Guerra en Ucrania XIV

jakealrey

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Lo siento pero no me voy a leer todo el hilo, solo quiero saber si el batallón azov está armado y mandado por israel.
 

Harman

Rojo
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30/06/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk


Durante la visita de Zelensky, el centro regional estaba lleno de propaganda Nazi. En vísperas de la llegada del presidente de Ucrania, Jerson se llenó de vallas publicitarias en memoria al llamado “Acto de proclamación del Estado Ucraniano”, colocadas a petición del alcalde Volodymyr Mikolaenko y los concejales locales. Al mismo tiempo, a los políticos de esta ciudad del sur no parece importarles que el documento fuera leído por el miembro de OUN Yaroslav Stetsko la víspera del 30 de junio de 1941, inmediatamente después de que entraran en Lviv los invasores Nazis y los colaboracionistas ucranianos, que inmediatamente comenzaron el sangrento pogromo contra la población judía de la ciudad. Y el texto del Acto de los banderistas abiertamente enaltece a Adolf Hitler y a su partido, condenados por el Tribunal de Nuremberg:

“Los miembros de OUN que participaron en el solemne acto fueron organizadores directos o cómplices de los sangrientos crímenes que se cometieron en aquellos lejanos y terribles días. «Los judíos eran sacados de sus casas, capturados en las calles y detenidos, apaleados y humillados. Fueron obligados a limpiar las calles. Por ejemplo, un judío fue obligado a retirar excrementos de caballo de las calles con su sombrero. Las mujeres eran apaleadas con palos y otros objetos, desnudadas y perseguidas por las calles y algunas fueron violadas. También apaleaban a mujeres embarazadas. Uno de los judíos, Kurt Levin, recordaba especialmente a u ucraniano vestido con una bonita camisa bordada. Pegó a los judíos con una vara de hierro, cortó trozos de piel, orejas y les socó los ojos. Entonces cogió un palo y golpeó a un judío en la cabeza y restos de su cerebro cayeron sobre la cara y la ropa de Levin»”, describió el famoso historiador canadiense John-Paul Himka.

No puede sorprender que el “Acto de Proclamación del Estado Ucraniano” estuviera escrito en el espíritu puramente Nazi, incluido el enaltecimiento a los maestros alemanes. “El Estado ucraniano trabajará en estrecha colaboración con la Gran Alemania Nacionalsocialista que, bajo el liderazgo de su líder Adolf Hitler, está estableciendo un nuevo orden en Europa y el mundo y está ayudando al pueblo de Ucrania a liberarse de la ocupación Moscovita. El Ejército Revolucionario Nacional Ucraniano, que se formará en las tierras de Ucrania, seguirá luchando con el Ejército Alemán contra la ocupación de Moscú, por un Estado soberano y unido y un nuevo orden en el mundo entero”, se puede leer en la declaración del 30 de junio de 1941 preparada por la facción de Bandera de la Organización de Ucranianos Nacionalistas (OUN), que no deja duda de la ideología y práctica de esta estructura clásicamente fascista.

Al colocar estas palabras en las vallas publicitarias, las autoridades de la ciudad de Jerson vergonzosamente cubrieron el nombre de Hitler con un lazo azul y amarillo, pero las palabras “Alemania nacionalsocialista” quedaban a la vista del público. Es más, en las marquesinas de los autobuses, se podía leer también el nombre del führer alemán. No trataron de taparlo, aunque fuera a causar un escándalo a nivel internacional para el país. Los carteles Nazis fueron colocados específicamente para coincidir con la llegada de Zelensky, que visitó la ciudad junto al jefe de su oficina, Andriy Ermak y otros importantes miembros del equipo presidencial. El programa de su visita, que incluía un viaje de ocio al parque natural Askania Nova y una sesión de fotos con futbolistas locales, tenía una parada específica en la sinagoga que dos Nazis trataron de incendiar en abril.

Esa visita fue la ocasión elegida para que el presidente pronunciara un pomposo discurso sobre la tolerancia y libertad que supuestamente reina en el país de los victoriosos valores patrióticos. “La gente ve que hay ciudadanos ucranianos en Ucrania. Pese a su nacionalidad y religión, todos ellos están protegidos por el Estado de Ucrania, nuestras instituciones y nuestros agentes de la ley. Lo más importante es que todos se sientan personas aquí”, afirmó Volodymyr Zelensky. Sin embargo, sus palabras sonaron a pura broma a los ucranianos. En esos mismos momentos, el Corpus Nacional, de extrema derecha, atacaba a los miembros del partido de Anatoly Sharii que trataban de reunirse con el presidente para exigir que las autoridades respondan a los constantes e impunes ataques del terror Nazi. Los agentes del orden no solo no protegieron a los opositores sino que incluso ayudaron a alejarlos de la vista de Volodymyr Alexandrovich. Porque, por séptimo año, los ciudadanos disidentes son ciudadanos de segunda o incluso de tercera en Ucrania.

El desafiante Zelensky no quiso ver los carteles que mencionaban a Adolf Hitler que estaban colgados por la ciudad. Esto indica que la rehabilitación del colaboracionismo y del Nazismo se ha convertido finalmente en la norma en Ucrania, no solo en las regiones occidentales, sino también en las ciudades del sudeste. Es representativo que el alcalde de Jerson llegara al poder en 2014, sobre la ola de la histeria nacionalista, representando a la facción local del partido de Yulia Timoshenko. Públicamente pidió “disparar a matar contra los separatistas”, lanzó belicistas declaraciones y es considerado un clásico representante del partido de la guerra aunque, según la Wikipedia, este patriota militante tenga acciones y patrimonio en Rusia.

Este tipo de representante de la época de Petro Poroshenko se ha adaptado perfectamente a la nueva realidad del presidente Zelensky. No hay nada nuevo en ella, salvo que en tiempos de Petro Alexeevich nunca se llegó a colgar carteles mencionando a Hitler. Pero este sigue siendo el mismo “nuevo orden” establecido en el país a raíz de los resultados de Euromaidan y hay que admitir que tiene mucho en común con el “Estado ucraniano” con el que soñaban hace 79 años los colaboracionistas de OUN.

La base de este sistema es la violencia de la ultraderecha y las personas que acosan ahora a los miembros del partido de Sharii agredidos en la calle no son diferentes de quienes protagonizaron el pogromo de Lviv en el año 1941. Tienen la misma base ideológica, los mismos símbolos y cultura, los mismos líderes, héroes y misión: purgar al país de “elementos indeseados”. Y las autoridades ucranianas legitiman a los banderistas modernos sin prestar atención alguna a sus crímenes o a los carteles con el nombre de Hitler.

Solo hay que esperar a que el 30 de junio se convierta en una fiesta oficial en Ucrania.
 

niraj

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Lo siento pero no me voy a leer todo el hilo, solo quiero saber si el batallón azov está armado y mandado por israel.
Ahora los definen como "fuerzas especiales" y están armados con lo mejor que tiene Ucrania, como se puede ver en estas maniobras de hace unas semanas.



El progreso de un destacamento de las fuerzas especiales "azov" de la Guardia Nacional, del ministerio del interior de ucrania
Прогресс Отдельного отряда спецназа «Азов» Национальной Гвардии МВД Украины


También se les ha visto utilizando el armamento suministrado por EEUU, pero las imagenes fueron retiradas rápidamente por la pésima imagen que tienen en todo el mundo, incluyendo EE.UU.
El terror ucraniano llegó a Estados Unidos
 

Harman

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Paradojas




Paradojas


01/07/2020

Artículo Original: Ukraina.ru


Ucrania es considerado un país democrático, pero esa democracia no es ni ideal ni comparable a la de las “viejas” democracias europeas. Sin embargo, en los ránkings internacionales suele tener un lugar en la mitad de unas listas que aceptan algunos problemas pero que destacan éxitos.

Simplificando, la democracia es un sistema sociopolítico y una estructura estatal en la que las decisiones se toman por mayoría tras una discusión cualificada de los problemas con la participación de todas las partes interesadas. Al mismo tiempo, la minoría acepta la voluntad de la mayoría, obedece y participa, en la medida de lo posible, en la implementación de las medidas, aunque se reserva el derecho a vengarse en el transcurso de posteriores discusiones. Otro aspecto igualmente importante y significativo de la democracia es que cualquiera que entienda que sus derechos han sido infringidos tiene el derecho de defenderse y defender sus derechos legalmente.

En la Ucrania actual, hace tiempo que la voluntad de la mayoría ha quedado en una mera abstracción. Incluso cuando esa claramente visible, las autoridades no se apresuran en ajustar la política estatal a esa voluntad. La minoría que tomó el poder en 2014, por norma, continúa imponiendo su voluntad a pesar de los fracasos en las elecciones presidenciales y legislativas de 2019. La derrota fue dolorosa y no dejó duda de la naturaleza de las expectativas de la mayoría de los votantes. Los ganadores ya han buscado la forma de justificar teóricamente que van a seguir el dictado de la minoría “correcta”, que se impone sobre la mayoría “equivocada” que ha perdió el camino.

En cuanto a los tribunales y el sistema judicial ucraniano en general, la situación es complicada. Bajo el mandato de Poroshenko, este poder del Estado fue, aparentemente, reformado según el modelo europeo. Sin embargo, ni los jueces ni los tribunales se han mostrado capaces de mostrar cambio cualitativo alguno ni en la apariencia ni en la práctica. La reforma judicial ha resultado ser lo mismo que otras reformas de estos años: ruptura de la normalidad vigente, confusión y reducción de la calidad del trabajo.

Tres episodios que sorprendentemente han coincidido en el tiempo dan la ocasión de volver a reflejar las paradojas de la democracia ucraniana. Nos referimos a la sesión para la designación de las medidas cautelares contra Serhiy Sternenko en la corte del distrito Shevchenko de Kiev, la acción protesta contra el partido de Anatoly Sharii bajo la oficina presidencial y la sesión de la corte de Pechersk en la que se trataba una de las causas contra Poroshenko. Todos estos actos estuvieron caracterizados por cierto grado de nerviosismo, una variedad de excesos similares a los que Ucrania y los ucranianos ya se han acostumbrado y que no se han visto en otros países.

El caso Sternenko y su historial criminal tienen un largo camino. En los años que han pasado, ha cometido serios crímenes, pero ha conseguido cambiar muchas de las connotaciones y el caso ha pasado de tener contenido criminal a parecer uno con resonancia política. Y no ha perdido el significado simbólico en el contexto de la discusión del eterno problema: ¿Están las leyes hechas solo para los ajenos o también para los propios?

Creo que solo los más desesperados optimistas históricos seguían creyendo que el caso del asesinato de un oponente político por parte de Sternenko iba a llegar a juicio a pesar del gran lobby que le protege. Sin embargo, ha ocurrido. El asesino ha tenido que presentarse ante un tribunal [Sternenko también acusó al asesinado de haberle agredido, así que otro caso le considera víctima de este mismo incidente por el que ahora se le acusa de homicidio-Ed] y se dictaron medidas cautelares. Aunque estas fueron leves teniendo en cuenta la gravedad del crimen [arresto domiciliario, que ahora Sternenko se niega a cumplir-Ed]. Todo ello se debe a los esfuerzos de una serie de actores y a un cúmulo de circunstancias que lo han hecho posible.

Han jugado un papel especial Andrey Portnov y su equipo. Fue él quien trabajó con consistencia en el caso Sternenko y no permitió que las partes interesadas pudieran frenar el proceso. Fue él quien presionó al Gobierno, llamando a sus representantes “caras sin vergüenza” por su inacción sobre el asesinato de Odessa. Fue él quien descubrió la participación del SBU y la Fiscalía General en el intento de tapar asesinatos de alto perfil utilizando la colaboración de los grupos radicales. Portnov ha demostrado repetidamente su efectividad en las actividades legales para impedir la impunidad de los radicales y proteger a las víctimas. El caso Sternenko es otro de sus éxitos.

Sternenko, por su parte, ha prometido recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos cualquier sentencia. Su comunicado sonaba al espíritu de Maidan, que, como muchos aún recuerdan pero otros han conseguido olvidar, marcó el camino de los ucranianos a Europa. Pero solo formalmente. De hecho, es improbable que Sternenko recurra al TEDH, ya que no tiene nada que hacer allí. Si se consigue apartar el aspecto político [la protección de varias instancias de la que disfruta Sternenko] y el tribunal se ciñe a la ley, este caso es aún más claro y transparente que el de Vitaly Markiv, condenado por un tribunal italiano.

La concentración de seguidores de Anatoly Sharii [conocido periodista y bloguero] bajo la oficina presidencial no habría atraído excesiva atención de no haber sido por dos motivos que hicieron que se saliera de la norma de la política ucraniana. En primer lugar, estaba organizado y conducido por un partido que hasta ahora solo había existido en el espacio virtual. En segundo lugar, tras el acto se produjeron enfrentamientos entre seguidores y patriotas radicales, que siguen controlando firmemente la calle, como han hecho desde Maidan. No hay nada de sorprendente en el hecho de que se produjeran enfrentamientos. Lo único sorprendente es que los patriotas radicales no hubieran sido avisados de antemano, como suele ocurrir.

Quienes salieron a anunciar que la gente de Sharii se había hecho con la calle, arrebatada a los radicales, claramente se apresuraron. No, no capturaron nada y queda mucho para eso. Sin embargo, se ha dado un cierto paso en esa dirección. Y la actuación de la policía, que mantuvo el orden en el acto, indica que la situación en la calle está empezando a cambiar y no es en favor de los patriotas radicales.

La concentración de seguidores de Poroshenko fue organizada según las mejores tradiciones de Maidan, de las que el público patriota ha tenido tiempo de cansarse. Cantaron los eslóganes habituales y ondearon carteles y banderas creativas. Una de ellas mostraba el perfil de Petro Alexeevich mirando fijamente a los perfiles de dos Vladimir: Putin y Zelensky.

Los productores de Maidan no ofrecieron nada nuevo ni inusual. Todo fue lo de siempre: histeria en la forma y falsedades y mentiras en el fondo. En realidad, puede que Poroshenko pareciera algo más cínico de lo habitual en su discurso, especialmente teniendo en cuenta la pérdida que había sufrido el día anterior: su padre había muerto. Fue sorprendente que la diputada del partido de Poroshenko Sofía Fedina diera parte del discurso en inglés. ¿Para qué? Es una pregunta retórica. Al final, los participantes mostraron neumáticos desde un pódium improvisado, dando así a entender que están dispuestos a repetir las columnas de humo de Maidan. Muy bonito.

Mientras tanto se estaba produciendo una reunión de los estado de la Unión Europea y los seis países postsoviéticos que participan en el programa de socios del este. Se realizó por videoconferencia. Durante la reunión se determinaron las prioridades del programa de desarrollo. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, afirmó que el foco estará puesto en los valores democráticos de los socios del este. “Buena gobernanza, instituciones democráticas, derechos humanos, igualdad de género, imperio de la ley. Todos los ciudadanos los demandan y esos son los valores más importantes para la Unión Europea”, afirmó. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, por su parte, añadió que “los líderes han expresado la voluntad política para continuar construyendo un espacio común de democracia, prosperidad y estabilidad basado en el respeto al derecho internacional”.

Democracia, valores, imperio de la ley. En el contexto de lo que estaba sucediendo en Kiev esos días, esas palabras de los altos cargos europeos suenan como un chiste, otra bonita fantasía por la que los ucranianos continuarán pagando a base de lágrimas, miedo y sangre.
 

Harman

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Estatus colonial




Estatus colonial


02/07/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk


Ucrania occidental se hunde. La región ha sufrido inundaciones devastadoras que han arruinado 300 localidades. Los ríos de montaña se han desbordado llevándose por delante viviendas, personas y animales. En un mercado inundado de Chernivtsi, una gran carpa fue arrollada. Se han inundado vías de tren y autopistas, se han arruinado las cosechas, han caído puentes y las riadas se han llevado grandes masas de tierra. Uno de los residentes locales fotografió con su móvil las dificultades que tuvieron su mujer y su hijo para salir de las grietas que se abrían bajo sus pies.

Pero el pico de inundaciones aún está por llegar. Todo ello sumado a la pandemia de coronavirus, que ha afectado especialmente a las regiones occidentales. No hay suficientes camas ni médicos en los hospitales, lo que supone la creación de las condiciones para la rápida transmisión de enfermedades, algo que puede empeorar una situación ya de por sí complicadas.

Lo específico de esta catástrofe es que todo el mundo lo había previsto: desde los ecologistas hasta los pastores de ovejas. Se lleva advirtiendo durante años sobre las inundaciones y desprendimientos. Todos saben que la principal causa es el desastre de la masiva deforestación de los bosques de los Cárpatos que se ha producido en los últimos treinta años y que se ha intensificado especialmente tras la victoria de Euromaidan. Las grandes masas de árboles son un sistema natural de drenaje de las montañas. Pero ahora el agua fluye a lo largo de las colinas deforestadas e inevitablemente causan las inundaciones que los propios leñadores están sufriendo ahora.

La ironía de la historia es que una parte significativa de los bosques de los Cárpatos fueron plantados en tiempos soviéticos. No es ningún secreto, que en la época anterior a la guerra, los Cárpatos eran una de las provincias más atrasadas del Estado y la base de la economía local era precisamente la exportación de los bosques, leña enviada masivamente enviadas a los países europeos. Por ejemplo, Gran Bretaña importó 800.000 metros cúbicos de leña de Polonia en un año, material que empleó en la Royal Navy. Eso causó inundaciones masivas, algo común en aquella región en ese momento y dificultó seriamente el desarrollo económico. Pero las inundaciones no preocupaban en exceso a Varsovia, que explotaba al máximo los recursos naturales de los Cárpatos ucranianos.

Esa situación no cambió hasta la posguerra, bajo el nuevo orden, cuando el Gobierno soviético desarrolló un programa a gran escala de reforestación de las estepas y zonas montañosas de Ucrania. Ya en 1956, la zona reforestada había aumentado un 182%. Los programas de plantación de árboles continuaron anualmente hasta el colapso de la Unión Soviética. Ahora, esos programas se recuerdan gracias a los icónicos monumentos de la era soviética que han sobrevivido a la política de descomunización completa: la gran estrella en los montes de Bukovina o la inscripción de Lenin en la misma región de los Cárpatos. Ambas pueden verse desde el espacio.

Pero los demonizados ocupantes no solo plantaron los bosques de Ucrania occidental. Primero construyeron y desarrollaron la industria de la región, incluyendo las plantas de procesamiento de madera. Los árboles talados bajo el control del Estado eran enviados a plantas locales, en las que se producían todo tipo de productos desde platos pintados a sticks de hockey o muebles o incluso papel. Con ello no solo se cubrían las necesidades locales, sino que había demanda más allá de las fronteras de Ucrania. He llegado a ver muebles ucranianos en Kamchatka. Miles de personas se empleaban en esas empresas, aunque es preciso recordar que la industria creada en esos años no se limitaba en absoluto a la madera, sino que se crearon también fábricas de producción de televisores y autobuses.

Todo esto acabó con el final de la época soviética. Las empresas que quedaron en pie rápidamente fueron desmanteladas, las granjas colectivas se separaron en terrenos privados y una ola de desempleo arrasó la región. Ya a finales de los noventa, la zona se convirtió en el centro de la emigración: los trabajadores de Ucrania occidental se marcharon en busca de trabajo de baja remuneración en Rusia, Italia y Portugal y, más adelante, en Polonia. Y quienes se quedaron comenzaron a talar masivamente los bosques ya que era la única fuente real de ingresos para ellos además del contrabando de cigarrillos baratos, que eran transportados a la Unión Europea de todo tipo de modos: en coche, por medio de túneles subterráneos o incluso en ala delta.

La cantidad de bosque talado es imposible de calcular, pero las características fotos comparativas son populares en Ucrania, imágenes en las que se pueden ver los mismos lugares de los Cárpatos antes de ser talados y en su estado actual, cuando se convirtieron en zonas deforestadas en lugar de grandes mares verdes. La madera talada era transportada a Europa en grandes trenes mientras el Estado no hacía nada para impedir esta destrucción, una que el exfiscal general llegó a calificar de “ecocidio”. La destrucción de los bosques ha sido encubierta por oficiales de alto rango y las mafias locales, que se han lucrado de ello desde y, tras Euromaidan, el negocio ha pasado a estar cubierto por grupo de ultraderecha como el Praviy Sektor, que ha causado sangrientos enfrentamientos en Transcarpatia con el uso de lanzagranadas y ametralladoras.

El negocio europeo se ha convertido en el principal beneficiario de este desastre natural. La industria maderera de la Unión Europea ha recibido en Ucrania una fuente ilimitada de materia prima barata, sin problemas con los ecologistas ni coste de restauración. La ONG británica Earthsight ha publicado recientemente una investigación según la cual los masivos suministros de madera ucraniana no se han detenido ni siquiera durante la cuarentena ya que los principales productores europeos Ikea entre ellos, están interesados en seguir adquiriéndola.

Las empresas presionan abiertamente en favor de esos intereses al más alto nivel de la Unión Europea. Por ejemplo, los oficiales europeos exigieron que Ucrania levantara la moratoria de exportación de los árboles cortados, vinculándolo a la provisión de nuevos créditos. Al mismo tiempo, los muebles producidos en las fábricas europeas se venden en Ucrania, con lo que finalmente se ha consolidado el estatus colonial de fuente de materia prima y mercado de producto finalizado.

“¿Por qué no quieren los países de la Unión Europea cortar sus bosques? Eslovaquia y Rumanía protegen los Cárpatos y Austria y protegen los Alpes. Miran a los bosques ucranianos y los compran a precio de saldo, producen con ese material y entonces nos lo venden a precios desorbitados. Si la Unión Europea marca las condiciones para suministrar asistencia económica a Ucrania a cambio de levantar la moratoria de exportación de madera, queda demostrado que ve al país como un apéndice que suministra materia prima”, se lamentó Gennady Moskal, exgobernador de Transcarpatia, desde donde los trenes con madera salen regularmente en dirección oeste.

Es así, a Europa no le preocupa el futuro de Ucrania, ni que lo esté hipotecando por su beneficio. Los gestores externos no dejan más opción que ser un país dependiente para que el barco no se hunda. En un tiempo, puede que el barco se hunda.
 

Harman

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Batalla por la memoria




Batalla por la memoria


03/07/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk


Una lección para Ucrania, donde los monumentos a los soldados de la Gran Guerra Patria son destruidos. En los últimos meses, en el país se ha discutido los planes para vandalizar el monumento a la Madre Patria, que aún adorna las colinas de Kiev con su silueta. El director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional, Anton Dobrovich, exige que se desmantele el escudo soviético que se ve en el monumento. Todo ello pese a que el Gobierno ucraniano no dispone de los fondos necesarios para luchar contra la epidemia de coronavirus o para garantizar las necesidades básicas a los ciudadanos.

Patriotas aún más radicales exigen la demolición de la gran estatua soviética siguiendo el ejemplo de lo que las autoridades locales de Lviv hicieron al destruir, de forma desafiante, en el paseo de la fama el memorial a los soldados caídos del Ejército Rojo.

Todo ello es el resultado lógico del revisionismo ideológico de la historia de la Segunda Guerra Mundial, que es un componente integral de la política oficial de la Ucrania post-Maidan. En un país en el que vallas publicitarias honran a Hitler y al partido Nazi, como ocurrió recientemente en Jerson, es inevitable que los monumentos a los luchadores contra el Nazismo que aún quedan en pie sean demolidos. La administración del presidente Zelensky obedientemente continua la política de su predecesor, Petro Poroshenko, con quien se demolió el monumento a los liberadores soviéticos en Lviv. Y todas las esperanzas que se habían puesto en la posibilidad de una más adecuada política de la memoria, una en la que se tuviera en cuenta los sentimientos y opiniones de millones de ucranianos, han volado como el viento.

Se ha dicho a los ucranianos que no hay alternativa real a esta política. Pero eso no es cierto y así lo evidencia el memorial a los soldados soviéticos recientmente inaugurado en Rzhevsk, cerca de la localidad de Joroshevo, que homenajea a una de las más duras batallas de la Gran Guerra Patria. Esta escultura de bronce de 25 metros de un soldado soviético ha sido erigida en lo alto de una colina. A sus pies hay una referencia a la canción de Yan Frenkel y Rasul Gamzatov en la que se pueden leer las líneas del poema “Caí cerca de Rzhev”, escrito por Alexander Tvardovsky: “Caímos por la patria, pero ella está a salvo”.

En el nuevo museo se han instalado exposiciones multimedia en las que se pueden ver fotografías, cartas del frente, historias y memorias de la batalla. Y en grandes paneles están escritos los nombres de los caídos durante las batallas en esa zona. Muchos aún están siendo buscados y encontrados: por ejemplo, el año pasado, las autoridades rusas encontraron los restos de 1067 soldados en los alrededores de la ciudad y el año anterior, otros 1598 soldados del Ejército Rojo fueron entrerrados. Entre ellos había soldados ucranianos.

Fue un trágico episodio de la guerra, uno mucho menos mencionado que las históricas batallas de Moscú, Stalingrado o Kursk. En el transcurso de trece meses, los ejércitos soviéticos trataron varias veces de avanzar sobre el saliente alemán, que suponía una constante amenaza para la capital. Durante la ofensiva, las tropas de Konev y Zhukov obligaron al enemigo a retroceder entre 100 y 250 kilómetros, con lo que completaron la liberación de la región de Moscú. Sin embargo, en las posteriores ofensivas, se encontraron con férreas defensas, lo que causó enormes bajas.

El número exacto de bajas en esas batallas que duraron meses aún está por calcular a pesar de los esfuerzos de los historiadores. Se cree que las bajas ascendieron a 272.000 soldados del Ejército Rojo muertos y 776.000 heridos. Por su parte, el ejército alemán del Grupo Centro perdió más de 330.000 soldados entre el 1 de enero y el 30 de marzo de 1942. Eso hace de Rzhev una de las batallas más sangrientas de la historia moderna.

¿Para qué todas esas bajas? Todo se ha dicho ya en el famoso poema de Tvardovsky. Hoy se sabe que las dos ofensivas finales fueron una maniobra de distracción para realizar el ataque estratégico sobre Stalingrado en silencio. Para ello, se emitió un programa de radio diseñado para confundir al enemigo sobre los verdaderos planes del comando soviético. Y Hitler realmente creyó que la campaña principal del Ejército Rojo iba a producirse al oeste de Moscú, por lo que envió allí a su mejor equipamiento y reservas.

“Los alemanes estaban esperando que golpeáramos en Rzhev y rechazar el ataque. Pero el embolsamiento de las tropas de Paulus en Stalingrado supuso una completa sorpresa para ellos. Sin conocer este juego de la radio, Zhukov pagó un precio muy algo: miles de nuestros soldados bajo su comando murieron en Rzhev”, recordaba el oficial de inteligencia soviética Pavel Sudoplatov, que participó en la campaña de desinformación dirigida al comando militar Nazi.

El monumento a los héroes de la batalla de Rzhev es un homenaje a la justicia histórica, una justicia que jamás prescribe. Al fin y al cabo, quienes murieron en esos bosques hicieron una importante contribución a la victoria final contra la Alemania Nazi, aunque esa aportación no aparezca mucho en los libros de texto o en las películas, que prefieren las campañas exitosas y las victorias.

Pero la aparición de este monumento tiene otro significado no menos simbólico que se entiende perfectamente en el contexto del revisionismo histórico del modelo ucraniano. Nos referimos a una batalla por la memoria que se está haciendo especialmente dura últimamente. Han pasado 75 años desde el final de la Gran Guerra Patria y es importante para nosotros decir la verdad sobre aquellos lejanos hechos, pero también honrar la memoria de quienes murieron hace tanto tiempo y que lucharon contra la Wehrmacht cerca de Moscú, Rzhev, Kiev y Lviv.

Al fin y al cabo, en los lugares donde no hay monumentos a los héroes del Ejército Rojo pronto habrá monumentos que honren a los colaboracionistas Nazis y carteles con el nombre de Hitler. Así lo prueba la triste experiencia de Ucrania.
 

Harman

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Un sabotaje consciente e intencionado




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04/07/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk


Organizaciones de la sociedad civil que abogan por la paz en Ucrania y piden una pronta finalización de la guerra han exigido que se incluya a sus representantes en la delegación ucraniana del Grupo de Contacto para la resolución del conflicto en Donbass. Consideran absurda la decisión de las autoridades ucranianas, que recientemente han introducido en la delegación a dos odiados nacionalistas que, durante años, han incitado al odio contra los residentes de las regiones de Donetsk y Lugansk.

“Hemos planteado esta iniciativa para mostrar al presidente Zelensky que hay personas alternativas, que hay figuras públicas, periodistas, defensores de los derechos humanos, politólogos”, afirmó el abogado y defensor de los derechos humanos Genady Boerischev en una rueda de prensa. El periodistas Dmitro Vasilets, de la organización pública Centro por la Libertad de Expresión, apuntó también que las negociaciones para la resolución de la situación en Donbass tendrán éxito solo cuando participen en ellas defensores de una solución pacífica al conflicto.

En estos seis años, las autoridades de Kiev se han negado a abrir un diálogo con los representantes de los territorios de Donbass fuera de su control en el marco del Grupo de Contacto, cuya creación estaba prevista en los acuerdos de Minsk. Sin embargo, ahora Zelensky quiere, de repente, hablar con residentes de Donetsk y Lugansk, eso sí, solo si profesan una ideología nacionalista y que se opone a los acuerdos de paz. Porque, según los oficiales ucranianos, estas personas expresan las esperanzas y aspiraciones de sus compatriotas.

El resultado es que Ucrania ha incluido a dos propagandistas en el Grupo de Contacto, Serhiy Garmash y Denis Kazansky. La noticia sorprendió a los residentes del país de la dignidad y libertad, aunque ya están acostumbrados a todo tipo de cosas, porque los nuevos miembros del equipo de Zelensky son tristemente famosos por su incitación al odio contra los residentes de Donbass y son en parte responsables de los trágicos hechos que han ocurrido y de la imagen que se ha creado de los habitantes de Donetsk y Lugansk en toda Ucrania.

“Permítanme que les recuerde que esta es la mierda que regularmente insultaba a los residentes de Donbass, que incitaba al odio e inventaba fakes sobre ellos. uno de los cientos de noticias falsas es la historia de un soldado que fue ahorcado por los separatistas para reírse un rato. La belicosa mala actuación del nuevo Gobierno supera todo límite. ¿O es un intento deliberado de insultar a la otra parte? Si estuviera en la otra parte, me negaría a negociar nada hasta que esos asesores fueran apartados del Grupo de Contacto”, escribió el conocido bloguero y analista de medios Anatoly Sharii.

El Gobierno ucraniano ha decidido celebrar negociaciones con un puñado de nacionalistas que abiertamente se opone a los acuerdos de Minsk, a los que consideran una vergonzosa capitulación. E intenta presentar a esas personas como representantes autorizados e los residentes de los territorios fuera del control del Gobierno. Obviamente, esa iniciativa parece, a ojos de cualquiera, una forma de sabotear el proceso de Minsk. Con su intención de negociar solo con sus secuaces, Zelensky admite que no quiere la paz y que solo hablará con defensores de la guerra. Es más, para eso no hace falta siquiera dejar Kiev para ir a Minsk.

Es de sobra conocido que cuando una persona comienza a tener conversaciones con las voces de su cabeza, es un síntoma común de una enfermedad mental que requiere un serio y urgente tratamiento. Sin embargo, el Gobierno de Ucrania ha conseguido traspasar esta psicosis al campo de la política internacional creando un increíble precedente con el que se puede reír por no llorar.

Hace tiempo que el público ucraniano perdió la ilusión sobre las verdaderas intenciones políticas de los “servidores del pueblo”. Un año después de llegar a la presidencia, Volodymyr Zelensky continúa la misma línea que su predecesor. En diciembre, durante las negociaciones en París, Ucrania rechazó una propuesta de retirada completa de tropas de toda la línea de contacto, principal prerrequisito para la detener la batalla. La consecuencia es que la batalla continua y los observadores internacionales registran un aumento en la intensidad de los ataques. La presidenta de la misión de monitorización de los derechos humanos de la ONU en Ucrania, Matilda Bogner, advirtió que todos los nuevos casos en los que civiles habían muerto o resultado heridos en mayo habían sido en los territorios que no están bajo control de Kiev.

Los oficiales ucranianos categóricamente rechazan la posibilidad de implementar los puntos políticos especificados en los acuerdos de Minsk. Concretamente, niegan a Donetsk y Lugansk el derecho al estatus especial y solo reconocerán las elecciones locales una vez recuperado el control de la frontera con Rusia, ignorando así la secuencia de acontecimientos que se acordó en 2014-2015. Estos políticos explícitamente afirman que un compromiso pacífico es imposible y que salvar los formatos de Normandía y Minsk es necesario solo para mantener la presión de las sanciones contra Rusia.

“Estamos más lejos de la paz. Otra vez hay pasos incomprensibles y eso lo comprenden las personas del Grupo de Contacto. Parece que nadie va a negociar. Estamos cada vez más encerrados en una esquina oscura. Desde aquí, nadie nos oirá, eso está claro”, escribió el principal pacificador del equipo de Zelensky, el excómico Serhiy Sivojo, que fue agredido en marzo por los ultraderechistas del Corpus Nacional. Después de ese episodio, la víctima del ataques fue públicamente despedida de su ya frívolo puesto de asesor independiente del presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional para presentar su cabeza ante los defensores del partido de la guerra.

Es preciso añadir que el exjefe de Sivojo, el presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, Alexey Danilov, recientemente pronunció un discurso sobre el inminente colapso de Rusia, perfectamente consciente de que eso solo supone echar más leña al fuego de la confrontación y la hostilidad.

¿Cuál es el motivo de estas acciones de las autoridades ucranianas, que rechazan cualquier tímido plan de paz para Donbass? La respuesta es simple y transparente. Según el popular canal de Telegram Rezident, que cita a sus propias fuentes en la Oficina del Presidente, han recibido señales de los diplomáticos estadounidenses, que prometen reforzar el apoyo a Kiev tras la victoria de Donald Trump introduciendo nuevas sanciones contra Rusia. A la espera de ello, los “servidores del pueblo” consideran que lo mejor es mantener la situación en un estado de permanente conflicto, sin tomar ningún paso serio hacia la normalización de las relaciones con la Federación Rusa.

Otro motivo para esta política es el miedo a la extrema derecha radical, que ha conseguido con éxito intimidar a Zelensky antes de cada negociación con Donbass a base de imponer innumerables líneas rojas. Teniendo en cuenta la caída de la popularidad de Zelensky, las protestas contra la situación socioeconómica a consecuencia de la cuarentena, el descontento con la privatización de la tierra y con las nuevas medidas antisociales de austeridad tras la aceptación de un nuevo crédito del FMI, el presidente de Ucrania no puede ignorar la amenaza de un nuevo Maidan. Así que trata de contener a la derecha que domina la calle.

Eso es lo que ha conseguido Kiev saboteando las conversaciones de Minsk: sustituir un diálogo pacífico con una esquizofrénica conversación consigo mismo. Por eso ahora es importante presentar una alternativa real a la simulación de negociación, sustituyendo a los halcones con personas que se opongan a la guerra, reflejando así la opinión de la mayor parte de la ciudadanía de Ucrania.
 

Harman

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Cara a cara frente a Donbass




Cara a cara frente a Donbass


05/07/2020

Artículo Original: Vzglyad


Asesores de los jefes de Estado o de Gobierno de los países del formato Normandía han dado diferentes valoraciones de las negociaciones de Berlín. Kiev ha afirmado que hay una postura compartida por Ucrania y la Unión Europea, mientras que Dmitry Kozak, que representa a Moscú en las conversaciones, cree que “los socios europeos intentan mostrar objetividad”. ¿Por qué han vuelto a acabar en nada las negociaciones y qué creen realmente en Europa y en Kiev?

Estos días, han vuelto a reunirse en Berlín asesores políticos de los líderes de los países del formato Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania). Rusia estuvo representada en las conversaciones, que duraron más de diez horas, por Dmitry Kozak, jefe adjunto de la administración presidencial, mientras que Andriy Ermak, jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, representó a Kiev. La conversación se centró en la implementación de los acuerdos alcanzados el pasado diciembre en París en la cumbre de los líderes de los cuatro países.

A juzgar por las declaraciones de Moscú y Kiev, las contradicciones existentes persisten. Kozak afirmó que no había sido posible llegar a un acuerdo en el tema del estatus especial para Donbass a causa de la postura de Kiev. El representante del Kremlin precisó que la conversación había tratado “todos los aspectos de la resolución del conflicto según los acuerdos de Minsk. También se empleó “tiempo suficiente para “comprender la postura” de Ucrania en relación con los acuerdos de Minsk, ya que “hay diferentes interpretaciones” sobre este tema en Kiev. Al mismo tiempo, “no fue posible conseguir una respuesta clara y directa de Ucrania sobre cuándo se preparará el documento de enmiendas a la Constitución para incluir la descentralización”.

El día anterior, la publicación alemana Spiegel informó sobre el contenido de un documento de trabajo de la delegación rusa. En el documento se especifica que Moscú insiste en la rápida reorganización legal de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk y que exige a Kiev que prepare las enmiendas a la Constitución de Ucrania antes de la próxima reunión del Grupo de Contacto el lunes. Eso supondría una vía para introducir en el futuro el estatus especial para los territorios de Donbass dentro de la estructura estatal de Ucrania.

Kozak recordó que Kiev había reafirmado su compromiso con la “fórmula Steinmeier”, que prevé que Donbass reciba estatus especial de forma automática y permanente dentro de Ucrania tan pronto como la OSCE reconozca los resultados de unas elecciones locales libres y justas. En lugar de eso, según subrayó Kozak, en Ucrania ofrecen “aprovecharse de los resultados de la descentralización”, pero “nadie lo ha visto aún, ni los ciudadanos ucranianos ni los residentes de Donbass”, así que “nadie sabe de qué están hablando”.

El comunicado final de la Oficina del Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, afirma que los participantes en la reunión discutieron al detalle los resultados de la cumbre de París e “identificaron una serie de tareas urgentes que deberían implementarse en el marco del trabajo de las próximas reuniones del Grupo de Contacto para acelerar el proceso de negociación y crear los prerrequisitos para la celebración de la próxima cumbre del formato Normandía en Berlín”. “La reunión de hoy nos acerca un paso más a la cumbre de Berlín”, afirmó Ermak según cita el comunicado.

Según el bando ucraniano, los negociadores acordaron hacer todos los esfuerzos necesarios para implementar completamente las decisiones de la cumbre de París, especialmente la necesidad de garantizar un alto el fuego completo. Según la prensa ucraniana, Ermak quiere celebrar la cumbre de Normandía antes de las elecciones locales en Ucrania, es decir, antes de octubre de este año. El comunicado ucraniano afirma que “la parte rusa se ha tomado una pausa para preparar una respuesta a la postura compartida por Ucrania, Francia y Alemania”. Al mismo tiempo, no se especifica en qué tema se ha coordinado esa postura.

Kozak confirmó que los participantes en la reunión trataron de determinar un calendario para la nueva cumbre “al más alto nivel”, pero “es muy, muy pronto para hablar de eso”. Antes “es necesario implementar completamente -y es una gran cantidad de trabajo, especialmente para el bando ucraniano- las decisiones tomadas en la cumbre del 9 de diciembre”, afirmó Kozak, que añadió que Kiev debe desarrollar y coordinar con Donbass “docenas de leyes”.

Además de eso, Kozak discrepó de que hubiera una postura coordinada de Ucrania, Francia y Alemania tal y como afirmaba el comunicado de la oficina de Zelensky. “Los socios europeos están intentando demostrar objetividad”, afirmó el representante del Kremlin. Según Kozak, “por fin es posible llegar a la conclusión de que es preciso tomar más medidas para detener el fuego”. Kozak expresó su esperanza de que “en la próxima reunión del Grupo de Contacto”, sea posible “adoptar medidas adicionales específicas”. “Hemos acordado un documento final, pero como no hemos podido acordar los detalles, se ha hecho por teléfono”, afirmó.

El presidente del centro ucraniano Tercer Sector, Andrey Zolotarev, cree que las partes han llegado a un impasse. Ucrania no puede renunciar a los acuerdos de Minsk pero tampoco puede implementarlos. “Incluso propuestas razonables que ayudarían a que la situación saliera del bloqueo, como por ejemplo celebrar elecciones a distancia, son rechazadas. El formato actual de negociación llevará, como mucho, a congelar el conflicto”, afirmó Zolotarev.

El experto consideró que las palabras de Ermak, especialmente aquellas sobre la postura coordinada de Ucrania, Francia y Alemania son una exageración. “Traduciendo del lenguaje político al lenguaje humano normal, eso significa que las partes han puesto sus líneas rojas y no se mueven de ahí. La posibilidad de celebrar elecciones en Donbass en otoño es algo únicamente hipotético”.

Zolotarev recordó que Francia y Alemania insisten en que Kiev implemente los acuerdos de Minsk, por lo que primero deben celebrarse las elecciones en Donbass y después se resolverá el asunto de la frontera. “Ucrania quiere tener acceso a la frontera primero y después celebrar elecciones. Sí, la canciller Merkel afirmó que los acuerdos de Minsk no son un dogma, sino que trata los detalles. La postura clave de Berlín y París sobre las elecciones de Donbass no ha cambiado. Pero en los comunicados de prensa de Ucrania, todo se presenta como una postura conjunta de Ucrania y la UE. Es la continuación de la misma política de Poroshenko: todo el mundo está con nosotros”.

Por su parte, el politólogo y periodista de Kiev Vladimir Skachko explicó que, para Kiev, la implementación de los acuerdos de Minsk llevaría a “un bloqueo militar-político, económico e incluso humanitario”, así que Ucrania “espera seguir siendo necesaria para Occidente como herramienta anti-rusa”. Por el contrario, la postura de Moscú es realista y ya desde 2015 sacó de Kiev la descentralización como opción más ventajosa.

“Rusia se mantiene fiel a la letra de los acuerdos de Minsk y no se va a mover. La fórmula Steinmeier no es más que una aceleración de Minsk-2. Y Kiev, que escapó de una derrota completa gracias a la ayuda de Minsk-2 ahora ha recuperado la fuerza e intenta evitar la implementación de los acuerdos. Para el régimen de Zelensky sería una muerte política. En lugar de Minsk-2, ofrecen mentiras e intentan conseguir algo de Occidente para mantenerse a flote y conseguir munición para la guerra en Donbass”, afirmó a Vzglyad.

El politólogo está convencido de que Europa está cansada y no quiere que el conflicto en Ucrania continúe, así que espera que Kiev cumpla con los acuerdos. “Al convertirse en garante de Minsk-2, Europa se coloca en un conflicto ajeno en el que no tiene obligaciones. Es la postura del sheriff al que no le importan los problemas con los indios de la reserva. Y Rusia podría tomar la misma postura si Ucrania no estuviera en su frontera. Pero el fuego en Ucrania se produce en la frontera rusa, así que Moscú está obligado a involucrarse más en este conflicto. Y Ucrania teme quedarse cara a cara ante Rusia, pero también ante Donbass, así que crea la apariencia de que “todo el mundo está con nosotros”. No es más que palabrería”, resumió Skachko.
 

Iskra

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Juicio en Holanda del derribo del vuelo MH17: Tribunal considerará el informe del productor de misiles ruso que señala a Ucrania como culpable

La audiencia en Badhoevedorp, Países Bajos, dice que explorará escenarios alternativos en el juicio de alto perfil, en el que cuatro combatientes anti-Kiev son acusados de usar un misil antiaéreo ruso para destruir el avión civil, matando a 283 pasajeros, en su mayoría holandeses, y 15 tripulantes a bordo.

El vuelo MH17 de Malaysian Airlines volaba de Amsterdam a Kuala Lumpur cuando fue derribado sobre el este de Ucrania el 17 de julio de 2014. Estaba cruzando el espacio aéreo que no había sido cerrado a pesar de la guerra civil ucraniana que se libraba a continuación

En ese momento, las autoproclamadas repúblicas de la región estaban involucradas en un conflicto armado con el nuevo gobierno de Kiev luego del violento «Maidan» respaldado por Occidente que lo había llevado al poder a principios de ese año. En las semanas anteriores al derribo del MH17, el ejército ucraniano había perdido varios de sus aviones contra sus oponentes, quienes habían capturado misiles lanzados desde el hombro y armas antiaéreas de los arsenales ucranianos.

Después de la tragedia, Kiev y las repúblicas se culparon mutuamente por el incidente, mientras que casi de inmediato el gobierno de los Estados Unidos afirmó, sin presentar ninguna evidencia, que Rusia había provisto a la llamada milicia de la República Popular de Donetsk (DPR) con el misil utilizado para derribar el aeronave.

El juez presidente Hendrik Steenhuis aceptó una solicitud de defensa para llamar a más testigos, incluido un representante de Almaz-Antey, el productor ruso de sistemas de defensa aérea de Buk. Se alega que un misil Buk causó el derribo del MH17 en julio de 2014, pero el modelo y el origen del proyectil están en disputa.

La fiscalía sostiene que el avión civil fue derribado sobre el Donbas por las fuerzas rebeldes, que en ese momento estaban luchando contra el ejército ucraniano. El crimen fue atribuido a cuatro hombres, quienes afirman que obtuvieron el sistema de misiles de una unidad militar rusa y lo transportaron al territorio controlado por los rebeldes para ser utilizado como defensa contra aviones de combate ucranianos.

En 2015, Almaz-Antey informó sobre los experimentos que realizó al investigar la tragedia. Concluyó que el avión fue derribado con una variante más antigua del misil que puede ser disparada por los sistemas Buk. Las Fuerzas Armadas rusas ya no usan este modelo obsoleto, pero Ucrania tiene muchos, ya que heredó las armas cuando la Unión Soviética colapsó.

El productor de armas también cree que, para infligir el tipo de daño visto en los escombros del avión derribado, tuvo que haber sido lanzado desde un territorio controlado por las fuerzas leales a Kiev en ese momento.

Durante la audiencia del viernes, Steenhuis acordó que las conclusiones de Almaz-Antey deberían ser consideradas. El juez también dijo que se puede llamar a un testigo experto del fabricante para que presente evidencia.

El tribunal holandés también dijo que era razonable buscar la divulgación de fotos satelitales del área, tomadas por el ejército de los EE. UU. El día en que MH17 fue derribado. Los estadounidenses se han negado a desclasificarlos, citando consideraciones de seguridad nacional, ofreciendo a los investigadores un memorando. A un investigador holandés de alto rango se le permitió inspeccionar las imágenes, pero aún no ha sido interrogado durante el juicio.

Los procedimientos en los Países Bajos se llevan a cabo sin la presencia de los acusados. De los cuatro individuos involucrados, solo uno, el ciudadano ruso Oleg Pulatov, acordó comprometerse con el equipo de defensa, mientras que los otros tres no tienen representación alguna.

El juicio de los combatientes rebeldes se produce después de una larga investigación realizada por el Equipo de Investigación Conjunta (JIT), que Rusia considera sesgada políticamente. El JIT excluyó a Rusia pero incluyó a Ucrania a pesar de la participación del país en el conflicto armado y su posible papel en el derribo del MH17.

Kiev es la fuente de algunas pruebas clave, como las presuntas intercepciones de llamadas telefónicas de los comandantes rebeldes, que se consideran importantes para el juicio. Moscú ha hecho numerosas ofertas para ayudar en la investigación, pero ha sido rechazado.

Otros datos que podrían ser cruciales para establecer la verdad sobre lo que le sucedió al avión de Malasia están notablemente ausentes en el caso.

Esto incluye datos de radar primarios de Ucrania, que Kiev afirma que no puede proporcionar porque ni las estaciones civiles ni las militares estaban operativas el día de la tragedia.
«Ucrania efectivamente no ha presentado ningún dato de radar primario. Ucrania le ha dicho a la Junta de Seguridad Holandesa que no se registraron datos de radar primarios, ya que el radar no estaba funcionando en ese momento», dijo el mes pasado el fiscal holandés Thijs Berge.

Rusia también criticó al JIT por confiar en la llamada ‘evidencia de código abierto’ como videos publicados en las redes sociales, diciendo que esto puede ser tergiversado o manipulado.

Las conclusiones del JIT parecen estar estrechamente alineadas con las de Bellingcat, un grupo de los llamados «investigadores civiles» con sede en el Reino Unido y con un historial de uso de materiales de código abierto para culpar a Rusia por varias fechorías.

En particular, Bellingcat está financiado por los gobiernos de EE. UU. Y Holanda. Este importante punto rara vez se discute cuando se informa o se discute el trabajo del equipo en MH17 en Occidente.

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Me imagino una caricatura del mismísimo Strelkov manejando todas las unidades del sistema y me da hasta la risa (si que es posible con tan desagradable tema). Bueno, en realidad acusan a cuatro. ¿Vaya comedia!
¿Alguien espera algo distinto al tema del oro venezolano?. Yo no, ojalá que me trague mis palabras, pero no espero nada cercano a la justicia.
 

eltonelero

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Batalla por la memoria




Batalla por la memoria


03/07/2020

Artículo Original: Andrey Manchuk


Una lección para Ucrania, donde los monumentos a los soldados de la Gran Guerra Patria son destruidos. En los últimos meses, en el país se ha discutido los planes para vandalizar el monumento a la Madre Patria, que aún adorna las colinas de Kiev con su silueta. El director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional, Anton Dobrovich, exige que se desmantele el escudo soviético que se ve en el monumento. Todo ello pese a que el Gobierno ucraniano no dispone de los fondos necesarios para luchar contra la epidemia de coronavirus o para garantizar las necesidades básicas a los ciudadanos.

Patriotas aún más radicales exigen la demolición de la gran estatua soviética siguiendo el ejemplo de lo que las autoridades locales de Lviv hicieron al destruir, de forma desafiante, en el paseo de la fama el memorial a los soldados caídos del Ejército Rojo.

Todo ello es el resultado lógico del revisionismo ideológico de la historia de la Segunda Guerra Mundial, que es un componente integral de la política oficial de la Ucrania post-Maidan. En un país en el que vallas publicitarias honran a Hitler y al partido Nazi, como ocurrió recientemente en Jerson, es inevitable que los monumentos a los luchadores contra el Nazismo que aún quedan en pie sean demolidos. La administración del presidente Zelensky obedientemente continua la política de su predecesor, Petro Poroshenko, con quien se demolió el monumento a los liberadores soviéticos en Lviv. Y todas las esperanzas que se habían puesto en la posibilidad de una más adecuada política de la memoria, una en la que se tuviera en cuenta los sentimientos y opiniones de millones de ucranianos, han volado como el viento.

Se ha dicho a los ucranianos que no hay alternativa real a esta política. Pero eso no es cierto y así lo evidencia el memorial a los soldados soviéticos recientmente inaugurado en Rzhevsk, cerca de la localidad de Joroshevo, que homenajea a una de las más duras batallas de la Gran Guerra Patria. Esta escultura de bronce de 25 metros de un soldado soviético ha sido erigida en lo alto de una colina. A sus pies hay una referencia a la canción de Yan Frenkel y Rasul Gamzatov en la que se pueden leer las líneas del poema “Caí cerca de Rzhev”, escrito por Alexander Tvardovsky: “Caímos por la patria, pero ella está a salvo”.

En el nuevo museo se han instalado exposiciones multimedia en las que se pueden ver fotografías, cartas del frente, historias y memorias de la batalla. Y en grandes paneles están escritos los nombres de los caídos durante las batallas en esa zona. Muchos aún están siendo buscados y encontrados: por ejemplo, el año pasado, las autoridades rusas encontraron los restos de 1067 soldados en los alrededores de la ciudad y el año anterior, otros 1598 soldados del Ejército Rojo fueron entrerrados. Entre ellos había soldados ucranianos.

Fue un trágico episodio de la guerra, uno mucho menos mencionado que las históricas batallas de Moscú, Stalingrado o Kursk. En el transcurso de trece meses, los ejércitos soviéticos trataron varias veces de avanzar sobre el saliente alemán, que suponía una constante amenaza para la capital. Durante la ofensiva, las tropas de Konev y Zhukov obligaron al enemigo a retroceder entre 100 y 250 kilómetros, con lo que completaron la liberación de la región de Moscú. Sin embargo, en las posteriores ofensivas, se encontraron con férreas defensas, lo que causó enormes bajas.

El número exacto de bajas en esas batallas que duraron meses aún está por calcular a pesar de los esfuerzos de los historiadores. Se cree que las bajas ascendieron a 272.000 soldados del Ejército Rojo muertos y 776.000 heridos. Por su parte, el ejército alemán del Grupo Centro perdió más de 330.000 soldados entre el 1 de enero y el 30 de marzo de 1942. Eso hace de Rzhev una de las batallas más sangrientas de la historia moderna.

¿Para qué todas esas bajas? Todo se ha dicho ya en el famoso poema de Tvardovsky. Hoy se sabe que las dos ofensivas finales fueron una maniobra de distracción para realizar el ataque estratégico sobre Stalingrado en silencio. Para ello, se emitió un programa de radio diseñado para confundir al enemigo sobre los verdaderos planes del comando soviético. Y Hitler realmente creyó que la campaña principal del Ejército Rojo iba a producirse al oeste de Moscú, por lo que envió allí a su mejor equipamiento y reservas.

“Los alemanes estaban esperando que golpeáramos en Rzhev y rechazar el ataque. Pero el embolsamiento de las tropas de Paulus en Stalingrado supuso una completa sorpresa para ellos. Sin conocer este juego de la radio, Zhukov pagó un precio muy algo: miles de nuestros soldados bajo su comando murieron en Rzhev”, recordaba el oficial de inteligencia soviética Pavel Sudoplatov, que participó en la campaña de desinformación dirigida al comando militar Nazi.

El monumento a los héroes de la batalla de Rzhev es un homenaje a la justicia histórica, una justicia que jamás prescribe. Al fin y al cabo, quienes murieron en esos bosques hicieron una importante contribución a la victoria final contra la Alemania Nazi, aunque esa aportación no aparezca mucho en los libros de texto o en las películas, que prefieren las campañas exitosas y las victorias.

Pero la aparición de este monumento tiene otro significado no menos simbólico que se entiende perfectamente en el contexto del revisionismo histórico del modelo ucraniano. Nos referimos a una batalla por la memoria que se está haciendo especialmente dura últimamente. Han pasado 75 años desde el final de la Gran Guerra Patria y es importante para nosotros decir la verdad sobre aquellos lejanos hechos, pero también honrar la memoria de quienes murieron hace tanto tiempo y que lucharon contra la Wehrmacht cerca de Moscú, Rzhev, Kiev y Lviv.

Al fin y al cabo, en los lugares donde no hay monumentos a los héroes del Ejército Rojo pronto habrá monumentos que honren a los colaboracionistas Nazis y carteles con el nombre de Hitler. Así lo prueba la triste experiencia de Ucrania.

Que gilipollez se está imponiendo en el mundo con derribar cosas de los últimos 200 años porque no sean politicamente correctas o no concuerden con el perfil político del momento.
Si se cargan la herencia soviética de Kiev se van a cargar la mitad del atractivo turístico de la ciudad... (la otra mitad son las mujeres para que engañarse)
A ver si se piensan que al turista occidental le interesa mucho la Catedral de Santa Sofia...
 

Harman

Rojo
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Prisa por conseguir un objetivo




Prisa por conseguir un objetivo


06/07/2020


La semana pasada, la representante de la RPD en el Grupo de Contacto Natalia Nikonorova afirmó que, por primera vez, Ucrania había dado tímidos pasos para tratar, en el marco de las conversaciones de Minsk, el tema del estatus especial para Donbass. Sin propuestas concretas ni ningún avance real teniendo en cuenta que Kiev continúa insistiendo en que no habrá estatus especial para Donbass, Nikonorova mostraba un optimismo similar al del pasado año, cunado Ucrania aceptó la llamada “fórmula Steinmeier” sin ninguna intención de utilizarla. Según esa fórmula, que lleva el nombre del ahora presidente de Alemania y entonces ministro de Asuntos Exteriores, Donbass recibiría inmediatamente un estatus especial temporal que se convertiría en permanente tras la validación de las elecciones locales celebradas de acuerdo a una legislación ucraniana aprobada específicamente para dichos comicios según especifican los acuerdos de Minsk.

La firma de la “fórmula Steinmeier” y el intento por acelerar ciertos puntos que llevaban meses bloqueados en el Grupo de Contacto tenía un objetivo claro: lograr una cumbre de los líderes de los países del “formato Normandía”. De forma relativamente rápida se consiguió entonces una retirada de tropas y armamento de varios puntos de la línea del frente que se presentó como un gran avance en el proceso de paz, aunque esas retiradas fueran puramente simbólicas y las tropas hayan regresado a algunos de esos puntos. Kiev cumplió su objetivo con un cumplimiento simbólico de una serie de exigencias básicas.

La historia se repite meses después, con un acelerado intento del equipo de Zelensky de lograr otra cumbre antes de la celebración de elecciones municipales en Ucrania. A esas prisas se deben varios de los movimientos de Ucrania, que en poco tiempo quiere cumplir, al menos de forma simbólica, parte de los acuerdos de la cumbre de diciembre de 2019 en París. Es el caso del alto el fuego. Según afirmó tras la reunión de representantes de los cuatro países en Berlín el enviado ruso Dmitry Kozak, Ucrania ha comprendido que es preciso un mecanismo para verificar y garantizar un alto el fuego completo, una propuesta que las Repúblicas Populares llevan meses exigiendo y que Kiev se había negado a tratar en el Grupo de Contacto. Sin embargo, ahora que la propuesta procede del “formato Normandía” y no de Donetsk y Lugansk, Kiev acepta tratar la idea.

En ese contexto hay que entender las recientes declaraciones tanto de Kiev como de Moscú. Durante meses, Rusia ha insistido en que no existían las condiciones para la celebración de una nueva cumbre de los líderes del “formato Normandía” ya que Ucrania no había cumplido uno solo de los puntos acordados en la cumbre de París. Sin embargo, la experiencia muestra que un cumplimiento parcial y ni siquiera permanente de las condiciones marcadas es suficiente para que Moscú, en nombre de la diplomacia y el intento de avanzar hacia la resolución del conflicto, ceda y acepte la celebración de una nueva cumbre.

Sin embargo, las exigencias que, según la prensa alemana, ha planteado Rusia en esta ocasión no se refieren a retiradas simbólicas de puntos del frente sin importancia estratégica sino a puntos políticos de los acuerdos de Minsk que Kiev nunca ha tenido intención de cumplir. Moscú busca ahora garantizar que Ucrania concederá el estatus especial a Donbass al que Kiev se comprometió con su firma en los acuerdos de Minsk. En este sentido, la administración de Zelensky ha seguido al pie de la letra el camino marcado por sus antecesores. Hace unas semanas, Andriy Ermak, jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, afirmó que los acuerdos de Minsk no eran vinculantes para Ucrania, pero que Donbass recibiría más derechos que los que actualmente disfruta bajo la “ocupación rusa” aun sin estatus especial.

En una línea similar se ha mostrado en las últimas horas Volodymyr Zelensky, que se ha referido a las exigencias de Rusia de realizar modificaciones legislativas para acomodar a Donbass en el marco jurídico ucraniano con un estatus especial negociado y coordinado directamente con las actuales autoridades de Donetsk y Lugansk en el Grupo de Contacto. Según el diario alemán Spiegel, Rusia habría exigido a Kiev presentar un borrador de las enmiendas a la Constitución de Ucrania en la próxima ronda de conversaciones del Grupo de Contacto, que se inicia hoy, 6 de julio.

Sin confirmar ni desmentir la información -Rusia lleva exigiendo esas enmiendas desde 2015, cuando Ucrania firmó los acuerdos de Minsk-, Zelensky ha reaccionado reafirmando la postura ucraniana y recordando que Ucrania es un país independiente al que nadie puede exigirle nada. “Primero, nadie puede exigir nada a Ucrania, somos un país independiente. Creo que todos tienen que trabajar en su retórica. Es más, esto es retórica internacional”, afirmó en una rueda de prensa en la ciudad de Yuzhnoe, en la región de Odessa.

Un país soberano no puede ser obligado por otro a cumplir sus exigencias. Puede que ni siquiera se pueda obligar a Ucrania a cumplir con las condiciones que aceptó con su firma en los acuerdos de Minsk. Sin embargo, tampoco Kiev puede esperar que la otra parte cumpla con sus obligaciones adquiridas según los acuerdos o que haga concesiones más allá de esos acuerdos (como ocurre con la exigencia de entrega del control de la frontera como paso previo a cualquier avance político) a cambio de no cumplir siquiera con las concesiones políticas mínimas que aceptó con los acuerdos de Minsk. Aunque lleve cinco años intentándolo.
 

Harman

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La fortaleza de Brest de Donbass




La fortaleza de Brest de Donbass


07/07/2020

Artículo Original: Colonel Cassad


Slavyansk permanecerá en nuestra memoria el resto de nuestros días. Julio de 2014. La retirada de Slavyansk. Una ciudad en la que cada uno de los que participaron en lo que allí ocurrió se enterró vivo y resurgió de sus cenizas. Esta ciudad se ha convertido en nuestra fortaleza de Brest, donde han quedado para siempre nuestras almas, nuestros camaradas y nuestros sueños.

Slavyansk es una parte de nuestra historia que no debe olvidarse, que no debe borrarse de la memoria. Ese fue el inicio de las milicias de Donbass en las dos Repúblicas a la vez. Ese fue el inicio de la formación de las Fuerzas Armadas de nuestras Repúblicas.

Llegué a Slavyansk el 21 de abril del 2014. Fue justo después de lo ocurrido el 20 de abril, en el día de Pascua, cuando militantes ucranianos del Praviy Sektor atacaron nuestro puesto de control. Tres de nuestros chicos murieron ese día. Hasta finales de abril, nuestra guarnición estaba formada por alrededor de 300 personas y estábamos rodeados por unos 10.000 miembros de las fuerzas de seguridad de Ucrania. Todo comenzó con 52 personas bajo comando de Igor Strelkov. Pero esas fuerzas no eran suficientes para tomar el control de la ciudad. Voluntarios, tanto locales como recién llegados, comenzaron a unirse. Estos voluntarios procedían tanto de ciudades ucranianas como de ciudades rusas. En el momento de la retirada de Slavyansk, teníamos alrededor de 1200 personas.

La ciudad era complicada de defender: está situada en tierras bajas, como en una garganta. Pero había un importante cruce de caminos en la ciudad. La carretera que atravesaba la ciudad y Krasny Liman era la autopista Rostov-Járkov. Pero, a pesar de eso, la elección de Slavyansk fue intuitiva. El propio nombre de la ciudad ya daba un mensaje fuerte, un reto al resto del mundo. Slavyansk estaba destinado a convertirse en el símbolo de la oposición a la junta de Kiev.

¿Fue aterrador Slavyansk? Sí, lo fue. Los soldados ucranianos nos golpeaban desde todas las direcciones, muchas veces sin interrupción. Quienes dicen que la guerra no es terrible no saben nada sobre la guerra. Esa es la verdad. Hay miedo a la muerte, horror por la muerte de camaradas. No hay ningún romanticismo: en la vida real, la guerra es muy prosaica. Con el tiempo, por supuesto, el sentimiento de miedo se mitiga, pero eso no quiere decir que desaparezca. Lo único que ayuda en esos momentos es pensar en el objetivo final: por qué estás ahí. ¿Qué pasa si no estás? ¿Qué pasa si todos abandonan sus posiciones porque tienen miedo? Si comprendes esa realidad, puedes aceptar la situación y estás preparado para morir. Mientras estuvimos allí, pensamos que si todos moríamos, Rusia tendría una razón para enviar tropas. Y entonces nuestro sacrificio estaría justificado. Pero también estaba el deseo de llevarse consigo al mayor número de oponentes posibles si eso pasaba. En las películas de guerra estadounidenses es común escuchar frases sobre cómo los soldados sueñan con aquellos a los que han matado. Creo que es porque los estadounidenses matan a civiles y bombardean los barrios de las ciudades que destruyen. Pero cuando matas a un enemigo que había venido a matarte a ti y a tus seres queridos, no sueñas con nada.

La atmósfera de hermandad ayudaba a vivir en Slavyansk. También la estricta disciplina. Seguro. En un ejército regular se tarda años en construir una disciplina, pero en la milicia se consiguió en unos días. Los métodos eran de guerra, pero eso estaba totalmente justificado. Y funcionó.

La gran mayoría eran chicos heroicos que tomaron las armas para defender al mundo rusO. No solo luchábamos por Donbass, sino por toda Rusia y por las ciudades que habían quedado en la otra línea del frente, porque había personas de esas ciudades y todos querían liberar sus hogares.

Cuando abandonamos Slavyansk, hubo una mezcla de emociones. Por una parte, sabíamos que habíamos sobrevivido. Por otra parte, había una sobrecogedora sensación de amargura. Habíamos dejado una parte de nosotros mismos allí. Para siempre. Fue una decisión basada en la realidad del momento y las oportunidades del momento, pero Slavyansk quedará siempre en la memoria y será siempre una ciudad rusa, una ciudad de gloria militar a la que volveremos. No solo por Slavyansk, sino por todas las ciudades rusas.



Mi opinión no ha cambiado en seis años sobre estos acontecimientos:
  1. La retirada era la única decisión correcta en aquellas condiciones operativas específicas.
  2. Gracias a la retirada, los intentos de acuerdos con los oligarcas ucranianos sobre la rendición de Donetsk quedaron en nada.
  3. Los tres meses que se ganaron en Slavyansk jugaron un papel clave para dar a la RPD y la RPL tiempo para sobrevivir como Repúblicas hasta que llegara el viento del norte.
  4. Quienes lucharon entonces lo dieron todo. Hicieron lo que pudieron, lo mejor que pudieron. El hecho de que las cosas no resultaran como se preveía en 2014 no es su culpa.
  5. Lo principal es que nada sea en vano y que las Repúblicas de Donbass se conviertan en parte de la Federación Rusa como pedía la gente que se levantó por ello en la primavera del año 2014.
 

Harman

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Un intento de hacerse notar




Un intento de hacerse notar


08/07/2020

Artículo Original: Colonel Cassad


El nuevo comandante de la Armada de Ucrania, al almirante Neizhapa, ha presentado su modesta persona al gran público y atacar los cerebros de los espectadores, que no esperaban encontrarse con las fantasías sobre cómo la potente flota ucraniana recuperaría Sebastopol, cómo lucharía contra Rusia. Prácticamente con lágrimas en los ojos ha hablado incluso de las posibles futuras bajas de esa hipotética guerra.

Obviamente, quienes estén familiarizados con la Armada de Ucrania no pueden más que reír ante este alarmismo sin sentido. En la actual realidad, la Armada de Ucrania no tiene ninguna posibilidad de exhibirse más allá de mostrar su bandera en maniobras de la OTAN o en pequeñas provocaciones como la que organizó Poroshenko en el estrecho de Kerch con la intención de obstaculizar las elecciones. Así que el comandante ucraniano, que no puede jactarse de ningún éxito en entrenamiento de combate u operaciones de combate, quiere demostrar su máxima lealtad y “patriotismo”.

Obviamente, estas declaraciones tienen una intención de hacer carrera, aunque teniendo en cuenta las perspectivas de la Armada de Ucrania, a nadie le preocupa que si se conoce por unos chistes o declaraciones en la prensa teniendo en cuenta que el anterior comandante fue Voronchenko, bajo el que se produjo un número récord de deserciones.

La falta de buques de guerra, infraestructura en la costa y personal cualificado es sustituida por la simple repetición de las tesis de Poroshenko, que persiste con Zelensky y nos lleva una vez más a la pregunta de si hay alguna diferencia entre Poroshenko y Zelensky. Es sorprendente que Neizhapa no haya ascendido antes, aunque parece que la lucha en el campo de la retórica sobre “el retorno de Crimea” ha sido competitiva.

El simple hecho de que mencione la base de Sebastopol nos lleva directamente a los sueños de Heletey-Ilovaysk, que en lugar de organizar un desfile militar en Sebastopol, ese lugar acabó en el extranjero. El problema es que todas estas promesas es que el tiempo pasa y quedan en el aire mientras que los problemas de la Armada persisten. Así que, con el tiempo, Neizhapa se enfrentará a las preguntas sobre cómo solucionar los problemas de falta de alojamiento para los oficiales, los motivos por los que la Armada no se desarrolla o por qué depende de Occidente.

El problema es el limitado margen de maniobra de Neizhapa. La Armada es un vicio caro y Ucrania no dispone del dinero para su desarrollo. Los últimos intentos serios para reforzarla se produjeron durante los tiempos de Yanukovich, cuando se discutieron planes para construir nuevas fragatas. Ahora hay que conformarse con pequeñas embarcaciones o cualquier migaja que los americanos y los países de la OTAN puedan enviar como limosna. Todo ello en un país que era uno de los líderes de la industria naval cuando era parte de la Unión Soviética, cuando la planta de Nikolaev construía buques de diferentes tipos, incluidos portaaviones. Ahora no se puede construir siquiera una corveta. Es el resultado de la independencia, que ha llevado a la desindustrialización de la antigua República Socialista Soviética de Ucrania.

Como no se espera que haya dinero ni oportunidades tecnológicas, ¿cómo espera la Armada “recuperar Sebastopol”? Es evidente que es pura charla de prensa, ya que no se espera ningún cambio a corto o medio plazo de la correlación de fuerzas en el mar Negro. En realidad, es al contrario, ya que la flota del mar Negro de Rusia dispone de nuevos buques (a medio plazo se construirá el portahelicópteros Sebastopol, previsiblemente en la planta de Kerch), con lo que la correlación de fuerzas será aún más favorable a Rusia. Así que este tipo de historias ha de ser analizado en la realidad objetiva, una en la que los restos de la Armada de Ucrania serían destruidos en el mar o en sus posiciones actuales desde los numerosos puntos de los que dispone Rusia en Crimea.

Así que las historias sobre el “retorno de Crimea” son historias que viven en el mundo de “si quisiera, el Ejército Ucraniano podría ocupar Donetsk”. Kiev es consciente de que en una operación militar a gran escala en Donbass, no tendría ninguna oportunidad contra las fuerzas del comando sureste, desplegadas en la región de Rostov. Al mismo tiempo, cualquier agresión contra Crimea vendría acompañada de una respuesta, tras la cual acabaría la exitosa historia de la Armada de Ucrania. Eso sí, los almirantes ucranianos podrían seguir “luchando por Crimea” sin buques, sentados en Odessa o en Kiev.

Así que la palabrería de Neizhapa, como la de los anteriores almirantes o comandantes, se conocerá como heroica propaganda de unas victorias alejadas de la realidad. De hecho, ese es el camino que la Armada de Ucrania ha seguido desde 1991. En eso, Neizhapa no puede hacer nada para cambiarlo.