Memorias post-Mad Max

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Memorias post-Mad Max (Novedad!! ahora con índice!!)


Ilustraciones: Majadero

Capítulo 1



Año 2, día 193

Me dirijo a El Búnker con varias cajas de antibióticos en la mochila. Sé que los necesitan, porque los hospitales de los alrededores están totalmente saqueados y no queda nada en ellos. No me gusta la idea de meterme en un poblado, no sólo por el riesgo que implica para uno que va por libre, sino por la misma aglomeración de gente: me irrita, me asquea. Pero en los poblados tienen mujeres, y llevo bastante tiempo de sequía. No abundan las mujeres tras el Mad Max. Con un poco de suerte encontraré alguina que esté limpia, aunque llevo algún tiempo observando el asentamiento con prismáticos y no parece que anden muy sobrados de agua.

Para llegar al poblado hay que pasar antes por unos campos raquíticos en los que esqueléticos labradores le dan a la azada bajo la atenta mirada de de sus "escoltas". Unos y otros se detienen en sus quehaceres para mirarme pasar con expresión de desconfianza, en silencio. Soy un forastero, y los forasteros no gustan en ninguna parte.

El poblado se llama "El Búnker", y hace honor a su nombre. Está protegido por una empalizada y varias líneas de alambre de espino, con puestos de vigilancia cada cincuenta metros. Entre los matojos de hierba de los alrededores puedo ver cepos para lobos disimulados chapuceramente. Junto a la puerta de entrada, hecha a base de planchas metálicas mal soldadas, aguarda una figura encorvada y harapienta, que se acerca a mí para decirme:

- Hola, forastero, soy Luismarple, el más cachondo de esta comunidad. ¿Quieres que te haga reir? Sólo te costará unos cigarrillos. ¿Tienes cigarrillos? Mis chistes son los mejores, ya lo verás, son espontáneos, caigo bien a todo el mundo. Apuesto a que hace mucho que no te ries, ¿verdad? La risa es necesaria, mantiene sana a la gente, ....

Como no toma aliento para hablar, deduzco que no le escuchan demasiado, así que desconecto un poco y le dejo seguir durante unos diez minutos antes de aprovechar una pausa para tomar resuello y responderle:

- Estoy buscando mujeres. ¿Tenéis alguna aquí?

Su expresión se vuelve hudiza.

- ¿Mujeres? ¿Buscas mujeres? ¡Ay, hamijo! Las mujeres son un bien escaso en estos tiempos. La mayoría se tiene que conformar con el Follaciervos cuando viene. Hay mujeres, sí, pero no están al alcance de cualquiera. ¿Qué tienes que ofrecer a cambio?

- No es asunto tuyo, no es contigo con quien quiero follar. No te lo tomes a mal, pero no me gustan las espaldas peludas. ¿Dónde puedo encontrarlas?

Luismarple adopta una expresión sombría.

- Tendrás que preguntar por el Coronel Kurtz, es quien dirige este poblado. Él lleva el control de las mujeres de por aquí.

Antes de proseguir hacia adentro, Luismarple me toma del brazo y me susurra:

- Ten cuidado con el Coronel, forastero. No serás el primero que acaba de abono de las tomateras después de una reunión con él. Más vale que tengas algo que le interese. Todos estamos un poco hartos, pero es un jefe cruel y despiadado. Yo me voy a largar en cuanto pueda al barco pirata.

Tomo nota y me adentro en El Búnker. El poblado en sí consiste en un maremágnum de contenedores portuarios apilados sin orden aparente, con agujeros a modo de ventanas, y otras construcciones mayores entre las que abunda sobre todo la uralita. No se ve ladrillo por ninguna parte, parece estar prohibido, pero no me sorprende, ya que conozco el origen de esta comunidad. Las figuras, grises, deambulan ocupadas en sus quehaceres y no me prestan atención salvo para dirigirme una mirada de desconfianza y lo que creo interpretar como algo de envidia, por el simple hecho de venir de fuera. Una de ellas me indica el camino al barracón del jefe. No hay pérdida, ya que es mucho más grande que el resto y está guardado por varios hombres armados con CETMES oxidados que se ve a la legua que no podrían pegar ni un sólo tiro.

Escoltado por dos de ellos, que parecen confiar más en sus machetes que en las armas de fuego, paso a una sala con una mesa de madera y una figura enorme sentada tras ella, al contraluz de una ventana. Las motas de polvo danzan en el aire a su alrededor. Permanezco en silencio varios minutos mietras el jefe termina de leer unos papeles sin prestarme atención. Lo que me jode un poco, porque observo que están al revés. Finalmente deja los papeles y me mira con una mezcla de indolencia y aires de importancia.

- ¿Y bien? ¿Qué te trae por aquí, forastero?

- ¿Eres el Coronel Kurtz?

El jefe me mira fijamente durante un largo rato antes de responder:

- No. Soy Abraham. Y tú eres un gracioso por lo que veo.

Joder, pienso, éste ha debido ser uno de los famosos chistes de Luismarple, el amigo de todos. La madre que lo parió. Decido devolverle la gracia.

- No. Tu nombre me lo dijo un cabrón que tiene pensado largarse de aquí al barco pirata a la menor oportunidad. En cualquier caso, he venido para hacer negocios.

- Habla.

- Tengo antibióticos, y todavía no les ha pasado la fecha de caducidad. Clamoxil, mayormente, también algo de Avelox, y Zaldiar.

Abraham me mira sin pestañear. Intenta disimular que está interesado, pero se nota que no es un buen jugador de mus.

- A cambio, quiero pasar una noche con una mujer. Limpia.

- ¿Qué te hace pensar que nos faltan antibióticos? ¿O que nos sobran mujeres?

- Bueno, si no os interesa o no podéis, pues nada, ya haré el trato con otra comunidad.

- ¿Y si te quitamos los antibióticos y te dejamos como abono para el campo?

- Hombre, me jode un poco que a estas alturas del Mad Max pienses que alguien como yo se va a meter en un sitio como éste sin haber tomado precauciones - la típica mentira socorrida, pero extrañamente, suele funcionar en estos tiempos tan paranoicos -. Si me pasa algo, los antibióticos estos os durarán unas semanas, y luego nada. No hay más existencias en muchos días a la redonda, y sí bastantes enemigos. Antes de unos meses os estaréis pudriendo a infecciones. No hay más que veros. Si hay trato ahora, podrá haber más en el futuro.

Nuevo silencio. Abraham parece haberse olvidado de pestañear, actitud muy común estos últimos tiempos, aunque con distintas causas. Finalmente, se yergue en toda su estatura:

- Espera aquí, voy a consultarlo con mi mujer, que ella es la que se encarga de las chicas.

Y desaparece detrás de una cortina. Hay una discusión apagada, en la que lo que más se oye es una voz femenina, y de vez en cuando agún asentimiento de Abraham. Noto que mis guardianes están excitados, seguramente de oir una voz femenina, pero mantienen la compostura a duras penas. Tras un rato, Abraham reaparece.

- Esta bien, forastero, te dejaremos pasar una noche con una mujer. Una sola noche. Pero escúchame bien - y diciendo esto se aproxima tanto que puedo oler su aliento a whisky Dyc -, más vale que los antibióticos estén en condiciones, porque de lo contrario te juro que te voy a desollar vivo.

Como respuesta, saco una caja de Clamoxil y se la paso, indicándole la fecha de caducidad y el estado del plástico donde se guardan las cápsulas. Abraham le da vueltas durante un rato, examinándolo detenidamente, antes de darse por satisfecho.

- Vale. Tendrás tu mujer hasta el amanecer. Podéis hacerlo sobre mi mesa de billar en la sala de al lado. Nada de marcas; no la estropees o te arrancamos la cabeza. Puedes lavarte en la tina, tiene agua limpia, pero no la malgastes, que tiene que servir para más gente. Por cierto, ¿cómo te llamas?

- Destroyo.

Abraham se muestra sorprendido.

- Así que tú eres Destroyo... No hubiera pensado que sobrevivirías al Mad Max, yendo por ahí por libre.

- Tampoco yo creía que ibais a aguantar tanto aquí. De todas formas, esto no se parece mucho a la utopía que pintabas en la Guardería, ¿eh?

- Bah, esos eran los tiempos en que había internet. Lo importante es que estamos vivos. ¿Qué? ¿Vas a por tu mujer o no?

Entro en la sala, débilmente iluminada por un quinqué que cuelga sobre una mesa de billar con manchones bastante sospechosos en el tapete. A su lado hay un barril de Repsol cortado por la mitad, lleno de agua, pero está bastante oscuro y no puedo ver si es clara u oscura. Sospecho lo peor. Saco un poco de agua con la mano y a la luz de la lámpara veo unos cuantos pelos rizados flotando. Lo que me imaginaba, estos miserables encima andan escasos de agua. En fin, conteniendo las náuseas me desvisto y me lavo con esa substancia, mientras espero que llegue mi mujer.

Se hace esperar, claro. Estoy a punto de dejarme llevar por el todasputismo, cuando se abre otra cortina y aparece una figura femenina. Por un momento abrigo la esperanza de que se trate de Rita, pero en cuanto me suelta a modo de presentación con voz cazallosa "no esperes que me trague nada, yo escupo", no puedo evitar sentir una cierta tristeza.

En fin, he conocido noches mejores, como mi compañera, pero supongo que el Mad Max ha cambiado las cosas para siempre. En más de una ocasión escuché ruidos por fuera, y ví sombras furtivas por la ventana, recortadas sobre el fondo estrellado. Está claro que la mayoría de los habitantes de El Búnker siguen sin conocer mujer, tantos años después. Sospecho que haber llegado de fuera y en un sólo día haber tenido sexo con una hembra humana no habrá contribuido a granjearme las simpatías de muchos de ellos. No me preocupa, porque nada más hay aquí que me interese, no estoy para hacer amigos. Pero está claro que este tipo de intercambios no me llena demasiado.

------------------------------------------------

A la mañana siguiente, tras vestirme (la mujer se ha marchado sin despedirse), me dirijo a la salida del palacio de Abraham. Al pasar por su despacho, sale de detrás de su sillón y me acompaña. A pesar de lo temprano que es, se está comiendo un bocadillo, el muy animal.

- Dime una cosa: ¿por qué no te incorporas a nuestra comunidad? Podrías ser nuestro explorador, proveernos de mercancías valiosas y tener mujeres más a menudo, aparte de protección. ¿Qué tienes ahí fuera más que inseguridad y peligros?

Ahora soy yo el que le miro. Por las mañanas suelo tener un humor un tanto ácido.

- Es que yo soy uno de esos peligros de ahí fuera, Abraham.

Hala, como en las antiguas películas americanas. Nos despedimos tras hablar brevemente de futuros tratos. Abraham no deja de advertirme:

- Si quieres seguir haciendo negocios con nosotros, de acuerdo, pero con una condición: no se te ocurra hacerlos con los del barco pirata ése que anda bordeando las costas. De vez en cuando desembarcan por la noche en sus botes para robarnos los tomates de las huertas. Tarde o temprano vamos a matarlos a todos. Mira, precisamente anteayer nuestros guardias tuvieron un altercado con ellos y capturaron a uno.

- ¿Ah, sí? ¿Qué hicisteis con él?

- No es asunto tuyo. Sólo te lo digo para que veas que la guerra va en serio. Está muy bien que vayas por libre, pero los tratos mejor hazlos con los más fuertes.

- Lo tendré en cuenta.- Obviamente, cuando salga de aquí voy a ir al barco pirata, a ver si tienen otras mujeres.- Venga, adiós.

- Hasta la próxima, Destroyo. Toma, llévate este bocadillo para el viaje. Regalo de la casa. Me voy a buscar a Luismarple para tener una conversación con él.

- ¿Qué es? ¿Un bocata de filete?

- Pepito de Ternera.

Joder. Estos tíos pasan más hambre de lo que parece. No tardarán en caer, por lo que veo. Mientras me encamino hacia la salida se me acerca un esperpento musculado con ua bolsa desteñida de Mercadona por la cabeza y otra a modo de taparrabos.

- Oye, ¿eres tú el que ha follado esta noche? ¿Cómo ha sido, tío? Joder, mira que lo intento, pero no hay manera, llevo desde antes del Mad Max sin catar ni una de esas zorras. ¿Tú cómo te lo montas? ¿No me puedes aconsejar algo para follar con una?

Otro que se olvidó de parpadear hace años. Esta gente me pone nervioso. Le paso el bocadillo.

- Hazle una raja a este filete y fóllatelo. Si no te vale con eso al menos te lo puedes comer. O regalárselo a una tía, a ver si la camelas.

La voz se le quiebra:

- Joder, gracias, tío, de verdad, ya estaba harto de ese póster de Jesucristo. Dios, es genial, ya tengo mi cacho de carne. Me voy a acostar con él ahora mismo. Gracias, tío, gracias.- y se aleja hablándole al filete- Te llamaré Marta. ¿Sabes, Marta? Soy un artista - le cuenta en un intento de romper el hielo.

Apresuro el paso y me largo. Me ahogo entre tanta humanidad y tan degenerada, necesito espacio.

Puede que a ellos les haya compensado el negocio, pero yo no me he quedado contento. Cada vez me asquean más las comunidades humanas, me recuerdan a antes. Pasar por un apocalipsis como el que hemos pasado para seguir en el mismo plan no es mi idea de lo que debería ser el futuro de nuestra especie.

Da igual. Recuerdo la frase de aquel acuñador de eslóganes, "lo que está cayendo, empujadlo", y no puedo reprimir una sonrisa torcida ante las cosas que se me pasan por la cabeza. El Búnker caerá, y yo contribuiré a su caída, sin duda.

Pero antes tengo que hacer una visita a los del barco pirata.
 
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PEPITO DE TERNERA

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27 May 2007
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el bocadillo follao me llaman

PD: menudo pagafantas estas hecho, ¿todo esto pa echar un mal polvo?
 
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fros

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Para cuando la peli?

el bocadillo follao me llaman

PD: menudo pagafantas estas hecho, ¿todo esto pa echar un mal polvo?
El Jrambre que es mu mala!!.

Oiga!, no se olvide que Luimarple es de los primeros piratas!!, . Y todos los del carnet de Hijo puta con marlo y topo a la cabeza, claro. :cool:

Buenísimo relato. Edítelo y salga de pobre!.
 

PEPITO DE TERNERA

Madmaxista
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El Jrambre que es mu mala!!.

Oiga!, no se olvide que Luimarple es de los primeros piratas!!, . Y todos los del carnet de Hijo puta con marlo y topo a la cabeza, claro. :cool:

Buenísimo relato. Edítelo y salga de pobre!.
LA culpa es tuya joputa. No he durado ni un telediario:o, y todo por culpa de tus caprichos. A buena hora se te antojo la ensala de tomate.

Documento gráfico de mi muerte a manos de uno de los primos de Abraham


 
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fros

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LA culpa es tuya joputa. No he durado ni un telediario:o, y todo por culpa de tus caprichos. A buena hora se te antojo la ensala de tomate.
Ein??. Tranquilo que te rescataremos!!. Voy a mandar a El cucas y a Lalo a negociar. Te cambiaremos por tres litros de Colonia Varon Dandy que le robamos a Un tal Calópez.

(ya son tres bocas menos :rolleyes::D)
 
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fros

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Si se pone la cosa chunga, mande a nuestra mascota.


Tranquilo, si no me queda más remedio, mandaré a nuestro Sorozzo particular.....:cool:




LA última vez que se acercó a menos de 100 metros del búnker las cabras murieron por estress post-traumático. Date por liberado. :D
 

PEPITO DE TERNERA

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Año 2, día 193


Joder. Estos tíos pasan más hambre de lo que parece. No tardarán en caer, por lo que veo. Mientras me encamino hacia la salida se me acerca un esperpento musculado con ua bolsa desteñida de Mercadona por la cabeza y otra a modo de taparrabos.

Fros tenga cuidado con mercadonaman y su jesucristo. El ataque especial que tiene "oferta 2x1" es demoledor. Acuerdese de llevar al Cubano que se unio a nuestra causa cuando andabamos pirateando por el caribe.







 

Abraham

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17 Ene 2008
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- ¿Mujeres? ¿Buscas mujeres? ¡Ay, hamijo! Las mujeres son un bien escaso en estos tiempos. La mayoría se tiene que conformar con el Follaciervos cuando viene. Hay mujeres, sí, pero no están al alcance de cualquiera. ¿Qué tienes que ofrecer a cambio?
Abraham me mira sin pestañear. Intenta disimular que está interesado, pero se nota que no es un buen jugador de mus.
Cómo mola, Destroyo, estoy encantado de salir en tu historia con Mercadona man. Y sí, soy mal jugador de mus.

El guión tiene pequeños fallos, de todos modos. Lo de que el asentamiento en mi pueblo se convirtiese en una dictadura de nadie, que las cosas estuviesen hechas con desidia o que los de dentro estuviesen cochambrosos y hambrientos y los de fuera sanos y heroicos, va a ser que no. Yo el final a tu historia lo veo más como algo así:

"- Bueno, si no os interesa o no podéis, pues nada, ya haré el trato con otra comunidad.

- ¿Y si te quitamos los antibióticos y te dejamos como abono para el campo?

-"Hombre, me jode un poco que a estas alturas del Mad Max pienses que alguien como yo se va a meter en un sitio como éste sin haber tomado precauciones - la típica mentira socorrida, pero extrañamente, suele funcionar en estos tiempos tan paranoicos -. Si me pasa algo, los antibióticos estos os durarán unas semanas, y luego nada. No hay más existencias en muchos días a la redonda, y sí bastantes enemigos. Antes de unos meses os estaréis pudriendo a infecciones. No hay más que veros. Si hay trato ahora, podrá haber más en el futuro."

Tres gañanes de mirada triste y apagada aparecen por donde Destroyo ha entrado. Sus armas, escopetas de caza en relativamente buen estado, empuñadas y su pose, expectante.

"-Tenemos mujeres y muchos críos que necesitan esos antibióticos. ¿No considerarías quedarte aquí a cambio de decirnos dónde conseguir más? También hacen falta hombres sanos, sangre nueva. Las mujeres andan algo nerviosas."

-"Lo siento pero no estoy para cortejos ni quiero quedarme aquí a pudrirme. Quiero un polvo y largarme" - dice Destroyo.

-"Pues siento decirte que tienes que cantar por las buenas o por las malas. ¿Dónde has encontrado esos antibióticos? No es personal, pero hay niños, ya sabes".

Destroyo mantiene el tipo, pero quizás haya sido un error mentir sobre la existencia de más medicinas. Son 4 tipos armados y nerviosos.

"-No hay trato. Me largo".
-"Cuando nos hayas dicho lo que necesitamos saber".

Destroyo, la desesperación creciendo en él por segundos, deseaba no haberse metido en la boca del lobo, sólo y con algo tan preciado, algo por lo que los hombres matarían en estos tiempos...Debería haber hablado fuera, en campo abierto, con un emisario del Búnker. Qué tonto había sido.

Los tres gañanes le retiran su arma sin resistencia mientras Destroyo intenta apaciguar al cada vez más nervioso portavoz del Búnker.


-"Se me está agotando la paciencia, Destroyo".

-"Mira, no he debido venir. En realidad, sólo tengo esta caja, no hay más".

-¿Es tu última palabra?"

-"Lo siento, pero sólo hay esto. Algo debe de valer, ¿no?"

"-Efectivamente".


Mientras los otros tres hombres levantan el cuerpo inerte y lo despojan de ropa y otros objetos de valor antes de arrastrarlo al montón de compost, Abraham se pregunta si efectivamente habían pasado por alto una cantidad importante de antibióticos a pocos días de allí.

De todos modos, no importaba. Las plantas de Rita y las otras mujeres estaban empezando a obrar milagros, y pronto estarían a salvo de las infecciones más comunes. Sin embargo, muchos de los mayores no sobrevivirían al invierno sin esos antibióticos.

Quizás fuese hora de preparar una batida...sí, buena idea. Habrá que preguntar a Adriana si el tractor blindado ya está listo. Si ese trasto funciona habrá merecido la pena todas esas planchas de acero desperdiciadas, y encontraremos esos suministros de los que hablaba Destroyo.


-"¡Que alguien venga a limpiar este estropicio, joder! ¡Hay sesos en mi mesa!".
The end.
 
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luismarple

Será en Octubre
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1 Sep 2008
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En un pueblo italiano al pie de las montañas
Bah! esa historia falla por la base! yo ni siquiera fumo!!!

Ahora bien, que si un día llega el mad max me acabarán cortando las pelotas por gracioso es algo que todos sabemos que terminará por pasar antes o después.
 
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21 Jun 2006
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Joer menudo tochaco, a ver si me da tiempo a leerlo antes de navidades.

Y ya puestos: papelera baneo y tal.
 

práxedes

Madmaxista
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12 Jun 2007
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Alicante post deflagración burbujil
Año 2, día 193

Me dirijo a El Búnker con varias cajas de antibióticos en la mochila. Sé que los necesitan, porque los hospitales de los alrededores están totalmente saqueados y no queda nada en ellos. No me gusta la idea de meterme en un poblado, no sólo por el riesgo que implica para uno que va por libre, sino por la misma aglomeración de gente: me irrita, me asquea. Pero en los poblados tienen mujeres, y llevo bastante tiempo de sequía. No abundan las mujeres tras el Mad Max. Con un poco de suerte encontraré alguina que esté limpia, aunque llevo algún tiempo observando el asentamiento con prismáticos y no parece que anden muy sobrados de agua.

Para llegar al poblado hay que pasar antes por unos campos raquíticos en los que esqueléticos labradores le dan a la azada bajo la atenta mirada de de sus "escoltas". Unos y otros se detienen en sus quehaceres para mirarme pasar con expresión de desconfianza, en silencio. Soy un forastero, y los forasteros no gustan en ninguna parte.

El poblado se llama "El Búnker", y hace honor a su nombre. Está protegido por una empalizada y varias líneas de alambre de espino, con puestos de vigilancia cada cincuenta metros. Entre los matojos de hierba de los alrededores puedo ver cepos para lobos disimulados chapuceramente. Junto a la puerta de entrada, hecha a base de planchas metálicas mal soldadas, aguarda una figura encorvada y harapienta, que se acerca a mí para decirme:

- Hola, forastero, soy Luismarple, el más cachondo de esta comunidad. ¿Quieres que te haga reir? Sólo te costará unos cigarrillos. ¿Tienes cigarrillos? Mis chistes son los mejores, ya lo verás, son espontáneos, caigo bien a todo el mundo. Apuesto a que hace mucho que no te ries, ¿verdad? La risa es necesaria, mantiene sana a la gente, ....

Como no toma aliento para hablar, deduzco que no le escuchan demasiado, así que desconecto un poco y le dejo seguir durante unos diez minutos antes de aprovechar una pausa para tomar resuello y responderle:

- Estoy buscando mujeres. ¿Tenéis alguna aquí?

Su expresión se vuelve hudiza.

- ¿Mujeres? ¿Buscas mujeres? ¡Ay, hamijo! Las mujeres son un bien escaso en estos tiempos. La mayoría se tiene que conformar con el Follaciervos cuando viene. Hay mujeres, sí, pero no están al alcance de cualquiera. ¿Qué tienes que ofrecer a cambio?

- No es asunto tuyo, no es contigo con quien quiero follar. No te lo tomes a mal, pero no me gustan las espaldas peludas. ¿Dónde puedo encontrarlas?

Luismarple adopta una expresión sombría.

- Tendrás que preguntar por el Coronel Kurtz, es quien dirige este poblado. Él lleva el control de las mujeres de por aquí.

Antes de proseguir hacia adentro, Luismarple me toma del brazo y me susurra:

- Ten cuidado con el Coronel, forastero. No serás el primero que acaba de abono de las tomateras después de una reunión con él. Más vale que tengas algo que le interese. Todos estamos un poco hartos, pero es un jefe cruel y despiadado. Yo me voy a largar en cuanto pueda al barco pirata.

Tomo nota y me adentro en El Búnker. El poblado en sí consiste en un maremágnum de contenedores portuarios apilados sin orden aparente, con agujeros a modo de ventanas, y otras construcciones mayores entre las que abunda sobre todo la uralita. No se ve ladrillo por ninguna parte, parece estar prohibido, pero no me sorprende, ya que conozco el origen de esta comunidad. Las figuras, grises, deambulan ocupadas en sus quehaceres y no me prestan atención salvo para dirigirme una mirada de desconfianza y lo que creo interpretar como algo de envidia, por el simple hecho de venir de fuera. Una de ellas me indica el camino al barracón del jefe. No hay pérdida, ya que es mucho más grande que el resto y está guardado por varios hombres armados con CETMES oxidados que se ve a la legua que no podrían pegar ni un sólo tiro.

Escoltado por dos de ellos, que parecen confiar más en sus machetes que en las armas de fuego, paso a una sala con una mesa de madera y una figura enorme sentada tras ella, al contraluz de una ventana. Las motas de polvo danzan en el aire a su alrededor. Permanezco en silencio varios minutos mietras el jefe termina de leer unos papeles sin prestarme atención. Lo que me jode un poco, porque observo que están al revés. Finalmente deja los papeles y me mira con una mezcla de indolencia y aires de importancia.

- ¿Y bien? ¿Qué te trae por aquí, forastero?

- ¿Eres el Coronel Kurtz?

El jefe me mira fijamente durante un largo rato antes de responder:

- No. Soy Abraham. Y tú eres un gracioso por lo que veo.

Joder, pienso, éste ha debido ser uno de los famosos chistes de Luismarple, el amigo de todos. La madre que lo parió. Decido devolverle la gracia.

- No. Tu nombre me lo dijo un cabrón que tiene pensado largarse de aquí al barco pirata a la menor oportunidad. En cualquier caso, he venido para hacer negocios.

- Habla.

- Tengo antibióticos, y todavía no les ha pasado la fecha de caducidad. Clamoxil, mayormente, también algo de Avelox, y Zaldiar.

Abraham me mira sin pestañear. Intenta disimular que está interesado, pero se nota que no es un buen jugador de mus.

- A cambio, quiero pasar una noche con una mujer. Limpia.

- ¿Qué te hace pensar que nos faltan antibióticos? ¿O que nos sobran mujeres?

- Bueno, si no os interesa o no podéis, pues nada, ya haré el trato con otra comunidad.

- ¿Y si te quitamos los antibióticos y te dejamos como abono para el campo?

- Hombre, me jode un poco que a estas alturas del Mad Max pienses que alguien como yo se va a meter en un sitio como éste sin haber tomado precauciones - la típica mentira socorrida, pero extrañamente, suele funcionar en estos tiempos tan paranoicos -. Si me pasa algo, los antibióticos estos os durarán unas semanas, y luego nada. No hay más existencias en muchos días a la redonda, y sí bastantes enemigos. Antes de unos meses os estaréis pudriendo a infecciones. No hay más que veros. Si hay trato ahora, podrá haber más en el futuro.

Nuevo silencio. Abraham parece haberse olvidado de pestañear, actitud muy común estos últimos tiempos, aunque con distintas causas. Finalmente, se yergue en toda su estatura:

- Espera aquí, voy a consultarlo con mi mujer, que ella es la que se encarga de las chicas.

Y desaparece detrás de una cortina. Hay una discusión apagada, en la que lo que más se oye es una voz femenina, y de vez en cuando agún asentimiento de Abraham. Noto que mis guardianes están excitados, seguramente de oir una voz femenina, pero mantienen la compostura a duras penas. Tras un rato, Abraham reaparece.

- Esta bien, forastero, te dejaremos pasar una noche con una mujer. Una sola noche. Pero escúchame bien - y diciendo esto se aproxima tanto que puedo oler su aliento a whisky Dyc -, más vale que los antibióticos estén en condiciones, porque de lo contrario te juro que te voy a desollar vivo.

Como respuesta, saco una caja de Clamoxil y se la paso, indicándole la fecha de caducidad y el estado del plástico donde se guardan las cápsulas. Abraham le da vueltas durante un rato, examinándolo detenidamente, antes de darse por satisfecho.

- Vale. Tendrás tu mujer hasta el amanecer. Podéis hacerlo sobre mi mesa de billar en la sala de al lado. Nada de marcas; no la estropees o te arrancamos la cabeza. Puedes lavarte en la tina, tiene agua limpia, pero no la malgastes, que tiene que servir para más gente. Por cierto, ¿cómo te llamas?

- Destroyo.

Abraham se muestra sorprendido.

- Así que tú eres Destroyo... No hubiera pensado que sobrevivirías al Mad Max, yendo por ahí por libre.

- Tampoco yo creía que ibais a aguantar tanto aquí. De todas formas, esto no se parece mucho a la utopía que pintabas en la Guardería, ¿eh?

- Bah, esos eran los tiempos en que había internet. Lo importante es que estamos vivos. ¿Qué? ¿Vas a por tu mujer o no?

Entro en la sala, débilmente iluminada por un quinqué que cuelga sobre una mesa de billar con manchones bastante sospechosos en el tapete. A su lado hay un barril de Repsol cortado por la mitad, lleno de agua, pero está bastante oscuro y no puedo ver si es clara u oscura. Sospecho lo peor. Saco un poco de agua con la mano y a la luz de la lámpara veo unos cuantos pelos rizados flotando. Lo que me imaginaba, estos miserables encima andan escasos de agua. En fin, conteniendo las náuseas me desvisto y me lavo con esa substancia, mientras espero que llegue mi mujer.

Se hace esperar, claro. Estoy a punto de dejarme llevar por el todasputismo, cuando se abre otra cortina y aparece una figura femenina. Por un momento abrigo la esperanza de que se trate de Rita, pero en cuanto me suelta a modo de presentación con voz cazallosa "no esperes que me trague nada, yo escupo", no puedo evitar sentir una cierta tristeza.

En fin, he conocido noches mejores, como mi compañera, pero supongo que el Mad Max ha cambiado las cosas para siempre. En más de una ocasión escuché ruidos por fuera, y ví sombras furtivas por la ventana, recortadas sobre el fondo estrellado. Está claro que la mayoría de los habitantes de El Búnker siguen sin conocer mujer, tantos años después. Sospecho que haber llegado de fuera y en un sólo día haber tenido sexo con una hembra humana no habrá contribuido a granjearme las simpatías de muchos de ellos. No me preocupa, porque nada más hay aquí que me interese, no estoy para hacer amigos. Pero está claro que este tipo de intercambios no me llena demasiado.

------------------------------------------------

A la mañana siguiente, tras vestirme (la mujer se ha marchado sin despedirse), me dirijo a la salida del palacio de Abraham. Al pasar por su despacho, sale de detrás de su sillón y me acompaña. A pesar de lo temprano que es, se está comiendo un bocadillo, el muy animal.

- Dime una cosa: ¿por qué no te incorporas a nuestra comunidad? Podrías ser nuestro explorador, proveernos de mercancías valiosas y tener mujeres más a menudo, aparte de protección. ¿Qué tienes ahí fuera más que inseguridad y peligros?

Ahora soy yo el que le miro. Por las mañanas suelo tener un humor un tanto ácido.

- Es que yo soy uno de esos peligros de ahí fuera, Abraham.

Hala, como en las antiguas películas americanas. Nos despedimos tras hablar brevemente de futuros tratos. Abraham no deja de advertirme:

- Si quieres seguir haciendo negocios con nosotros, de acuerdo, pero con una condición: no se te ocurra hacerlos con los del barco pirata ése que anda bordeando las costas. De vez en cuando desembarcan por la noche en sus botes para robarnos los tomates de las huertas. Tarde o temprano vamos a matarlos a todos. Mira, precisamente anteayer nuestros guardias tuvieron un altercado con ellos y capturaron a uno.

- ¿Ah, sí? ¿Qué hicisteis con él?

- No es asunto tuyo. Sólo te lo digo para que veas que la guerra va en serio. Está muy bien que vayas por libre, pero los tratos mejor hazlos con los más fuertes.

- Lo tendré en cuenta.- Obviamente, cuando salga de aquí voy a ir al barco pirata, a ver si tienen otras mujeres.- Venga, adiós.

- Hasta la próxima, Destroyo. Toma, llévate este bocadillo para el viaje. Regalo de la casa. Me voy a buscar a Luismarple para tener una conversación con él.

- ¿Qué es? ¿Un bocata de filete?

- Pepito de Ternera.

Joder. Estos tíos pasan más hambre de lo que parece. No tardarán en caer, por lo que veo. Mientras me encamino hacia la salida se me acerca un esperpento musculado con ua bolsa desteñida de Mercadona por la cabeza y otra a modo de taparrabos.

- Oye, ¿eres tú el que ha follado esta noche? ¿Cómo ha sido, tío? Joder, mira que lo intento, pero no hay manera, llevo desde antes del Mad Max sin catar ni una de esas zorras. ¿Tú cómo te lo montas? ¿No me puedes aconsejar algo para follar con una?

Otro que se olvidó de parpadear hace años. Esta gente me pone nervioso. Le paso el bocadillo.

- Hazle una raja a este filete y fóllatelo. Si no te vale con eso al menos te lo puedes comer. O regalárselo a una tía, a ver si la camelas.

La voz se le quiebra:

- Joder, gracias, tío, de verdad, ya estaba harto de ese póster de Jesucristo. Dios, es genial, ya tengo mi cacho de carne. Me voy a acostar con él ahora mismo. Gracias, tío, gracias.- y se aleja hablándole al filete- Te llamaré Marta. ¿Sabes, Marta? Soy un artista - le cuenta en un intento de romper el hielo.

Apresuro el paso y me largo. Me ahogo entre tanta humanidad y tan degenerada, necesito espacio.

Puede que a ellos les haya compensado el negocio, pero yo no me he quedado contento. Cada vez me asquean más las comunidades humanas, me recuerdan a antes. Pasar por un apocalipsis como el que hemos pasado para seguir en el mismo plan no es mi idea de lo que debería ser el futuro de nuestra especie.

Da igual. Recuerdo la frase de aquel acuñador de eslóganes, "lo que está cayendo, empujadlo", y no puedo reprimir una sonrisa torcida ante las cosas que se me pasan por la cabeza. El Búnker caerá, y yo contribuiré a su caída, sin duda.

Pero antes tengo que hacer una visita a los del barco pirata.
Como estaba previsto, no sobreviví al mad max ni dos años a pesar de soltarme la melena y matar osos a dentelladas :rolleyes:

Saludos.
 

Men-Drug oh!

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Jo jo...muy ameno el relato desastroyo, chapeau, pero queremos de saber más sórdidos detalles de la hembra con la que yaciste, sólo que escupía no nos salpica plenamente.

Que en la comuna esten de negociadores el cucas y lalo...no se si será buena apuesta por parte del coronel Abraham, él sabrá, pero que esté de guia turístico Luismarple si que es buena opción. Mercadonaman lo va a tener más complicado con las nuevas bolsas ecológicas

Me pregunto si los cepos loberos son para defenderse de ellos o para aprovechar sus cadáveres.
Que las construcciones sean a base de chapas y uralitas es muy sintomático, creo que los ladrillos los reservan para construir altares de sacrificios.

De este capítulo negociador, siento que el mayor perjudicado haya sido Pepito de ternera, lo sentimos tio, pero el duro deambular por estos lares tiene a veces sus momentos ásperos y complicados.

Por supuesto...yo también ardo en deseos en saber acerca de la incursión al barco pirata, confio en que la oferta hembril sea más amplia.