Qué significa realmente "HOLOCAUSTO". Holocausto 1.0: Casquería ritual ordenada por YHVH en AT."Holo

AYN RANDiano2

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Estoy bastante harto de leer sobre el "Holocausto" en el contexto exclusivo de la 2ª Guerra Mundial (Holocausto 2.0)

Para colmo "Holocausto 2.0" significa etimológicamente "Todo Quemado". Es muy conveniente llamar "Holocausto" al "Holocausto 2.0" de la 2ª Guerra Mundial, ya que -de acuerdo a la V.O.- los Nazis "quemaron completamente" millones de cuerpos de víctimas, así que es inútil buscar sus esqueletos.

En España hay quienes piden "abrir las fosas de la Guerra Civil" para "sacar los esqueletos de los asesinados".

En Europa central y oriental los defensores del "Holocausto 2.0" actúan justo al revés: PROHÍBEN hacer excavaciones en antiguos campos de concentración porque "es terreno sagrado" y -contradictoriamente- porque "no queda nada" (o casi) los 6 millones de víctimas, ya que en gran parte fueron quemadas por completo (un procedimiento que un horno de Funeraria moderno necesita HORAS de quemar gas natural para completar)​

El Holocausto 1.0 descrito en el Antiguo Testamento en realidad era esto:

https://en.wikipedia.org/wiki/Holocaust_(sacrifice)

Matar y quemar ritualmente animales (a veces en grandes cantidades) en una extrañísima matanza-barbacoa "divina" en honor a YHVH, "dios" de Judíos y Cristianos.

Algunas imágenes ilustrando el Holocausto 1.0


Piscinas de sangre y grasa ardiendo de acuerdo con las detalladas instrucciones dadas por YHVH.

¿Qué tiene todo esto que ver con el concepto abstracto de "Dios"? ¡Nada!

Los que creen en el Antiguo testamento deberían re-considerar qué era (¿es?) realmente YHVH.

Unos textos de Salvador Freixedo con las citas bíblicas de esta extrañísima BARBACOA/CASQUERÍA "DIVINA":

Cremaciones de animales en la Biblia

En cuanto a las órdenes de Yahvé a Moisés a propósito de la cremación de animales en el altar, podríamos llenar páginas:

«Esta es la ley del holocausto: el holocausto arderá sobre el hogar del altar de la noche a la mañana y el fuego del altar se tendrá siempre encendido... El fuego arderá siempre en el altar sin apagarse; el sacerdote lo alimentará con leña todas las mañanas; pondrá sobre ella el holocausto y quemará allí mismo la grasa de los sacrificios pacíficos. Es fuego perenne que ha de arder en el altar sin apagarse».
(Num. 28,3).​

Son interminables los pormenores que Yahvé le dio a Moisés acerca de cómo debía quemar las ofrendas, cuáles eran holocaustos y de cuáles podían comer en parte los sacerdotes, etc.

Pero todavía hay más peculiaridades.

A veces parece que la impaciencia de Yahvé era tanta por sentir el «suave olor tranquilizante» de que nos hablan los textos, que sin esperar a que los quemasen, bajaba él mismo a abrasarlos, para captar de cerca lo que de ellos quería:

«Y le dijo Yahvé (a Abraham): Elígeme una vaca de tres años, una cabra también de tres años y un carnero igualmente de tres años y una tórtola y un palomino. Tomó Abraham todo eso y partió los animales por la mitad, pero no las aves; y puso cada una de las mitades enfrente a la otra... Puesto ya el sol, y en densísimas tinieblas, apareció una hornilla humeante y un fuego llameante que pasó por entre las mitades de las víctimas».
(Gen. 15).​

Y más adelante en el libro del Levítico:

«Arón alzando la mano bendijo al pueblo y bajó después de haber ofrecido el sacrificio por el pecado, el holocausto y el sacrificio pacifico. Moisés y Arón entraron en el tabernáculo de la reunión y cuando salieron, la gloria de Yahvé [la famosa nube] se manifestó a todo el pueblo, y salió de ella un fuego mandado por Yahvé, que consumió en el altar el holocausto y las grasas. A su vista el pueblo todo lanzó gritos de júbilo y se postraron rostro en tierra».

(Lev. 9)​

En esto parece que hay un paralelo con lo que anteriormente dijimos de las matanzas de animales.

Da la impresión de que tanto en los sacrificios sangrientos como en los holocaustos, al no haber en la actualidad, entre los pueblos civilizados, quien le haga caso a Yahvé ni a ninguno de los otros Dioses en cuanto a sacrificarles animales y quemarles ofrendas de materia viva, ellos mismos se procuran los sacrificios y los holocaustos; en el caso de los primeros, yendo a las granjas a matar animales, y en cuanto a los holocaustos, provocando los enormes incenDios forestales que cada verano vemos en la prensa de todo el mundo.

Para que el lector vea la importancia que Yahvé le concedía a todo esto (y al mismo tiempo para que lo contraste con el poco o ningún caso que a tales «cosas sacratísimas» se les concede en la actualidad, tanto en el judaísmo como en el cristianismo) oiga estos textos aleccionadores tomados del libro 2º de las Crónicas y, referentes a la consagración del templo por Salomón, es decir alrededor de 300 años después de la muerte de Moisés:

«El rey Salomón con toda la comunidad de Israel que se había reunido en torno a él, sacrificaron ante el arca innumerables ovejas y bueyes en incalculable abundancia... Cuando los sacerdotes salieron del santuario, la Casa se llenó de la nube, la misma Casa de Yahvé... Y los sacerdotes no pudieron continuar en el servicio a causa de la nube, porque la «gloria de Yahvé» llenaba la Casa de Dios.... Cuando Salomón acabó de orar, bajó fuego del cielo que devoró el holocausto y los sacrificios; y la «gloria de Yahvé» llenaba la Casa. Los sacerdotes no podían entrar en la Casa de Yahvé porque la «gloria de Yahvé» estaba en la Casa de Yahvé.

Entonces todos los hijos de Israel, viendo descender el fuego y la «gloria de Yahvé» sobre la Casa, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento y adoraron a Yahvé "porqué es bueno y porque es eterno su amor". Luego el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios a Yahvé. El rey Salomón ofreció en sacrificio 22.000 bueyes y 120.000 ovejas. Así inauguraron la Casa de Dios el rey y todo el pueblo...».​

(Note de paso el lector la nada simbólica y por el contrario manifiesta y física presencia de Yahvé; el pueblo veía perfectamente la nube, al igual que en nuestros días mucha gente ha visto pequeñas nubes haciendo cosas muy extrañas).

Muy probablemente estas cifras son exageradas; pero aún reduciéndolas a la tercera parte, nos encontramos ante una hoguera en la que se quemaban varias toneladas de carne. Imagine el lector el humo, el penetrante olor a carne quemada y la grasa fluyendo por todas partes.

No tiene que imaginárselo porque le bastará con seguir leyendo el resto del capítulo 7:

«Salomón consagró el interior del patio que está delante de la Casa de Yahvé, pues allí fue donde ofreció los holocaustos y las grasas de los sacrificios de comunión, ya que...


...el altar de bronce que había hecho Salomón no podía contener el holocausto, la oblación y las grasas... La fiesta duró siete días...».​

Y toda esta increíble carnicería ¿para qué? ¿para congraciarse y para agradar al Dios verdadero, al Dios de la belleza, al Dios del amor, al Dios primera y profunda inteligencia que rige el Universo? De ninguna manera; el Dios verdadero no se deleita con humos ni con grasas.

Lógicamente tenemos que llegar a la conclusión de que toda esta carnicería era para satisfacer los gustos de un «Dios» a quien le gustaba la sangre, primo-hermano de Júpiter, de Baal, de Moloc, de Aserá, de Dagón, de Kemos y de todos los demás Dioses mesopotámicos, a los que también sus pueblos adoraban mediante sacrificios de animales o de seres humanos. Ajab, rey de Israel, sacrificó dos de sus hijos a Baal. Estos sacrificios de «su pueblo» a los Dioses rivales (Lev. 18-21), encelaban tremendamente a Yahvé y «encendían su ira».

Todavía un último extraño detalle relacionado con el fuego y también con la irascibilidad y falta de entrañas de Yahvé; por él, podemos ver que estaba muy interesado en que los sacrificios que pedía, fuesen hechos exactamente como él decía, cuando él decía, por las causas que él los pedía y únicamente en los lugares que él señalaba.

Leemos en el libro del Levítico, capítulo 10:

«Los hijos de Arón, Naclab y Abiú, tomaron cada uno un incensario y poniendo fuego en ellos y echando incienso, presentaron ante Yahvé un fuego extraño, cosa que no les había sido ordenada. Entonces salió de ante Yahvé un fuego que los abrasó y murieron ante Yahvé».​

Aunque no viene mucho al caso, no resisto la tentación del copiar los versículos siguientes, porque son todo un resumen de los que por siglos ha estado pasando en el alma de millones de seres humanos inteligentes, ante el dogma hueco, absurdo y muchas veces tiránico, propugnado e impuesto por las autoridades religiosas de todas las creencias y de todas las épocas.

La explicación fanática dada por Moisés, ante un hecho tan bárbaro, y el silencio impotente de un pobre padre aplastado por el dolor y por la injusticia de su «Dios», son sólo el eco de miles de hechos parecidos:

«Dijo entonces Moisés a Arón [cuyos hijos acababan de ser abrasados por Yahvé]: "Esto sucedió conforme a lo que Yahvé había dicho: Yo seré santificado en aquellos que se me acerquen y glorificado ante todo el pueblo. Arón calló"» (!!).​

¿Qué iba a decir el pobre Arón, incapaz de comprender la «justicia y la bondad» de su «Dios»?

Seguramente en aquel momento y en lo profundo de su corazón, debió de blasfemar contra Yahvé. Como han blasfemado contra Dios muchísimos creyentes desesperados, cuando los doctrinarios religiosos le achacan a El cosas con las que El no tiene nada que ver, porque son debidas a causas mucho más cercanas a nosotros.

Lector: si todas estas cosas de las que estamos hablando te parecen bastante extrañas, (por no decir absurdas), no te olvides que son tomadas directamente de la Biblia, el «libro sagrado» que para muchos millones de seres humanos ha sido la guía durante muchos siglos.

Con una guía así, en la que se nos presenta a Dios como a un individuo con unos gustos tan animalescos y tan extravagantes, no es nada extraño que nuestra sociedad esté como está y que las ideas religiosas en el mundo judeo-cristiano anden tan a la deriva como andan.


¡Defendámonos de los Dioses! - 05

Otro texto de Freixedo sobre el Holocausto 1.0.:

Sangre y vísceras

De nuevo nos encontramos con un paralelo sorprendente, mismo tiempo que totalmente inexplicable desde el punto de vista de la lógica. Más que de un paralelo podríamos hablar de una absoluta identidad de hechos. Y antes de proseguir, quiero confesarle al lector que lo que le voy a decir es algo tan inesperado, tan chocante y tan increíble, que en un primer momento, engendra en la mente del que lo conoce por primera vez, un rechazo absoluto, y una duda acerca de la cordura de quien se atreve a exponer semejante cosa.

Lo que los Dioses han pedido siempre en la antigüedad y continúan pidiendo hoy, es ni más ni menos que sangre; sangre tanto de animales como de seres humanos. ¿Por qué? No lo sé con exactitud. ¿Extraen ellos de la sangre algún producto que les sirva para algo? Tampoco lo sé; aunque al fin del capítulo le comunicaré al lector mis sospechas.

Lo único que sé con exactitud, y que sabemos muy bien todos los que nos dedicamos a investigar en el mundo de la ovnilogía y de la paranormalogía, es que la sangre y ciertas vísceras, son el común denominador entre los Dioses de la antigüedad, —incluido el Dios de la Biblia— y los ovnis de nuestros días.

Aunque ya traté este tema en mi libro «Israel Pueblo-Contacto», quiero profundizar aquí en él, porque es una gran clave para desentrañar todo este misterio.

Los eternos dubitantes que constantemente están pidiendo pruebas concretas acerca de todos estos hechos misteriosos, cuando uno se las da, —como en este caso de la sangre— las encuentran tan extrañas, y tan demasiado concretas, que de ordinario en vez de servir para quitarles la duda se la acrecientan.

Pero el hecho está ahí, atestiguado no sólo por todos los libros de los historiadores antiguos, sino por «el libro» por excelencia, —la Biblia— en donde vemos a Yahvé, página tras página, explicarle a Moisés qué era lo que quería que se hiciese con la sangre y con las vísceras de los animales sacrificados.

Nos imaginamos el pasmo de Moisés cuando tras haberle preguntado a Yahvé cómo quería ser adorado, oyó que éste le contestó dándole una serie de pormenores y de órdenes minuciosas de cómo debía degollar a los diferentes animales, qué es lo que debería hacer con las diferentes vísceras, y sobre todo cómo tenía que manipular la sangre.

Moisés, que seguramente conocía muy bien cómo eran los sacrificios que los egipcios y los pueblos mesopotámicos hacían constantemente a sus respectivos Dioses, debió que darse de una pieza, viendo que su «Único Dios» le pedía exactamente lo mismo que los otros «falsos» Dioses pedían. Y sólo por el hecho de que exigiese que le entregasen «cosas» (en vez de preferir el diálogo directo y unos ritos de una simbología espiritual y lógica) sino porque esas «cosas» que exigía, eran exactamente las mismas que los otros Dioses pedían y con el agravar de que eran unas cosas raras y en nada relacionadas con la adoración o con el perdón de los pecados.

Porque si lo miramos con una mente sin prejuicios, ¿qué tiene que ver la muerte de un cabrito y diseccionar de sus vísceras de tal o cual modo, o el derramar su sangre en determinados lugares, con la demostración del amor a Dios y de la obediencia a sus mandatos? ¿Qué tiene que ver degollar una vaca, con el sincero arrepentimiento y con el reconocimiento de los propios defectos? 4

4 La ciencia oficial —la arqueología— que tiene que ver con el tema que estamos tratando, se resiste a admitir nuestros puntos de vista; sin embargo llega, por su parte, a las mismas conclusiones y hasta muestra su extrañeza de que las cosas sean así. Cito al autor alemán Wilhelm Ziehr: «De este modo se explica la ofrenda de víctimas: los Dioses no aprecian el agradecimiento en la oración o en el cambio moral de vida, o en la aceptación de determinados mandamientos, sino sólo en el sacrificio; y el supremo sacrificio que puede ofrendarse, es la sangre de los hombres» («La magia de pasados imperios»).

Y si seguimos usando la cabeza, tendremos derecho a pensar que es completamente natural el quemar madera, pero es total mente antinatural el quemar la carne. La carne cuando se quema por completo (como se hacía en los holocaustos), impregna el ambiente de grasa y produce un penetrante olor nada agradable

Para que el lector, con ojos desapasionados pueda ver por mismo lo que le estamos diciendo, y de paso, para recordarle textos que leyó en sus años de colegial sin caer muy bien en la cuenta de lo que leía (o que muy probablemente no ha leído en su vida), copiaremos aquí varios pasajes del Pentateuco en los que Yahvé alecciona a Moisés acerca de cómo debe ser adorado:

«Quien ofrezca un sacrificio pacífico, si lo ofreciera de ganado; mayor, macho o hembra sin defecto, lo ofrecerá a Yahvé. Pondrá la mano sobre la cabeza de la víctima y la degollará a la entrada de el tabernáculo; y los sacerdotes, hijos de Arón, derramarán la sangre en torno del altar. De este sacrificio se ofrecerá a Yahvé en combustión el sebo y cuanto envuelve las entrañas y cuanto hay sobre ellas, los dos riñones y los lomos y el que hay en el hígado sobre los riñones...»
(Lev. 3, 1 y sig.).​

Y así sigue explicando detalladamente a lo largo de los capítulos siguientes, qué es lo que los sacerdotes tienen que hacer con las vísceras en caso de que, en vez de ser vacas, toros o novillos, fuesen cabras, corderos o aves; y de acuerdo a los diversos pecados por los que se ofrecen los sacrificios:

«Si es sacerdote ungido el que peca, haciendo así culpable al pueblo, ofrecerá a Yahvé por su pecado un novillo sin defecto en sacrificio expiatorio. Llevará el novillo a la entrada del Tabernáculo y después de ponerle la mano sobre la cabeza, lo degollará ante Yahvé. El sacerdote ungido tomará la sangre del novillo y la llevará ante el Tabernáculo y mojando un dedo en la sangre hará siete aspersiones ante Yahvé vuelto hacia el velo del santuario; untará con ella los cuernos del altar del timiama y derramará todo el resto de la sangre en torno del altar de los holocaustos... Cogerá luego el sebo del novillo sacrificado por el pecado y el sebo que cubre las entrañas y cuanto hay sobre ellas, los dos riñones con el sebo que los cubre y el que hay entre ellos, y los lomos y la redecilla del hígado sobre los riñones... La piel del novillo, sus carnes, la cabeza, las piernas, las entrañas y los excrementos lo llevará todo fuera del campamento... y lo quemará sobre leña...»
(Lev. 4, 1 y sig.).​

Aun con peligro de abusar de la paciencia del lector pero por creer que tiene mucha importancia, voy a citar otro texto que resume, en cierta manera, todas las detalladas órdenes que Yahvé le transmitió a Moisés acerca de cómo quería ser adorado.

Durante los capítulos 4, 5, 6, 7 y 8 del libro del Levítico, continuaba Yahvé instruyendo detalladamente a Moisés; he aquí cómo la Biblia describe los primeros sacrificios ofrecidos por Ai y sus hijos después de haber terminado de recibir todas instrucciones:

«...Trajeron ante el Tabernáculo todo lo que había mandado Moisés y toda la asamblea se acercó poniéndose ante Yahvé.... moisés dijo: «Esto es lo que ha, mandado Yahvé; hacedlo y se mostrará la Gloria de Yahvé. [Note el lector que en la Biblia se llama la «Gloria de Yahvé» a la famosa nube en que Yahvé se manifestaba y desde la que les hablaba.]

«Arón se acercó al altar y degolló el novillo... sus hijos; presentaron la sangre y mojando él su dedo, untó con ella las esquinas del altar y la derramó al pie del mismo. Quemó en el altar la grasa, los riñones y la redecilla del hígado de la víctima por pecado, como Yahvé se lo había mandado a Moisés. Pero la carne y la piel las quemó fuera del campamento. Degolló el holocausto y sus hijos le presentaron la sangre, que él derramó en torno al altar. Le presentaron entonces el holocausto descuartizado, junto con la cabeza y él los quemó en el altar. Lavó las entrañas y las patas y las quemó encima de dicho holocausto.

Luego presentó la ofrenda del pueblo, degollándolo según el rito... Degolló el toro y el carnero de sacrificio pacífico por el pueblo. Los hijos de Arón le presentaron la sangre que él derramó en torno al altar; y el sebo del toro y del carnero, el rabo, el sebo que recubre las entrañas, los riñones y la redecilla del hígado; las partes grasas las puso sobre los pechos.

Arón quemó los sebos ante el altar; después ofreció, balanceándolos5, los pechos ante Yahvé, y la pierna derecha, balanceando también al ofrecerla, tal como había mandado Moisés... Moisés y Arón entraron en el tabernáculo de la reunión y cuando salieron, bendijeron al pueblo y la «Gloria de Yahvé» se apareció a todo el pueblo, y un fuego mandado por Yahvé consumió en el altar el holocausto y las grasas»​

(Fíjese el lector en este «fuego mandado por Yahvé» porque tiene gran importancia en la relación de los Dioses con nosotros, tanto en tiempos pasados como en la actualidad. Más tarde hablaremos en detalle sobre este particular).

5 Este «balanceo» o mecimiento al momento de ofrecer la victima (ordenad taxativamente por Yahvé en diversas ocasiones), aparte de su extrañez nunca bien explicada por los exegetas bíblicos ni por el propio Yahvé, es algo en lo que el autor encuentra un detalle más de sospechosa coincidencia entre la manera de actuar los Dioses de la antigüedad y los misteriosos visitantes del espacio de lo tiempos modernos, cuyas naves tienen frecuentemente un balanceo tan característico; aparte de que, en apariciones religiosas contemporáneas, también hemos podido observar este extraño balanceo, para el que los modernos teólogos tienen todavía menos explicaciones.

Perdóneme el lector unas citas tan largas —que podían haber sido mucho más largas todavía— pero es que quería que cayese en la cuenta de que la sangre y las vísceras eran para Yahvé como una idea fija y obsesiva. Pero lo grave es que Baal, Moloc, Dagón, etc., les pedían exactamente lo mismo a los pueblos mesopotámicos; y Júpiter-Zeus les pedía los mismos sacrificios a griegos y romanos; y si saltamos a América nos encontramos con que Huitzilopochtli les pedía lo mismo a los aztecas y con el agravante de que éste les exigía que la sangre fuese humana en ocasiones.

6 Es muy de admirar que mientras en la Biblia se habla únicamente 160 veces del amor, se habla en cambio 280 veces de la sangre.

La mayoría de las tribus negras en las que no ha penetrado el cristianismo o el islam, siguen todavía hoy día ofreciendo sacrificios de sangre a sus Dioses; los ozugus del centro de África, en el día de la gran solemnidad, se tumban en el suelo, mientras el supremo brujo-sacerdote los rocía abundantemente con la sangre de los animales sacrificados...

¿Qué hace el «Dios Único» exigiendo lo mismo que los demás Dioses? ¿Y por qué tiene que ser precisamente sangre y vísceras, algo tan difícil de conseguir para los pueblos pobres, tan fácilmente corruptible y hasta maloliente a las pocas horas, tan falto de relación con el amor y la obediencia que es lo que fundamentalmente se quiere simbolizar en los ritos?

Indudablemente uno tiene derecho a sospechar que algo extraño hay en torno a la sangre cuando tan universalmente la vemos relacionada con el fenómeno religioso.

El cristianismo, a pesar de haberse liberado de este lastre de los sacrificios cruentos de animales y a pesar de mostrarse mucho más racional en sus ritos, sin embargo en cuanto uno profundiza poco en ellos, se encuentra de nuevo con la sangre, aunque en es caso sublimada: «la sangre del cordero», y el «vino convertido sangre del Hijo de Dios», son dos símbolos fundamentales en toda la ritualística cristiana.

Y si profundizamos más todavía, veremos que estos símbolos no son tan símbolos, ya que la sangre de Cristo en la cruz fue una sangre real y no simbólica; ¡sangre que le fe exigida nada menos que por su Padre! Pero no tendremos que admirarnos mucho ante un hecho tan monstruoso, cuando nos enteramos que ese padre, según nos dice la teología, no era otro que Yahvé.

La cuidadosa y selectiva manipulación de las vísceras que veíamos en los textos citados anteriormente, es algo que también tiene que hacernos reflexionar mucho, pues tiene grandes paralelos con otros hechos igualmente inexplicables de los que no podemos tener duda alguna ya que están sucediendo estos mismos día delante de nuestros ojos.

Enseguida hablaremos de esto.

Hasta aquí el lector tiene derecho a tener muchas dudas acerca de lo que llevo dicho. No precisamente de que la sangre tuviese mucha importancia en las religiones antiguas, incluida la judeo cristiana, (los testimonios bíblicos son irrefutables), sino de que eso pueda ser presentado como una prueba de que a los Dioses todavía les sigue interesando el obtener sangre humana o de animales en nuestros días.

Trataremos de quitarle esas dudas en los párrafos siguientes.


¡Defendámonos de los Dioses! - 04

¿Y cuál sería el motivo de YHVH para ordenar la cremación de animales sacrigficados según Freixedo?: La liberación de energías sutiles.

Dije unos párrafos más arriba que cuando un ser vivo —animal o planta— se desintegra de una manera rápida, la energía vital sale como en torrente y es mucho más fácilmente captable aprovechable.

Por demás está decir, que la manera más fácil y normal de desintegrar la materia viva rápidamente es mediante cremación
. Y aquí es donde tenemos que recurrir a la historia recordar este hecho: los Dioses, en todas las religiones de la antigüedad, en vez de exigir actos de arrepentimiento colectivo alabanzas racionales por parte de sus pueblos, lo que exigía siempre de ellos, como máximo tributo religioso, eran «holocaustos», es decir ceremonias en las que primero se sacrificaba a la víctima (humana o animal) y luego se la quemaba íntegramente, de modo que nadie podía servirse para nada de ella. Tenía que arder hasta consumirse, tal como indica la palabra holocausto (que viene de dos palabras griegas que significan «todo quemado»).

En fiestas solemnísimas entre los griegos y romanos se hacían grane sacrificios de animales —especialmente bovinos— que se llamaban hecatombes (otra palabra venida de dos palabras griegas y que significa a la letra «cien bueyes»), con los que se hacían grandes piras en honor de las deidades.

Estas ceremonias que culminaban en grandes hogueras, eran la manera perfecta que los Dioses tenían para «exprimir» toda energía vital que existía en aquellas criaturas vivientes: primero mediante el degollamiento o la vivisección de la víctima, —con consiguiente derramamiento de sangre—, obtenían la energía sutil y más apreciada por ellos: la que desprendían sus cuerpos agonizantes y específicamente sus cerebros aterrados y atormentados. Y más tarde, muerta ya cerebralmente la víctima, pero todavía celularmente, el fuego se encargaba de liberar rápidamente toda la energía vital que encerraban sus entrañas aún calientes las células de todo su organismo.

Estas ondas de energía que se desprendían de los cuerpos humeantes de las víctimas, eran, tal como dijimos, una especie de droga, o como un aroma para los «sentidos» de los Dioses.

En el Pentateuco se habla en repetidas ocasiones de estos «sacrificios abrasados» y se dice de ellos que eran «un manjar tranquilizante para Yahvé»; o que subían hacia él «como un aroma calmante». Algo así como un cigarrillo de sobremesa, o una tacita de café, o quién sabe si una droga más fuerte.

Y si en este particular echamos una mirada general a otras religiones, nos encontraremos con los mismos extraños fenómenos con que nos encontramos en la Biblia. No importa que cada época, cada cultura y cada creencia los ejecute o los interprete de una manera diferente; en el fondo son los mismos hechos, que a la mente humana (cuando piensa sin prejuicios y sin miedos) le parecen totalmente irracionales y en gran parte absurdos.

En otras religiones nos encontramos también con:
1) muerte de animales
2) cremación de sus cuerpos
3) ceremonias en las que la sangre es el elemento principal
No sólo eso, sino que en muchas religiones, éstas muertes y estas cremaciones de animales, eran de animales humanos. En algunas de ellas, estas ofrendas humanas tenían liturgias realmente feroces e indignas no ya de un Dios, sino de pueblos salvajes; y a pesar de ello, las vemos practicadas por pueblos que habían desarrollado grandes culturas. Piénsese si no, en las inmolaciones de niños hechas periódicamente por los incas a Pachacamac y a los Huacas, en las tremendas matanzas rituales practicadas por los aztecas, en las ofrendas periódicas de los primogénitos de las familias nobles en la religión de los persas, etc., etc.

Y para los cristianos que se consuelan pensando que en el paganismo, Satanás es capaz de inspirar cualquier aberración «a aquellos pobres pueblos que viven privados del conocimiento del verdadero Dios», tenemos malas noticias; porque resulta que el Dios judeo-cristiano, —Yahvé—, exigió también en muchísimas ocasiones, estas matanzas humanas, a pesar de que gustaba llamarse «misericordioso y benigno»: y no sólo eso, sino que a veces era él mismo quien las realizaba:
«Y Yahvé envió un fuego que devoró a 250 hombres» (¡que estaban ofreciéndole incienso!)
(Num. 16,35).

Yahvé se enfadó, «y murieron 14.700 tragados por la tierra»
(Num. 17-14).

«Y lo degollaron al rey [por orden de Yahvé] junto con sus hijos y todo su pueblo»
(Num. 2134).

Después de la matanza de los madianitas, ordenada por Yahve (porque habían perdonado a los niños y a las mujeres) Moisés enfadó y dijo: «maten a todos los niños varones [incluso lactantes] y a toda mujer casada»
(Num. 31, 7-17).

«Y aquel día degollaron 12.000 hombres y mujeres, la entera población de Aim»
(Jos. 8). Etc., etc., etc.
En el Nuevo Testamento y en la moderna teología, se quiere correr un tupido velo sobre todo esto, lo mismo que se trata de sublimar muchas otras prácticas muy poco «divinas» de Yahve Pero no se puede tapar el sol con un dedo, y los versículos Pentateuco están ahí, desafiando el paso de los siglos, para testimonio de todas estas divinas monstruosidades.

Y abundando aún un poco más en el tema, y como una variante más de esta ferocidad sagrada, nos encontramos con religiones orientales y africanas en las que «Dios» exige que la esposa o las esposas sean quemadas en la misma hoguera en que se quema el cuerpo de su marido difunto. Y muy probablemente los fieles de estas religiones seguirán pensando que su «Dios» es bueno y misericordioso (!).

Pero ¿no seguimos nosotros pensando que el «Dios» del cristianismo es bueno y misericordioso, después de que lo vemos sacrificando a su propio hijo en una cruz, y amenazándonos a nosotros —pobres hormigas humanas— con un infierno en el que nos abrasaremos eternamente?


http://www.bibliotecapleyades.net/vida_alien/defendamonos_dioses/defendamonos_dioses04.htm

Sencillamente YHVH ordenaba a los judíos antiguos cremar animales para obtener energía, en la línea de...Matrix:

www.youtube.com/watch?v=Czb3JG5YyTU

Libro completo de Salvador Freixedo:

http://www.bibliotecapleyades.net/vida_alien/defendamonos_dioses/defendamonos_dioses.htm
 
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AYN RANDiano2

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Ellos mismos, la "raza" judia (seudo) se creen ellos mismos "dios", es decir, el pueblo judio es "dios" y la "shoa" fue el sacrificio religioso simulando a Jesus-cristo. Ellos son sus propios mesias, su propio cristo, la "raza".
A mí me parece simplemente BLASFEMO el llamar "Holocausto" (sacrificio animal "divino" a "dios") al exterminio sistemáticos de personas hecho (V.O.) por los Nazis.

El término me chirría cada vez que lo oigo en su acepción 2.0 (los Nazis), porque la acepción 1.0 (la bíblica) es "sagrada".
 

AYN RANDiano2

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Puesto que es el cordero del señor.
Pero también es el "buen pastor", con lo cual sus fieles se ponen a sí mismos en el puesto de corderos.

El Cristianismo está llebno de referencia a comer y ser comido: Los Católicos se comen a Jesús en la Eucaristía, pero a su vez Jesús es el "Buen Pastor", cuando los pastores pastorean a su rebaño para...sacrificarlo al final de la temporada.


Es todo un bizarrísimo universo simbólico de comer a "dios" y ser comidos por "dios".
 
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GreenBack

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La palabra fue aplicada por primera vez con el significado de "exerminio de j*díos" por Eli Wiesel, en agosto de 1963.
Wiesel es un siniestro personaje, del que hemos hablado largo y tendido en este imperdible hilo.



¿Dónde está el tatuaje? Web dedicada al impostor Eli Wiesel


http://www.burbuja.info/inmobiliari...uaje-web-dedicada-al-impostor-eli-wiesel.html

En español:

<iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/NAmv5p3sWoM" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>

Su verdadera biografía no es la que cuenta wikipeda, sino esta:

Elie Wiesel - Metapedia

...Aún después de la guerra circulaban en la propaganda, además de las cámaras de gas, varios otros métodos de matanza. Una de ellas era la incineración en cuerpo vivo. Esta variante del mito del exterminio se mantuvo en los círculos judíos hasta alrededor de 1960. Pero Elie Wiesel cometió en sus Informes testimoniales un grave error: en lugar de presentar el absurdo de las cámaras de gas, presentó aquel otro de las "fosas en llamas".

Según refiere Robert Faurisson, debió elegir entre varias mentiras de propaganda aliada, y eligió la equivocada, puesto que, tanto los cuerpos que ocupaban el fondo y el medio de dichas fosas no habrían podido incinerarse debido a la falta de oxígeno que habría requerido el fuego.

En lugar de las "cámaras de gas", Wiesel mencionó estas fosas de incineración, cosa que ningún otro testigo hizo:

No lejos de nosotros surgían llamas desde una fosa, llamas gigantescas. Estaban quemando algo allí. Un camión maniobró hasta la fosa y descargó su carga en ella. Eran niños pequeños. ¡Bebés! Sí, yo lo había visto, con mis propios ojos... niños en las llamas (¿es de extrañar que desde entonces no pueda conciliar el sueño?). Hacia allá íbamos pues. Un poco más allá se encontraba otra fosa mayor, para adultos... -Padre-, dije yo, -si esto es así, no quiero esperar más. Me precipito en la alambrada eléctrica. Esto es mejor que vegetar durante horas en las llamas.-


Pero Wiesel se habría salvado milagrosamente:

A nuestra fila sólo le faltaban unos quince pasos. Yo me mordía los labios, para que mi padre no oyera el castañetear de mis dientes. Faltaban diez pasos. Ocho, siete. Marchábamos lentamente, como detrás del coche fúnebre de nuestro propio entierro. Sólo faltaban cuatro pasos. Tres pasos. Estaba ahora muy cerca la fosa con sus llamas. Reuní todas mis fuerzas, para escapar de las filas y tirarme en las alambradas. En lo profundo de mi corazón, me despedía de mi padre, de todo el universo, y sin querer, se formaban palabras y surgían como murmullo de los labios: Yitgadal veyitkadach chmé raba... Su nombre sea elevado y santificado. Mi corazón estaba por estallar. Había llegado el momento. Estaba ante el ángel de la muerte... No. Dos pasos antes de la fosa nos ordenaron volvernos atrás, y se nos mandó entrar en una barraca.
La Nuit, Editions de minuit, 1958, p. 57-60.

:vomito:

A este impostor debemos la palabra "holocausto" :vomito:
 

superprogre

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Veo que has cambiado el titulo(abres tantos temas que uno ya se pierde).No se a cuento de que venia lo de meter en el titulo a los cristianos(por eso tan progre de: no, si yo estoy en contra de todas la religiones, uhm?)
Eso de los sacrificios rituales es mas de judios y moritos buenos que por cierto tambien creen en la misma entidad omnisciente.Esos ramalazos progres, pillin.
De todos modos: de raro nada, en casi todas las culturas antiguas hay sacrificios rituales y fritangas.
Saludos cosmicos.
 

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GreenBack

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Los judíos no lo llaman holocausto. Lo llaman shoah, y los que tienen cultura bíblica les sienta mal que se denomine "holocausto", y con razón.

Hilo de bajo nivel.
sí, les sienta fatal



en el propio IS rael

 

superprogre

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Los cristianos creen en el AT.

El AT cuenta detalladamente las barbacoas que YHVH ordenaba.
Pero la doctrina es nueva por eso el NT que es la guia de los cristianos.
Al igual que Don Alonso Quijano perdio el juicio por leer novelas de caballeria el leer a Alisa Zinovievna Rosenbaum te va a terminar afectando.
 

Ellis Wyatt

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sí, les sienta fatal
Ser judio étnico no te convierte de forma automática en creyente en la fe judaica, ni mucho menos en experto en la Torah.

De hecho, te soprendería lo que opinan algunas corrientes del judaismo de la existencia de un estado de Israel -para los cuales, la existencia de un estado de Israel que no haya traído el Mesias es blasfemia-.
 
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AYN le recomiendo que lea mas mi blog...creo que tengo algún articulo que seria de su interes...



...el puro y duro satanismo, que no es otra cosa que servir a "alguien" ajeno a la humanidad, es lo que se esconde detrás del sionismo y del puro judaismo...es mas, es lo que se esconde detrás de todas y cada una de las religiones, aficiones, supersticiones, ambiciones, etc del mundo.

Disfruten de lo sionizado.
 
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