Guerra en Ucrania XIV

Harman

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Veinte treguas después




Veinte treguas después


02/08/2020

Artículo Original: Yulia Andrienko


Desde el lunes, 27 de junio, se ha declarado una tregua indefinida en Donbass. Todo uso de armas, incluidas las armas ligeras, está prohibido. Los residentes de Donetsk desconfían de todos estos ecos y, aunque el frágil silencio entró en vigor el 27 de julio, están más preocupados que contentos. Estos movimientos sirven para que en los programas de debate grabados en los estudios de Moscú se declare: “¡Hurra! La guerra ha terminado”. Pero en la vida real todo es diferente.

Los residentes de las Repúblicas Populares de Donbass han vivido más de veinte treguas. Llevaban nombres que no se han cumplido: total, completa, de la cosecha, de Pascua, escolar. Si la victoria dependiera de los nombres, habría llegado hace mucho tiempo. ¿Cómo vive la población en las localidades de la línea del frente? ¿Creen que el silencio reinará durante mucho tiempo? Con estas preguntas me he dirigido a los residentes de la localidad de Sajanka [al sur de la RPD].

“Oh, no hemos sabido nada de ti en mucho tiempo”, responde Oxana Samarskaya, directora del único colegio de Sajanka, en el que estudian alrededor de treinta niños. Le alegra recibir mi llamada. “Bueno, qué voy a decir. Nos da miedo decir nada. Porque el 26 de julio hubo mucho ruido y ahora está tranquilo. El silencio llegó el 27 de julio como prometieron y por ahora no se ha incumplido. ¿Creemos que continuará así? Probablemente no”.

Hablamos de los planes para el verano, de la cosecha, de las dificultades para ir de vacaciones, fundamentalmente por falta de dinero. “No iremos a Sedovo. Los niños cogen las bicis por las mañanas y van al mar”, dice Oxana. “Este año nadie ha sido enviado a Crimea de momento. Vivimos en un universo sin tiempo y en constante expectación”.

Mientras tanto, el colegio de Sajanka trabaja activamente para prepararse para el inicio del curso escolar. Así me lo explica la empleada de la escuela Tamara Alexandrovna.

“Pintura, limpieza. El otro día, el alcalde de la administración de Novoazovsk, Oleg Morgun, nos entregó un cargamento de tejas para cubrir el tejado. Hay rumores de que puede haber una segunda ola de coronavirus y que la enseñanza tendrá que volver a ser a distancia, pero yo no quiero creeros”, dice. “Nadie cree en esta tregua. ¿Cuántas treguas tenemos ya en la memoria? Aun así, mucha gente tiene familiares al otro lado, especialmente en Mariupol y no podemos ir. Vivimos en guerra, no vemos a nuestros familiares. ¿Qué alegría hay en esta vida? ¿No habrás oído en Donetsk cuándo piensan abrir la frontera?”

No puedo ayudar a Tamara Alexandrovna, no hay nada de momento. Quiero creer que las fronteras se abrirán un día, de la misma forma que quiero creer en esta tregua, aunque sea la vigésima. ¿Y si funciona? Es la forma en que las personas creen en algo incluso aunque no lo admitan. Al fin y al cabo, el colegio está limpio y pintado, se han limpiado los cristales. No puede ser para que vuelvan a romperse por las explosiones.
 

Harman

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Por el camino equivocado




Por el camino equivocado


03/07/2020

Artículo Original: Colonel Cassad


El grupo sociológico Rating ha publicado los resultados de una encuesta que mide el estado de ánimo de la sociedad y la percepción de la dirección en la que camina el país. Teniendo en cuenta que el centro sociológico es ucraniano, es difícil ver en los resultados las maquinaciones del FSB y de la propaganda rusa.

Francamente hablando, los resultados no son sorprendentes. Una amplia mayoría, el 70%, opina que el país se mueve en una dirección equivocada. A principios de julio, era el 63%. Esto ocurre más de un año después del inicio del mandato de Zelensky. Solo el 19% está satisfecho con el curso de los acontecimientos, que coincide con el electorado de Poroshenko, el descompuesto partido Golos y los nazis de Svoboda, Praviy Sektor, etc.

Si recuerdan, en campaña, Zelensky prometió abandonar el “curso de Poroshenko”, ese que muchos ciudadanos consideraban erróneo. De ahí que más del 70% del electorado diera su voto a Zelensky, no como voto a favor, sino como voto en contra: contra el curso que había tomado el país, contra Poroshenko y contra la continuación de la guerra, factores con los que jugaron los mentores de Zelensky, que le presentaron a la sociedad como la forma de acabar con ese “cuso erróneo” y acabar la guerra. Obviamente, esas promesas se han quedado en promesas y el “curso erróneo” ha continuado.

Es más, la situación del último año, que ya no puede achacarse a las actividades de Poroshenko, se ha deteriorado: el 66% cree que la situación económica en el país ha empeorado y el 24% no ve cambios o mejoras. Solo el 8% cree que ha mejorado. Un veredicto elocuente sobre los “nuevos enfoques para gestionar la economía ucraniana”, para quienes escucharon primero a quien tenía en la mano “el martillo de Perun” y después a los secuaces de Ajmetov que vendieron en depredador proyecto de “energía verde” que solo beneficiaba a Ajmetov.

No es de sorprender que el 57% mencione la “incompetencia del Gobierno”, es decir, de Zelensky y “Servidor del Pueblo”, como principal motivo del deterioro de la situación. Ese es el estado de ánimo en el que “Servidor del Pueblo” se enfrentará a las elecciones locales. Los optimistas ciudadanos solo cuentan con una mejora a corto plazo vinculada a la eliminación de restricciones por la cuarentena, pero claramente esperan “tocar fondo”. Eso sí, esa sensación convive con las más pesimistas expectativas del riesgo de una “segunda ola” y otros posible cierre de diferentes regiones del mundo, que podrían afectar a Ucrania y crear un efecto negativo acumulado al pesimismo social.

Es natural que la “Plataforma Opositora”, “Batkivschina” y “Solidaridad Europea” esperen heredar parte del electorado de los “servidores del pueblo” en las próximas elecciones locales, ya que en el contexto de un pesimista estado de ánimo, la población va a buscar otas alternativas populistas que les ofrezcan un “mejor mañana”, que, obviamente, tampoco ocurrirá, ya que el acuerdo con el FMI no prevé mejoras para la población. al contrario, los recortes en los aspectos sociales son una obligación adquirida por Ucrania y que es mérito única y exclusivamente de Zelensky y compañía.

Sin embargo, para la oposición, será una forma de revertir la tendencia y de mostrar la muerte del proyecto del “nuevo mesías”, como se quiso representar a Zelensky en 2019. El tiempo ha demostrado que ni su entorno ni él son mejores que los demás y que no han sido capaces de producir ningún resultado positivo. Así que la caída del apoyo a “Servidor del Pueblo” es inevitable. Y cuanto más se parezca a “Solidaridad Europea”, más se preguntará la población por qué debe votar a “Servidor del Pueblo” si no hay gran diferencia entre Zelensky y Poroshenko. ¿Por qué votar a Poturaev si apenas difiere de Vyatrovich? ¿Por qué apoyar el régimen oligárquico del Gobierno de Shmygal si apenas difiere del Gobierno oligárquico de Groisman?

El actual intento de establecer una tregua en Donbass es una de las formas de intentar, si no dar la vuelta, sí frenar la tendencia, para evitar así una catástrofe electoral ahora.

Para la población de Ucrania, esta ha sido una nueva lección sobre cómo los eslóganes sobre la “nueva vida que llegará mañana” y “el continuo deseo de unirse a la Unión Europea y la vida europea” difícilmente se corresponden con la realidad. Diferentes personas corean los mismos lemas y los resultados son idénticos. Así que poco a poco, encuesta a encuesta, se dan cuenta de que el país va en mala dirección. ¿Puede que se pueda hacer algo para cambiarlo?

No será tan fácil y la feliz bacanal continuará. De un populista en manos de oligarcas a otro. Hacia el deseado café en Viena a través de las plantaciones de fresas de Polonia y el infierno social en casa.
 

Harman

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Esa sensación de hundimiento: Fuerzas navales y costeras de Ucrania

 

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Harman

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Falta de voluntad política




Falta de voluntad política


04/08/2020

Artículo Original: Denis Grigoriuk


Recientemente se han producido ciertos cambios en el proceso de negociación para la resolución del conflicto en Donbass. Hablemos de ellos, ya que el destino de la lucha en la RPD/RPL depende de ello, aunque hace tiempo que ya no parece que nada vaya a poder cambiar lo que ocurre en Donetsk y Lugansk.

La principal novedad, aunque no afecte especialmente a la lucha en la RPD/RPL, es la negativa de Dmitry Kozak, asesor del presidente ruso, a continuar los contactos con su homólogo ucraniano Andriy Ermak, ya que el oficial ruso no ve perspectivas de diálogo, ya que Kiev simplemente simula estar negociando. Desde el principio del proceso de negociación, ha dado la sensación de que no iba a haber grandes progresos, pero siempre había alguna novedad que daba alguna esperanza de que sería posible algún cambio, aunque fuera mínimo, en la situación en Donbass. Por desgracia, el único punto que se ha cumplido es el intercambio de prisioneros. Y ha sido solo de forma parcial, ya que era todo lo que las partes podían acordar sin riesgos políticos.

En las actuales circunstancias, Kozak era el único político que llamaba a las cosas por su nombre. “La simulación de violenta actividad” es la definición más clara que se puede dar teniendo en cuenta la censura que impera en el vocabulario. En Donbass, lo que ocurre en Minsk se describe con términos mucho más duros.

Esas palabras deben escribirse entre comillas en el contexto de la guerra en Donbass. El problema es que el bando ucraniano no es capaz de parar la guerra y “simplemente dejar de disparar”. El final de la guerra supondrá una “rendición” que no perdonarán los radicales y nacionalistas en Kiev.

Como era de esperar, el alto el fuego no es completo. Para comprender esto no hace falta más que observar los informes de la misión de la OSCE. Según sus datos, entre el 27 de julio y el 1 de agosto se produjeron 225 casos de infracción, 44 explosiones, 180 disparos y un proyectil sin identificar. No hay cambio en este sentido.

Por otra parte, Kiev ha decidido de repente cambiar a su representante en el Grupo de Contacto. A primera vista, podría suponer un alivio ver que la delegación ucraniana no vaya a ser liderada por algún radical como los odiados Kazansky o Garmash. Los ucranianos han cambiado a un anciano expresidente por otro aún mayor. Antes de que fuera nombrado jefe de la delegación ucraniana, Kravchuk se ha hecho notar por varias declaraciones moderadas sobre Donbass. Pero esas palabras no significan nada, ya que no representaba a Ucrania. Su retórica cambió para ajustarse a la posición oficial de Kiev en cuanto se dio a conocer que había sido nombrado representante de Ucrania en Minsk.

Ya en su presentación, al referirse a los motivos para aceptar el puesto, Kravchuk inmediatamente afirmó que se acordó de los soldados ucranianos que estaban muriendo y quiso parar la guerra en Donbass. Es evidente que todo sigue en el mismo lugar. Más adelante, Kravchuk dejó claro que Ucrania continúa con la política marcada por Estados Unidos al afirmar que sin ese país no será posible resolver el conflicto en Donbass.

“Lo diré francamente: mientras continúe este formato, continuará el bloqueo, será muy difícil conseguir la paz en Donbass mientras Estados Unidos no sea incluido en este formato. Porque creo que el país más poderoso y más pudiente del mundo puede ser el más influyente. Sin embargo, hoy las elecciones están cerca, está el coronavirus, hay muchos otros problemas. Lo estoy poniendo en perspectiva. Pero veremos si se dan pasos y se establece gradualmente la paz”, afirmó el nuevo líder de la delegación ucraniana en el Grupo de Contacto. Parece que aquí tampoco hay cambios.

Durante el acto de homenaje junto al busto de Vasily Margelov con la ocasión del Día de las Fuerzas del Aire, el líder de la RPD, Denis Pushilin, conversó con la población y respondió a las preguntas sobre las negociaciones en el Grupo de Contacto. El líder de la República afirmó: “Ucrania no es un sujeto soberano sino un objeto de intervención extranjera. Es así como se han posicionado tras el golpe de Estado y ni siquiera se molestan en ocultarlo. Así que pueden estar ahí Kravchuk, Kuchma, Yuschenko o incluso Yanukovich, la situación no va a cambiar mucho, porque están sometidos a ciertos límites. He visto su falta de independencia en lo que respecta a las toma de decisiones. Personalmente, no creo que nada vaya a cambiar a mejor”.

Teniendo en cuenta esas declaraciones, surge una pregunta: ¿Por qué seguir entonces con todo esto? En este caso, el más cercano a la realidad ha sido Dmitry Kozak, que ha decido suspender los contactos con el lado ucraniano, con el que no se puede negociar.

El problema es que la cancelación de los contactos a nivel de asesores presidenciales no afectará de ninguna manera el proceso de negociación. Los formatos de Minsk y Normandía siguen siendo completamente inútiles. Nada de lo que se ha hecho y se ha acordado en las reuniones se ha cumplido completamente. Y la práctica muestra que se puede negociar en formato de llamada telefónica. Pero no se da ese caso, ya que no hay voluntad política entre los participantes en el proceso de negociación. Y hasta que no aparezca esa voluntad, habrá “imitación de violenta actividad”. En ese contexto, personas en la RPD/RPL seguirán muriendo bajo el ruido informativo.
 

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El papel del Donbass en la geopolítica de Eurasia
En entrevista para teleSUR, el profesor e intelectual vasco Iñaki Gil de San Vicente analizo el papel de la región del Donbass en la geopolítica regional, zona de vital importancia estratégica para Europa y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).


La crisis en Ucrania y sus múltiples aristas
En voz de los analistas de temas internacionales, Ernesto Carmona y Martín Pulgar, la crisis en el Donbás, Ucrania, ha influido las alianzas con el gobierno estadounidense, en particular el partido Demócrata en la presidencia de Barack Obama. Ambos expusieron las variables que juegan un papel importante en ese conflicto, las élites que negocian, los orígenes étnicos, los ultranacionalismos, las constantes violaciones al alto al fuego, y la pandemia. Ambos coincidieron en que hay una intención de dilación para resolverlo.


Ucrania: en el conflicto del Donbás Rusia pasa de agresor a mediador
Expertos han señalado que el conflicto en el Donbás entre el gobierno ucraniano y los territorios de las autodenominadas República Popular de Donetsk y Lugansk, es una forma de enriquecimiento que roza la ilegalidad para sectores ucranianos. El 27 de julio pasado inició el alto al fuego número 22, con lo que Moscú, al actuar como mediador, cambia, en los hechos, de su papel de agresor, como lo había manejado Kiev.

 

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La solución a todos los problemas




La solución a todos los problemas


05/08/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk


El Consejo Municipal de Kiev ha apoyado la iniciativa del partido de extrema derecha Svoboda y ha aprobado una resolución según la cual los colegios de la capital comenzarán el día cantando el himno de Ucrania. Lo cantarán antes del comienzo de las clases tanto alumnos como profesores. Se otorga el control de esta decisión a la Comisión Permanente de Educación, Familia, Ciencia y Deportes, responsable de la distribución del presupuesto en la esfera educativa. Así que podemos estar seguros de que las instituciones educativas de la capital realizarán en rito pese a que esa imposición forzada no está escrita en ninguna ley ucraniana. En realidad, contradice varios artículos de la Constitución de Ucrania. Por no mencionar el derecho a la opinión, dignidad y libertad.

De hecho, la obligación de cantar el himno ya existe en los colegios de Kiev, por ejemplo en el número 275, que lleva el nombre de un miembro de “ATO” que murió en Donbass. La práctica ha desmostado que es inútil resistirse, ya que cualquier intento de protesta es considerado un insulto a los sentimientos patrióticos, con las consecuencias que ello conlleva no solo para los niños sino también para sus padres, sometidos a serias conversaciones. Es difícil evadir las obligaciones patrióticas y los escolares ucranianos se han visto obligados a participar en numerosos actos militaristas por séptimo año consecutivo. Y quienes intentan apartarse suelen ser objeto de presión y acoso.

Comentando la polémica decisión de la Administración Municipal de Kiev, el diputado Maxim Buyansky lo comparó con los actos oficiales de la etapa soviética. Así que los ucranianos que luchan contra los sovok aplican un estereotipo de las prácticas sovok, esas que demonizan de forma hipócrita. Sin embargo, yo, que estudié en una escuela soviética de Kiev, recuerdo que cantábamos canciones alegres antes de clase durante el calentamiento del deporte y nunca cantamos el himno de Mijalkov, ni el de El Reguistán, ni el de Alexandrov por la mañana. Tampoco el animado himno de la República Socialista Soviética de Ucrania, cuya letra hablaba de la “bonita y fuerte” Ucrania. Puede que eso causara cierta sorpresa y objeción de parte de la ciudadanía.

Los nacionalistas modernos introducen en el país prácticas totalitarias que no existían en tiempos soviéticos. Y como la sociedad está dispuesta a acertarlo sin reacción, pueden ir más allá: hasta las marchas de antorchas tantas veces comentadas. Es más, hace tiempo que las marchas nacionalistas atraen a los escolares de la capital, para los que están abiertos también los campamentos “infantiles” militaristas en los que se les enseña una ideología xenófoba e inhumana y habilidades con las armas. Nada de eso recuerda a la Unión Soviética sino a un país de Centroeuropa a mediados del siglo XX en el que esos rituales eran activamente practicados en las escuelas. Su atmósfera se explica perfectamente en el famoso libro de Lion Feuchtwanger “Los hermanos Opperman”, que narra la historia de un escolar presionado hasta el suicidio por la brutal persecución de los Nazis.

Sin embargo, hay un rayo de esperanza. La obligada interpretación del himno de Ucrania alienará del nacionalismo a muchos adolescentes, que tienen la tendencia a sentir la falsedad hipócrita y a odiar lo que se les impone desde arriba. Los propios patriotas ucranianos son conscientes de ello. “Ya he leído varias reseñas sobre la obligación de cantar el himno de Ucrania. Pero nadie quiere hablar de la sustancia. El actual himno de Ucrania contiene actitudes derrotistas, arcaicas, pasivas e inútiles, destroza la pasión moderna y es dañino, especialmente para la conciencia de los escolares. Cuando se canta en algunas vacaciones, se puede ignorar. Pero cuando lo canten los niños de Kiev, que no son estúpidos, pensarán sobre ello. Que canten, puede que comprendan lo inútil y sin sentido de ese himno”, escribió el publicista Serhiy Datsiuk.

Desarrollar un pensamiento crítico puede llevar a los escolares ucranianos a más descubrimientos sorprendentes y puede que aprendan hechos de los que no se les ha hablado en el colegio desde hace mucho tiempo. Pueden sorprenderse, por ejemplo, al saber que el autor del himno de Ucrania era el estudiante de la Universidad de San Petersburgo Pavel Chubisky, partidario de las ideas socialistas demonizadas y prohibidas por la actual Ucrania. Los gendarmes de la Sección Tercera escribieron sobre los miembros de su círculo: “actúan con la intención de promover el socialismo y el comunismo entre la gente y, según algunos, aspiran a afectar negativamente la conciencia de la juventud”. En otras palabras, Chubinsky nunca fue un nacionalista, abogaba por relaciones de igualdad entre las naciones y después del exilio vivió muchos años en Rusia, donde se hizo famoso por su investigación etnográfica de los pueblos de Pomor y Karelia.

El autor del himno de Ucrania hizo méritos para acabar en la lista negra de filósofos, escritores y científicos sometidos a la represiva ley de descomunización según la autorizada conclusión del Instituto de la Memoria Nacional. Es más, la lista incluye ya a otra conocida Narodnik rusa, Vera Zasulich, que cantó la canción ucraniana Ще не вмерла antes de atentar contra el alcalde de San Petersburgo Trepov. Como saben, más adelante fue una de las primeras marxistas rusas, tradujo los trabajos de Marx y Engels, mantuvo correspondencia con Lenin, participó en las actividades del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso y colaboró en la redacción de Iskra. No hay ninguna contradicción en ello: al fin y al cabo, en tiempos de Chubinsky y Zasulich, el futuro himno ucraniano era una canción de jóvenes estudiantes sin ninguna connotación chovinista. Han tenido que pasar muchos años para que los herederos ideológicos de Mijonovsky y Dontsov puedan apropiarse de él.

Pero falta mucho para que se consiga llegar a comprender esas cosas. El Gobierno ucraniano diligentemente impone sobre la sociedad una línea oficial. Así, el Parlamento ha organizado un grupo de trabajo dirigido por el presidente Razumkov para preparar y adoptar una propuesta sobre el nuevo escudo para Ucrania y para legislar el uso y protección de los símbolos del Estado. El país sufre una seria crisis y una guerra y las autoridades son incapaces de solucionar los más inmediatos problemas socioeconómicos que afectan a los ciudadanos. En lugar de eso, el Parlamento comenzará a diseñar un nuevo escudo, que probablemente pronto cuelgue de todos los colegios ucranianos. Y después tendrán que protegerlo de los propios niños, hartos de cantar constantemente el himno.
 

Harman

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Caminos de dolor




Caminos de dolor


06/07/2020

Artículo Original: Dmitry Steshin


Nos encontramos en el séptimo año desde que comenzaran las hostilidades en Donbass. Los niños nacidos en 2014 irán al colegio este otoño. Un grupo de periodistas condujo por los pueblos de la República Popular de Lugansk, directamente en la línea del frente. Teníamos una misión inusual que puede lograr la paz.

En los documentos oficiales, el frente es eufemísticamente calificado “línea de contacto”. En la República Popular de Lugansk, su longitud es de 200km. Docenas de aldeas, pueblos y ciudades se encuentran en esa línea. En ellas sigue residiendo población, más o menos la mitad de la población de antes de la guerra. Son aquellos que no huyeron ni murieron. O más paradójico es que todos los residentes del frente tengan pasaportes ucranianos. Estos ciudadanos ucranianos reciben los disparos desde las posiciones ucranianas varias veces al día. ¿Para qué?

Las razones carecen de toda lógica y entran de lleno dentro de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. Solo queda recoger los testimonios y las demandas. Es más, no debe ser de ciudadanos individuales sino de comunidades enteras. Anna Soroka, viceministra de Asuntos Exteriores de la RPL y profesora asociada de Derecho Internacional y Derecho Diplomático, nos acompañó en este peligroso viaje.

Según explica, la Corte Penal Internacional podría aceptar demandas de comunidades rurales, ya que son una estructura habitual de autogobierno para la legislación europea. Las posibilidades de lograr que se acepte una demanda a título individual contra el Ejército Ucraniano son nulas. Tal demanda será revisada y denegada. Se puede intentar presentar una demanda en Ucrania, pero no allí.

Ucrania tiene toda una serie de artículos especiales para usar contra los separatistas, desde el que pena el “intento de modificar las fronteras del Estado” hasta el “apoyo al separatismo”. Esos artículos funcionan y miles de ucranianos están convencidos de ello. A juzgar por el hecho de que cada ciudadano de Lugansk que vive en la línea del frente tiene un balde en el que recoge los fragmentos que han caído en su jardín o en su casa, para el Estado ucraniano estas son enemigos que hay que destruir.

La línea del frente en la RPL está marcada por carteles especiales, si es que se puede utilizar esa palabra. “¡Cuidado, minas! ¡No salgan de la carretera!”. No sé para qué están ahí esos carteles: los forasteros no llegan hasta aquí y la población local es perfectamente capaz de determinar el calibre de la munición durante un ataque. Por ejemplo, hablamos con una inteligente mujer que dirige una guardería. De repente, en las afueras del pueblo, empiezan a explotar proyectiles cada 20-30 segundos. Nuestra interlocutora, sin dudarlo, explica: “disparan desde el sector AGS, seguirán golpeando hasta que mueran los caracoles”. Traduciendo, quiere decir algo como: “un soldado del Ejército Ucraniano dispara contra objetivos planeados utilizando un lanzagranadas automático y todo se calmará cuando se le acaben los 20 disparos”.

La primera parada es Golubovka. Nos esperan pronto por la mañana. Al principio, en una conversación difícil, intentamos explicar a la gente por qué hemos venido. Nadie cree en la Corte Penal Internacional. Aquí ya nadie cree en nada, especialmente después de la elección de Zelensky. Todos habían puesto sus esperanzas en él, pero la opinión general es que “no ha hecho más que empeorar, como en 2014”. Es difícil hablar con la población. Sé cómo es el llamado “estrés postraumático”, pero aquí el proceso que traumatiza a la población ha entrado ya en el séptimo año. Todos aquí necesitan ayuda. Sin embargo, todos vienen a la reunión con sus pasaportes ucranianos. La alcaldesa, Olga Jutornaya, es ciudadana de ucrania y ha preparado y acordado con los residentes el siguiente texto:

“Nosotros, los residentes de la localidad de Golubovka. Estamos siendo asesinados por los bombardeos y nuestros hogares están siendo destruidos. Los ataques se realizan desde el lado controlado por las tropas ucranianas. Nosotros, la comunidad del pueblo de Golubovka, apelamos a la Corte Penal Internacional de Justicia y creemos que seremos escuchados, que se detendrán los crímenes de guerra y se castigará a sus culpables. No podemos apelar a la justicia nacional ucraniana, vivimos al otro lado de la línea del frente. Y somos conscientes de que el agresor no se va a juzgar a sí mismo”.

La alcaldesa lee una lista de localidades desde las que se bombardea Golubovsky. Sabe por qué ocurre: “La población civil está siendo deliberadamente expulsada de sus hogares. En el pueblo, dos calles -Artyom y Solechnaya- han sido destruidas. Hasta 2013, éramos 2587. Hoy queda un total de 832 residentes. De ellos, 87 son niños. Nuestros niños son conscientes de qué armas se utilizan contra nosotros y desde qué lado, los adultos no lo entienden. Diez residentes del pueblo han muerto y otros 14 han resultado heridos”.

En su discurso, Olga explica lo que ha sucedido a la infraestructura del pueblo. La ciudad más cercana desde la que circulan minibuses es Stajanov. Pero en 2018, un minibús fue atacado y siete personas resultaron heridas. El conductor quedó en silla de ruedas. Los niños van al colegio y a la guardería en un autobús que es constantemente atacado. Lo he visto, tuvimos que cubrir a los niños con nuestros cuerpos. El centro del pueblo es la iglesia, las tiendas, correos y el parque infantil, que son constantemente atacados. Desde el 6 de diciembre de 2019, todos recuerdan esta fecha, atacan sin cesar las infraestructuras eléctricas. Un día a la semana se suministra agua al pueblo. “El agua se quedó en Svetlichanskoe, donde están nuestros “liberadores” del Ejército Ucraniano, así que ya no tenemos agua corriente”.

Preguntamos dónde está la línea del frente. Yulia Igrunova nos invita a su casa. El frente pasa literalmente por las huertas de la calle Molodezhnaya. No hay nada que ver allí: solo es el final de la calle, donde empieza una colina ante la que hay un cartel amarillo que dice “Minas”. Sobre ella se encuentran las posiciones del Ejército Ucraniano, en la estepa. Yulia nos enseña el lugar en el que los blindados ucranianos salen por la noche a hacer su trabajo en diferentes lugares del frente en la zona de Golubovsky, provocando pesadillas a la población. “He visto directamente los disparos contra el pueblo”, nos cuenta. ¿Cuándo? “Sí, esta noche. ¿No habéis visto a Katyusha?” Yulia se vuelve hacia su hija de cuatro años, que se agarra a su pierna. Pero Katya, que ha nacido en medio de esta guerra, está en silencio. Nos tiene miedo, no hace contacto visual, solo se aferra a su madre.

Todas las visitas a la línea del frente son similares. La diferencia entre unas y otras es solo el grado de peligro. Vamos a Donetsky con la alcaldesa Olga Kobzar, ciudadana de Ucrania. En la calle Krinichaya, por supuesto, tenemos que vestir los chalecos antibalas. Esta calle está prácticamente destruida. O “liberada”, como dice la población local. Todas las casas están quemadas y los supervivientes han huido. Solo quedan dos casas en la siguiente calle. Natasha Polyakova, que vive ahí con sus dos hijos, no quería hablar con nosotros. No cree que pueda haber un juicio justo en Europa, no cree que nadie se preocupe por su dolor. En 2014 explotó un proyectil en el jardín de la casa de Natasha. Mató a su marido y a su hijo.

Al oír nuestras voces, de la casa de enfrente sale la alegre e indomable abuela Tamara Glojot, de 83 años. Es ciudadana de Ucrania y bromea: “Moscú todavía no ha llamado”. El año pasado, junto en su porche, un fragmento de mortero le impactó en la barbilla. Le preguntamos quién le disparó. La abuela apunta a las posiciones del Ejército Ucraniano.

Dice que no abandonará su pueblo natal por principios: “Primero destruyeron la casa de mi marido. Pensaron que huiríamos. Entonces me mudé a mi casa. Seguiré aquí hasta el final”.

El último día de nuestros viaje visitamos Pervomaisk. La ciudad está situada en mal lugar, ha sido golpeada desde tres lados desde 2014. Una semana antes de nuestra llegada, impactaron proyectiles de 152mm, prohibidos por los acuerdos de Minsk. En una ciudad construida a base de edificios de varios pisos, no hay lugar en el que vivir: todo está dañado por la metralla, las ventanas están destruidas y contrachapadas. En los bajos hay inscripciones de “ЛЮДИ” [gente], para que los equipos de rescate sepan qué sección del sótano deben cavar en caso de que los edificios colapsen. Nos lo contaron dos niñas de 12 años, muy tímidas ante la cámara, que primero se escondieron. Dicen que serán peluqueras cuando sean mayores. Pasan mucho tiempo en el sótano, la noche anterior, por ejemplo, estuvieron allí. En el refugio tienen luz y camas. Es una pena que esté lleno de mosquitos.

Les hago una pregunta: ¿Cuándo acabará la guerra”

Responden: “Nunca”.

No ríen, aunque lo hacían hasta hace un momento. Aquí esto no es ninguna broma.
 

Harman

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El precio a pagar


07/08/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk



La semana pasada, la delegación ucraniana firmó en Bruselas un memorándum con la Unión Europea en el que Kiev se garantiza una asistencia en forma de crédito por valor de 1200 millones de euros. Está previsto que el primer tramo, 600 millones de euros, sea entregado de forma inminente tras la ratificación del documento, algo que se prevé para la segunda mitad de agosto en una sesión extraordinaria del Parlamento. Los fondos restantes se transferirán el año que viene, eso sí, solo a condición de que el Gobierno ucraniano cumpla escrupulosamente con las obligaciones estipuladas en el acuerdo.

El dinero europeo está formalmente destinado a la lucha contra la pandemia de coronavirus y para continuar con las victoriosas reformas. Sin embargo, es evidente que, en la práctica, serán utilizados para pagar actuales y pasados créditos y para cumplir con los pagos urgentes a los empleados del Estado y los pensionistas. Según el Tesoro, las reservas del Estado han caído a la tercera parte en julio, de 75000 millones a 51000. Esto significa que el Gobierno de Denis Shmygal no tiene fondos para pagar los salarios y que se basa únicamente en el apoyo externo, obligado a aceptar literalmente cualquier exigencia para conseguir ayuda.

Es preciso prestar atención a un detalle sobre cómo se han realizado las negociaciones entre los oficiales europeos, el ministro de Finanzas Serhiy Marchenko y el recién nombrado presidente del Banco Central, Kiril Shevchenko, que se han realizado a puerta cerrada. El texto no se ha publicado hasta haber sido aprobado y no se ha producido públicamente ninguna discusión preliminar sobre sus términos. Pese a que el semisecreto documento esté plagado de patéticas frases sobre la lucha por la transparencia.

Los motivos para este secretismo son evidentes: el recién acordado memorándum es una copia del memorándum acordado entre Ucrania y el Fondo Monetario Internacional aprobado en abril y contiene una serie de provisiones que directamente afectan a los intereses de la mayoría de la población. Está cargado de escándalos, algo poco conveniente para Zelensky en un momento en el que su popularidad cae y ante las elecciones locales, que amenazan con convertirse en una tormenta política que podría convertirse, no en una ola de coronavirus, sino en una ola de protestas.

Para empezar, el Gobierno ha vuelto a prometer a los europeos introducir precios de mercado para el gas utilizado por la población, con lo que en la práctica quedará abolido el sistema de tarifas reducidas. Este compromiso quedó claro en el memorándum del FMI que entró en vigor en agosto, así que el acuerdo con Bruselas no es más que una prueba diseñada para consolidar las condiciones previamente aceptadas. Al mismo tiempo, la Unión Europea no solo obliga a los ucranianos a pagar más por el gas, sino que también promociona a sus intermediarios en el mercado de gas ucraniano: las autoridades ucranianas tendrán que diversificar al máximo las opciones de los consumidores, eliminando así la posición de monopolio de Naftogaz.

Además, la Unión Europea reforzará el control externo sobre lo que queda del sector público en Ucrania. Según el texto del nuevo memorándum, Zelensky promete crear unos consejos supervisores “independientes” para gestionar las quince empresas más grandes. En la práctica, esos consejos se formarán con “activistas” profesionales que se deben a sus patronos extranjeros. Sin embargo, se les pagarán salarios astronómicos, como los que ya se ha pagado en Ukrzaliznytsya al notable trabajador ferroviario Serhiy Leschenko. Todo ello está supuestamente diseñado para luchar contra la corrupción, aunque esta trama de grandes salarios es en sí una trama de corrupción, implementada con todo el cinismo a costa de los fondos del Estado.

El memorándum también permitirá a la UE introducir su propio personal en las autoridades de impuestos y aduanas en Ucrania. Y otro “consejo supervisor independiente” que va a crearse controlará el trabajo de la empresa estatal Procuraduría Médica de Ucrania, que es crítica en el país en tiempos de pandemia. En la etapa de Ulyana Suprun, el Gobierno adquiría los medicamentos a través de una red de organizaciones internacionales, lo que causó una crónica escasez de productos. Después las adquisiciones comenzaron a hacerse por medio de una estructura estatal muy criticada por “activistas” leales a Suprun. Parece que serán ellos quienes formen el nuevo consejo, lo que puede derivar en una nueva interrupción del suministro de medicamentos, por no mencionar futuros aumentos de precio.

El memorándum con la Unión Europea prevé también otra reforma del ya disfuncional sistema judicial. Para ello se crearán comisiones especiales con la participación de ciudadanos extranjeros que comenzarán a seleccionar a los jueces. Aunque no conozcan la legislación ucraniana, su realidad o la lengua ucraniana ni la rusa. El Comité Anticorrupción y la Fiscalía Anticorrupción expandirán sus poderes y se convertirán en estructuras autónomas prácticamente independientes del Estado hasta el punto de que el nuevo documento especifica el procedimiento de selección del presidente del Comité Anticorrupción, que estará bajo total control de la Unión Europea.

Es más, el Gobierno ucraniano tendrá que equiparar el poder de los agentes públicos y privados. Los “detectives privados”, que habrán comprado esos puestos y entre los que habrá ultraderechistas veteranos de “ATO”, podrán legalmente aterrorizar a cualquier deudor, también a las estructuras estatales. Además, podrán bloquear las cuentas de personas y empresas, una forma legalizada del saqueo. Todo ello hará aumentar la violencia, el caos y el nihilismo absoluto que impera en el país.

Este es el precio de la “asistencia financiera” que sostiene a flote al antaño popular “servidor del pueblo”. El país está firmemente atrapado en las garras de la deuda y no hay duda de que las autoridades ucranianas aceptarán estas exigencias que Bruselas controlará firmemente. La situación económica se deteriora rápidamente, los ingresos caen y el año que viene será muy importante para Bankova recibir el segundo tramo. Pero esas deudas tendrán que ser saldadas, aunque eso ya será cosa de quien sustituya a Zelensky. La pregunta es quién recuperará la independencia de Ucrania, esa que ha sido vendida a Occidente a cambio de créditos.
 

Harman

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El juego de la diplomacia y la propaganda




El juego de la diplomacia y la propaganda


08/08/2020

Artículo Original: Ukraina.ru


Volodymyr Zelensky se ha encontrado con una reprimenda de Moscú y no es la primera vez que ocurre. Una vez más, ha afirmado que se está preparando una nueva cumbre del formato Normandía que, supuestamente, estaría a punto de celebrarse ya que hay acuerdo entre París, Berlín y Moscú.

“Entendemos que, en principio, tenemos la confirmación del lado alemán, confirmación del lado francés y acuerdo con la Federación Rusa, que tampoco está en contra de la cumbre”, afirmó Zelensky. No hace falta decir que se trata de una consciente falsedad. Tanto el ministro de Asuntos Exteriores, Sergey Lavrov, como Dmitry Peskov, portavoz del presidente ruso, han afirmado en repetidas ocasiones que la condición para la celebración de otra cumbre del formato Normandía es la implementación de los acuerdos alcanzados en París el 9 de diciembre de 2019, cumbre en la que se pactó un comunicado sobre la necesidad de garantizar el estatus especial a Donbass según la “fórmula Steinmeier”. Por cierto, no son solo los oficiales rusos los que mencionan la cumbre de París, también el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania se ha manifestado en la misma línea.

¿Ha habido un cambio repentino en la postura de Moscú, Berlín y París en las últimas semanas o días? La respuesta a esta pregunta la ha dado el secretario de prensa de Vladimir Putin, Dmitry Peskov, que ha negado la información sobre la reunión en una entrevista concedida a la agencia de noticias Interfax. “Por el momento, no se dan las condiciones necesarias”, afirmó. Peskov también negó que Putin esté planeando celebrar consultas con los líderes de Alemania y Francia sobre la celebración de una cumbre. El servicio de prensa del Elíseo también afirmó que no se ha fijado una fecha para una próxima cumbre del formato Normandía.

Es necesaria una audacia sin precedentes para hacer declaraciones fantásticas que no se corresponden en absoluto con la realidad a sabiendas de que con el tiempo serán refutadas. Quienes son conocedores de los detalles del proceso de Normandía comprenden al instante que Zelensky simplemente miente. Es más, la situación ha escalado recientemente. El jefe adjunto de la delegación ucraniana en las conversaciones de Minsk, Alexey Reznikov, ha afirmado que es necesario cambiar los acuerdos de Minsk para adaptarlos a las nuevas realidades, declaraciones que han tenido la respuesta inmediata del jefe adjunto de la administración presidencial rusa, Dmitry Kozak, que ha pedido que sean desautorizadas. Si no, Moscú considerará que Kiev se ha retirado de los acuerdos.

Más adelante, el Parlamento adoptó un proyecto que es la base legal que refleja la postura del Estado para las elecciones locales. El orden de los hechos que marca el documento contradice abiertamente el desarrollo previsto por los acuerdos de Minsk. Vladimir Putin y Angela Merkel trataron el tema en una conversación telefónica, tras la cual el servicio de prensa del Kremlin informó que las partes habían reafirmado su rechazo a los intentos de cambiar los acuerdos de paz.

¿De qué tipo de cumbre de Normandía está hablando entonces Zelensky? En este sentido, podemos hablar incluso de que en el horizonte se puede ver la posibilidad de la ruptura de las negociaciones, que parecen no tener sentido alguno. ¿Por qué actúa de esa manera el líder ucraniano? Creo que hay varios motivos para esta actitud. El politólogo Mijaíl Pogrebinsky afirma que el presidente de Ucrania tiene el hábito profesional de hablar en público según las necesidades de las relaciones públicas. No importan las historias o las fantasías que cuente siempre que interesen a la audiencia. Los televidentes a los que se dirige Zelensky, que actúa según el personaje del presidente, son los ciudadanos ucranianos, la mayoría de los cuales quieren la paz y quieren ver pasos reales en esta dirección. Explotando el tema del formato Normandía, Zelensky se dirige a esa parte del electorado.

Según las últimas encuestas de opinión, la desaprobación de la gestión de Zelensky supera a su aprobación. Esto significa que el número de personas que le votarían en unas elecciones es, por primera vez, inferior a los que no le votarían. La popularidad de su partido es incluso más baja. En el futuro próximo están las elecciones locales, en las que Servidor del Pueblo se arriesga a perder poder. Zelensky necesita desesperadamente cambiar el estado de ánimo de la población a su favor. Para ello, juega la carta de una futura cumbre. Sin embargo, es dudoso que vaya a dar resultados. En el tiempo que Zelensky lleva en el poder, los ucranianos se han dado cuenta de que las palabras del líder difieren de sus actos y que no le importa mentir un poco cuando es necesario. En ocasiones, más que un poco. Como en esta ocasión.
 

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09/08/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk


El director del Instituto de la Memoria Nacional, Anton Drabovich, que solo se diferencia de su antecesor Vyatrovich en las primeras letras de su apellido, ha revelado los planes de una nueva campaña de descomunización de la capital ucraniana. Las autoridades ucranianas pretenden desmantelar el escudo de armas que aún adorna el destartalado primer puente que lleva el nombre de Patton y la famosa estatua de la Madre Patria. Por cierto, cerca de esa estatua se está construyendo el mástil para la bandea ucraniana más grande. Según los arquitectos, conseguirá finalmente desfigurar el perfil de las colinas del Dniéper, destrozando el espacio entre la monumental escultura de Evgeny Vuchetuch y el campanario de Pechersk Lavra.

Las declaraciones de Gravovich han causado una rumor ya familiar entre los habitantes de Kiev. El tema de los puentes es particularmente doloroso para los residentes de la capital, ya que el Gobierno no consigue el dinero necesario para construir y reparar estas infraestructuras críticas pero sigue encontrando fondos para proyectos patrióticos de propaganda como la súper bandera y legaliza el vandalismo de los descomunizadores profesionales.

La reconstrucción del puente de Patton estaba prevista bajo el mandato del primer ministro Nikolay Azarov, cuando iba a ser ampliado de 21 a 38 metros para aumentar su capacidad. Tras Euromaidan, ni siquiera ha vuelto a mencionarse y esta infraestructura construida en tiempos de Stalin e inaugurada en el lejano 1953 está ausente de los presupuestos de la ciudad de Kiev año tras año. En los últimos meses, las tuberías que lo atraviesan han explotado en dos ocasiones, creando cascadas de agua hirviendo sobre el Dniéper y dejando a varios distritos temporalmente sin agua caliente ni calefacción. Sin embargo, a las autoridades solo les preocupa el problema de la decoración ideológicamente incorrecta.

Además, Drabovich ha prometido acabar con el problema de la estatua de Nikolay Schors. El monumento superviviente más bonito de Kiev hace tiempo que es blanco de los constantes ataques de la extrema derecha. El ISIS ucraniano lo ha atacado repetidamente con pintura y con insultos y ha intentado cortar una pata al caballo de bronce en el que se encuentra el legendario comandante revolucionario. Después de aquello, la estatua fue escondida detrás de una grúa de hierro decorada con un anuncio de una fundación.

El presidente del Instituto de la Memoria Nacional llegó a un compromiso con los vándalos y les prometió exiliar a Schors de Kiev a las distantes estepas de la región de Jerson, donde está pensado que se cree un gueto para las represaliadas estatuas de la etapa soviética. Al mismo tiempo, anunció también la inauguración de un monumento al atamán del pogromo, Simon Petliura, que aparentemente debe tomar el lugar del comandante rojo.

Sin embargo, algo ha cambiado y ahora Drobovich va a modificar el monumento a Schors y lo va a convertir den un objeto con el misterioso nombre “caballero oscuro”. Según el oficial, este proyecto debería “despersonalizar” el monumento al mismo tiempo que revelar a los ucranianos la demoniaca esencia del Gobierno soviético. Sin embargo, los ciudadanos de Kiev comenzaron inmediatamente a compararlo con el caballero oscuro de las películas de Batman, que protege a los civiles de criminales y villanos, dando a entender que Kiev necesita un héroe así ahora mismo, alguien capaz de lidiar con la anarquía, los robos, la violencia y la destrucción. Y los blogueros con sorna exigen que se descomunice al expresidente Kravchuk en lugar de a Schors. Al fin y al cabo, una vez posó con los escultores que creaban el famoso monumento y ahora no objeta que sea demolido, posiblemente por miedo a atraer el odio de la extrema derecha.

Pero la descomunización tiene numerosos casos urgentes. Recientemente, Kiev ha descomunizado una calle que llevaba el nombre del escritor Radischev, que ahora honra a un nacionalista que no volvió de “ATO”. La antigua calle Rusia ahora lleva el nombre de otro voluntario que murió en Ilovaisk. Además, la capital de Kiev ha cambiado el nombre de la calle del académico Kryiyanovksy, acusado de ser “un cercano colaborador de Lenin, ideólogo de la economía planificada de la Unión Soviética” y la calle que honraba al “terrorista bolchevique Ivan Babushkin”. Se han descomunizado la calle Saratov, el callejón Tverskaya y el carril Valentina Tereshkova, nombres que tenían algo que ver con la geografía, historia o cultura rusa que Kiev quiere borrar.

Todo esto sirve de claro ejemplo para Bielorrusia, donde ahora hay también llamadas a “descomunizar el espacio público” a base de desmantelar monumentos, mosaicos y bajorrelieves. Pero ese proceso ya ha comenzado. María Chapaevna, biznieta del héroe de la Guerra Civil Vasily Ivanovich Chapaev, se dirigió en YouTube a Alexander Lukashenko para pedir que se le entregue el busto a su legendario bisabuelo que antes se encontraba en la ciudad de Grodno. Según denuncia, el monumento fue violentamente desmantelado como parte de la reconstrucción del centro de la ciudad y después se decidió no devolverlo a su lugar original bajo presión de los patriotas anticomunistas. Ahora Chapaevna quiere enviar el busto a Saratov, de la orilla del río Nieman a la orilla del Volga.

“Para Saratov, Chapaev es un héroe que salvó a la ciudad de ser asaltada por los intervencionistas. También es un símbolo de la liberación de nuestro país de la interferencia extranjera. Aquí, en Saratov, hay una calle Chapaev pero no hay un monumento. La ciudad sería un buen lugar para un busto al héroe de la Guerra Civil. Le pido un gesto de generosidad y que envíe el busto de Chapaev a Rusia”, apeló al presidente bielorruso, que no ha comentado el vídeo.

Estas palabras han causado mucho debate en el público y en las redes sociales bielorrusas. Es más, muchos bielorrusos ya han exigido que el comandante vuelva a la plaza de Grodno y han recordado que la actual Bielorrusia jamás habría aparecido en el mapa de no ser por los bolcheviques y sus comandantes, que crearon la República con su lucha y, mucho más adelante, liberaron sus territorios occidentales. Creen que la República no debe seguir los pasos de la Ucrania post-Maidan y toda concesión a los nacionalistas llevará solo a la destrucción masiva de monumentos y a la lucha contra los topónimos incorrectos, por no hablar del predecible desastre socioeconómico. La descomunización no representa más que una catástrofe de la que ningún caballero oscuro puede rescatarte después.
 

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10/08/2020

Artículo Original: Denis Grigoriuk


La serie de incidentes de toma de rehenes en Ucrania se ha convertido en indicativa y en una forma de revelar el verdadero estado del país. Los ataques terroristas han mostrado cómo está realmente el Estado tras ser reorientado completamente hacia Occidente.

En primer lugar es preciso observar cada aspecto por separado para posteriormente tener una imagen final de lo que es la “Ucrania moderna”. En muchos aspectos no habrá ninguna revelación para quienes siguen la situación en Ucrania, pero lo obvio quedará claro. Sin embargo, para quienes siguen creyendo que Volodymyr Zelensky es un buen presidente que “está aguantando bien”, será útil que presten atención a las siguientes tesis.

Reformas destructivas
Si las reformas económicas aún no son obvias y es preciso bucear en un mar de números para comprenderlos, todo es más simple en los temas de policía y la medicina.

La reforma sanitaria en Ucrania no fue realizada por los sovok nacionales sino por la más auténtica especialista: Ulyana Suprun. El resultado de sus “productivas” actividades ha sido el cierre de hospitales psiquiátricos en los que se trataba a pacientes con diferentes patologías. Como muestra la situación de la toma de rehenes en una sucursal bancaria en Kiev, los enfermos se han lanzado a las calles y han comenzado su “victoriosa campaña”: el terrorista alegó estar poseído por el espíritu santo y dio instrucciones a los generales alrededor del mundo de detener a los líderes mundiales.

Mucho se ha dicho ya sobre el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en Ucrania. A su pasividad ante las acciones de los nacionalistas y la falta de resultados en las investigaciones de alto perfil se une ahora la incapacidad de impedir ataques terroristas. En Lutsk, las fuerzas especiales simplemente observaron lo que estaba ocurriendo y jugaron el papel de quedar guapos en la foto del discurso de la victoria del ministro Avakov y el jefe adjunto del departamento de policía Kiril Timoshenko. Después se produjo la situación con el ladrón de coches de Poltava, al que se buscó durante una semana porque las fuerzas de seguridad lo habían puesto en libertad. No se sabe qué ha hecho en ese tiempo. Pero en Kiev, el “espíritu santo” puede hacer más o menos todo lo que quiera. Nada que decir.

¿Quiénes son los terroristas?
Durante mucho tiempo, las autoridades ucranianas se han negado a negociar directamente con los representantes de la RPD y la RPL. El argumento era extremadamente conciso: “no negociamos con terroristas”. Una postura muy constructiva. La Federación Rusa también se adhiere a esos principios. Esta tesis tiene su propia justificación, una que también queda en evidencia por la situación ucraniana.

Durante el incidente de Lutsk, el presidente Zelensky infringió el principio de no negociar con terroristas. Es más, no solo se comunicó con el secuestrador del autobús, sino que cumplió una de sus condiciones, que no era algo serio ni importante. Eso hace surgir ciertas preguntas, pero no es lo importante. El presidente hizo lo posible por salvar vidas ucranianas y eso es encomiable, aunque hay algunos peros.

¿Por qué permite Zelensky que se negocie con un hombre con armas en la mano y que está amenazando a civiles en Lutsk y no con representantes acreditados? ¿Por qué habla personalmente con él por teléfono y no quiere dialogar con los residentes de Donbass para resolver el conflicto? Puede que fuera consciente de que el terrorista de Lutsk era una amenaza real y no quiera comunicarse con los residentes de Donbass simplemente porque la política no lo permite. Y todo este “no negociamos con terroristas” es solo una bonita excusa y no un principio real. Me parece que es muy evidente.

Los residentes de Donbass no son terroristas. Este hecho es evidente incluso para Occidente, donde se califica a la población de Donbass de “rebelde”. Hay que destacar que ni uno solo de los ataques terroristas han sido a manos de personas simpatizantes de la RPD y la RPL, ninguno de los terroristas ha exigido el final de la guerra. Y creo que las autoridades ucranianas se dan cuenta de que no hay terroristas en la RPD ni en la RPL pero no pueden admitirlo, porque si lo hicieran perderían el argumento por el que justifican que se niegan a negociar con antiguos ciudadanos de Ucrania. En ese caso, tendrían que abandonar las historias de terror sobre el enemigo externo ruso. Tendrían que admitir que están en guerra con antiguos ciudadanos de Ucrania. Así que, ¿quién es el verdadero terrorista?

Al hablar con el terrorista y el cumplir su demanda, Zelensky abrió la caja de pandora. Así lo han expresado muchos expertos, ¿pero quién cree lo que se publica en los medios? Pero resulta que incluso en la prensa se puede encontrar artículos veraces. Muchos decían que a partir de entonces habría más ataques terroristas por todo el país, cosa que ha ocurrido.

¿Por qué no se puede negociar con los verdaderos terroristas? Simplemente porque da una sensación de debilidad de las estructuras del Estado. Los malhechores sienten esa debilidad y se aprovechan de ello. Es más, lo hacen de forma casi inmediata. Los ataques terroristas uno tras otro han mostrado que es lo que está ocurriendo. Los objetivos y los motivos solo son detalles. El hecho es que con sus actos Zelensky ha declarado que el Estado no es capaz de luchar contra los problemas reales. Ahora los terroristas de verdad mostrarán la debilidad del Estado en las ciudades ucranianas.

Consecuencias del conflicto en Donbass
En primer lugar, la situación con los ataques terroristas no habrían sido posibles si las autoridades ucranianas no hubieran iniciado una guerra contra su propia población en el este del país. Debido a ello, los ucranianos disponen ahora de una gran cantidad de armas en sus manos. Y parece que las autoridades no hacen nada al respecto.

El mercado negro está lleno de armas que, por algún motivo, no están en manos de las autoridades sino en cualquier parte, no precisamente en Donetsk y Lugansk. Puede que sea porque es lucrativo para las fuerzas de seguridad vender armas y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado se ganen así un sobresueldo. Al fin y al cabo, nadie quiere cerrar un negocio tan próspero. ¿A quién le importa si un lunático decide usarlas en una zona transitada mañana?

En segundo lugar está el estrés postraumático. Mucho se ha dicho sobre este síndrome. Se ha estudiado mucho y los psicólogos saben tratarlo. Aunque no se puede decir que el trabamiento va a funcionar completamente, las autoridades ucranianas ni siquiera lo han intentado. Es más, en la televisión, en boca de los oficiales y sus secuaces, los ucranianos no escuchan más que presión y empeoramiento. Y eso afecta al estado emocional del Estado y de la población.

También es importante entender que cuando los militares ucranianos vuelven a casa se enfrentan a una realidad que no se corresponde con lo que los políticos les han prometido en el frente.

Cuando el flujo de información es difícil de contener, la verdad llega de alguna manera a los soldados ucranianos. Y así ven que mientras están luchando “por la soberanía de Ucrania” en el frente, los políticos hace tiempo que la han vendido, aunque es a otros compradores: a Occidente. Además, al contrario que en la televisión, donde los soldados ucranianos son mostrados como héroes, nadie en la calle les trata como veteranos. Los soldados quieren ser honrados y respetados por sus “hazañas” en el frente y en lugar de eso se encuentran con numerosos conflictos, como en el transporte, donde no quieren dejarles pasar sin pagar.

Puede que ni siquiera encuentren empleo, porque el paro ha aumentado drásticamente en el país, no solo por la pandemia y la introducción repentina de la cuarentena. El estrés postraumático agrava la imagen de destrucción del mundo que les rodea. Antes o después, las emociones obligan a los soldados a tomar las armas otra vez, aunque en este caso no es en el frente sino en ciudades en paz (por cierto, hay que insistir en que el fenómeno no es tan marcado en Donbass, aunque hay muchos participantes en las hostilidades en la RPD y la RPL).

Y todo estaría bien, ¿a quién le importa qué problemas tienen los demás si la casa propia está caliente y segura? El problema es ser consciente de todos esos problemas. Antes o después, los ucranianos comprenderán que el Estado es incapaz de protegerles de los problemas existentes.

Todas esas dificultades y amenazas reales no habrían sido posibles sin la participación de las estructuras estatales. De hecho, la propia Ucrania ha creado esos problemas a su población y ahora no sabe cómo lidiar con ellos.