un "icono intelectual", de él es la consigna: "haz el amor, no la guerra".
Mediante la tolerancia represiva, Marcuse, construye su acta de acusación formal contra la burgesía, considerándola no como una conducta arcaica sino como causa directa de la opresión fascista que soporta la sociedad.

Así como el marxismo clásico criminalizó a la clase capitalista, la Escuela de Francfort, con Marcuse, declara culpable de los mismos delitos al sector sociológico de las clases medias. Es desarrollo teórico posterior de esta idea seminal llevó a concluir que los individuos que crecían en familias tradicionales eran incipientes fascistas, nazis potenciales, al igual que los que hacen gala de algún síntoma de patriotismo, los religiosos o, en general, los autotitulados conservadores.
Marcuse dio con la Tolerancia Represiva un arma dialéctica magnífica al arsenal progre, según la cual aceptar la existencia de una amplia variedad de puntos de vista (lo que los demás llamamos libertad de expresión) es en realidad una forma escogida de represión. El marxista Marcuse definió su particular concepto de la tolerancia como la comprensión condescendiente para todos los movimientos de izquierda pero conjugada con la intransigencia más absoluta respecto a cualquier otra manifestación.

Un ejemplo claro de esta táctica se vio en el tratamiento informativo de los sucesos acaecidos en una famosa manifestación de la AVT en la que Bono fue objeto de una airadísima agresión totalmente inexistente. Las airadas protestas de unos ciudadanos contra la presencia en la misma de un ministro del PSOE fueron calificadas como un acto injustificable de exaltación fascista. Por el contrario, las violencias, estas reales, que sufrieron en los años anteriores los sectores conservadores (destrozo de sedes de partidas, pancartas con gravísimos insultos y acusaciones con fotografía incluida para que no hubiera duda, etc. merecieron un simple: "más daño hacen las bombas de Irak (Jesus Caldera dixit), toda la comprensión y argumentos exculpatorios por parte de estos custodios de la ortodoxia democrática cuya "superioridad moral es manifiesta".

En realidad Marcuse simplemente actualizó las directrices del órgano comunista (Comité Central PCUS que ya en 1943 instruía a sus cuadros con consignas como la siguiente: "nuestros camaradas y los miembros de las organizaciones amigas deben continuamente avergonzar, desacreditar y degradar a nuestros críticos. Cuando los obstruccionistas s evuelvan demasiado irritantes hay que etiquetarlos como fascistas o nazis. Esta asociación de ideas, depués de suficientes repeticiones, acabará siendo una realidad en la conciencia social".

Y es la misma técnica dialéctica que adopta la progresía contemporánea, cualquier discusión en la que los argumentos conservadores se hacen difíciles de refutar, se zanja por el progre de turno tachando de fascista a su contradictor (como puede comprobarse sobradamente en cualquier hilo de este o cualquier otro foro).
Y éste es el origen de lo que ahora se denomina "lo políticamente correcto". Es decir: MARXISMO CULTURAL, especie de estricnina intelectual adoptada por el progresismo dominante como elemento constitutivo de su particular cosmovisión y que desemboca en la IMPOSICIÓN de los TÓPICO PREFABRICADOS en defensa de la agenda cultural, intelectual, politica y moral de la izquierda.

Tras varias décadas de marxismo educativo, los alumnos españoles son los menos capacitados en las áreas de conocimiento clásico (rayando el analfabetismo estructural) pero en cambio conforman la generación más hipersensibilizada con los tópicos promovidos por la izquierda como: los riesgos del medio ambiente, al lucha contra la opresión capitalista, la tolerancia sin límites, el pacifismo sin condiciones, el multiculturalismo, o el relativismo ético.

La dictadura del Marxismo Cultural, particularmente en España, obliga a la aceptación de estos principios bajo pena de excomunión democrática ipso facto.
La homosexualidad militante, la infedelidad, el aborto, la promiscuidad exacerbada, y en general cualquier conducta contraria a la esencia de la familia tradicional, es ofrecida a través de programas de testimonio, tertulias teleseries, o telediarios como expresiones altamente enriquecedoras del ser humano.
El menoscabo de la propiedad privada en beneficio del "interés público", la masiva intervención estatal en asuntos privados como la enseñanza o el llamado Estado del Bienestar son elementos imprescindibles para el "progreso social".

Por el contrario la religión (cómo cocinar un Cristo para dos personas, programa de Lo + Plus del 15 de diciembre de 2005, en que se enseñaba cómo cocinar un crucifijo para dos), la defensa de la propiedad privada y la libertad individual como pilares del progreso económico. La familia tradicional como forma de organización social, u observar un código moral secular, son puestos en el punto de mira de los progres de forma permanente. Cualquiera que ose disentir del dictado marxista cultural de estas consignas es inmediatamente un reaccionario, un fanático o si persiste un fascista de tomo y lomo.


BALANCE DEL MARXISMO CULTURAL.
El éxito del programa intelectual gramsciano queda atestiguado con ejemplos como el de Michael Walzer que en el nº de invierno de 1996 del órgano marxista Dissent citaba las siguientes conquistas:
"el visible impacto del feminismo, los efectos de la discriminación positiva, la emergencia de los derechos políticos de los gays y la atención que se les presta en los medios de comunicación, la aceptación del multiculturalismo, la transformación de la vida familiar incluyendo el incesante crecimiento de las tasas de divorcio, cambio de roles sexuales, nuevas formas de concebir la familia y, de nuevo, su representación favorable en los medios, el progreso de la secularización, la expulsión de la religión en general, y el cristianismo en particular, de la esfera pública (aulas, libros de texto, códigos legales, períodos vacacionales, etc.) la virtual abolición de la pena capital, la legalización del aborto o los éxitos iniciales en el esfuerzo para regular y limtar la posesión de las armas de fuego"

Pero lo más destacable de todo, como admite el propio Walzer que todas esas conquistas han sido impuestas por las élites progresistas y medios de comunicación, sin que respondan a ningún tipo de presión de movimientos de masas.

Y todo este proceso histórico ha desembocado finalmente en la aceptación generalizada de la agenda política de la izquierda y de la derecha, todos los partidos conjugan con total despreocupación términos como: desarrollo sostenible, cambio climático, equilibrio norte-sur, justicia social, defensa de la educación pública, del estado del bienestar, etc.


EL DESFONDE DE LA POSMODERNIDAD.
Toda esta vasta empresa contracultural sólo sirvió para retrasar, ta vez una décadas el hundimiento del bloque soviético. Sin embargo la labor de disolución de los ideales en que se sustenta al sociedad libre occidental ha sido un éxito rotundo.
Tan sólo una cultura degradada o una civilización dando sus últimas boqueadas es capaz de asimilar y asumir el material de desecho esparcido por la vulgata marxista adoptándolo como patrón de conducta.

La consecuencia inmediata del aplastamiento de los principios que sustentan el orden natural (familia, propiedad privada, moral tradicional, libre comercio, etc.) no puede ser otra que la increíble desorientación de las sociedades que lo han padecido. En el estado de cosas actual se acepta prácticamente como un dogma de fe que la realidad sencillamente no existe, con lo que el hombre se despoja, voluntariamente, de su principal herramienta de supervivencia: la razón.

Si nada es bueno o malo, moral o inmoral, si todo es relativo, si las afirmaciones absolutas son observados como demostración de carácter autoritario del que las sostiene, si no se admite que el ser humano pueda conocer la existencia de una realidad objetiva, integrando la información que le proporcionan sus sentidos a través de la razón, entonces el mundo se convierte en algo incomprensible y amenazador, un sitio en el que no merece la pena esforzarse por alcanzar unas metas y de cuya moralidad nadie puede responder.

Actualmente la masa sustituye una visión integrada de la existencia de acuerdo con patrones racionales, por los principios que le ofrece la atmósfera cultural que les rodea.

La educación, sometida al dictado de los ingenieros sociales que inundan sus estratos superiores, ya no es una herramienta de transmisión del conocimiento científico, sino un medio para REFORMAR LA SOCIEDAD en virtud de un patrón predeterminado.

Los medios de comunicación, la literatura, el cine, presentan una serie inagotable de tarados, drogadictos, depravados y psicóticos en todas sus variantes como modelos de conducta (repasar películas Almodóvar, por ejemplo), o, en el mejor de los casos, como representantes del alma humana, invitándonos a imitarles o, al menos, a mostrar nuestra comprensión en lugar del enérgico rechazo que deberían suscitar espontáneamente en cualquier mente sana.

Algo que también queda reflejado en el arte. La música, la escultura, la arquitectura, la pintura son abortos sin sentido, alucinaciones de mentes extraviadas que suplantan y ocultan el arte de verdad con abominaciones de todo tipo.

Los intelectuales, la última esperanza de cualquier sociedad que quiera iniciar su rearme moral, ofrecen, salvo contadas excepciones, un espectáculo grotesco caracterizado por el escepticismo militante, el laicismo agresivo, el pesimismo constitutivo o el gusto por la autodepravación.

Durante la II GM no fue infrecuente el suicidio entre los voluntarios para ir al frente y ser rechazados por no aptos. En contraste, si se pregunta a la izquierda política de nuestro tiempo cuales son los ideales que debe defender occidente, la respuesta será un brebaje de generalidades grandilocuentes sobre la humanidad, el diálogo, la paz o el ecologismo, que ni un insecto se dejaría matar por ellos.

Cuando se ha conseguido llevar a la mitad más productiva, próspera y libre del planeta a este estado de desfonde intelectual y moral el terreno está abonado para que fructifiquen hasta las ideas más delirantes de la intelectualidad orgánica de izquierdas, siempre removiendo entre los cascotes del muro de Berlín, a la búsqueda de alguna idea que no ofenda en exceso a la inteligencia. Así proliferan movimientos, sectas, irracionalidad, gurús, tarots, cartománticos, y todo lo que recoge el movimiento Nueva Era.
Si el progresismo es la quintaesencia de la ingravidez intelectual, el New Age es su trasunto oligofrénico lo que la convierte, inmediatamente, en una propuesta atractiva para el espíritu contemporáneo, pues integra en un único esquema todos los elementos absurdos que la esquizofrenia postmoderna había dispersado.

El New Age es una corriente contracultural originada en la costa oeste EEUU en los '60 basada en una concepción mágica de la realidad, en la que los arcanos de las culturas más disparatadas (atlantes, rosacruces, templarios, etc.) las terapias más absurdas y una antropología irracional se trufan con un mesianismo milenarista, un pacifismo ultramilitante y el inevitable toque OVNI, formando una grasienta empanada de imposible digestión.
La renuncia intelectual de sus practicantes es severa. No extraña encontrar "cristianos" que creen firmemente en la reencarnación, o estrellas hollywoodienses, cuya evidente politoxicomanía y hedonismo no les impide declararse fervorosos seguidores del ascético budismo zen.

En realidad la New Age sirve perfectamente a los fines contraculturales pues su mística, al contrario que la cristiana, no está basada en la comunión o el crecimiento personal, sino en la disolución total con un evanescente "todo cósmico".
 

OCTOPUSSY

Madmaxista
Desde
22 Dic 2010
Mensajes
11.643
Zanx
23.617
Ubicación
Donde no queda mas remedio
Hoyga, Zutano, si ahora es capaz de explicarme el pensamiento de Lacan, Derrida y Foucault con la misma soltura le estaré eternamente agradecida.
 

Oikonomia.

Baneado
Desde
16 Oct 2011
Mensajes
2.207
Zanx
4.077
Se trata de una "guerra cultural".

Por otra parte esa desorientación de la que hablas desembocará en unos nuevos códigos morales.

Por ejemplo: El islamismo se está expandiendo enormemente por Europa, no seria extraño que los musulmanes europeos del siglo XXI fueran los homólogos de esos católicos anquilosados del siglo XX (sobretodo de la primera mitad de siglo).

Es como cuando se ponen dos personas a tirar de una cuerda, cada una por un lado, al principio una puede parecer que gana (progresia), pero después es la otra persona la que se lleva la victoria (valores occidentales). Con esto quiero decir que los valores cristianos están muertos, pero que los musulmanes no son tan diferentes a estos y que por esto la sustitución resultaria más fácil...
 

expresionista

Madmaxista
Desde
12 Ago 2008
Mensajes
4.440
Zanx
6.085
Tras la I GM y el hundimiento de la II Internacional Socialista, una corriente doctirnal del marxismo, a partir de 1945, da por periclitada la teoría leninista de la conquista violenta del poder por los proletarios. En lugar de asaltar el Estado y luego cambiar la mentalidad de la sociedad, los izquierdistas acomodados en las sociedades del bienestar (socialdemócratas) adoptan la tesis contraria: cambiar radicalmente el alma humana y de esta forma hacer que el poder caiga en manos de la izquierda según Gramsci, como "fruta madura".

El gusto por la contracultura, el antiamericanismo primario, el ecologismo furibundo, el pacifismo a lo violeta y, en general, la predilección de la progresía contemporánea por todos los enemigos del sistema occidental, tiene su origen en este reviosinismo marxista de inicios del XX.

A inicios del XX los teóricos de la II Internacional consideraban que los conflictos sociales acabarían lanzando violentamente a un proletariado, cada vez más depauperado y numeroso, contra la minoritaria clase burguesa, y como resultado el triunfo de la revolución socialista.
En la verborrea marxista clásica, a un cambio sustancia en las condiciones económicas de la sociedad (infraestructura) seguiría, de forma inexorable, una mutación del pensamiento y la moral colectivas (superestructura), naciendo el hombre nuevo que cumpliría, al fin, el ideal socialista anunciado por sus profetas. Convencidos de que el futuro estaba predeterminado por el materialismo histórico, enarbolado por los intelectuales marxistas pretendidamente "científicos" la implosión definitiva del capitalismo y la llegada de la revolución proletaria, eran una mera cuestión de tiempo.

Junto a esta corriente marxista "contemplativa" coexistían enérgicos líderes partidarios de "ayudar" a la historia a cumplir sus designios.

La mentira es la musa de las revoluciones: inspira sus programas, sus proclamaciones, sus panegíricos. Pero olvida amordazar a sus testigos.

La tremenda crisis abierta por una guerra dentro del sistema capitalista, no podía tener más que una salida: La Revolución. La famosa moción de Stuttgart de la II Internacional (1907) era suficientemente explícita: "en caso de que la guerra llegase a estallar, los socialistas tienen el deber de intervenir para hacerla cesar inmediatamente y usar con todas sus fuerzas la crisis económica y política creada por la guerra, para hacer agitación entre las capas populares más amplias y precipitar la caída de la dominación capitalista"

Sin embargo estas optimistas previsiones de la Internacional acabarían en completo desastre, y supondrían el fin de dicha organización, pues a excepción de Rusia y Serbia (por motivos concretos) los socialistas, junto con los sindicalistas y anarquistas, participaron mayoritaria y entusiásticamente en la Unión Sagrada con sus clases dirigentes para defender a sus respectivas naciones.
En todos los países involucrados en el conflicto bélico, los obreros, dirigidos por sus partidos socialistas, fueron alegremente a la lucha en defensa de sus respectivas naciones (no de sus supuestos intereses de clase) dejando "la revolución" par mejor ocasión. Los dirigentes marxistas, seguros de la infabilidad de sus análisis científico-materialistas, quedaron petrificados por esta orgía obscena de patriotismo proletario.
Los trabajadores del mundo se unían, sí pero no para acabar con el capitalismo, sino para moler a palos a quienes trataban de organizar la revolución marxista en su nombre.
Increíble, pues las previsiones de la dialéctica marxista, con su cientificismo histórico, vaticinaban el fin del sistema burgués capitalista y el advenimiento inexorable de la dictadura del proletariado tras el cataclismo bélico, el resultado fue, exactamente, el contrario.

Era imperativo un cambio radical de estrategia. Si la imposición violenta del paradigma marxista resultaba un fracaso evidente, aún en las condiciones más favorables para la agitación revolucionaria, la clave era modificar las consciencias (superestructura) a través de la cultura, los medios de comunicación, las universidades y cualquier centro del pensamiento, hasta que el poder cayera en el regazo marxista como "fruta madura".

Antonio Gramsci fue el primer intelectual marxista que comprendió la necesidad de trasladar la lucha de clases al terreno de la cultura de masas. Junto a Lukacs otro teórico del "terrorismo cultural" (según su autodefinición) sentarían las bases para el acceso al poder mediante la demolición de los pilares morales de la tradición cristiana.

Así la propiedad privada como pilar del sistema económico, la familia como forma de organización social y una determinada tradición moral ampliamente compartida, impedían que la historia fluyera en la dirección deseada por los "científicos" del marxismo.

El comunista Gramsci teorizó, brilantemente, sobre la necesidad de subvertir el sistema de valores occidental como elemento previo e imprescindible para el éxito del ideal comunista. Para ello era requisito imprescindible ganar para la causa marxista a los intelectuales, el mundo de la cultura, de la religión, de la educación,en definitiva los sectores más dinámicos en el mundo de las ideas con la seguridad de que en unas cuantas generaciones cambiarían, radicalmente, el paradigma dominante en occidente. Sus Cuadernos de Cárcel son el compendio indispensable para comprender las claves de este cambio de estrategia.

Por su parte el húngaro Gregory Lukacs, otro brillante teórico totalitario, llegaba con su análisis a las mismas conclusiones que su colega italiano y tuvo la oportunidad de poner en práctica sus teorías durante la breve pero sanguinaria dictadura de Bela Kum bajo la que fue comisario de la cultura. En esta breve dictadura Lukacs (¿Quién Nos Librará de la Civilización Occidental?) instauró como parte de su proyectado terrorismo cultural, un radical programa de educación sexual en los colegios en los que los niños eran instruidos en las bondades del amor libre y los intercambios sexuales, así como en la naturaleza irracional y opresora de la familia tradicional, la monogamia y la religión que privaban al ser humano del goce de placeres ilimitados.

Se comprueba así que los patrones intelectuales de la generación del baby boom tiene su origen en el programa ideológico diseñado por los comunistas italiano y húngaro medio siglo antes y que los progres tratan de meter con calzador en su Educación para la Ciudadanía.

Gramsci y Lukacs coincidían totalmente con los objetivos finales del marxismo clásico y su diseño de una sociedad nueva, modulada bajo los parámetros de la INGENIERÍA SOCIAL comunista. En lo que diferían con sus antecesores era en los medios para alcanzar dichos fines.

Aunque los progres actuales lo ignoren (como tantas otras cosas) éste es el origen doctrinal del progresismo contemporáneo. De hecho, Gramsci y Lukacs son los padres intelectuales de los progres del XXI. Si la izquierda de a pie prefiriera la lectura sosegada a la deglución acrítica de mantras prefabricados, los institutos de la LOGSE y las aulas universitarias estarían llenas de camisetas de la imagen de estos dos precursores de la revolución cultrual en lugar del sempiterno Ché.
Ambos pusieron las bases de la CONTRACULTURA que nuestros progres adoptaron como propia a partir de los '60, y cuyo fin es erosionar las bases del sistema de vida en occidente y hacer posible el sueño marxista de una sociedad en la que la propiedad privada, la familia tradicional y la moral cristiana sean una reliquia olvidada del pasado.

Si bien estas brillantes teorías no hubieran tenido apenas virtualidad en la vida occidental sin la más formidable maquinaria de propaganda marxista y sus casi inagotables fuentes de financiación capitalista.
La Kommitern o Internacional Comunista, dirigida por un genio de la infiltración y el agit-prop: Willi Münzenberg.
Willi, compañero de Lenin ya desde antes de la revolución bolchevique, y que fue designado por éste para trabajar con Karl Radek, un radical dedicado a "racionalizar" las ideas revolucionarias, y Félix Dzerzhinsky (creador de la Cheka e inventor de la policía secreta como instrumento de terror revolucionario) se convirtió en el responsable de la propaganda en occidente.

Münzenberg usó la Kommitern para conseguir un objetivo fácil de definir, pero harto difícil de conseguir: inocular en la conciencia de occidente, como una segunda naturaleza, la idea de que cualquier crítica o reproche al sistema soviético sólo podía provenir de personas fanáticas, fascistas y/o estúpidas; mientras que los partidarios del comunismo siempre eran gente con una mente avanzada, progresistas, partidarios de la humanidad y tocados de un halo especial de refinamiento intelectual y moral.
Münzenberg contaba con una pléyade de escritores, profesores, periodistas, artistas, actores, directores de cine, científicos y publicistas. De Ernest Hemingway a John Dos Passos, y de Bertold Brecht a Dorothy Parker, pasando por Sartre, etc. siempre dispuestos a defender una imagen idealizada del sistema comunista y a esparcir por el mundo las bondades del régimen soviético.
Bajo su dirección la Kommitern se convirtió en el primer "multimedia" de la historia, con decenas de periódicos, revistas, editoriales, estaciones de radio o productoras de cine formando un complejo entramado dispuesto para la difusión de los mensajes que interesara a la dirección comunista. El éxito de la estrategia influyó en su posterior reproducción a escala nacional por corporaciones empresariales privadas (e "independientes") cercanas a los centros de poder socialista si bien con una condición empresarial rabiosamente capitalista que no entorpece su particular empeño en la difusión de los dogmas típicos de la vulgata marxista en contra de la globalización, el libre mercado, los EEUU, la moral cristiana, etc. de los que se nutre, dariamente, a su parroquia.
Münzenberg también fue el artífice creador de las "agencias de noticias" que servía tanto para intoxicar informativamente como para ocultar a los espías en los países anfitriones.

A inicios de 1920 Lukacs y otros comunistas alemanes crean el Instituto de Investigación Social (IIS) ligado a la Universidad de Francfort y producían una esoclástica marxista con la que emprender el "largo camino a través de las instituciones". Las figuras más conocidas fueron: el crítico musical Theodor Adorno, el psicólogo Erich Fromm y herbert Marcuse que emigraron a la Universidad de Columbia de NY huyendo de los nazis.
Fueron los creadores de la Teoría Crítica dirigida, obviamente, a la sociedad occidental que declararon férreamente oprimida por una mentalidad tradicional cristiana a la vez que manipulada por los medios de comunicación que producen una "falsa" cultura para apaciguar, reprimir y entontecer a las masas mediante la imposición de aberraciones conceptuales como el cristianismo, la autoridad, la familia, la jerarquía, la moralidad, el patriotismo, la tradición, la lealtad, el conservadurismo o la continencia sexual.

Bajo esta teoría el sistema occidental es acusado de cometer toda clase de genocidio contra el resto de las civilizaciones (mito rousseauniano del buen salvaje), de mantener sojuzgados a sectores enteros de población (mujeres, minorías étnicas, homosexuales, etc.) o de fomentar el nacimiento y desarrollo de todo tipo de conductas fascistas.
Se trata de una filosofía que trata y consigue inculcar un pesimismo constitutivo en el alma occidental pese a ser la sociedad más próspera y libre existente.

Pero todo régimen conocido es torpe y culpable (Raymond Aron) si se compara con un ideal abstracto de igualdad o libertad. Y esta fue la estrategia psicológica para que la generación occidental de los '60, la más privilegiada de la historia se convenciera a sí misma de vivir en un insufrible infierno.

Con todo el hito más importante de la Escuela de Francfort fue la acuñación por Marcuse del concepto de "tolerancia represiva".
Cuando los campus univesitarios estadounidenses ardían en violentas oleadas en los '60, Marcuse ya era una figura venerada entre los sectores más radicales. Sus alocuciones a los estudiantes llamando a la rebelión le convirtieron en un "icono intelectual", de él es la consigna: "haz el amor, no la guerra".
Mediante la tolerancia represiva, Marcuse, construye su acta de acusación formal contra la burgesía, considerándola no como una conducta arcaica sino como causa directa de la opresión fascista que soporta la sociedad.

Así como el marxismo clásico criminalizó a la clase capitalista, la Escuela de Francfort, con Marcuse, declara culpable de los mismos delitos al sector sociológico de las clases medias. Es desarrollo teórico posterior de esta idea seminal llevó a concluir que los individuos que crecían en familias tradicionales eran incipientes fascistas, nazis potenciales, al igual que los que hacen gala de algún síntoma de patriotismo, los religiosos o, en general, los autotitulados conservadores.
Marcuse dio con la Tolerancia Represiva un arma dialéctica magnífica al arsenal progre, según la cual aceptar la existencia de una amplia variedad de puntos de vista (lo que los demás llamamos libertad de expresión) es en realidad una forma escogida de represión. El marxista Marcuse definió su particular concepto de la tolerancia como la comprensión condescendiente para todos los movimientos de izquierda pero conjugada con la intransigencia más absoluta respecto a cualquier otra manifestación.

Un ejemplo claro de esta táctica se vio en el tratamiento informativo de los sucesos acaecidos en una famosa manifestación de la AVT en la que Bono fue objeto de una airadísima agresión totalmente inexistente. Las airadas protestas de unos ciudadanos contra la presencia en la misma de un ministro del PSOE fueron calificadas como un acto injustificable de exaltación fascista. Por el contrario, las violencias, estas reales, que sufrieron en los años anteriores los sectores conservadores (destrozo de sedes de partidas, pancartas con gravísimos insultos y acusaciones con fotografía incluida para que no hubiera duda, etc. merecieron un simple: "más daño hacen las bombas de Irak (Jesus Caldera dixit), toda la comprensión y argumentos exculpatorios por parte de estos custodios de la ortodoxia democrática cuya "superioridad moral es manifiesta".

En realidad Marcuse simplemente actualizó las directrices del órgano comunista (Comité Central PCUS que ya en 1943 instruía a sus cuadros con consignas como la siguiente: "nuestros camaradas y los miembros de las organizaciones amigas deben continuamente avergonzar, desacreditar y degradar a nuestros críticos. Cuando los obstruccionistas s evuelvan demasiado irritantes hay que etiquetarlos como fascistas o nazis. Esta asociación de ideas, depués de suficientes repeticiones, acabará siendo una realidad en la conciencia social".

Y es la misma técnica dialéctica que adopta la progresía contemporánea, cualquier discusión en la que los argumentos conservadores se hacen difíciles de refutar, se zanja por el progre de turno tachando de fascista a su contradictor (como puede comprobarse sobradamente en cualquier hilo de este o cualquier otro foro).
Y éste es el origen de lo que ahora se denomina "lo políticamente correcto". Es decir: MARXISMO CULTURAL, especie de estricnina intelectual adoptada por el progresismo dominante como elemento constitutivo de su particular cosmovisión y que desemboca en la IMPOSICIÓN de los TÓPICO PREFABRICADOS en defensa de la agenda cultural, intelectual, politica y moral de la izquierda.

Tras varias décadas de marxismo educativo, los alumnos españoles son los menos capacitados en las áreas de conocimiento clásico (rayando el analfabetismo estructural) pero en cambio conforman la generación más hipersensibilizada con los tópicos promovidos por la izquierda como: los riesgos del medio ambiente, al lucha contra la opresión capitalista, la tolerancia sin límites, el pacifismo sin condiciones, el multiculturalismo, o el relativismo ético.

La dictadura del Marxismo Cultural, particularmente en España, obliga a la aceptación de estos principios bajo pena de excomunión democrática ipso facto.
La homosexualidad militante, la infedelidad, el aborto, la promiscuidad exacerbada, y en general cualquier conducta contraria a la esencia de la familia tradicional, es ofrecida a través de programas de testimonio, tertulias teleseries, o telediarios como expresiones altamente enriquecedoras del ser humano.
El menoscabo de la propiedad privada en beneficio del "interés público", la masiva intervención estatal en asuntos privados como la enseñanza o el llamado Estado del Bienestar son elementos imprescindibles para el "progreso social".

Por el contrario la religión (cómo cocinar un Cristo para dos personas, programa de Lo + Plus del 15 de diciembre de 2005, en que se enseñaba cómo cocinar un crucifijo para dos), la defensa de la propiedad privada y la libertad individual como pilares del progreso económico. La familia tradicional como forma de organización social, u observar un código moral secular, son puestos en el punto de mira de los progres de forma permanente. Cualquiera que ose disentir del dictado marxista cultural de estas consignas es inmediatamente un reaccionario, un fanático o si persiste un fascista de tomo y lomo.


BALANCE DEL MARXISMO CULTURAL.
El éxito del programa intelectual gramsciano queda atestiguado con ejemplos como el de Michael Walzer que en el nº de invierno de 1996 del órgano marxista Dissent citaba las siguientes conquistas:
"el visible impacto del feminismo, los efectos de la discriminación positiva, la emergencia de los derechos políticos de los gays y la atención que se les presta en los medios de comunicación, la aceptación del multiculturalismo, la transformación de la vida familiar incluyendo el incesante crecimiento de las tasas de divorcio, cambio de roles sexuales, nuevas formas de concebir la familia y, de nuevo, su representación favorable en los medios, el progreso de la secularización, la expulsión de la religión en general, y el cristianismo en particular, de la esfera pública (aulas, libros de texto, códigos legales, períodos vacacionales, etc.) la virtual abolición de la pena capital, la legalización del aborto o los éxitos iniciales en el esfuerzo para regular y limtar la posesión de las armas de fuego"

Pero lo más destacable de todo, como admite el propio Walzer que todas esas conquistas han sido impuestas por las élites progresistas y medios de comunicación, sin que respondan a ningún tipo de presión de movimientos de masas.

Y todo este proceso histórico ha desembocado finalmente en la aceptación generalizada de la agenda política de la izquierda y de la derecha, todos los partidos conjugan con total despreocupación términos como: desarrollo sostenible, cambio climático, equilibrio norte-sur, justicia social, defensa de la educación pública, del estado del bienestar, etc.


EL DESFONDE DE LA POSMODERNIDAD.
Toda esta vasta empresa contracultural sólo sirvió para retrasar, ta vez una décadas el hundimiento del bloque soviético. Sin embargo la labor de disolución de los ideales en que se sustenta al sociedad libre occidental ha sido un éxito rotundo.
Tan sólo una cultura degradada o una civilización dando sus últimas boqueadas es capaz de asimilar y asumir el material de desecho esparcido por la vulgata marxista adoptándolo como patrón de conducta.

La consecuencia inmediata del aplastamiento de los principios que sustentan el orden natural (familia, propiedad privada, moral tradicional, libre comercio, etc.) no puede ser otra que la increíble desorientación de las sociedades que lo han padecido. En el estado de cosas actual se acepta prácticamente como un dogma de fe que la realidad sencillamente no existe, con lo que el hombre se despoja, voluntariamente, de su principal herramienta de supervivencia: la razón.

Si nada es bueno o malo, moral o inmoral, si todo es relativo, si las afirmaciones absolutas son observados como demostración de carácter autoritario del que las sostiene, si no se admite que el ser humano pueda conocer la existencia de una realidad objetiva, integrando la información que le proporcionan sus sentidos a través de la razón, entonces el mundo se convierte en algo incomprensible y amenazador, un sitio en el que no merece la pena esforzarse por alcanzar unas metas y de cuya moralidad nadie puede responder.

Actualmente la masa sustituye una visión integrada de la existencia de acuerdo con patrones racionales, por los principios que le ofrece la atmósfera cultural que les rodea.

La educación, sometida al dictado de los ingenieros sociales que inundan sus estratos superiores, ya no es una herramienta de transmisión del conocimiento científico, sino un medio para REFORMAR LA SOCIEDAD en virtud de un patrón predeterminado.

Los medios de comunicación, la literatura, el cine, presentan una serie inagotable de tarados, drogadictos, depravados y psicóticos en todas sus variantes como modelos de conducta (repasar películas Almodóvar, por ejemplo), o, en el mejor de los casos, como representantes del alma humana, invitándonos a imitarles o, al menos, a mostrar nuestra comprensión en lugar del enérgico rechazo que deberían suscitar espontáneamente en cualquier mente sana.

Algo que también queda reflejado en el arte. La música, la escultura, la arquitectura, la pintura son abortos sin sentido, alucinaciones de mentes extraviadas que suplantan y ocultan el arte de verdad con abominaciones de todo tipo.

Los intelectuales, la última esperanza de cualquier sociedad que quiera iniciar su rearme moral, ofrecen, salvo contadas excepciones, un espectáculo grotesco caracterizado por el escepticismo militante, el laicismo agresivo, el pesimismo constitutivo o el gusto por la autodepravación.

Durante la II GM no fue infrecuente el suicidio entre los voluntarios para ir al frente y ser rechazados por no aptos. En contraste, si se pregunta a la izquierda política de nuestro tiempo cuales son los ideales que debe defender occidente, la respuesta será un brebaje de generalidades grandilocuentes sobre la humanidad, el diálogo, la paz o el ecologismo, que ni un insecto se dejaría matar por ellos.

Cuando se ha conseguido llevar a la mitad más productiva, próspera y libre del planeta a este estado de desfonde intelectual y moral el terreno está abonado para que fructifiquen hasta las ideas más delirantes de la intelectualidad orgánica de izquierdas, siempre removiendo entre los cascotes del muro de Berlín, a la búsqueda de alguna idea que no ofenda en exceso a la inteligencia. Así proliferan movimientos, sectas, irracionalidad, gurús, tarots, cartománticos, y todo lo que recoge el movimiento Nueva Era.
Si el progresismo es la quintaesencia de la ingravidez intelectual, el New Age es su trasunto oligofrénico lo que la convierte, inmediatamente, en una propuesta atractiva para el espíritu contemporáneo, pues integra en un único esquema todos los elementos absurdos que la esquizofrenia postmoderna había dispersado.

El New Age es una corriente contracultural originada en la costa oeste EEUU en los '60 basada en una concepción mágica de la realidad, en la que los arcanos de las culturas más disparatadas (atlantes, rosacruces, templarios, etc.) las terapias más absurdas y una antropología irracional se trufan con un mesianismo milenarista, un pacifismo ultramilitante y el inevitable toque OVNI, formando una grasienta empanada de imposible digestión.
La renuncia intelectual de sus practicantes es severa. No extraña encontrar "cristianos" que creen firmemente en la reencarnación, o estrellas hollywoodienses, cuya evidente politoxicomanía y hedonismo no les impide declararse fervorosos seguidores del ascético budismo zen.

En realidad la New Age sirve perfectamente a los fines contraculturales pues su mística, al contrario que la cristiana, no está basada en la comunión o el crecimiento personal, sino en la disolución total con un evanescente "todo cósmico".
Aunque estoy de acuerdo con muchas cosas, y hay bastantes datos que no conocía, veo problemas. Como cristiano que no ha perdido la fe (al contrario, la he adquirido por la gracia de Dios), me parece que este tipo de análisis sociológicos dejan de lado lo esencial del cristianismo, que es el aspecto sobrenatural que lo sustenta. El poder real reside en Dios, no en el hombre.
 
Última edición:

John Galt 007

Madmaxista
Desde
25 Sep 2012
Mensajes
17.051
Zanx
27.265
Son un jodido cancer para la sociedad. La progresia nos lleva directamente a rebajar nuestro nivel de vida al mínimo, así como dar al gobierno la capacidad plena de controlar nuestras vidas.

Estos parasitos no van a parar hasta que tengamos una sociedad parecida a Cuba o Corea del Norte.

Lo peor es que van poco a poco, pero de forma constante erosionado nuestras libertades. Cada poco tiempo sale un progre diciendo que habría que regular noseque o cobrar un impuesto por nosecuantos.

Debermos librarnos de este cancer cuanto antes.
 
Última edición:

dragon33

Madmaxista
Desde
10 May 2007
Mensajes
13.602
Zanx
20.733
La progresía NO ES IZQUIERDA, punto. Existe, izquierda-derecha-progresía.
 

expresionista

Madmaxista
Desde
12 Ago 2008
Mensajes
4.440
Zanx
6.085
Existe innovación y tradición, y existe lo que es de Dios (lo "diestro") y lo que se opone a Dios (lo "siniestro"). Lo legítimo es lo que es de Dios. Hay innovación legítima y tradición legítima, y también sus vertientes ilegítimas. El progresismo de izquierda se opone a Dios a través de la innovación (pervertir los valores), y del mismo modo también hay fuerzas opuestas a Dios entre los defensores de la tradición (mantener valores perversos aunque bien establecidos, como lo fue en su momento la esclavitud).
 

midelburgo

Madmaxista
Desde
29 Oct 2007
Mensajes
10.802
Zanx
13.135
Un romano del siglo V encontraria en el texto muchas cosas ya experimentadas por el. En especial en relacion con una secta oriental de un tal Christos.
 

zutano

Madmaxista
Desde
7 Mar 2013
Mensajes
3.155
Zanx
5.884
Ubicación
.
JUSTICIA, PERO NO POR MI CAUSA.
uno de los aspectos más insufribles de las élites progresistas cuando pontifican en su tendencia a reñirnos, pues para los progres megaconcienciados, TODOS SOMOS CULPABLES. Todos menos ellos, en su papel de severos censores actúan como un río Jordán que lava por completo su culpa.

Y es que en el discurso que constantemente enarbola la élite progre, el componente "moral" tiene un peso decisivo.
Cuando se escuchan los argumentos (más bien mantras prefabricados) que la izquierda usa para defender sus ideas, se comprueba, inmediatamente, el pesado tufo a moralina barata con que están impregnados: "estamos acabando con la vida del planeta" es una afirmación izquierdista bien asumida como una de sus principales banderas (lo que no impide que por otro lado sigan o argumenten maltusianamente). Pero como ocurre siempre con sus vaticinios, la realidad es exactamente la contraria. En este caso concreto, los estudios de los últimos años demuestran que la capa de ozono no sólo se está reduciendo sino que aumenta ¿no es curioso que desde hace un par de años el ecologetaizquierdismo ya ha olvidado referirse a la dichosa capa de ozono?

Lo mismo ocurre con la masa forestal planetaria, otro argumento que suele aducirse contra el "neoliberalismo salvaje" cuyo volumen sigue aumentando según demuestran las fotos por satélite de la NASA (en la web del Instituto Juan de Mariana hay multitud de artículos e informes muy clarificadores sobre las cuestiones medioambientales y la forma en que la los ecologetas e izquierda agitan el pánico colectivo en beneficio de sus propios intereses).

Pero si uno se atreve a refutar esas afirmaciones apocalípticas esgrimiendo datos científicos y evidencias como las de la NASA que certifican todo lo contrario, inmediatamente es agredido, insultado o como mínimo increpado con frases del tipo "parece mentira que tengas tan poca conciencia cívica" o lindezas por el estilo.

La DICTADURA PROGRE exige que todos manifestemos nuestro más profundo pesar por el daño que hacemos a la naturaleza y hagamos el correspondiente acto de contricción, a poder ser público. Tenemos que declararnos culpables aunque no haya ninguna evidencia empírica para ello o sea una premisa totalmente inventada.
La cuestión se reduce a tener que aceptar, sí o si, la moral progre, que pregona la culpa del mundo desarrollado ante los males planetarios, bastante dudosos, o arriesgarse a quedar como un Atila asesino de bebés foca.

En un debate de Canal Sur el eurodiputado por IU José Mª Mendiluce ejemplificó, perfecta, esta lacra progresista. El programa estaba dedicado al protocolo de Kyoto, una gran chorrada sino fuera por su tinte y consecuencias, promocionada por los gobiernos que más invierten en energía nuclear en contra de las economías que dependen más de combustibles fósiles pero basado en premisas falsas y cuya influencia en la mejora de la calidad de la atmósfera, según los propios científicos del panel intergubernamental responsable del engendro, van a ser irrisorios, incluso a largo plazo. Pues bien, ante la evidencia científica de su inutilidad, Mendiluce respondió que no pensaba leerse los informes científicos (500 pags) y que prefería fiarse de la decisión política del gran número de países que habían firmado el tratado.

No se trata de confrontar argumentos basados en la realidad, sino aceptar el dictado de lo políticamente correcto de forma totalmente acrítica.
La partitocracia promueve y prefiere que los ciudadanos deleguen en los políticos todas las decisiones de importancia y que los ciudadanos se limiten a depositar su voto cada cuatro años y pagar impuestos sin rechistar. Punto. Si algún contribuyente osa discutir la autoridad de un político en materia científica, se arriesga a ser declarado extramuros de la moral humana según la escala de valores impuesta por la secta. Da igual la evidencia palmaria de que gran parte de los políticos profesionales son unos zoquetes, sin otra virtud que un desmesurado servilismo hacia la estructura de su partido al que deben su puesto.

Pero cuando alguien se atreve a calificar moralmente a terceros, lo mínimo que se debe hacer es observar un comportamiento intachable, al menos en el terreno que critica. Por alguna extraña razón, los iconos de la izquierda tienen bula y no se sienten compelidos a seguir las conductas que exigen a los demás con tanta fiereza.

Por ejemplo el cantante de U2, bono, declaraba a la prensa: "ser una estrella del rock, podrida de dinero y mimada que se ha beneficiado de todos los excesos de Occidente. Me gusta esta gran vida. Voy a los mejores hoteles, tengo casas en diversas ciudades del mundo y bebo vinos excelentes. Sin embargo, jamás he tenido ningún apego al dinero, aunque repartirlo no serviría de nada ... un compromiso del 0,7 % del PIB de los países ricos sí cambiaría muchas vidas".
Perfecta moral progre, es decir, repartir SU dinero entre los pobres no sirve de nada, pero hacerlo con el de la gente de a pie sí. Y mientras, él, desde su castillo provenzal, brindando con una copa del mejor château laffite por ser tan desprendido con el dinero de los demás. ¿No es para llorar de emoción?. Unos meses después se supo que la banda musical había trasladado la sede de sus empresas a los Países Bajos desde su Irlanda natal, buscando un tratamiento fiscal más favorable. Nada que objetar, pues como decía el Príncipe Rainiero refiriéndose a su principado: "no existen los paraísos fiscales, existen los infiernos fiscales".

En 2006 se publicó un librito: Do as I say (not as I do) (haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago). Escrito por Peter Schewizer:
(Do As I Say (Not As I Do): Profiles in Liberal Hypocrisy: Peter ...
Do As I Say (Not As I Do): Profiles in Liberal Hypocrisy: Peter Schweizer: 9780767919029: Amazon.com: Books)

Es un breviario con las hazañas de las estrellas de rock de EEUU más comprometidas con la ideología izquierdista y la forma en que las ponen en práctica en su vida privada.
Por ejemplo: Michael Moore, fiel inquisidor del militarismo yanqui y de la economía capitalista, caracterizado además por afirmar que jamás compraría ni una sola acción bursátil, aunque más tarde se descubriera que, mediante un holding, poseía miles de acciones en todo tipo de compañías, entre ellas de la genocida Halliburton involucrada en operaciones de guerra USA. O los Kennedy, Hillary Clinton, y Barbara Streisand, grandes personajes con severas dificultades para aplicar a su conducta personal los principios que EXIGEN al resto de losmortales.

Pero el capítulo más interesante es del de Noam Chomsky, lingüísta famoso, icono de la izquierda mundial por su impecable compromiso anticapitalista que se ha distinguido, entre otras batallas por defender el mantenimiento de sucesiones como eficaz herramienta distribuidora de riqueza. Lo curioso es que el propio Chomsky tiene creadas varias sociedades fiduciarias (de paja) a nombre de familiarees, de forma que el fisco, llegado el momento luctuoso no tenga acceso a un sólo centavo de su fortuna. Interpelado al respecto, por el autor del librito, Chomsky se defendió apelando a su derecho a preservar la herencia de sus hijos. Un argumento muy razonable pero, entonces, ¿por qué esa inquina para negar el mismo derecho a los demás? y sabiendo que en el 99% de los casos no ganan tanto como él.


EL MARXISMO CULTURAL EN ESPAÑA.
El líder socialista de los españoles y ex presidente del gobierno ZP se declaró "rojo y feminista".
En general los progres son radicales feministas, como se comprueba leyendo cualquiera de sus documentos oficiales de sus organizaciones sociales de vanguardia.
El sindicalismo español elabora toneladas de documentos exigiendo la equiparación de derechos entre varón y mujer y la erradicación de los comportamientos machistas.
Pues bien Cándido Méndez, Secretario General de la UGT, nos ofreció una magnífica oportunidad de comprobar la forma en que los abanderados del feminismo radical interpretan esta cuestión en su vida privada. En una entrevista (El Mundo, edición 17 junio 2006) reconocía que: "no movía ni un dedo para ayudar en la faena doméstica". Cuando el periodista exclama: "mucho hablar de conciliación e igualdad¡y no da un palo al agua en casa!, a lo que respondía, con gran sinceridad: "lo tengo que reconocer: no hago nada en casa; es una contradicción que procuro llevar con dignidad. Y casi no intento cambiar, porque, en este caso, me pesa la conciencia, pero más la edad".
El problema no es que Méndez sea un vago machista en la faena doméstica, sino que se crea con DERECHO a EXIGIR a los demás, más sensibles probablemente en la materia, un comportamiento que desprecia en privado.

Otro mantra machacón con que nos atacan por tierra, mar y aire los progres es la integración de los inmigrantes, el multiculturalismo, y bla, bla.
Pero en una gala de los Goya, que los integrantes de la farándula usan para lucir modelos estrafalarios y sobre todo pedir más subvenciones para derrochar, triunfaba una película de un director chileno y producida por el sectario Tom Cruise y protagonizada por Nicole Kidman. Pues bien en la entrega de uno de los premios concedidos a la cinta, la presentadora: Carmen Maura, espetó a un risueño Amenábar que a ver si en la próxima película elegía actrices españolas. Un momento, un momento ¿no quedáramos en que discriminar a los extranjeros, especialmente en el terreno laboral era un CRIMEN XENÓFOBO? Pues sí, pero esa norma moral, al parecer, sólo se destina, por ejemplo, a temporeros españoles del campo andaluz no a los dignísimos representantes de la cultura siempre por encima del bien y del mal.
Lo mismo hizo poco después la SGAE contra la venta callejera de CD's pirata. Los mismos "intelectuales" que defendía a grito pelado en las manifestaciones el famoso "papeles para todos" pedían, ahora, el máximo rigor en el castigo a quien osara amenazar su negocio.
Uno de los aladides de la campaña contra el "top manta" fue el cantante Ramoncín, conocido por orinar a su público en los conciertos allá por los '80, luego acabaría siendo filósofo de referencia en programas televisivos y reconvirtiéndose en un líder de opinión de la izquierda noctámbula. Pues bien, José Ramón Julio Márquez Martínez, Ramoncín, desde su puesto directivo en la SGAE ha usado su popularidad para promover con ahínco feroces campañas de boicot a los vendedores del top manta, a los que con grandes dosis de cinismo pretende beneficiar, privándolos de su fuente de subsistencia. Según la doctrina de la secta musical, el boicot al top manta es la mejor forma de liberar a los inmigrantes, metidos a agentes comerciales clandestinos, del yugo esclavista de las mafias de la piratería. Si bien el autor es partidario de la defensa de la propiedad intelectual, a cuya defensa los afectados tienen legítimo derecho, pero el autor es un peligroso reaccionario neoliberal, defensor del mercado y el estado de derecho. De los abanderados de la revolución liberadora de las clases oprimidas, apóstoles del multiculturalismo, el mestizaje y el papeles para todos, cabría esperar mayor generosidad.
La SGAE no tuvo piedad ni de una compañera, la cantante: Alaska, que hubo de sufrir un sañudo boicot por criticar el elevado precio de los CD's de música y adveritr de que la detención de los inmigrantes del top manta no era la solución a los problemas de la industria discográfica. En respuesta a la osadía de la artista, las tiendas de música afiliadas a la ANEDI (Asocioación Nacional de Empresas Distribuidoras de Discos) retiraron TODOS sus discos de las estanterías y emitían una nota de prensa (llena de errores sintácticos y horribles reiteraciones) en la que se exigía a la artista una retractación pública de todas sus anteriores declaraciones. "sic": "desde el momento que esto se produzca las tiendas de discos volverán a prestar a la cantante el apoyo que desde siempre le han prestado".
Alaska respondió con nota de prensa, un ejemplar de homenaje a la libertad de pensamiento y al derecho a expresar la propia opinión: "¿Qué es lo próximo? Yo creía que estas cosas en nuestro país no pasaban, que eran anécdotas del extranjero, como cuando algunas tiendas se negaron a vender el disco de los Sex Pistol o cuando otras retira determinados CD's derap por el "lenguaje ofensivo". Pero en este caso ni siquiera se trata de algo que esté en mis discos, sino en mis opiniones. Si por algo me caracterizo, y todo el mundo lo sabe, es por tener una opinión propia. en toda mi carrera he sido consecuente con mis convicciones porque lo considero una cuestión ética, aunque eso implique tener que enfrentar una amenaza como esta. Nunca se me ha doblegado con demagogia. Asumo que esta es mi visión de las cosas y que puede haber alguien en desacuerdo con ella, pero no asumo que se me pueda censurar, boicotear y amenazar".

La progresía parásita no sólo no produce un gramo de riqueza, sino que expolia alegremente y hasta la extenuación a los que sí lo hacen con su esfuerzo diario. Encima, quienes se niegan a dejarse desplumar son considerados por éstos árbitros de la moral pública como unos simples delincuentes insolidiarios.
Cuando falleció el eximio humorista Miguel Gila, su viuda se encontró con la desagradable sorpresa de que el finado le había dejado en herencia una pequeña deuda con el Fisco. total, nada de importancia, unas cuantas decenas de millones de pesetas ¿pero quién no ha tenido un pequeño descuido en algún momento?
Gila era un comunista de los de toda la vida, seguramente nació puño en alto y no se dormía hasta que su madre le tarareaba La Internacional. Sin embargo en vez de echarse al monte con el maquis a agudizar las contradicciones con el régimen decidió que sería más útil desestabilizando las estructuras del franquismo desde dentro mediante el humor. Incluso fue condecorado por Franco. Tras la muerte del dictador rápidamente recompuso, como tantos, la figura para ser antifranquista de toda la vida. Cuando se produjo su óbito dada la situación penosa de la viuda suscitó el natural sentimiento de solidaridad entre la profesión, deforma que TVE (bajo gobierno del PP, claro está) montó un programa especial para recaudar fondos y solventar la papeleta. Al evento acudió lo más granado de la farándula, a dar lo mejor de sí mismos, desinteresadamente en honor del Maestro, muchos antiguos camaradas del PCE. Pero el desinterés en este caso es algo más que relativo, porque la sorpresa vino cuando prácticamente TODOS los artistas, entre ellos una famosa pareja de cantantes, quintaesencia del progresismo patrio, exigieron el cobro de su dieta habitual sin descontar un céntimo.
La viuda, ante tal avalancha de solidaridad ya se veía poniendo dinero para no dejar otro pufo, después se supo que tan sólo Rosa Mª Sardá y Pedro Ruíz renunciaron a sus emolumentos así como el productor de la gala José Luis Moreno, por cierto demonizado por la secta pero el único que daba trabajo a Gila en sus últimos años y que encima puso unos cuantos kilos de su bolsillo para que el resultado no fuera excesivamente bochornoso. Nadie afeó, en la profesión, la actitud de los camaradas peseteros pues la secta actúa en estos casos con gran pulcritud,impidiendo que ningún trapo sucio se airee.

Pero la derecha española, presa de un absurdo complejo de culpa que no hace sino aumentar con el tiempo también pone su granito de arena a poco que la ocasión se lo permita.

En febrero de 2006 (semanario Alba, nº 88, del 9 al 15 junio 2006) el Ayuntamiento de Madrid concedió una subvención de 8.000 euros a una tal Asociación Maëlstrom para el engrandecimiento de la cultura en la Villa y Corte. Las actividades subvencionadas constituían en la realización de un taller de orgías y lanzar una campaña a favor de los tríos. El programa incluía activididades de gran provecho espiritual como: "Guiones guarrones para principiantes", "porno étnico contra la globalización", "Borbones a borbotones", "Cera, cuchillas y otros placeres dolorosos", "Somos tías y vamos a rodar un porno" o el más pragmático: "Taller de garganta profunda para chicos y chicas" todo bajo la denominación de "Pornolab". Se ignoran los beneficios que para la cultura occidental supondrán las conclusiones académicas de tan selecto seminario, pero de lo que no cabe duda es de que serán inferiores al experimentado por el bolsillo de sus organizadores.

El mismo Ayuntamiento tuvo la feliz ocurrencia de dar un toque progresista a la ambientación navideña de la ciudad a finales del 2004. Para ello contrató los servicios de una artista belga: Eva Lootz, que sustituyó la típica iluminación navideña por motivos más acordes con el espíritu progresista del Excmo. Sr. Alcalde. Cuando la artistaza acabó su faena,la ciudad apareció iluminada con rótulos formando simpáticas leyendas como "estupro", "lujuria", "saña", "escoria", y mensajes similares de entrañable contenido navideño. El bochornoso y siniestro espectáculo fue pagado por los contribuyentes madrileños, la inmensa mayoría de los cuales no necesitaba verse agredida de tal forma.

Pero está claro que a los políticos, especialmente si son de derechas, les aterroriza que la secta progre les tache de reaccionarios y, en consecuencia, no hay progre kultureta que no experimente la salvífica caricia del maná estatal en sus insaciables bolsillos. Pero los políticos de la derecha ignoran el destino del conservantismo acomplejado cuando ceden su autonomía moral a la izquierda: primero entrega el poder para salvar el dinero, luego entrega el dinero para salvar el pellejo, finalmente acaban en la hoguera. Al resto de las fuerzas políticas les basta declararse de izquierdas para que todo les sea permitido y todo les sea perdonado.

---------- Post added 13-may-2013 at 18:40 ----------

Un romano del siglo V encontraria en el texto muchas cosas ya experimentadas por el. En especial en relacion con una secta oriental de un tal Christos.

¿Ya hablaste con un romano del siglo V y te contó como se sentía y sus experiencias?

En otro orden de cosas si te refieres a la Iglesia Católica no es ninguna secta. Te aconsejo que te leas el hilo que abrí en este mismo subforo hace ya unos días ANALIZANDO LAS SECTAS porque demuestras que no sabes lo que es una secta.
 

Marina

Madmaxista
Desde
18 Ago 2006
Mensajes
4.631
Zanx
2.264


En otro orden de cosas si te refieres a la Iglesia Católica no es ninguna secta. Te aconsejo que te leas el hilo que abrí en este mismo subforo hace ya unos días ANALIZANDO LAS SECTAS porque demuestras que no sabes lo que es una secta.


si dices que la secta catolica no es una secta es que no sabes lo que es una secta.
 

midelburgo

Madmaxista
Desde
29 Oct 2007
Mensajes
10.802
Zanx
13.135
¿Ya hablaste con un romano del siglo V y te contó como se sentía y sus experiencias?

En otro orden de cosas si te refieres a la Iglesia Católica no es ninguna secta. Te aconsejo que te leas el hilo que abrí en este mismo subforo hace ya unos días ANALIZANDO LAS SECTAS porque demuestras que no sabes lo que es una secta.
Tienes testimonios escritos de la epoca para aburrir. Y la iglesia cristiana por supuesto que era considerada una secta en sus primeros siglos, cuando representaban lo "progre". Persecuciones de Diocleciano y demas. De hecho muchos romanos pensaban que las invasiones barbaras eran una consecuencia del abandono de sus dioses paganos.

No se a que viene hacerse el ofendido. Junto a la aparente (e interesante) objetividad nos estas metiendo tu agenda. No solo se trata de que lo progre haya extendido su podredumbre, si no de que lo "no progre" no ha cumplido tampoco con su parte.
 
Última edición:

zutano

Madmaxista
Desde
7 Mar 2013
Mensajes
3.155
Zanx
5.884
Ubicación
.
Fragmento del hilo Analizando las Sectas (abierto 11 abril 2013):

www.AIS - Atención e Investigación de Socioadicciones

En esta web, la de los mayores expertos en España en el Tema sectario y de socioadicciones podréis encontrar aún más información, en concreto:

FALSAS IDEAS Y CLICHÉS SOBRE LAS SECTAS.

La gente tiene una serie de ideas sobre las sectas que no siempre se corresponden con la realidad. Parte de estas ideas falsas proviene de la propaganda que hacen las propias sectas;
otra parte emana de estudios realizados por profesionales en defensa de las sectas; y
la parte restante procede de actitudes personales, como de aquellos que dicen: “Esto nunca me podría suceder a mí”.

“Las sectas son opciones religiosas”
No es exacto. Existen muchos tipos de sectas, no solamente religiosas. Las sectas no presentan problemas por sus creencias, sino por sus actuaciones. Por otro lado, religión y secta no es lo mismo. Las sectas tienden a hacer apología constante de sus ideas y se defienden diciendo que se les ataca debido a sus doctrinas.

“La gente entra en una secta porque quiere”
Esto no es del todo exacto. Aunque hay personas que entran en una secta por cierta curiosidad y otras que lo hacen para buscar algo que sienten que les falta, lo más habitual es que los adeptos sean reclutados en un momento sensible de sus vidas.

“Ya se le pasará, es un momento de su vida”
Pese a que a veces las personas pueden contactar con una secta y no entrar en ella, lo cierto es que uno de los objetivos de una secta es retener a las personas el máximo tiempo posible.

“La gente que entra en una secta ya tenía problemas previos”
A veces, algunos miembros de sectas ya tenían problemas previos, pero no se puede generalizar. La experiencia muestra que, en buena parte, la gente que entra en una secta no tenía problemas psicológicos antes de entrar.

“Las sectas son fáciles de detectar, a mi no me engañan”
Entrar en una secta no depende de una cuestión de inteligencia, puesto que ingresan en ellas personas inteligentes y con un buen nivel cultural. Las sectas no son tan fáciles de detectar. No hay que olvidar que estos grupos se dirigen a la parte emocional de las personas.

“La gente que está en una secta está loca y las sectas hacen locuras”
Las personas que están dentro de una secta suelen ser buena gente, de buen corazón, con ganas de ayudar a los demás. No están locas.
 

Glasterthum

Madmaxista
Desde
7 Oct 2006
Mensajes
29.348
Zanx
16.572
Me parece un texto muy bien escrito, con algunas partes buenas. Pero lo bueno, si breve, dos veces bueno. Creo que me quedaría con los dos o tres primeros párrafos y desecharía el resto, añadiendo en todo caso referencias claras a las fuentes que cita.