Felipe González ¿Traidor, cínico o coherente anticomunista?

dodaltel

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Felipe González ¿Traidor, cínico o coherente anticomunista?



Una cruda y directa carta de Javier Parra, director de La Republica, sobre el ex presidente del gobierno español -Carta abierta a un traidor: Felipe González- nos recuerda el papel directo del socialdemócrata en la integración de España al neoliberalismo y a la definición de un modelo que hoy deja ver sus terribles consecuencias. Pero es FGM un traidor ¿o fue siempre un hijo del régimen dispuesto a salvar a España del malvado comunismo?





Esta es el resumen de letra abierta a un prócer de la patria corporativa escrita con harta razón por un hombre de izquierdas. Argumentos incuestionables en una ya larga perspectiva histórica. Aunque como todo decálogo genera más preguntas que respuestas:



-Nadie como usted durante la transición trabajó para acabar con el Partido Comunista de España. Mire, algo en lo que también coincide con Franco.

-Usted nos metió en la estructura de una organización criminal como es la OTAN, después de prometer que nunca lo haría, y de incluso incumplir el resultado del referendum de 1986 que se planteó en estos términos: “La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada. Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español. Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España”. ¿Ve? Es usted un traidor y un mentiroso.

-Usted contribuyó decisivamente a anular el tejido social y la fuerza sindical que tenía este país en los años 80.

-Usted implantó el sistema educativo que supuso de facto la deseducación masiva y organizada de la sociedad española.

-Usted fue el principal responsable de que los derechos laborales fueran puestos a los pies de los caballos del gran capital.

-Usted inició el desmantelamiento del Estado con la mayor ola de privatizaciones que también ha vivido este país en su historia.

-Usted fue de la mano de grandes criminales como Ronald Reagan, responsable de organizar golpes de Estado, bombardeos indiscriminados y organizar movimientos terroristas anticomunistas en todo el mundo.

-Usted, por si alguien no lo sabe, dio un golpe incluso en su propio partido, el PSOE. ¿Recuerda cuando usted propuso en el XVIII Congreso retirar la definición de “marxista” y fue rechazada? Inmediatamente presentó la dimisión, convocó un Congreso extraordinario amañado, se salió con la suya y convirtió usted al PSOE en un pelele más al servicio del capital.

Señor Gonzalez, ¿usted para quién trabaja? ¿para quién trabajó desde los años 70? Porque desde luego para el pueblo español no, y para la izquierda tampoco.

No le voy a decir que se calle, señor González. Siga hablando como lo hace porque ya no engaña a nadie, sólo a esos incondicionales que no quieren ver que las estructuras del Estado que hoy se desmoronan fueron hechas a la imagen y semejanza de usted y de los que como usted trabajaron duramente por la aniquilación política, organizativa y cultural de la izquierda.

Usted, señor Gonzalez, es el pasado. Y aquellos a los que usted odia, los que perdieron la guerra, los que lucharon durante 40 años mientras ustedes estaban de vacaciones, los que perdieron la transición, los que van sembrando poco a poco semillas de justicia social, serán los que – como cantaba un gran luchador – consigan que haya un día en que “todos, al levantar la vista veamos una tierra que ponga libertad”.

Y para ir terminando, y sin dejar de citar a Labordeta, déjeme despedirme con otra frase suya, ésta vez más prosaica:

“Váyase usted a la mierda”.

___

Javier Parra, Concejal de Izquierda Unida en Paterna (Valencia) y director del diario digital LA REPÚBLICA



Aún así: la historia del socialismo español y sus relaciones con la oligarquía va más lejos de la figura del presidente que llevó el PSOE al poder en 1982. Sin entrar en más detalles, el golpe del coronel Segismundo Casado en marzo del 1939 avalado por la corriente mayoritaria del partido, por la embajada británica y por el propio ejército de Franco con quien se negoció la entrega de Madrid simboliza y aclara el papel siempre subordinado del principal partido de las izquierdas en momentos claves de la historia nacional.

Un papel que FGM reprodujo a las mil maravillas cuando llegó su turno.




¿Traidor o hombre consecuente en la “Defensa de Occidente?





Gracias al magistral libro de Alfredo Grimaldos -La CIA en España. Espionaje, intrigas y política al servicio de Washington, Debate, Barcelona, España 2006- se cierran todas las pistas sobre el papel del PSOE y el grupo bilbaino-sevillano-madrileño del PSOE en la organización de una izquierda afín al proyecto de Washington. No hay pues figura alguna de traidor en gentes como Txiqui Benegas, Javier Solana o el propio Felipe González: solo escenarios de simulación temprana para engañar, y nunca demasiado, a un electorado con querencias rojas que no quería saber la verdad aunque ni siquiera estuviera escondida.





Imagen (CC) pdf4es.com





«Los servicios secretos norteamericanos y la socialdemocracia alemana se turnan celosamente en la dirección de la Transición española, con dos objetivos: impedir una revolución tras la muerte de Franco y aniquilar a la izquierda comunista. Este fino trabajo de construir un partido «de izquierdas», para impedir precisamente que la izquierda se haga con el poder en España, es obra de la CIA, en colaboración con la Internacional Socialista. El primer diseño de esta larga operación se remonta hasta la década de los sesenta, cuando el régimen empezaba ya a ceder, inevitablemente, bajo la presión de las luchas obreras y las reivindicaciones populares. El crecimiento espectacular del PCE y la desaparición de los sindicatos y partidos anteriores a la Guerra Civil, especialmente UGT y el PSOE, hacen temer una supremacía comunista en la salida del franquismo. Los cerebros de la Transición comienzan a marcarse objetivos muy concretos.» (Alfredo Grimaldos, La CIA en España, Debate, Barcelona, España 2006, págs. 145-146.)

«En el propio Pentágono, Fernández Monzón es recibido por un coronel estadounidense. «Me puso frente a un gran mapa que tenían desplegado allí, lo señaló y me preguntó qué veía», recuerda el hoy general en reserva. «Yo le contesté: ‘Un mapamundi’. Y él insistió: ‘Pero ¿qué hay en el centro?’ El mapamundi se puede desplegar de distintas formas, claro, y ellos lo habían hecho de modo que en el centro exacto quedaba la península Ibérica. Entonces le contesté: ‘En el centro está España’. Y él, sonriente, remachó: ‘Pues por eso está usted aquí’.» «No es verdad todo lo que se ha dicho de la Transición. Como eso de que el rey fue el motor. Ni Suárez ni él fueron motores de nada», continúa Fernández Monzón. «Sólo piezas importantes de un plan muy bien diseñado y concebido al otro lado del Atlántico, que se tradujo en una serie de líneas de acción, en unas operaciones que desembocaron en la Transición. Todo estuvo diseñado por la secretaría de Estado y la CIA, y ejecutado, en gran parte, por el SECED, con el conocimiento de Franco, de Carrero Blanco y de pocos más».» (Entrevista a Manuel Fernández Monzón, Ex capitán de los servicios de información y contrainteligencia de España, en Alfredo Grimaldos, La CIA en España, Debate, Barcelona, España 2006, pág. 18.)



Fragmentos de un alianza, y no de traición alguna, entre el PSOE de entonces y sus protectores en Berlín y Washington. Donde hizo falta un mesiánico redentor (los falsos mesías si gustan a las derechas) que hablando del cambio mantuviera el timón del poder en manos de los ganadores de la Guerra Civila. Ese fue el papel de Felipe González y su oposición a modo como relata el propio Grimaldos:



D.: Uno de los aspectos que más se intenta entonces es reorientar a la oposición.

A.G.: Aquí es clave sobre todo la refundación del PSOE. El Partido Socialista histórico ya no representaba a nadie, no contaba con peso sobre lo que se estaba cociendo aquí, ni en la lucha antifranquista cotidiana. Tenía mucho más protagonismo el comunismo tradicional, el PCE, y movimientos anarquistas por otro lado. En el Congreso de Suresnes, en 1974, lo que hacen es reinventarse un partido aprovechando unas siglas históricas. El PSOE del que hacen secretario general a Felipe González es un PSOE inventado. El dinero y la cobertura política lo pone fundamentalmente el partido socialdemócrata alemán, que canaliza también dinero de la CIA. Los mismos miembros del Servicio de Inteligencia español, el SECED, toman contacto con el PSOE. E incluso escoltan hasta Suresnes a Felipe González, le dan la documentación y le llevan. Estamos hablando del SECED, el servicio de Carrero Blanco. Y el militar José Faura, que acompañó a González, pasa a ser jefe del Estado Mayor del Ejército en el ‘94, con González ya en el poder.

Reprimir la República

D.: ¿En qué medida sucede algo similar con el Partido Comunista?

A.G.: Bueno, hay que tener en cuenta que Carrillo es un personaje algo turbio. En 1977 es el primer líder comunista que visita EE UU, que es recibido allí en loor de multitudes y es nombrado doctor Honoris Causa. Lo que hace Carrillo es aceptar la Transición impuesta desde arriba, el rey como heredero de Franco y contribuye decisivamente a acabar con quienes peleaban por la ruptura democrática. En 1977, cuando los legalizan, asumen la bandera monárquica y a partir de ese momento la consigna es reprimir la bandera republicana. Conservo todavía una bandera republicana rota por varios trozos por los servicios de seguridad del PCE.

Alfredo Grimaldos: “La Transición española se diseñó en la sede central de la CIA”



González, hijo de la clase media reaccionaria de Sevilla, no fue por desgracia un traidor. Esa etiqueta aplicaría quizás para alguien como Santiago Carrillo. Pero al césar lo que es del césar y al cruzado del anticomunismo mundial que es fue y será FGM se le puede decir de todo menos traidor.

Felipe González ¿Traidor, cínico o coherente anticomunist
 

dodaltel

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castuzo. fin del hilo
Castuzo fabricado por la CIA.

Todo lo que pasó en España tras la muerte de Franco, fue orquestado desde USA.

Tras la muerte de Franco, el riesgo de que el pueblo español se decantase por partidos realmente socialistas, si no comunistas, era realmente alto. Así que la CIA se inventó un partido que ni era socialista ni obrero, para que se llevase los votos de los muchos españoles que votaban socialismo.

La realidad es que el PSOE, solo fue un partido implantado por USA, para evitar que en España gobernase un partido pro-comunista.

Estos temas del comunismo parecen cosas del pasado y incluso, de fantasías anticomunistas norteamericanas. Pero en realidad, a finales de los 70s, la URSS era una potencia extremadamente peligrosa para los EEUU y es normal que USA fabricase sucedaneos comunistas, para evitar que España cayese en manos de la URSS.

El PSOE antes y ahora, es un partido teledirigido desde USA, al igual que el PP. El tema es que USA fabrica partidos o financia medios de comunicación para garantizarse el control sobre los países que le interesa controlar o que interesa como fue España, que no se descontrolasen.

El comunismo hoy se considera como algo desfasado o muerto, pero en realidad, mientras los abusos del capital existan, el comunismo estará ahí, esperando a saltar en cuanto el pueblo se de cuenta de los que es el capitalismo y decida buscar otra alternativa.
 

New Edge

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Muchamiel
Aprovechó las esperanzas de libertad de un pueblo. Una autentico derrapado mental que sembró todos los problemas actuales.

Como dijo alfonso guerra, otro iluminado de la CDU alemana, “Vamos a poner a España que no la va a conocer ni la madre que la parió”: Visionario el pavo.

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Horemheb

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Lo único bueno de Felipe González es que no fué tan nefasto como el bobo de ZPedo.
 

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Un kibutz (voz con plural invariable, procedente del hebreo: קיבוץ, "agrupación") es una comuna agrícola israelí.

LA VANGUARDIA INTERNACIONAL DOMINGO, 31 OCTUBRE 2010, pagina 8
A lo largo de los años decenas de miles de personas de todo el mundo vivieron unos meses en un kibutz, pagando la estancia con su trabajo, como Bob Dylan, Jerry Seinfeld, Leonard Cohen o Felipe González.
La Vanguardia 31 Oct
 

USUREROS

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A este, no lo perdais de vista.


Javier Solana, el apacible guerrero atlantista

Higinio Polo
Rebelión


A principios de los años ochenta del siglo pasado, cuando el PSOE consiguió acceder al gobierno español con Felipe González, y el país creyó que llegaban tiempos de cambio, Javier Solana, compañero suyo en la dirección del partido y en el gobierno socialista, parecía, aún, un joven rebelde, barbado, casi contracultural, alejado de los fastos del poder, cercano a los ciudadanos, cabalgando a veces en una motocicleta el Madrid que todavía recordaba las noches de miedo del franquismo. Era un tipo que parecía dispuesto a cambiar el rostro de España.

En su juventud, becado por esas fundaciones norteamericanas que preparan a los jóvenes lobos de países menores que después servirán con fervor a Washington, aprendió el idioma del imperio en Estados Unidos, donde vivió durante varios años, y se convirtió después en un sencillo profesor socialista. Participó en el congreso del PSOE en Suresnes, en la periferia de París, en 1974, donde se ejecutó la operación política (organizada y supervisada por los servicios secretos alemanes y norteamericanos) que apartó de la dirección socialista a los viejos dirigentes de la guerra civil, como Rodolfo Llopis (quien había colaborado con Negrín), y eligió a los jóvenes leones de Felipe González, un socialista sevillano que había llegado a París con un pasaporte facilitado por los servicios de inteligencia que había creado el almirante Carrero Blanco. Solana, elevado a la dirección del PSOE, participó en muchas de las negociaciones de la transición y fue elegido diputado en las primeras elecciones de 1977. Cinco años después, estaba en el gobierno.

Ese joven de 1982 (aunque tuviese ya cuarenta años), que todavía conservaba el aspecto y el lenguaje de un hombre de izquierda, fue adoptando con cautela otra piel, o tal vez, de forma más sencilla, reveló su verdadero carácter. Es probable que él mismo no imaginase su destino cuando, junto a González, empezó a sucumbir ante las hipotecas del poder. Solana pasó de escribir folletos contra la entrada de España en la OTAN a defender la permanencia en la agresiva alianza militar dirigida por Estados Unidos. Ahora sabemos que aquellas palabras eran tan hipócritas como lo fueron en su día las proclamas republicanas del PSOE en los primeros años del nuevo monarca impuesto. Él fue, como portavoz del gobierno, uno de los protagonistas de la gran estafa en ese referéndum sobre la OTAN en 1986, cuya manipulación desde los medios de comunicación fue una de las mayores vergüenzas de la joven y tutelada democracia española. González, Solana y sus compañeros de gobierno ni siquiera cumplirían después las condiciones que ellos mismos habían decidido para defender la permanencia de España en la OTAN. Fue un vergonzoso fraude, pero Solana, como González, se enorgullece de su gesto. Consiguió ser ministro de Cultura, de Educación, y, finalmente, de Asuntos Exteriores. Seguía hablando de paz, pero ya transitaba el camino de la guerra. Cuando abandonó el gobierno español en 1995 (apenas cinco meses antes de que González y el PSOE perdieran las elecciones), estaba preparado para dar el salto a las instituciones internacionales: Washington premiaría su aplicación guerrera y atlantista aceptando que fuera nombrado secretario general de la OTAN ese mismo año: pasó de ser ministro de Asuntos Exteriores a hombre de confianza del Pentágono y de la Casa Blanca. Aquel joven que, según gusta recordar, protestaba en los años sesenta contra la infame guerra de Vietnam, se encontraba en ese momento en el corazón de los guerreros del imperio, dispuesto ahora a defender la bondad de los soldados de Washington.

En esas oficinas de la OTAN se fue convirtiendo en un torvo funcionario que, pese a mantener ante la prensa internacional, con consumada hipocresía, la ficción de una cercana calidez, era capaz de defender el bombardeo de poblaciones civiles mientras escenificaba la utilidad de la muerte ante los micrófonos, de defender las matanzas más ignominiosas en nombre de la libertad y de la democracia. Fueron los mismos años en que Yeltsin dirigió la criminal implantación del capitalismo en la antigua URSS, que ha causado la muerte de millones de personas, pero Solana, en sus contactos con el gobierno ruso del alcohólico Yeltsin, siempre mantuvo el apoyo a una desastrosa política que sembró la desesperación y la miseria en las antiguas repúblicas soviéticas. Mantuvo ese cargo de secretario de la OTAN durante cuatro años: cuando lo abandonó había dejado listo el asunto de Kosovo y la definitiva desmembración de Yugoslavia.

En 1999, aplicando las decisiones de Estados Unidos, dirigió la agresión contra Yugoslavia, ignorando a la ONU, violando los tratados internacionales y las convenciones de Ginebra. La OTAN atacó durante cuatro meses multitud de objetivos sobre ciudades y bombardeó a la población civil serbia, causando miles de muertos y llegando a bombardear Belgrado, como en los días de la Segunda Guerra Mundial. Tenían preparado el pretexto: hablaron al mundo de “limpieza étnica”, que, supuestamente, estaba siendo impulsada por el gobierno serbio. Mientras, Estados Unidos y la OTAN armaban a las milicias terroristas del UÇK, creadas por la CIA alrededor del traficante de drogas Hashim Thaçi, un asesino tan feroz que sus propios compañeros apodaron como la serpiente.

Washington y Solana conocían perfectamente las actividades de Thaçi y del UÇK, y sabían que estaban apoyando a desalmados traficantes de drogas y asesinos, pero Solana no tuvo reparos morales en defender públicamente que la guerra de la OTAN contra aquella empequeñecida y débil Yugoslavia era una “guerra humanitaria”. Después, Solana, ya como Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior no tuvo tampoco empacho en apoyar al mismo mafioso Thaçi para presidir el Kosovo que se había convertido en un protectorado de Estados Unidos. Se culminaba así la destrucción de la antigua Yugoslavia socialista y se doblaba el espinazo a Serbia, el último aliado de Moscú en la zona.

No debe creer el lector que estas palabras son una exageración: la propia prensa norteamericana informó en su día de las actividades de la mafia albanokosovar y de los beneficios que conseguían de la droga, la prostitución, el tráfico de órganos y los asesinatos por encargo de los que se nutrieron Thaçi y el UÇK: el relato de sus actividades es mucho más tenebroso y feroz, como recuerda la espantosa “casa amarilla” de la ciudad albanesa de Burel, donde fueron trasladadas por el UÇK centenares de personas para extraerles sus órganos, venderlos después, y asesinarlos finalmente. Washington siempre ha trabajado con mercenarios y asesinos como Thaçi, y Solana lo sabía, pero no tuvo nada que decir cuando Thaçi se convirtió en primer ministro de Kosovo y proclamó la independencia en febrero de 2008, reconocida de inmediato por Estados Unidos, aun sabiendo que violaba, otra vez, el derecho internacional.

Javier Solana no tuvo reparos morales en ser protagonista, y después cómplice, de quienes pisoteaban la Carta de las Naciones Unidos, violaban el Derecho Internacional e ignoraban las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Esa trocha de guerreros infames sería recorrida después por Bush y sus neocons en Afganistán, Iraq y en otros frentes menores donde mostraban el músculo de Washington, pero antes Solana ya había cometido la indignidad de hablar de “guerras humanitarias”. Desde la secretaría general de la OTAN pasó a asumir la responsabilidad de convertirse en el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, durante diez años: hasta ahora mismo, cuando, a finales de 2009, fue sustituido en ese puesto por una baronesa, Catherine Ashton.

Ese hombre es Javier Solana. Es curioso comprobar cómo, a lo largo de esa transformación, de esa metamorfosis casi kafkiana, Solana iba recortando su barba, dejando apenas una sombra, recordatoria de su pasado de joven rebelde. Ahora, casi a punto de alcanzar los setenta años, Solana, convertido en una caricatura de sí mismo, ha pasado a ser asesor para “asuntos internacionales” del grupo Acciona, del empresario José Manuel Entrecanales, vástago de una familia que medró económicamente con la dictadura franquista. Pero los años no pasan en vano, y el endurecido Solana, a quien no tembló el pulso durante los días de los infames bombardeos sobre la población civil en Yugoslavia, se emocionaba recientemente ante los halagos que le prodigaban quienes frecuentan los salones del poder, cuando Juan Carlos de Borbón le otorgaba el collar de la Orden del Toisón de Oro por los servicios prestados, mientras espera que el gobierno de Rodríguez Zapatero le organice el merecido homenaje por su trayectoria. Dicen quienes le conocen que Solana es un hombre apacible, cercano, educado, agradable en el trato, cuyas maneras se han suavizado con los años

La vida nos enseñó a todos hace tiempo que los suaves comportamientos de hombres como él son apenas un disfraz, que les ayuda a soportar la vergüenza. Solana, viviendo en la mentira, acompañando la hipocresía de los poderosos, compartiendo la infamia de la guerra, se muestra hoy como un veterano apacible, un soldado atlantista amante de la paz que se vio envuelto en las guerras por el destino caprichoso. Es probable que ahora le asalte alguna vez el recuerdo de aquel joven barbado que cabalgaba una motocicleta en el Madrid del último franquismo, cuando pensaba que corría hacia el futuro, sin sospechar que se dirigía hacia un destino gris de funcionario, de muñeco del imperio, de partícipe intelectual en todas las matanzas que han jalonado este inicio del siglo XXI, de veterano dinosaurio a quien todos recuerdan aprobando todas las guerras de los últimos veinte años.



Mas informacion sobre este criminal de guerra español:






MACABRA BROMA SERBIA CON NECROLOGICAS DE SOLANA

Cuatro detenidos en Belgrado por colgar una necrológica de Javier Solana

La Policía serbia detuvo este domingo a cuatro personas por su presunta implicación en la elaboración y colocación de carteles en Belgrado con una necrológica del alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Javier Solana. De acuerdo con las autoridades, los acusados tenían en su poder cien carteles con “contenido insultante” contra el jefe de la diplomacia europea. “Nuestro querido Javier Solana falleció el 28 de septiembre en el 66º año de su vida criminal”, rezaba uno de ellos.

28.9.2008.



El Genocida de Serbia Javier Solana.

SEMANARIO SERBIO publica la foto de mencionada necrologica no con animo de insultar a Javier Solana (a pesar de tratarse de una persona que, lógicamente, no disfruta de ningún tipo de nuestro respeto) sino con deseo de ofrecer la información más completa al lector.

Cuatro personas permanecen detenidas después de que la Policía de Belgrado les encontrara un cartel con una necrologica del alto representante de la UE para la seguridad y la política exterior, Javier Solana.

Y es que Solana era secretario general de la OTAN en 1999, cuando la organización bombardeó Serbia en respuesta a las atrocidades de las autoridades serbias en la provincia de Kosovo, ahora reconocida internacionalmente como independiente.

Dos de los detenidos tenían unos cien carteles con “contenido insultante” contra Solana, según la Policía. Los medios de comunicación serbios han publicado algunas de las frases contenidas en los carteles. “Nuestro querido Javier Solana falleció el 28 de septiembre en el 66º año de su vida criminal”, rezaba el cartel.

En el cartel también se enumera a “los afligidos” partidos que conforman la actual coalición gubernamental, la UE, la OTAN y quienes apoyan el ingreso de Serbia en la UE.

Los carteles aparecieron esta mañana en varios puntos del centro de Belgrado, según la radio B92. Estas fuentes indicaron que dos de los detenidos eran menores y que uno de ellos pertenecía a una organización denominada 1389, fecha de la batalla de Kosovo entre serbios y otomanos, considerada como el acto fundacional de la nación serbia por el nacionalismo.

Fuente:”Semanario Serbio”
 
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USUREROS

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Impresionante documento. . . .CIA y PSOE




Me parto de risa, cuando " estos elementos " se dicen ser de izquierdas.
 
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