La perniciosa influencia de la música Rock (artículo de Alfred)

Brighid

Forero Paco Demier
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¿Qué orígenes tiene la música rock? ¿Por qué ha sido una influencia tan poderosa en la juventud a partir de los años 50/60 del pasado siglo? Remontémonos a la historia de la filosofía durante unos momentos. De hecho, la música rock como “sistema” es una reacción salvaje contra el racionalismo de la ilustración. La música no viene a ser objeto filosófico importante hasta que no entran a ser protagonistas los filósofos Nietzsche y Rousseau. Estos dos eran los más “músicos” de los filósofos. Ambos pensaban que las pasiones—y junto a ellas las artes ministeriales—se habían visto eclipsadas por la razón “fría” y que, en consecuencia, los hombres ahora eran fríos y “menos humanos” en cierta medida. Ellos querían cultivar las pasiones carnales del alma y retornar a la posesión asilvestrada, coribante, considerada patología por Platón. Esta preocupación era particularmente importante para el filósofo alemán Nietzsche. No es casualidad que he dicho muchas veces aquí que Alemania ha sido una de las principales fuentes de gran parte de los males en Occidente durante los últimos siglos. No se me ocurre nada bueno, en términos de filosofía, que haya producido Alemania.

Este el significado de la música rock. No, en absoluto estoy diciendo que la música rock tenga orígenes intelectuales elevados. Pero ha conseguido alcanzar su posición e influencia sobre la juventud porque se ha establecido por encima de las cenizas de la música clásica, y en un ambiente donde no hay resistencia intelectual contra los intentos de incitar las pasiones más salvajes. Pero, la música rock tiene un solo atractivo, un atractivo bárbaro, al deseo sexual—no al amor, no al “eros”, no. La música rock responde al deseo sexual crudo, subdesarrollado y sin instrucción. El rock da a los niños, en bandeja, con todo el apoyo de la infecta y diabólica industria del entretenimiento cultural aupados por las autoridades apóstatas, todo aquello que los padres antaño (cuando todavía existían padres y profesores con autoridad) les decían que deberían esperar a disfrutar porque no podían ser capaces de entenderlo de niños.

Los jóvenes saben perfectamente que el rock tiene el ritmo del sexo. Por eso el “Bolero” de Ravel es una de las piezas musicales clásicas que más conocen y disfrutan. De acuerdo con esta música excitante y catártica, las letras celebran el amor de “adolescencia”, así como las atracciones polimorfas, y las fortalecen contra la ridiculización y la vergüenza que sufrían de antaño. Esto tiene un efecto mucho más poderoso que la pornografía en los jóvenes, que no tienen necesidad de ver a otros hacer, suciamente, lo que ellos mismos pueden hacer tan fácilmente. El voyerismo es para viejos pervertidos; Las relaciones sexuales activas son para los jóvenes. Todo lo que necesitan es ánimo.

El corolario inevitable de este interés sexual es la rebelión contra la autoridad parental, eclesiástica y profesoral que antaño buscaba o intentaba reprimirte. De hecho, uno de los peores insultos que alguien hoy pueda sufrir, aparte de la de “racista”, es la de “tú eres un reprimido”. Nuestra sociedad, postmoderna, relativista, irracional, detesta tan siquiera la idea de que haya una persona que intente poner orden en el zoo. El egoísmo, pues, así se convierte en “indignación”, y esta indignación se convierte posteriormente a una moral que sustituye la que habíamos tenido durante siglos, fruto del consenso protestante liberal. La revolución sexual de los 60, y las que le siguieron, buscaba acabar con esas normas porque eran enemigas de la “naturaleza”. “Sé natural” es otra frasecita muy de moda en los últimos 40 años. “¿A ti que más te da que ese chico vaya con chanclas por la calle, o que esa chica esté fumando porros y que se haya pintado la cara como si fuera una calavera directamente sacada del infierno? Vive y deja vivir hombre, sé natural”. Es una de las cosas que más se repiten una y otra vez en estos tiempos tan desafortunados que vivimos. Lo que alguna vez eran resentimientos infantiles, ahora son la Escritura del occidental típico. A partir de eso entonces viene el añoro por tener una sociedad “sin distinciones” de ningún tipo (sin “prejuicios” suelen decir los nuevos predicadores del ni ellos mismos lo saben bien)…una sociedad donde “no haya fronteras, todos seamos colegas” es lo que más impera ahora. En los años 80, había una canción bastante ridícula que se llamaba “We are the world”, de “USA for Africa”. Si lees la letra, verás el mismo concepto:

“There comes a time
When we heed a certain call
When the world must come together as one”

El “We are the world” no es más que una forma prepúber del “Alle menschen wurden Bruder”, que únicamente ha sido impedido por el equivalente político de “mamá y papá”. Pero bueno, efectivamente en un mundo de bastardos, esto sobra. Los tres grandes temas de las letras del rock son: sexo, odio, y una versión hipócrita, cobista, del “amor fraternal”. Tales fuentes contaminadas salen en un charco fangoso donde solo los monstruos pueden nadar. Por supuesto, el rock tiene orígenes anteriores. La música sensual como sistema ya era evidente a partir de los principios del siglo XX, con el “jazz” y los “blues”, muy condenados en su época por cualquiera con autoridad, razonamiento y dos dedos de frente. Si el profesor universitario común en los años 20 condenaba el jazz, ¡imagínense lo que decían no pocos teólogos de la época sobre sus peligros! Sin embargo, el rock ha sido lo más pernicioso porque es lo que más ha durado. Por eso, incluso hay no pocos “cristianos” hoy que no tienen problema alguno con el rock. ¿Cómo van a tener un problema con un estilo de música que valida su perversión personal y condena a quienes ponemos freno al desenfreno? El negocio del rock es capitalismo perfecto, que abastece a la demanda y ayuda a crearla, aunque tenga toda una dignidad moral equiparable al narcotráfico. Es interesante notar que la izquierda, que se enorgullece tanto de su enfoque crítico contra el «capitalismo tardío» y es implacable y despiadada en su análisis de otros fenómenos culturales, en general ha dado carta blanca a la música rock. No entraré ahora mismo en Marcuse y otros para explicar esto con más profundidad por falta de tiempo, pero lo explicaré más adelante.

La música rock fue creada por gente inmoral, con propósitos inmorales. 1 Juan Capítulo 2. Dios ODIA la música rock, sea “cristiana” o no. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” ¿Qué vemos en el rock? Ropa inmodesta, movimientos sensuales, y pasiones que ponen toda la atención en el artista, en vez de Dios (idolatría total). ¿Rock cristiano? Por favor. No hay sitio para esa música en la casa del Señor. Mirad lo que dice Proverbios 15:8,9 y el 26: “El sacrificio de los impíos es abominación á Jehová: Mas la oración de los rectos es su gozo. Abominación es á Jehová el camino del impío: Mas él ama al que sigue justicia. Abominación son á Jehová los pensamientos del malo: Mas las expresiones de los limpios son limpias.” Proverbios 21:4 ¿qué dice? “Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y el brillo de los impíos, son pecado.” A Dios NO le interesa los pensamientos de un individuo depravado. Dios es santo, y por eso el culto dominical debe ser SANTO.

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ueee3

Madmaxista
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¿Qué orígenes tiene la música rock? ¿Por qué ha sido una influencia tan poderosa en la juventud a partir de los años 50/60 del pasado siglo? Remontémonos a la historia de la filosofía durante unos momentos. De hecho, la música rock como “sistema” es una reacción salvaje contra el racionalismo de la ilustración. La música no viene a ser objeto filosófico importante hasta que no entran a ser protagonistas los filósofos Nietzsche y Rousseau. Estos dos eran los más “músicos” de los filósofos. Ambos pensaban que las pasiones—y junto a ellas las artes ministeriales—se habían visto eclipsadas por la razón “fría” y que, en consecuencia, los hombres ahora eran fríos y “menos humanos” en cierta medida. Ellos querían cultivar las pasiones carnales del alma y retornar a la posesión asilvestrada, coribante, considerada patología por Platón. Esta preocupación era particularmente importante para el filósofo alemán Nietzsche. No es casualidad que he dicho muchas veces aquí que Alemania ha sido una de las principales fuentes de gran parte de los males en Occidente durante los últimos siglos. No se me ocurre nada bueno, en términos de filosofía, que haya producido Alemania.

Este el significado de la música rock. No, en absoluto estoy diciendo que la música rock tenga orígenes intelectuales elevados. Pero ha conseguido alcanzar su posición e influencia sobre la juventud porque se ha establecido por encima de las cenizas de la música clásica, y en un ambiente donde no hay resistencia intelectual contra los intentos de incitar las pasiones más salvajes. Pero, la música rock tiene un solo atractivo, un atractivo bárbaro, al deseo sexual—no al amor, no al “eros”, no. La música rock responde al deseo sexual crudo, subdesarrollado y sin instrucción. El rock da a los niños, en bandeja, con todo el apoyo de la infecta y diabólica industria del entretenimiento cultural aupados por las autoridades apóstatas, todo aquello que los padres antaño (cuando todavía existían padres y profesores con autoridad) les decían que deberían esperar a disfrutar porque no podían ser capaces de entenderlo de niños.

Los jóvenes saben perfectamente que el rock tiene el ritmo del sexo. Por eso el “Bolero” de Ravel es una de las piezas musicales clásicas que más conocen y disfrutan. De acuerdo con esta música excitante y catártica, las letras celebran el amor de “adolescencia”, así como las atracciones polimorfas, y las fortalecen contra la ridiculización y la vergüenza que sufrían de antaño. Esto tiene un efecto mucho más poderoso que la pornografía en los jóvenes, que no tienen necesidad de ver a otros hacer, suciamente, lo que ellos mismos pueden hacer tan fácilmente. El voyerismo es para viejos pervertidos; Las relaciones sexuales activas son para los jóvenes. Todo lo que necesitan es ánimo.

El corolario inevitable de este interés sexual es la rebelión contra la autoridad parental, eclesiástica y profesoral que antaño buscaba o intentaba reprimirte. De hecho, uno de los peores insultos que alguien hoy pueda sufrir, aparte de la de “racista”, es la de “tú eres un reprimido”. Nuestra sociedad, postmoderna, relativista, irracional, detesta tan siquiera la idea de que haya una persona que intente poner orden en el zoo. El egoísmo, pues, así se convierte en “indignación”, y esta indignación se convierte posteriormente a una moral que sustituye la que habíamos tenido durante siglos, fruto del consenso protestante liberal. La revolución sexual de los 60, y las que le siguieron, buscaba acabar con esas normas porque eran enemigas de la “naturaleza”. “Sé natural” es otra frasecita muy de moda en los últimos 40 años. “¿A ti que más te da que ese chico vaya con chanclas por la calle, o que esa chica esté fumando porros y que se haya pintado la cara como si fuera una calavera directamente sacada del infierno? Vive y deja vivir hombre, sé natural”. Es una de las cosas que más se repiten una y otra vez en estos tiempos tan desafortunados que vivimos. Lo que alguna vez eran resentimientos infantiles, ahora son la Escritura del occidental típico. A partir de eso entonces viene el añoro por tener una sociedad “sin distinciones” de ningún tipo (sin “prejuicios” suelen decir los nuevos predicadores del ni ellos mismos lo saben bien)…una sociedad donde “no haya fronteras, todos seamos colegas” es lo que más impera ahora. En los años 80, había una canción bastante ridícula que se llamaba “We are the world”, de “USA for Africa”. Si lees la letra, verás el mismo concepto:

“There comes a time
When we heed a certain call
When the world must come together as one”

El “We are the world” no es más que una forma prepúber del “Alle menschen wurden Bruder”, que únicamente ha sido impedido por el equivalente político de “mamá y papá”. Pero bueno, efectivamente en un mundo de bastardos, esto sobra. Los tres grandes temas de las letras del rock son: sexo, odio, y una versión hipócrita, cobista, del “amor fraternal”. Tales fuentes contaminadas salen en un charco fangoso donde solo los monstruos pueden nadar. Por supuesto, el rock tiene orígenes anteriores. La música sensual como sistema ya era evidente a partir de los principios del siglo XX, con el “jazz” y los “blues”, muy condenados en su época por cualquiera con autoridad, razonamiento y dos dedos de frente. Si el profesor universitario común en los años 20 condenaba el jazz, ¡imagínense lo que decían no pocos teólogos de la época sobre sus peligros! Sin embargo, el rock ha sido lo más pernicioso porque es lo que más ha durado. Por eso, incluso hay no pocos “cristianos” hoy que no tienen problema alguno con el rock. ¿Cómo van a tener un problema con un estilo de música que valida su perversión personal y condena a quienes ponemos freno al desenfreno? El negocio del rock es capitalismo perfecto, que abastece a la demanda y ayuda a crearla, aunque tenga toda una dignidad moral equiparable al narcotráfico. Es interesante notar que la izquierda, que se enorgullece tanto de su enfoque crítico contra el «capitalismo tardío» y es implacable y despiadada en su análisis de otros fenómenos culturales, en general ha dado carta blanca a la música rock. No entraré ahora mismo en Marcuse y otros para explicar esto con más profundidad por falta de tiempo, pero lo explicaré más adelante.

La música rock fue creada por gente inmoral, con propósitos inmorales. 1 Juan Capítulo 2. Dios ODIA la música rock, sea “cristiana” o no. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” ¿Qué vemos en el rock? Ropa inmodesta, movimientos sensuales, y pasiones que ponen toda la atención en el artista, en vez de Dios (idolatría total). ¿Rock cristiano? Por favor. No hay sitio para esa música en la casa del Señor. Mirad lo que dice Proverbios 15:8,9 y el 26: “El sacrificio de los impíos es abominación á Jehová: Mas la oración de los rectos es su gozo. Abominación es á Jehová el camino del impío: Mas él ama al que sigue justicia. Abominación son á Jehová los pensamientos del malo: Mas las expresiones de los limpios son limpias.” Proverbios 21:4 ¿qué dice? “Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y el brillo de los impíos, son pecado.” A Dios NO le interesa los pensamientos de un individuo depravado. Dios es santo, y por eso el culto dominical debe ser SANTO.

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Pinta muy bien, pero resumen.
 

lappin7

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Puede ser que la música rock sea una trampa, pero entonces el trap y/o el regaeton (que ya conservan muy poco de la esencia del rock) son el demonio mismo en cuanto a degradación.
 

Uritorco

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Ya intenté yo abrir un hilo no hace mucho sobre este tema y que por lo visto no gustó a muchos en este foro.


Y como complemento a lo anterior:

 

tvar

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Este foro está lleno de gente amargada, después se quejan de los rojos que prohiben hasta el humor, pero la flanderspandi también es para ponerla a pastar aparte, que si el rock es malo, que si el porno es malo, que si no te tienes que pajear ni irte de putes, que si ésto es decadente, que si lo otro es degenerado, en fin, menuda panda de amargados, entre unos y otros quitan las ganas de vivir.
 

Pablem0s

Sólo sé que me iré de aquí sin chutarme el brazo
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Satánico es el puto reggeaton, no el rock que es lo mejor que le ha pasado a la música en 200 años, meapilas de los cojones.
 
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