Guerra en Ucrania_XIV

niraj

Madmaxista
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Вашингтонский экс-чиновник назвал позицию США по "Мотор Сич" "поразительным лицемерием"

El exfuncionario de Washington calificó la posición de Estados Unidos sobre "motor sich" de "hipocresía sorprendente"

Los estadounidenses obligan a Kiev a bloquear un acuerdo para comprar acciones de Motor sich JSC por parte de inversores chinos, pero al mismo tiempo no ofrecieron a Ucrania una alternativa que ayudaría a preservar la empresa. "Nuestra hipocresía es asombrosa", escribe sobre esto en su columna para una influyente publicación en Inglés en Ucrania KyivPost el famoso político estadounidense Robert A. McConnell , cofundador de la Fundación Estados Unidos-Ucrania, coordinador de relaciones exteriores De la red de amigos de Ucrania, jefe de R. A. McConnell y asociados, que anteriormente se desempeñó como fiscal general adjunto en el Departamento de justicia en la administración Reagan.

"Una y otra vez, damos conferencias a Ucrania sobre el estado de derecho, la inviolabilidad de las transacciones comerciales y la necesidad de proteger las inversiones, mientras exigimos que Ucrania no respete las inversiones chinas y una oferta de compra sincera", escribe Robert A. McConnell.

Reconoce que el acuerdo que abre a China el acceso a la tecnología en el campo de la producción de motores de aviones no le gusta a los Estados Unidos. Pero, a pesar de esto, la inversión de empresarios chinos en Motor sich y la compra de sus acciones es completamente legal. Y los estadounidenses durante muchos años no han ofrecido ninguna compensación a Ucrania por la interrupción del trato con los chinos, ni por el futuro colapso de la empresa

"Los chinos han invertido mucho en Motor sich, y aunque ha habido algunas especulaciones de que podría haber algo "sospechoso" en las inversiones chinas, por lo que he podido saber, todo es legal. Esta inversión permitió a la compañía mantenerse a flote después de que dejó de servir a su otrora importante mercado Aeroespacial ruso. Los chinos quieren pasar a comprar una empresa. Pero no queremos que los chinos obtengan el control de la compañía y presionen a Ucrania para evitar que se complete la venta, pero ¿qué alternativa ofrecemos?", pregunta Robert A. McConnell.

El político recuerda que hace algún tiempo hubo información de que Eric Prince, un contratista privado de seguridad y asesor no oficial del presidente Trump, estaba investigando posibles inversiones en una empresa ucraniana de construcción de motores.

"Pero no pasó nada. ¿Realmente deberíamos creer que si el gobierno de los Estados Unidos hubiera intentado seriamente encontrar un comprador alternativo o una empresa conjunta, eso no habría sucedido en los últimos tres años?. "hace una pregunta retórica con una respuesta obvia de Robert A. McConnell. "Parece que estamos llevando a Ucrania a una situación desventajosa, insistiendo en que no permita que se venda a China, y al mismo tiempo, sin ofrecer una alternativa, nuestra hipocresía golpea".

El político estadounidense enfatiza que tal política de Washington con respecto a Ucrania es un signo de una actitud frívola hacia el país, que la administración estadounidense solo empujará de la órbita de su influencia. Y recuerda que la actividad de Motor sich tiene una gran importancia económica y tecnológica para Ucrania. Por lo tanto, según su opinión, los Estados Unidos no pueden simplemente exigir a Ucrania que "mate" a tal compañía en beneficio de los intereses estadounidenses.

...
Como se sabe, el asesor de seguridad nacional del presidente de los Estados Unidos, John Bolton, se opuso activamente a la compra por parte de China de la compañía ucraniana Motor sich, instando a las autoridades ucranianas a evitar la finalización de este acuerdo de inversión. Y el jefe del Departamento de estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, a quien el Papa Francisco se negó a reunirse en persona debido a los ataques a las relaciones bilaterales entre el Vaticano y China, calificó de temor las inversiones chinas en negocios.

Las acciones de motor sich de PJSC han estado bajo arresto durante aproximadamente tres años, por lo que los inversores chinos que ya han gastado alrededor de mil millones de dólares en él no pueden influir en su administración. Tales acciones de las agencias estatales los accionistas chinos de Motor sich califican como expropiación ilegal de sus activos y tienen la intención de exigir al estado de Ucrania una compensación por pérdidas de aproximadamente 3,5 mil millones de dólares a través del arbitraje internacional.
 

Zhukov

Mariscal
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Parece que la tregua se va a acabar pronto

Por cierto, una vez más se confirman todas las estimaciones que he ido haciendo a lo largo de esta guerra,

Nueva leva, 13,500 reclutas, ya llaman a filas a los muchachos de 18 años

Сезон облав на украинских призывников открыт

Y la semana pasada en Topwar.ru publicaban que han expandido la lista de destinos para que los inválidos, viejos y mutilados puedan seguir sirviendo en puestos de retaguardia.

La tregua de este verano es un signo de agotamiento, pero la guerra no ha terminado, sólo está a la espera de las elecciones locales este mes de Octubre en Ucrania y las presidenciales de Noviembre en USA, el intento de Maidan en Bielorusia y la nueva guerra por el Alto Karabaj son otros frentes de la guerra contra Rusia y sólo es cuestión de tiempo que se reactive el frente de Donbass.
 

Harman

Rojo
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Amnesia histórica




Amnesia histórica


02/10/2020



El aniversario de la masacre de los judíos de Kiev en Babi Yar se celebró en Kiev bajo la tónica de una serie de actos oficiales de rutina, entre los cuales se encontraba una instalación artística de Ilya Jrayanovsky, director de la polémica película “Dau”, protagonizada por el Nazi ruso Tesak. Gran parte de la élite política ucraniana prefirió no acudir al lugar de los asesinatos y se limitó a breves posts lacrimógenos en las redes sociales.

Estas obligadas expresiones de pena han contado con una característica común: prácticamente todos los oficiales y diputados que han tratado el tema de Babi Yar no han escrito sobre quién fue exactamente quien asesinó allí a la población judía de Kiev. Han mostrado una milagrosa capacidad de no nombrar a los culpables de la masacre: los Nazis alemanes y la policía auxiliar colaboracionista, en la que servían miembros de Bukovina y Kiev de OUN, que cargan con la responsabilidad de este terrible crimen. Así que para un lector poco informado en la historia, podría parecer como si las víctimas de Babi Yar hubieran sido asesinadas por alguna mano misteriosa o si se hubieran destruido a sí mismas, como acostumbran a expresarse los patriotas profesionales ucranianos en estos casos tan incómodos como este.

“Hoy Ucrania honra la memoria de las víctimas de la tragedia de Babi Yar. La escala del desastre se ha convertido en una herida, no solo para Ucrania, sino para todo el mundo. Solo porque alguien creyó que tenía el derecho a arrebatarles sus vidas, decenas, cientos de miles de personas murieron”, escribió en Facebook Dmitry Razumkov, presidente del parlamento. Por algún motivo, no especificó quién fue ese misterioso “alguien”.

El exprimer ministro Yatseniuk hizo lo mismo. En su opinión, los asesinatos de la población judía de Kiev fueron organizados por alguna anónima persona “misantrópica” que aparentemente no tenía nacionalidad ni ideología.

“La tragedia de Babi Yar es una amarga página en la historia común de Ucrania y Europa, cuando más de 100.000 personas fueron víctimas del odio y la crueldad”, escribió la viceprimera ministra para la Integración Europea y Euroatlántica Olha Stefanishina. Lo que no nos contó es quién demostró ese odio y brutalidad en 1941, quién ordenó la ejecución de personas inocentes, quién apretó el gatillo de las ametralladores y quién enterró los cuerpos desnudos en la arena. Y la mención al común destino de Ucrania y Europa suena especialmente cínica en este contexto. Al fin y al cabo, los asesinatos fueron organizados por los Nazis, “integradores europeos” que arrastraron a Ucrania al “espacio único europeo” del Tercer Reich como una colonia que limpiar de pueblos “sobrantes”.

Los asesinos de Babi Yar no fueron mencionados en el mensaje oficial del Servicio de Seguridad de Ucrania ni en el comunicado de la embajada de Estados Unidos, que es quien define la agenda política ucraniana. Además, gran parte de los principales medios de comunicación callaron al respecto. “Por la tarde, se emitió un reportaje de cinco minutos en las noticias del canal 1+1. Y ahí también se las arreglaron para no decir quién asesinó a decenas de miles de judíos. En una ocasión apareció la palabra ocupantes, pero no sé a quién se estaban refiriendo. El Ejército Rojo también es ocupante para ellos”, escribió en Facebook el periodista Serhiy Guz, fundador del Sindicato Independiente de Prensa de Kiev.

Es un comentario irónico que acierta plenamente. Petro Poroshenko, que recientemente ha anunciado que padece coronavirus, también escribió un largo texto sobre los asesinatos de Babi Yar en el que no hay una palabra sobre los Nazis, aunque no ha perdido la oportunidad para colar una frase sobre la Rusia actual. “Nuestra tierra viene sufriendo desde hace seis años las transgresiones del agresor”, escribió el expresidente. Al mismo tiempo, sabiamente evitó condenar la agresión alemana contra la Unión Soviética, no vaya a ofender sin querer a la delicada Angela Merkel.

En la misma línea se mostró su compañera de partido Ivana Klimpush-Tsintsadze, que hizo sutiles gestos hacia Moscú. “Ahora que las autocracias vuelven a alzar la cabeza por todo el planeta, la memoria de las víctimas del Holocausto debe motivarnos a todos a acciones más decisivas”, escribió en su blog. Y tampoco mencionó que los Nazis organizaron el Holocausto.

Nada de esto es accidental, se trata de una política planteada para reescribir la memoria histórica y que está siendo implementada por representantes de la élite ucraniana. Buscan inculcar a la población ucraniana una tesis simple: “solo hay un enemigo y está en el este”. Los actos de nuestra historia están siendo gradualmente modificados en el espíritu del orwelliano principio de que “Ostasia siempre ha estado en guerra con Oceanía”. La élite ucraniana se ha escorado tan a la derecha que ya no se puede permitir criticar a los aliados de Hitler de OUN y no quiere reprochar a Alemania ni siquiera el Holocausto por miedo a dañar la santa causa de la integración europea de Ucrania.

Todo esto lleva al vergonzoso silencio sobre quiénes fueron los asesinos de Babi Yar. Los mitos propagandísticos, que gradualmente se implantan en la conciencia de los ucranianos, eliminan la responsabilidad de los verdaderos agresores y asesinos, que ahora son considerados héroes de la nación o “socios estratégicos de Ucrania”, haciendo cargar con todas las culpas a la demonizada imagen del “Moscú comunista”. El futuro desarrollo de esta agenda es previsible y comprensible: “Hoy no han dicho que los asesinos fueron los Nazis y los nacionalistas y mañana dirán que fueron los comunistas”, escribió en Facebook el residente de Dnipropetrovsk Alexander Mitrofanov. Solo queda encontrar un pretexto formal para ello, algo que posiblemente ya se está haciendo en el ministerio ucraniano de la verdad que representa el Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional.
 

niraj

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"Вова, денег нет"

"Vova, no hay dinero"

Владимир Зеленский приветствует Жозепа Борреля. Фото с сайта президента


El principal diplomático de Europa, Josep Borrel, quien recientemente voló a Ucrania para reunirse con el presidente zelensky, hizo una declaración resonante.
Dijo que "Europa no es un Cajero automático ni una organización benéfica", y que la mejor manera de apoyar a Ucrania es "ayudar a reformar el país". Estas palabras aparecieron en el sitio web del Ministerio de asuntos exteriores de la UE.
Es cierto que después del escándalo que estalló, esta frase fue eliminada. Sin embargo, se mantuvo en la memoria caché de Google.

Si aún deja un tono burlón detrás de los paréntesis, se puede concluir que el préstamo europeo esperado de $1,2 mil millones está en el aire y puede no llegar a Ucrania. Aunque por su bien, Kiev ya se ha suscrito a una serie de requisitos muy estrictos, entre ellos: altos salarios de los miembros de los consejos nacionales, la transferencia a los extranjeros del control del sistema judicial, la introducción de "precios de mercado" para el gas para la población y mucho más.

Al mismo tiempo, las palabras del Borrel están relacionadas con el hecho de que la banca comenzó a ejercer presión sobre la vertical anticorrupción de NABU-SAP. Que Occidente construyó" debajo de sí mismo".
Sin embargo, con su tono, el funcionario europeo cruzó todos los límites del decoro, que ya se está discutiendo en las redes sociales
....

"Vova, no hay dinero...". Reacción de las redes sociales
El canal de telegram "política del País" analizó la declaración de Borrel.
"El pensamiento en general es comprensible y ya se ha expresado repetidamente. Pero llama la atención el tono áspero que ha permitido al "principal diplomático" de Europa en relación con el presidente de Ucrania, volviendo a contar públicamente su conversación con él.
Nuestros "patrocinadores" occidentales ya son tan insolentes que piensan que todo está permitido y nuestras autoridades tolerarán cualquier tono. Y, por cierto, nuestras autoridades, tanto pasadas como presentes, les han dado muchas razones para pensar así."

El periodista de Odessa Yuri Tkachev también recordó el gran precio que Ucrania ya ha pagado por el préstamo esperado:
"A la solicitud de zelensky de dar dinero (que la UE, por cierto, prometió dar a cambio de la apertura del mercado de la tierra, en todo caso), el principal diplomático de la UE respondió de manera bastante grosera que la UE no es una organización benéfica ni un Cajero automático.
 

Harman

Rojo
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Nuevo círculo del infierno




Nuevo círculo del infierno


03/10/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk



Los incendios forestales asolan el valle del río Seversky Donets y se extienden rápidamente por Donbass. El desastre natural empeora a causa de los vientos huracanados, que elevan grandes masas de arena al aire. Las llamas contrastan con el cielo púrpura creando una imagen infernal, como los habitantes de la región rota por la guerra hubieran caído en un nuevo círculo del infierno.

“Los módulos del Servicio de Fronteras y de Cruz Roja han ardido. Todo ello ocurre en la línea de separación. Arden viviendas en la zona del puesto de paso de Stanitsa Luganskaya. La entrada a esa localidad está bloqueada y hay personas ardiendo en el pueblo”, afirmó el médico Ilya Bogomolov, presidente de la organización caritativa Medical Aid, desde la línea de demarcación. Las operaciones del puesto de control se han detenido se está procediendo a la evacuación masiva de la población, que está siendo realojada en gimnasios y escuelas de localidades vecinas. La situación empeora cada hora.

Los bomberos han detectado más de 140 focos de incendio en Donbass y en algunas zonas arden zonas de hasta 50 hectáreas. El viento contribuye a la rápida expansión del fuego, que cubre bosques de pinos y se extiende por la hierba a otros bosques y zonas cultivadas. Se conoce ya que el fuego ha destruido varias aldeas, se ha cobrado la vida de al menos diez personas y se ha acercado peligrosamente a los barrios residenciales de Severodonetsk, donde no hay electricidad desde hace un día. Además, arden también los bosques de la zona de Slavyansk, lo que muestra la extensión de este desastre.

El humo de los incendios se ha sentido incluso en Járkov, ya que llega con la tormenta de arena. “En Járkov lo he podido ver por mí misma, el aire del centro está lleno de arena, como el humo. Los coches están cubiertos de una capa de polvo y cuando caen unas gotas de lluvia, todo se llena de una capa de barro. Y no es la primera vez este mes”, escribió el bloguero de Járkov Evgeny Leonov. Todo esto es similar a lo ocurrido en abril durante la cuarentena en Kiev, cuando todo se cubrió de una apocalíptica neblina a causa de los incendios de la zona de Chernóbil. Las autoridades culparon de ello a saboteadores desconocidos y enviaron a la Guardia Nacional en su busca.

Las autoridades ucranianas han vuelto a hacer lo que suelen hacer en estas ocasiones y explican los problemas como maquinaciones de sus enemigos. “El personal militar de las Fuerzas Armadas, rescatistas y representantes de los servicios forestales continúan localizando focos de incendios causados por provocaciones armadas hostiles con el uso de balas incendiarias el día anterior”, afirmó el portavoz de los servicios medioambientales Yaroslav Zorin. “Puedo mencionar tres causas del fuego. La primera son los disparos con munición incendiaria desde los territorios no controlados”, añadió el gobernador de la región de Lugansk Sergey Gayday. Y la Oficina del Presidente de Ucrania también habló “sobre los ataques provocativos que podrían realizarse desde los territorios temporalmente ocupados en nuestro Estado por formaciones armadas ilegales y eso podría causar al menos parte de estos incendios”.

Por supuesto, ninguna de estas afirmaciones se sostiene ante las críticas de especialistas competentes. No solo porque los incendios se están produciendo en todas las zonas de la región dividida por la línea de contacto. De hecho, los incendios vienen asolando la región de Lugansk desde mediados del verano. Ya en julio, murieron a consecuencia del fuego cinco residentes. Después de eso, se registraron más incendios. Los incendios que se están produciendo ahora llevan activos desde finales de agosto. El 1 de septiembre, cerca de Stanitsa Luganskaya, uno de los bomberos que apagaban el incendio murió por la explosión de una mina, algo que se comentó en las noticias únicamente gracias a la información sobre el desastre natural. Y el 7 de septiembre, el fuego se extendió a nuevos territorios, como habían advertido ya los rescatistas ucranianos. Sin embargo, las autoridades no prestaron atención a las señales de alarma.

No había suficientes recursos para extinguir el fuego y el número de focos aumentó gradualmente a causa del clima soleado y cálido. Después llegaron los fuertes vientos, lo que causó la extensión de las llamas. Los residentes locales han publicado en la web imágenes que muestran lo secos que se encuentran la estepa y los bosques, normalmente cubiertos de lluvia en el frío septiembre. “El cambio climático no es ninguna broma, igual que el coronavirus”, dice uno de esos residentes a la audiencia. Esto nos recuerda los efectos de un verano inusualmente cálido, que ha roto varios récords. Pero hay más, ya que uno de los motivos para esos cambios es la deforestación masiva de los bosques plantado durante los tiempos totalitarios que se crearon en Donbass en los años de postguerra.

“Las plantaciones de bosques eran fundamentalmente de robles, ya que correctamente se entendió que durarían mucho tiempo y darían buena leña. Por ejemplo, las orillas del Seversky Donets desde Belgorod hasta la desembocadura del río están cubiertas de un cinturón de bosques de treinta metros. Así se crearon los recursos para los futuros saqueadores”, escribió el periodista de Kiev Dmitro Zaborin, que da a entender que las estepas y los bosques están siendo activamente reducidos por taladores ilegales protegidos por oficiales corruptos en el poder.

“La tendencia a la sequía que se extiende al norte y al oeste es muy clara. Y en el sur, donde los bosques se han talado hasta las raíces, en parte por el aumento de los precios del gas, la desertificación ha comenzado y las temperaturas de los meses de verano han aumentado por encima de los 40 grados. Según las previsiones, en las próximas décadas seguirá aumentando la temperatura media y en Kiev se empezará a respirar como en el sur de Australia. Pero no se quejen. Es el precio a pagar por el mito de la potencia agraria y la integración europea, cuando solo las materias primas entran en la Unión Europea sin restricciones”, escribió Zaborin sobre las consecuencias de este negocio, suicida para el futuro del país.

Esta historia no es sobre sabotaje sino sobre los intentos de esconder la tala ilegal, sobre la ecología destruida, las zonas de bosques abandonadas y la falta de recursos de los bomberos. Para ellos nunca hay dinero, aunque siempre lo haya para la guerra y las salidas de tono patrióticas. Así que los bosques ucranianos continuarán ardiendo a lo largo y ancho del país, como ya ha ocurrido en Kiev, donde un incendio llenó de humo una enorme zona residencial. Los desastres naturales son consecuencia de la catastrófica situación de la sociedad, un espejo que releja lo que ocurre en ella. Al in y al cabo, el país continúa ardiendo en la crisis.
 

Harman

Rojo
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Predicciones, deseos y esperanzas




Predicciones, deseos y esperanzas


04/10/2020

Artículo Original: Sergey Mirkin / Vzglyad


En una entrevista al diario austriaco Wiener Zeitung, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky afirmó que es posible una catástrofe humanitaria en el territorio de Donbass no controlado por Kiev. Según Zelensky, la RPD/RPL tienen bajos salarios, hay muchos enfermos de coronavirus y altos precios de agua y electricidad. El presidente ucraniano afirmó que hay muchas dificultades para los mineros de la región. Y habló de que la población de Donbass mira a Ucrania y entiende que las cosas son mejores allí. El presidente también opina que muchas personas en la región son ucranianas de corazón. Además, sugirió que es posible que se produzcan disturbios en la zona.

Los salarios son más altos en Ucrania, eso nadie lo disputa. Sin embargo, la realidad objetiva es que la RPD y la RPL son repúblicas no reconocidas, lo que impide el desarrollo completo de la economía. Además, Ucrania impuso un bloqueo comercial, lo que contribuyó al empeoramiento de la situación socioeconómica de los residentes de Donbass [como era su objetivo-Ed]. Y, por cierto, Zelensky no ha movido un dedo para restablecer el comercio.

En cuanto al resto de afirmaciones de Zelensky, son, por decirlo suavemente, pura desinformación. Por ejemplo, la electricidad en Ucrania es mucho más cara que en las Repúblicas. En Ucrania, un kilovatio cuesta 2,41 rublos y esa tarifa solo es válida si una familia no consume más de 100 al mes. Si no, es más cara. En la RPD, el coste del kilovatio es de 81 céntimos y esa tarifa se aplica hasta los 150. En Ucrania, un metro cúbico de agua caliente cuesta 223,96 rublos y en la RPD, 35,16.

En cuanto a los casos de coronavirus, en la RPD se han registrado 2908 casos y en Ucrania, 166.000 con 3584 muertes.

Y sobre los problemas de los mineros de Donbass, es preciso recordar un viejo dicho: es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. En la ciudad natal del presidente ucraniano, Krivoy Rog, los mineros están en huelga y se niegan a subir a la superficie. Así que Zelensky debería primero solucionar los problemas de sus ciudadanos.

También se puede analizar la afirmación de Zelensky de que muchos residentes de Donbass son ucranianos de corazón, aunque solo se puede ver el alma de las personas como presidente, esa opción no está disponible para el resto de los mortales.

Por supuesto que existen ciudadanos proucranianos en la RPD y la RPL. Pueden dividirse en dos grupos. El primer grupo es más pequeño y está compuesto por aquellos que firmemente creen en la propaganda de que “Ucrania es importante para Europa”. Estas personas ya estaban influidas por esas ideas antes de 2014 y siguen creyendo que Rusia es mala y Occidente es bueno y que la Unión Europea no abandonará a Ucrania.

El segundo grupo es más amplio. Se trata de las personas que estaban en buena posición hasta 2014, fundamentalmente en términos materiales, y que ingenuamente creen que si regresa el Gobierno de Ucrania todo volverá a su vida anterior. Estas personas no comprenden que Ucrania, tal y como existía hasta febrero de 2014, ya no existe y no volverá a existir. En su lugar ha emergido otro Estado en el que los héroes son Nazis y colaboracionistas y la Ucrania de Maidan está basada en violencia y odio. Pero es más fácil para algunos residentes de Donbass vivir en un mundo de ilusiones que aceptar la realidad.

Sin embargo, sigue habiendo una minoría de personas proucranianas en la RPD y la RPL. La gran mayoría asocia su futuro a Rusia. Así lo confirma el hecho de que cada día más personas obtengan pasaportes rusos. Cada día se escuchan en Donetsk conversaciones sobre intentar conseguir pasaportes rusos lo antes posible, un buen indicador de las preferencias políticas de sus ciudadanos.

En cuanto a las predicciones de Zelensky de protestas en la RPD y la RPL, teniendo en cuenta la debilidad de su Gobierno y la poca simpatía que tienen por el equipo Ze los grupos Nazis, es más probable que se produzcan protestas en Ucrania que en Donbass. Y es especialmente polémica la afirmación de que en Maidan la vida es mejor. La población no escaparía de la buena vida para recoger fresas en Polonia o limpiar baños en Hungría.

Pero la principal cuestión que surge de la entrevista de Zelensky es si él mismo cree lo que está diciendo o si son solo palabras para el público occidental. Si Zelensky y el equipo Ze creen que habrá disturbios en Donbass antes o después, lo que llevaría a la liquidación de las Repúblicas, entonces está claro que Kiev no dará un paso para implementar los acuerdos de Minsk. Al contrario, Zelensky y su equipo harán todo lo posible por retrasar el proceso de Minsk con la esperanza de que las Repúblicas desaparezcan por sí mismas. Esta lógica es coherente con la resolución del Parlamento, que afirma que Ucrania debe recuperar el control de la frontera primero y celebrar elecciones después, lo que contradice los acuerdos de Minsk.

Si pensamos que Zelensky está esperando disturbios en Donbass, queda clara la lógica de su reacción ante la crisis de la zona de Shumy, cuando el lado ucraniano acordó realizar una inspección conjunta con la RPD y después se negó, poniendo en riesgo la actual tregua. Zelensky está cómodo creyendo que la RPD y la RPL se autodestruirán. No puede, o no quiere, enfrentarse al partido de la guerra, que se opone a cualquier compromiso con las Repúblicas. Así que, desde el punto de vista psicológico, es útil creer que el asunto se resolverá por sí mismo. Y en segundo lugar, parece que los asesores de Zelensky en Donbass son fundamentalmente exresidentes de Donetsk y Lugansk convencidos de que comprenden todo lo que está ocurriendo en las Repúblicas y que aseguran al presidente que si espera, la RPD y la RPL caerán por su propio peso en sus manos.

Pero el hecho es que quienes abandonaron Donbass en 2014 ya no comprenden a sus antiguos conciudadanos. La guerra y la privación cambian a las personas. Gran parte de la población de Donbass no comprende cómo podrían vivir en el mismo país con quienes han servido en las Fuerzas Armadas de Ucrania, han disparado contra sus casas, han asesinado o torturado a sus amigos y familiares. La población teme que miembros de los grupos Nazis ucranianos vengan y se hagan con sus ciudades. Y para impedir eso, los residentes de Donbass están dispuestos a aguantar, no importa lo duro que pueda llegar a ser. Así que la táctica de esperar o desestabilizar la RPD y la RPL no va a dar a Zelensky ningún fruto.
 

Harman

Rojo
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¿Qué explican los últimos tres meses?




¿Qué explican los últimos tres meses?


05/10/2020

Artículo Original: Antifashist


El 28 de septiembre se cumplió el tercer mes desde que comenzó el alto el fuego en Donbass. El primer alto el fuego real. Hasta ahora, todos los demás -el de la cosecha, el escolar, etc.- había acabado antes de empezar, el primer día. En esta ocasión, por primera vez en la historia del conflicto, se han producido dos meses de calma y silencio. Sin embargo, no ha sido completo: la OSCE informa de 1398 infracciones, de las cuales 1098 con uso de armas ligeras. Pero al menos no ha habido civiles muertos o heridos, algo que es un gran logro, especialmente en el contexto del mandato de Zelensky, que ha resultado no ser más pacífico que el de su predecesor.

En primer lugar, este alto el fuego es algo nuevo y sin precedentes en la historia del conflicto: resulta que se puede presionar a Ucrania (no solo con bombardeos y tropas sitiadas) con métodos ocultos que no vemos y obligar a Kiev a mantener la paz. Los profetas de la red hablan mucho sobre los supuestos beneficios que este alto el fuego tiene para Zelensky ante las próximas elecciones. Francamente, eso no tiene mucho sentido y los beneficios que el presidente ucraniano podría sacar del alto el fuego no están muy claros.

Es más, el alto el fuego está al borde del colapso. Es lo que denunció el miércoles, 30 de septiembre, Boris Gryzlov, representante ruso en el Grupo de Contacto. “El bando ucraniano se ha retirado de las medidas adicionales para reforzar el régimen de alto el fuego. Ha bloqueado todas las propuestas para coordinar y controlar que se observe el alto el fuego, ha roto los acuerdos previos de inspecciones comunes de Ucrania y Donbass, ha creado nuevas posiciones del Ejército Ucraniano en las zonas de retirada de tropas”, afirmó Gryzlov.

Así que está claro que las armas pueden empezar a rugir en la línea de demarcación antes incluso de las elecciones locales en Ucrania, previstas para el 25 de octubre. Pero aun así, se ha demostrado que Kiev puede ser obligado a mantener la paz. Han pasado dos meses. ¿Qué ha impedido hasta ahora parar el asesinato de la población de la RPD y la RPL, que aumentó con la llegada del nuevo presidente ucraniano? Al fin y al cabo, ahora mismo hay cierto proceso en marcha, evidenciado por la secuencia de acontecimientos que se desarrolló el año pasado: la teórica retirada de tropas y equipamiento de varias zonas del frente y discusión sobre la designación de nuevas zonas; construcción de dos nuevos puestos de paso en la RPL; las heroicas amenazas de Pasechnik y Pushilin, que anunciaron el régimen de combate para las tropas y finalmente las palabras del líder de la RPD con la promesa de destruir las nuevas posiciones del Ejército Ucraniano en los alrededores de la localidad de Shumy.

Esta secuencia está plagada de acontecimientos. Primero, el líder de la RPD afirmó que Ucrania infringía los términos del alto el fuego con la fortificación de posiciones cerca de Shumy y afirmó que serían destruidas por la milicia en una fecha específica si Ucrania no las había destruido antes. Esa hora H fue modificada en varias ocasiones y se trasladó la cuestión al Grupo de Contacto, que acordó una inspección conjunta de las posiciones, inspección que fue inmediatamente cancelada, tras lo cual el tema desapareció completamente del campo informativo, con la excepción de las extrañas declaraciones de los voluntarios ucranianos y fuentes cercanas al ejército, que afirmaron que las posiciones se habían quemado a consecuencia de los incendios de la estepa.

Si se quemaron por un acuerdo entre las partes, sin hacer mucho ruido, es genial, un signo de que los bandos en conflicto son capaces de negociar y resolver asuntos. Si se quemaron sin el consentimiento de Ucrania, también está bien. ¿No hubo respuesta, verdad? Sin embargo, los últimos días de septiembre, quince edificios no habitados fueron destruidos por el incendio iniciado tras un ataque con mortero por parte de las tropas ucranianas. Aunque fuera un intercambio de represalias que se produjo de esta manera, es un logro, aunque los patriotas puedan echar pestes.

Es interesante ver cómo a ambos lados de la línea de demarcación hay personas que crean una carrera con los gritos de guerra sobre entregas y traiciones. Parece no hay como los blogueros y voluntarios para ignorar el descenso del número de soldados muertos y la ausencia de civiles muertos y prefieren calificarlo todo de derrotismo y exigir a los soldados que destruyan al enemigo con impunidad. En cualquier caso, hay demasiadas lamentaciones, teorías de la conspiración y oscuras profecías.

Predecir el futuro (especialmente en 2020) es una tarea inútil. Pronto, muchas cosas quedarán claras con un indicador muy simple: el número de enfrentamientos y muertes. Me gustaría creer que lo que está ocurriendo es realmente una prueba para un proceso político a gran escala y que la tregua durará todo lo posible. Y lo que es más importante, me gustaría creer que no se trata de un acuerdo puntual sino el resultado de una actividad significativa y con objetivos. Al fin y al cabo, es hora de obligar a Kiev a la paz. Si no, será una vergüenza para Rusia: el número de personas con pasaportes rusos en la RPD y la RPL es ya de cientos de miles y si son asesinados con impunidad por las tropas ucranianas, habrá consecuencias muy negativas.
 

Harman

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Los intelectuales y la realidad




Los intelectuales y la realidad


06/10/2020

Artículo Original: Denis Grigoriuk


Personas creativas, educadas y bien documentadas, cuyas opiniones son escuchadas por las masas, no siempre dan voz a tesis que se correspondan con la realidad. Sí, sus discursos pueden parecer convincentes e incluso inteligentes para algunos, pero en realidad solo es una posición política alejada de la verdad.

En este caso, me refiero a una persona en concreto, a un escritor que he descubierto hace no mucho tiempo y cuyo estilo me gusta por sus giros, imágenes, epítetos y otras figuras literarias. Dmitry Glujovsky es conocido por el público como el autor de la trilogía Metro, pero a mí me gustaron sus historias cortas y su novela Texto. Conocía su orientación política antes de su entrevista con el periodista ruso Yury Duda, así que no me sorprendió especialmente lo que escuché, aunque una afirmación sobre Donbass no me dejó indiferente.

Como era de esperar, este representante de la élite creativa liberal criticó al exmiembro del grupo Zajar Prilepin. Glujovsky dejó de hablarse con su amigo, como él mismo ha contado, porque “se marchó a disparar contra pueblos ucranianos”. No haré de abogado del diablo en defensa de Prilepin. En lugar de eso, me gustaría hablar de cómo los liberales, en sus manifestaciones sobre un tema tan importante como la guerra en Donbass, una y otra vez muestran su incompetencia y alejamiento de la realidad en temas sobre los que no dudan en dar su opinión.

El problema no es Prilepin ni ninguna persona en concreto sino la actitud general de la élite liberal hacia su propio Estado. Para ellos, los exmiembros de su comunidad que muestran una actitud progubernamental son traidores. Y ese tipo de personas son excluidas inmediatamente de todos los círculos de esa élite, olvidando que la democracia que defienden da el derecho a elegir todo y a todos.

En la afirmación de Glujovsky, “se marchó a disparar contra pueblos ucranianos”, queda patente la actitud de la élite liberal rusa hacia la guerra en Donbass. En los actos sociales en los que se reúne la gente guapa y estilosa con cuentas de Instagram de millones de seguidores hace tiempo que se ha formado una idea clara de lo que está ocurriendo en las Repúblicas Populares. Desde las alturas de los áticos de Moscú pueden ver a la resentida Federación Rusa invadiendo el territorio de la democrática Ucrania. ¿Cuáles son sus objetivos, sus motivos? No importa. Todo lo que hace el Gobierno ruso está mal por defecto. Y si alguien se da cuenta de que, en este caso concreto, Moscú es el defensor y no el agresor, quedará inmediatamente condenado al ostracismo.

Y eso está claro para todos, así que muchos prefieren mantener la cabeza baja. Incluso aquellos artistas que vienen a Donetsk a dar conciertos prefieren no entrar en cuestiones políticas. Tratan a los periodistas con reticencia y se limitan a declaraciones genéricas. Y quienes tienen el coraje de expresar apoyo por el pueblo de Donbass en su lucha quedan inmediatamente marcados y marginados a ojos de la gente guapa.

Bajo la impresión de la entrevista de Glujovsky salí al Donetsk de otoño. Me acordé de la gente que he visto en la guerra: el destruido pueblo de Petrovskoe, donde hace un año se retiraron las tropas y el equipamiento para que Zelensky pudiera cumplir su promesa de celebrar conversaciones con Putin en el formato Normandía. Hace tiempo que me he acostumbrado al estatus de “testigo innecesario”. La primera vez que encontré este término fue en un libro del escritor y periodista español Arturo Pérez Reverte, que describe correctamente el estado mental de quienes viven durante mucho tiempo en una zona en guerra. “Cuando la guerra se alarga, corrompe las almas de las personas y los periodistas causan cada vez menos simpatía”.

Y es verdad, hay poco entusiasmo entre la población de la zona roja cuando los periodistas se les acercan en busca de detalles del último ataque. Ya no hay esperanza para los testigos de la guerra de que los periodistas puedan parar el derramamiento de sangre. Eso solo ocurre en las películas de Hollywood. Los autores de las películas olvidan hablar de las batallas políticas, esas que sí pueden parar guerras, no una imagen de un periodista o de una famosa publicación.

Así que cuando llegamos con un grupo de periodistas a ese pueblo destrozado por la guerra, no esperaba que la población local se agolpara para recibirnos y contarnos sus vidas en el pueblo para atraer la atención de la comunidad internacional porque un excómico ha decidido interpretar el papel de pacificador. Sorprendentemente, los ancianos de Petrovskoe fueron muy sociables y nos contaron cómo las bombas disparadas desde territorio ucraniano caían en sus jardines. Nos hablaron también del miedo que causaba que los soldados de la RPD abandonaran sus posiciones. En los seis años de guerra, todos han aprendido las tácticas de la artillería ucraniana: utilizar los acuerdos para ocupar territorios sin batalla. Los residentes de Petrovskoe tenían miedo de que la historia volviera a repetirse. Lo que ocurrió es que mientras todos se tragaban la retirada de armamento, el Ejército Ucraniano volvió a ocupar sus posiciones.

Incluso entonces, en Petrovskoe rodeado de residentes locales, sabía que esa gente sería olvidada al día siguiente, cuando el tema de la retirada de tropas y armamento perdiera relevancia. El tema de la cumbre del formato Normandía quedaba resuelto, lo que significaba que se podía olvidar la cuestión de la retirada de tropas y armamento de la línea del frente. Los residentes de Petrovskoe cayeron en el olvido y se encontraron en el mismo lugar que estaban antes del otoño de 2019: cara a cara frente a la guerra.

¿Le interesará a Glujovsky el destino de estas personas? ¿Cómo viven bajo el sonido de las balas de los francotiradores ucranianos? ¿Cómo se reúnen en comunidad para ayudar a sus vecinos a mudarse a casas vacías más alejadas de la línea del frente? ¿Le interesaría saber cuáles son las acciones de las autoridades ucranianas, que privan a esas personas mayores de sus pensiones? ¿Le gustaría saber que Zelensky no es más que el típico político y que está dispuesto a mantener un grado de conflicto para complacer a Occidente? Lo dudo. Y esto solo es un pueblo. Hay cientos de ellos en Donbass. Pero en cada caso está la excusa del “niño crucificado”, a la que recurren cada vez los liberales rusos y patriotas ucranianos cuando se les presentan hechos incómodos sobre el Ejército Ucraniano. Los compañeros proocidentales saben cómo destruir sus propios argumentos ridiculizándolos.

La opinión de Glujovsky sobre la guerra ya se ha formado. Los hechos son algo superfluo. Las personas que intentan hablar de los crímenes del Ejército Ucraniano automáticamente reciben el calificativo de propagandistas y quienes apoyan de alguna manera a la población que está sufriendo, el de colaboracionistas. Los problemas de la población de Donbass son culpa suya y de la Federación Rusa, nunca de los políticos ucranianos, porque Kiev es agradable y cómodo, se come bien y la población tiene mucho mejor aspecto que los marginales de las minas.

Me gustaría dar un golpe sobre la mesa y dejar de leer a Glujovsky. Pero hace tiempo que no es posible ser tan categórico. Seis años de guerra en Donbass nos han enseñado a separar el arte de la personalidad de su autor, de ahí que sea normal escuchar canciones ucranianas que aún se cantan en Donetsk pese al hecho de que sus autores apoyen al Ejército Ucraniano.

Es increíble cómo la guerra puede enseñar y crear una tolerancia de la que carecen personas que se llaman a sí mismas intelectuales, liberales y defensores del bien frente al mal.
 

Harman

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En quince años




En quince años


07/10/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk


Recientemente se ha producido en Ucrania un caso trágico que, como era de esperar, no ha recibido excesiva atención de los medios. Un residente de 59 años de Gusyatyn, una ciudad de Ucrania occidental, se prendió fuego frente al edificio del servicio de empleo local. Lo hizo después de que le negaran una pensión alegando la falta de meses cotizados. El 50% de su cuerpo sufrió quemaduras y ahora los médicos luchan por salvar la vida del pobre hombre, que en el mejor de los casos vivirá el resto de sus días con los efectos de las quemaduras.

Los principales canales de televisión han ignorado el incidente, ya que la publicidad no beneficiaría a las autoridades en vísperas de las elecciones locales. Al fin y al cabo, volvería a recordar a los ucranianos que lo que les espera en el futuro es un Estado antisocial en el que ahorrar en la población es la prioridad de la política nacional y que ahora mismo no hay dinero para pensiones. Según el servicio de prensa del Comité de Políticas Sociales y Protección de los Derechos de los Veteranos del Parlamento, los problemas con el pago de pensiones aparecerán en el país antes de finalizar el año. El presupuesto del Fondo de Pensiones tiene déficit y las deudas ascienden ya a la impresionante cifra de 20.500 millones de grivnas y crece constantemente.

“El gasto del presupuesto estatal para apoyar al pago de pensiones, prestaciones y aumento de las pensiones según los actuales programas, así como el déficit del Fondo de Pensiones ascenderá a 203.800 millones de grivnas en 20211, afirmó Halina Tretiakova, presidenta del Comité del Parlamento. Sin embargo, los problemas aumentarán ahora, ya que el Tesoro puede no suministrar al Fondo de Pensiones los fondos necesarios para los jubilados a causa de las deudas acumuladas en los últimos años. Eso llevará inevitablemente a retrasos en los pagos de pensiones. Incluso en el periodo preelectoral de septiembre, el Estado suministró el 88% de las pensiones. En otras palabas, el “no hay para todos” ha llegado. Después de las elecciones, cuando ya no haya motivo para temer a los ciudadanos, la situación se deteriorará rápidamente, exponiendo los problemas sistémicos de la economía nacional.

El primer ministro de Ucrania, Denis Shmigal, accidentalmente lo dejó caer. Hablando en un encuentro con estudiantes de la Universidad Politécnica de Lviv, Shmigal afirmó que en quince años Ucrania no será capaz de garantizar el pago de pensiones a futuros pensionistas. “Por motivos demográficos, tendremos menos personas capaces de trabajar y más pensionistas. El ratio será de 1:2. Para mantener a los pensionistas sería necesario duplicar los impuestos. Y para pagar mayores pensiones, tendremos que aumentar aún más los impuestos. Pero las empresas no quieren subir los impuestos y doblarlos es imposible. Esto significa que en quince años no podremos pagar pensiones a futuros pensionistas. Son simples matemáticas”, afirmó.

Según Shmigal, Ucrania pasará a un sistema de capitalización el año que viene y en el futuro el Estado solo dará a los ciudadanos una pensión puramente “simbólica”. Según los expertos, no será suficiente siquiera para comprar alimentos, cuyos precios no hacen más que crecer, por no hablar de la salud y el ocio para los ancianos ucranianos. Todo pretende indicar que en su edad anciana, tendrán que valerse por sí mismos o depender del apoyo de sus familiares y sus huertas, donde tendrán que seguir trabajando.

Las palabras del primer ministro han sorprendido a los residentes del país de la victoriosa dignidad, aunque ya están acostumbrados a todo y no deberían sorprenderles las declaraciones libertarias de los representantes del Gobierno. Los ciudadanos han entendido que sus cotizaciones no irán a ninguna parte en el futuro y solo darán de comer a los oficiales empleados en el sector. La población ha comprendido que van a robarles sus pensiones. Y probablemente saquen conclusiones de ello y busquen que sus ingresos provengan de la economía sumergida.

“¿Comprende Shmigal las consecuencias de su afirmación de que en quince años no habrá nada con lo que pagar pensiones si la actual situación demográfica persiste? Es decir, envía una señal a la población en edad activa: tengan en cuenta que, si cotizan, hacen contribuciones al Fondo de Pensiones, pero no esperen una jubilación. ¿Así que para qué cotizar, trabajar legalmente y pagar impuestos? En pocas palabras, todos a la economía sumergida, cada uno para sí mismo, el Estado se echa a un lado y el sector en la sombra de la economía salvará a todos; el Estado, a nadie”, escribió en Facebook el exdiputado Spiridon Kilinkarov.

Sin embargo, todos comprenden que los motivos para la inminente crisis de las pensiones no se limitan a la despoblación de Ucrania. Sí, ese es un problema que ha adquirido proporciones críticas, pero hay otros factores que privan al país de una posibilidad real de recuperación económica.

“Las palabas del primer ministro Shmigal de que en quince años Ucrania no pagará pensiones a causa de los problemas demográficos es o un indicador de la incompetencia del primer ministro o directamente una mentira. Los problemas demográficos afectan al sistema de pensiones de Ucrania, pero no tanto como en los países europeos. El principal problema no es la demografía, sino, en primer lugar, la masiva emigración para trabajar y, segundo, por los bajos salarios. De ahí los bajos ingresos por impuestos y cotizaciones. En tercer lugar, la pequeña cantidad de empleos, por lo que la población en edad de trabajar abandonar el país y quienes se quedan reciben bajos salarios, en muchas ocasiones sin contrato.

El motivo de esto es la estructura primitiva agraria y de materias primas de la economía ucraniana, que simplemente no necesita muchos trabajadores, especialmente trabajadores cualificados. Así que nos podemos regocijar en el hecho de que la “superflua” fuerza de trabajo ha abandonado el país y equilibra la balanza de pagos con sus remesas (aunque no estoy seguro de que las remesas de nuestros trabajadores continúen a causa del coronavirus y las cuarentenas). Pueden decir que Podemos vivir sin la industria de Donbass, sin el mercado ruso y sin muchas otras cosas. Se pueden decir muchas cosas, pero eso no soluciona la cuestión de cómo pagar las pensiones”, escribió en Facebook Igor Gruzva, editor-jefe de la publicación Strana.

Todo esto llevará a tragedias diarias como la que ha ocurrido en Gusyatyn, donde el Estado ha negado la pensión a una persona por culpa de la política estatal de austeridad. Por supuesto, no todos los engañados ucranianos se quemarán vivos ante los despachos de las autoridades. Pero los retrasos en el pago de pensiones y las perspectivas de su futura eliminación siguen condenándolos a muerte, aunque sea de una forma extendida en el tiempo.
 

Harman

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El tiempo de las promesas




El tiempo de las promesas


08/10/2020

Artículo Original: Colonel Cassad



Volodymyr Zelensky, que está sufriendo una crisis de popularidad, ha cesado al exprimer ministro de Ucrania Vitold Fokin de su puesto en el Grupo de Contacto, en el que era uno de los representantes oficiales de Ucrania. El motivo del cese del prácticamente recién nombrado Fokin fue su opinión personal sobre lo que está ocurriendo en Donbass. “No soy político y definir algunas cosas… no puedo hacer eso. Todavía no veo ninguna confirmación de que haya una guerra entre Rusia y Ucrania en Donbass”.

Con eso, Fokin negó toda la propaganda ucraniana gestada en tiempos de Poroshenko y que sigue floreciendo bajo el mandato de Zelensky de que Ucrania supuestamente está en guerra con Rusia en Donbass. Fokin abiertamente afirmó que no ve ninguna guerra con Rusia en Donbass. Con ello, reconoció que en Donbass los ciudadanos ucranianos luchan contra antiguos y actuales ciudadanos de Ucrania, lo que supone una forma de guerra civil causada por Euromaidan. Por lo tanto, Fokin atacó uno de los principales mitos de Euromaidan, que culpa de todo lo que ha ocurrido en Ucrania desde 2014 a “la guerra contra Rusia en Donbass”.

Al fin y al cabo, mientras ese mito se mantenga y se cultive, se puede justificar cualquier cosa, desde la política rusófoba a la censura de las redes sociales. Pero si esta “guerra contra Rusia en Donbass” no existe, entonces surge una pregunta: ¿quién es responsable de lo que ha ocurrido en Ucrania en estos seis años? La culpa no es de la imaginaria agresión rusa sino de personas concretas que forman parte del grupo que tomó el poder durante la “revolución de la dignidad” y de esas personas que les sustituyeron y prometieron “una nueva vida”.

Para muchos, lo que dice Fokin es extremadamente obvio, se puede incluso decir que, en la práctica, no ha dicho nada nuevo, especialmente teniendo en cuenta que incluso Kolomoisky, que financió la campaña de Zelensky, se ha manifestado en términos similares y ha llegado a decir abiertamente que en Donbass hay una guerra civil. Así que Fokin no ha hecho más que jugar el papel de capitán evidente.

Nadie debería sorprenderse por la histeria de Poroshenko sobre las declaraciones de Fokin, ni tampoco de la indignación de los grupos Nazis como Azov o C14. Es mucho más significativo que gran parte de la indignación provenga del entorno de Zelensky, que parece querer ser más Poroshenko que el propio Poroshenko. Así que solo un día después de las declaraciones de Fokin (nombrado a iniciativa de Ermak y aprobado por Zelensky), Ermak y Zelensky rápidamente se deshicieron de él por hacer hablado demasiado.

Hay que recordar que el entorno de Zelensky ya se deshizo de Serhiy Sivojo de una forma muy similar después de que este comenzara a realizar declaraciones conciliatorias y a pronunciar discursos sobre la necesidad de negociar. Sivojo, que fue agredido por los Nazis, fue cesado igual de fulminantemente. Como se puede ver con el caso de Fokin, no se trataba de un exceso sino de una forma de actuación. Quienes se atrevan a hablar en voz alta de la necesidad de dar pasos reales para lograr la paz en Donbass rápidamente son apartados del entorno de Zelensky, en el que solo se mantienen quienes están dispuestos a simular que negocian, como ya ocurriera con Poroshenko. Además, el destino de Fokin y Sivojo debería servir de ejemplo para no confundir la retórica de pacificación de Zelensky con las perspectivas políticas.

En este sentido, por una parte escuchamos las declaraciones de Zelensky sobre cómo quiere “la paz en Donbass y el final de la guerra” y, por otra, vemos una sistemática persecución de toda aquella persona vinculada a Servidor del Pueblo que creyó que Zelensky decía la verdad y realmente quería la paz. Ese ha sido su error fatal: los actos de Zelensky (como es costumbre en la política ucraniana) son contrarios a sus promesas electorales. Los motivos para ello son obvios. Ucrania es un Estado títere controlado por Estados Unidos. Washington no está interesado en que acabe la guerra en Donbass. Y el Gobierno títere de Ucrania no puede actuar contra los intereses de sus superiores. Esto afecta de la misma manera a Poroshenko y a Zelensky, que ha aprendido rápidamente las reglas del juego y que prefiere no molestar a Washington con gestos excesivos en la cuestión de la guerra.

Todo esto causa una comprensible desilusión para los votantes de Zelensky y un sistemático descenso de su popularidad. El tiempo de las bonitas promesas se acabó y la realidad es clara y obvia. El cese de Fokin no va a ayudar a aumentar la popularidad de Zelensky, especialmente entre quienes votaron por el presidente creyendo sinceramente que quería acabar la guerra. Ahora, vistas las mínimas diferencias entre Zelensky y Poroshenko, los desilusionados y repetidamente engañados votantes ucranianos buscan otra vez a personas que conecten con sus discursos sobre la paz de una forma que no sea la habitual palabrería de Minsk sino con pasos concretos. En ese caso, la exigencia de declaraciones del estilo “el capitán obvio al rescate” continuarán. Solo que no será Zelensky quien satisfaga sus deseos.
 

Harman

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Historia reciente y escenarios de futuro




Historia reciente y escenarios de futuro


09/10/2020

Artículo Original: Ukraina.ru



La guerra en Donbass se encuentra ahora en su sexto año y niños que no han vivido nunca bajo un cielo pacífico ya van al colegio. Las esperanzas de una solución diplomática al conflicto no se han cumplido y queda cada vez más claro que es improbable que vaya a ser así: el nudo de las contradicciones se ha tensado aún más con los años y se ha derramado demasiada sangre. En las últimas semanas, esta cuestión ha vuelto a intensificarse, aunque de forma ligeramente diferente.

¿Qué ha ocurrido?
Ukraina.ru ha descrito repetidamente la lógica de lo que está ocurriendo, pero en la actual situación es preciso hacerlo de nuevo. El 21 y 22 de febrero de 2014 tuvo lugar en Ucrania un golpe de Estado que dio a todos los ciudadanos rusos y de habla rusa (así como a los ucranianos que fueran simpatizantes de Rusia o que se consideraran un mismo pueblo) dos opciones sobre qué hacer: apoyar al Gobierno nacionalista (en ocasiones Nazi) en un país en el que el poder había sido tomado por la fuerza por un grupo de diputados del Parlamento, que derrocaron al presidente legalmente elegido, o resistir la creciente oleada (creciente entonces, ahora ya ha arrasado con el país) de nacionalismo imbuido de odio a todo lo ruso.

Diferentes personas decidieron por sí mismas y tomaron caminos diferentes. Algunos se marcharon en 2014-2015. Según varias estimaciones, hasta dos millones de personas han abandonado el país por motivos políticos. Algunos se han quedado en un exilio interno. Según el Instituto de Investigación de Kiev y el Centro Levada, alrededor del 50% de los ciudadanos del país son prorrusos.

Parte de la población activamente se opuso al grupo que había tomado el poder en Kiev. Crimea, por ejemplo, pasó a ser parte de Rusia tras el plebiscito y el apoyo de las autoridades rusas. En Odessa, el intento de resistir a la junta de Kiev terminó en una sangrienta masacre en la que docenas de ciudadanos de Odessa fueron quemados vivos por cientos de militantes del Praviy Sektor y otros grupos liderados por el entonces presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania, Andriy Parubiy, que después sería presidente del Parlamento.

La confrontación entre ciudadanos prorrusos y nacionalistas en Járkov terminó de forma algo menos sangrienta, pero también con la victoria del Praviy Sektor y lo que en el futuro iba a ser el Corpus Nacional.

En Donbass se crearon estructuras políticas y administrativas alternativas, que declararon su compromiso con la lengua, cultura e historia rusa. En mayo de 2014, celebraron un referéndum en el que expresaron su deseo de unirse a Rusia según el escenario de Crimea.

Sin embargo, el acceso a Rusia no se ha producido. Y desde marzo de 2014 (es decir, desde antes del referéndum), se decretó en Ucrania una “operación antiterrorista” (ATO), que tenía el propósito de obligar a Donbass a cumplir con las decisiones de las autoridades del país, que no eran reconocidas por la RPD y la RPL. A principios de junio, durante la operación antiterrorista, la aviación ucraniana bombardeó ciudades y objetivos civiles en Donbass. Así comenzó la guerra entre las repúblicas no reconocidas de la RPD y la RPL y Ucrania.

Al mismo tiempo, listas de personas que participaron en el referéndum y votaron unirse a la Federación Rusa fueron publicadas en la web Mirotvorets. Más adelante, con el inicio de las hostilidades en Donbass, que se convirtió en una guerra abierta entre las repúblicas prorrusas y el resto de Ucrania, los jefes de Estado de Alemania, Francia, Ucrania y Rusia desarrollaron y adoptaron los acuerdos de Minsk, según los cuales Donbass regresaría gradualmente a Ucrania aunque con la garantía de la autonomía.

Actualmente, los acuerdos de Minsk no están siendo implementados por el bando ucraniano (Alemania, Francia y Rusa no son más que garantes y observadores de dicha implementación). En la práctica, Donbass ha permanecido en estos seis años como un territorio política y económicamente “congelado”, que no depende de Kiev sino de sus regulaciones internas, sin autoridades internacionalmente reconocidas y con una infraestructura civil e industrial parcialmente destruida.

Hasta hace poco, había posibilidades de que Ucrania, siguiendo los acuerdos de Minsk, comenzaría a dar pasos para reintegrar Donbass, pero eso no ha pasado. Y hay una serie de motivos para ello.

En primer lugar, en estos seis años de guerra entre Donbass y Ucrania han muerto más de 10.00 personas.

En segundo lugar, el Gobierno ucraniano (primero bajo mandato de Poroshenko; después, de Zelensky) no tiene prisa por reintegrar a una población desleal al país.

En tercer lugar, según varias estimaciones, la restauración de la infraestructura destruida de Donbass precisará de miles de millones de dólares (Yatseniuk llegó a decir 100.000 millones).

Finalmente, la propaganda y agitación política en Ucrania han convertido a los residentes de Donbass en monstruos y criminales. En este sentido, las autoridades ucranianas ya han afirmado que, en caso de reintegración de Donbass, serán sometidos a juicio y muchos de ellos verán sus derechos restringidos o ingresados en campos de filtración. En esas condiciones, es natural que ninguna persona en su sano juicio quiera volver a Ucrania.

¿Qué futuro puede esperar al pueblo de Donbass a consecuencia de todas estas condiciones? En este momento, se puede hablar de varios escenarios posibles.

Ni guerra ni paz
Si todo sigue como está según el escenario de “ni guerra ni paz”, solo se podrá hablar de la degradación de Donbass. Incluso ahora, los observadores que conocen la situación de las Repúblicas afirman que la población vive sin una imagen de futuro. ¿Cómo van a crear una imagen de futuro si nadie sabe decir qué va a pasar: guerra caliente o paz fría? La existencia de las Repúblicas como estados independientes, sean o no reconocidas, parece problemática.

La implementación de Minsk-2 prevé el retorno de Donbass a Ucrania en ciertas condiciones. Pero Kiev no quiere, o no puede, cumplir esas condiciones. Moscú lo sabe. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, afirmó que no será posible la implementación de los acuerdos de Minsk con el actual Gobierno en Kiev.

También las Repúblicas lo saben. Minsk-2 no se ha implementado y, según el estratega político y exprimer ministro de la RPL, Marat Bashirov, bajo cualquier otro escenario, los residentes de las Repúblicas se integrarán gradualmente en Rusia. Bashirov apuntó que la RPD y la RPL no podrán convertirse en un “segundo Singapur”, sino que “se convertirán en entidades combinadas muy vinculadas a Rusia y en las que todo depende de Rusia”. ¿Y la población? Según Bashirov, la población recibirá pasaportes rusos: “Al contrario que Transnistria, la RPD y la RPL tienen frontera común con la Federación Rusa, lo que facilita muchos aspectos relacionados con los procesos humanitarios y la elección de las personas: seguir siendo ciudadanos de Ucrania o recibir la ciudadanía rusa”. “Las entidades económicas también se integrarán en la economía rusa, encontrarán su sitio en la cadena de producción industrial”, añadió Bashirov, que concluyó afirmando que “cuanto más se alargue, más se separarán estos territorios de Ucrania”.

Con Rusia
Rusia no puede contar con el restablecimiento de las relaciones económicas entre Donbass y Kiev, así que debe tomar medidas para apoyar a la población que vive allí. Es lo que argumenta Alexey Zubets, doctor en Economía y director del Instituto de Investigación Socioeconómica del Instituto Financiero del Gobierno rusa. En su opinión, quienes defienden una solución para Donbass con la integración económica y política no llegarán al poder en las próximas elecciones. “Para que ellos ganen faltan otros cinco o diez años. En el futuro cercano, el restablecimiento de relaciones normales con Ucrania y su integración en el espacio económico son imposibles”, argumentó.

Según el experto, ahora mismo la economía de las repúblicas de Donbass están reviviendo: “Hoy, el nivel de actividad económica en Donetsk y Lugansk es mayor que hace un año”. En general, la dinámica económica es mayor que la dinámica económica de Ucrania. “Es posible que tras un tiempo, las Repúblicas de Donbass se conviertan en modelo para el resto de Ucrania, ya que la calidad de vida de las Repúblicas será mayor que en Ucrania”, afirmó Zubets.

En su opinión, la ruptura de lazos de la industria de Donbass en un momento de crisis económica en Ucrania hace imposible la reintegración. “Así que la principal tarea la tiene Rusia, integrar a Donbass en su espacio económico”, añadió Zubets. “Esa será la clave del desarrollo económico de las Repúblicas y en un futuro no tan distante, Donetsk y Lugansk podrán superar a Ucrania en términos de desarrollo socioeconómico”.

¿Dónde está el futuro?
Rusia ha comenzado a incorporar a la RPD/RPL en su espacio, ya que no tiene otra opción. Así lo afirma el editor-jefe de IMHO.club.vy, Alexey Dzermat. “Si entregamos a esos territorios a Ucrania, las hostilidades se reanudarán, eso es evidente para todos. Rusia los integra con los métodos que tiene y eso es lógico”.

La existencia de la RPD/RPL como independientes es difícil de imaginar, es necesario tener en cuenta que se han roto muchas cadenas de producción, así que es lógico que “Rusia las integre en su composición de una forma o de otra”, cree Dzermat. En su opinión, las Repúblicas no tienen futuro en Ucrania. El experto apuntó también que si Rusia integra las Repúblicas Populares de Donbass, también tendrá en cuenta la postura de Ucrania en la crisis bielorrusa.

¿Qué pasa con los acuerdos de Minsk?
En referencia a la negociación en Minsk, Dzermat comentó qué está claro que la postura de Ucrania actualmente es destructiva, con los representantes de Kiev haciendo todo lo posible por evitar implementar los acuerdos de Minsk. “Es más, ya están diciendo que debe cerrarse la plataforma de Minsk. Están intentando evitar los acuerdos de Minsk. Creo que, estratégicamente, los acuerdos de Minsk no durarán mucho, es preciso buscar otro tipo de acuerdo”.

Antes, el jefe de la delegación ucraniana en el Grupo de Contacto, el expresidente Leonid Kravchuk, ya había expresado su opinión de trasladar las conversaciones de Minsk a Viena o Estocolmo a causa de la situación política en Bielorrusia. Sin embargo, no todos han tomado esta propuesta como seria. Por ejemplo, el politólogo Ruslan Bortnik considera que las afirmaciones de Kravchuk son un elemento de presión sobre las autoridades bielorrusas, lo que evidencia la crisis en las relaciones entre Ucrania y Bielorrusia.

El reconocimiento no es un fin en sí mismo
El sociólogo ruso-ucraniano Evgeny Kopatko opina que Minsk no funciona y que “no hay perspectivas de acuerdo en el marco del proceso de Minsk y el formato Normandía”. En su opinión, el reconocimiento de la RPD y la RPL tiene un enorme significado simbólico, pero ahora lo principal no es eso sino un aumento del nivel de subjetividad. El sociólogo insistió en que “varios millones de personas viven en la RPD/RPL, eso es dos veces Eslovenia, y el destino de esta gente debe ser de gran importancia para Rusia”.

Al mismo tiempo, Kopatko apuntó también que los residentes de las Repúblicas saben solucionar los problemas por sí mismos, pero es preciso crear las condiciones para ello. “Si la economía de Donbass se activa, también aumentará el nivel de subjetividad, aumentará su habilidad de negociar y hará posible que se produzca un diálogo directo entre Kiev y Donbass”, añadió. En su opinión, el reconocimiento “ya no es un fin en sí mismo para Donbass”.

Conclusiones
Es obvio que en los próximos años no se va a producir la vuelta de Donbass a Ucrania, fundamentalmente por la postura de Kiev, que busca separarse aún más de la RPD y la RPL y solo apoya nominalmente los acuerdos de Minsk para poder mantener las sanciones antirrusas.

La continuidad de las “rebeldes Repúblicas de Donbass” en el limbo político y económico no es posible. Es necesario formar cuerpos de Gobierno, estructuras políticas y sociales reconocidas en el territorio de las Repúblicas.

Actualmente, a causa del rechazo de las autoridades ucranianas a cumplir con sus obligaciones de integración de Donbass (especialmente la amnistía a todos los participantes en la guerra civil y la puesta en marcha de los puntos políticos de los acuerdos). La Federación Rusa ha optado por otorgar la ciudadanía rusa a todos los residentes de la RPD y la RPL que lo soliciten (actualmente no son ciudadanos de ningún país y muchos no tienen la posibilidad de moverse libremente por el mundo). Más de 300.000 de los 4,5-5 millones de personas ya han recibido la ciudadanía. Muchos están en listas para hacerlo, espera que se puede alargar [por el gran número de solicitudes] durante un año.

Una gran parte de la población de Donbass carece de salarios dignos y de posibilidades de autorrealización a causa del sin fin conflicto y la juventud no tiene futuro en condiciones de degradación social. Aunque las escuelas y universidades funcionan, ¿qué pasa tras la graduación?

Gran parte de los entrevistados opina que, en las actuales condiciones, el destino de Donbass solo puede pasar por la integración económica en Rusia. Al mismo tiempo, según algunos expertos, es posible hacerlo de forma similar al principado de Mónaco, que aunque mantiene una independencia política, económicamente está completamente integrado en la economía francesa.
 

Harman

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Segunda ola




Segunda ola


10/10/2020

Artículo Original: Denis Grigoriuk



En el bolsillo interior de la mochila, donde están las lentes, las viejas acreditaciones y permisos especiales para grabar encuentro mi mascarilla, que no había necesitado desde finales de la primavera, cuando la gran mayoría de los ciudadanos seguía las recomendaciones de las autoridades sobre las medidas para prevenir el coronavirus. El verano ha pasado sin necesidad de protección aunque con monitorización de la información sobre la situación epidemiológica en la República. Sin embargo, con la llegada del otoño, todo ha cambiado. En la cafetería en la que hace un par de semanas nadie llevaba mascarilla, se puede volver a ver a la barista con la cara protegida. Las mascarillas han regresado una vez más a la vida de la RPD.

Mientras Armenia y Azerbaiyán continúan resolviendo sus relaciones con el uso de armas pesadas en Nagorno Karabaj, recordando al mundo que ninguna idea de ningún hípster y su visión del siglo XXI va a parar a la humanidad de su deseo de ir a la guerra, Donetsk se enfrenta a una segunda ola de coronavirus. Todo eso en un contexto en el que la guerra aún existe. Pese a que los ataques en la línea del frente se han reducido de forma significativa, no se puede hablar de un régimen de silencio completo.

En esta ocasión, las previsiones han resultado ser correctas. Incluso antes de que llegara el pico de infecciones en primavera, los epidemiólogos previeron que el mundo se enfrentaría a una segunda ola en el otoño. Y así ha ocurrido. La RPD no es una excepción, aunque la situación en la República es menos crítica que en otras partes del mundo.

Como era de esperar, las primeras informaciones sobre la segunda ola de coronavirus han llegado desde las redes sociales. En los canales de Telegram empezaron a aparecer informaciones sobre la difícil situación relacionada con la covid-19 en las universidades de la RPD. Estudiantes, profesores y otros trabajadores empezaban a enfermar. La solución fue obvia: educación a distancia. Los estudiantes y profesores, que pasaron el final del último curso lejos de las clases se han visto obligados a relacionarse virtualmente de nuevo y los estudiantes de primer año que se graduaron del instituto en condiciones excepcionales han comenzado su carrera universitaria de la misma forma.

Pero la situación no ha empeorado solo en las universidades. Los colegios se han enfrentado a los mismos problemas. En algunos colegios, los profesores han enfermado de covid-19 y clases enteras, además de sus familias, han tenido que ponerse en cuarentena. Esto no ha afectado solo a quienes han estado en contacto con los profesores infectados. Las autoridades han tomado otra decisión: han anunciado unas vacaciones. Hasta finales de octubre, los estudiantes estarán en casa. El empeoramiento se ha producido pese a que al principio de año escolar se introdujeron medidas como la entrada gradual y diferentes turnos de comedor. Es evidente que esas medidas no han impedido la expansión del virus. Y a causa de ese empeoramiento, la celebración del Día del Profesor transcurrió sin los tradicionales conciertos en los que habitualmente se premia a los profesores más distinguidos.

Al mismo tiempo, las instituciones públicas también han empezado a contagiarse de coronavirus. En el canal de Telegram Dontel, por ejemplo, se afirma que hay trabajadores de la Administración del Gobierno de la RPD hay trabajadores infectados: “En la administración de la RPD hay empleados enfermos de coronavirus. El primer caso se confirmó a principios de septiembre y ahora se han detectado nuevos casos esta semana. El fin de semana pasado, el Ministerio de Situaciones de Emergencia de la RPD desinfectó todos los despachos. Desde el 28 de septiembre, gran parte de los empleados teletrabajan. El líder de la RPD, Denis Pushilin, no pasa por el edificio”, informó el canal, que cita sus propias fuentes en la administración. Ahora se dice también que han aparecido casos en el Parlamento de la RPD.

Las autoridades han empezado otra vez a controlar el cumplimiento de medidas restrictivas y el personal del Ministerio del Interior controlará si los ciudadanos cumplen con lo ordenado por las autoridades. Todavía no hay confirmación de si alguien ha sido multado por no utilizar mascarilla, pero está claro que las medidas de control se deben al empeoramiento de la situación epidemiológica. Si recordamos la primavera, el primer caso causó un gran revuelo pero ahora son ya 4.000 los casos totales. Contrariamente de los ocurrido entonces, ahora aún no se habla de un posible cierre de la frontera con Rusia, aunque el número de casos aumenta día a día.

Gradualmente, aunque sin el pánico y los nervios de la primavera, la República se enfrenta a la segunda ola de coronavirus. En los parques, plazas y junto al río se puede ver a madres que pasean con sus hijos, personas sacándose selfies, ancianos jugando al ping pong. Todo ello da la apariencia de que la ciudad vive con normalidad, sin medidas restrictivas. Pero en los transportes y en las calles se empieza a ver otra vez personas con mascarilla, aunque sin guantes. Eso sí, al salir de los autobuses, la mayoría vuelve a guardar las mascarillas en el bolsillo y ahí se quedan hasta el siguiente viaje o visita a una institución pública, donde llevarla es obligatorio. Sin embargo, no todos los ciudadanos tienen prisa por volver a llevar protección.
 

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Una inmensa sala de espera




Una inmensa sala de espera


11/10/2020

Artículo Original: Yulia Andrienko / Komsomolskaya Pravda


Cuando vives en estado de guerra, en ocasiones es útil verte a través de los ojos de otras personas. Especialmente si esas personas proceden de Rusia. “¡Ya sois Rusia! ¿Comprendes? La lengua rusa está en todas partes, la moneda principal es el rublo, hay estándares rusos en la educación y la gestión, se ha empezado a tocar el sistema judicial. Sé de lo que estoy hablando. Sí, también tenéis pasaportes rusos y Putin incluso ha cancelado el pago por ellos. Si se pudiera conseguir que todos tuvierais la nacionalidad rusa más rápido…”, dice una amiga abogada de San Petersburgo con palabras que son música para mis oídos. Asiento con la cabeza de forma obediente. De verdad somos Rusia. Siempre lo hemos sido. Pero hemos tenido que derramar sangre para probarlo.

A menudo tenemos que lidiar con la idealización del pueblo de Donetsk por parte de quienes no han estado en Donbass o ven nuestra guerra desde la barrera. Para ellos somos héroes que no se han marchado de su patria y que cultivan rosas que crecen de los restos de los proyectiles. Solo que olvidan que el 70% de Donbass está ahora bajo control ucraniano y que el 30% restante que ha quedado en la RPD apenas tiene unos restos de su industria.

“Los métodos habituales del comercio de productos no se pueden aplicar aquí a causa del estatus de República no reconocida. A menudo las empresas tienen que buscar otras formas a través de mediadores. No se invierte en la modernización y nadie sabe qué pasará mañana”, explica un exempleado del Ministerio de Industria y Comercio. “Dos plantas de coque aún queman carbón, Stirol de Gorlovka aún tiene valor y la planta metalúrgica de Yuzovka enciende los hornos para las cámaras de televisión. La situación es mejor en la industria alimenticia y ligera, pero eso no soluciona los problemas de desarrollo. En todas las repúblicas no reconocidas se mantiene la agricultura, pero es difícil mantener la industria. Aquí se pueden desarrollar la industria química y la metalurgia de primer ciclo de producción: producción de hierro, ácido sulfúrico, etc. Es la parte más sucia del proceso de producción de materias primas”.

Recientemente he podido visitar la estación de Yasinovataya, que llegó a ser uno de los principales nudos de comunicación con trenes de pasajeros y de carga que iban a todos los rincones del país. Ahora, la estación Krasavets está completamente vacía. No vi a una sola persona durante la hora que paseé por allí como si estuviera en un museo.

“Ahora somos una estación de callejón sin salida. La destrucción de Donbass es un crimen”, dice Ludmila, trabajadora de la estación. “De los tres depósitos que quedan, quieren hacer dos. Mi salario, con 18 años de experiencia, apenas llegará a los 6.000 rublos y los precios de las tiendas son rusos. La gente se ha ido con toda su familia y de la grandeza del pasado no queda nada”.

Una vez al mes, en la vacía entrada de la estación se celebra un concierto de la Filarmónica de Donetsk. La acústica aquí es impresionante. El programa se llama “sala de espera” y se me ocurre que ahora mismo todo Donbass se ha convertido en una inmensa sala de espera.

Pero lo peor de todo ocurre en los territorios perdidos, tan cerca de Donetsk, los niños de quienes fueron a votar por la independencia de la RPD en el referéndum del 11 de mayo son educados en las mejores tradiciones rusófobas. Por ejemplo, en Slavyansk y Krasny Liman, donde la participación superó el 90% en un momento en el que ya había empezado la batalla, ya no hay colegios en ruso y Bandera y Shujievich son héroes nacionales.

A veces acompaño a voluntarios a las zonas del frente. Desde las afueras de Donetsk se puede ver Avdeevka, la ciudad donde nací. Las chimeneas con humo de la planta de coque mantienen la ciudad a flote. Ahí está mi casa abandonada, que parece estar a un palmo, pero que, como Marte, es inalcanzable. Eso es Ucrania. Ahí soy el enemigo.

Puede que la mayor tragedia que no se puede aceptar es ver Donbass roto por la mitad, con personas que tienen familia a ambos lados del frente.

“No he estado en casa de mis padres en seis años, no puedo ir allí. Hablamos por Skype”, dice mi amigo Dmitry, que es funcionario. “Antes podían venir a verme, aunque tuvieran que pasar por los puestos de control. Pero ahora las fronteras de la RPD con Ucrania están cerradas. Solo se puede venir a las Repúblicas Populares con un permiso especial de la RPD y hay que pasar dos semanas en cuarentena. Si sales desde la RPD hay que firmar un consentimiento para no volver a la República hasta nueva orden. Lo utilizan personas que son más receptivas. La gente sigue pasando por diferentes motivos: padres mayores que están enfermos, un funeral o algo así. Pero lo hacen a través de Rusia y se gastan mucho dinero. Por ejemplo, se puede ir a Mariupol por Belgorod. Cuesta 7000 grivnas (16.000 rublos). ¿Pero qué vamos a decir de Ucrania si no se han abierto ni las fronteras de la RPD con la RPL?”

Los pensionistas de la República, que han tenido que buscarse la vida para conseguir sus pensiones todos estos años, superando los obstáculos del registro, identificación y dificultades en el viaje y el cruce de puestos de control, ahora se han quedado sin esa ayuda. La República, eso sí, paga las pensiones, aunque la cantidad apenas supera los 5000 rublos. Recibir las pensiones ucranianas que legítimamente se han ganado supondría además debilitar la economía de Ucrania y este dinero sería útil en la República. Sin embargo, las decenas de miles de denuncias de los pensionistas de Donetsk en los tribunales ucranianos han caído en saco roto.