el mal negocio de la construcción (heterodoxia.info)

alfa romeo

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otra perlita de este blog. debatamos amigablemente...

El mal negocio de la construcción

Mis estimados lectores:

La actividad de construcción civil es importante, toda sociedad necesita infraestructuras, viviendas y naves industriales, pero de ninguna manera puede constituir la actividad económica principal de ninguna sociedad. Digamos que la construcción civil es algo necesario pero su peso dentro de una economía debería ser el justo y necesario para dar cobijo a las personas y a las otras actividades productivas, es un mal necesario. Veamos el porqué.

En primer lugar es una actividad que hace uso intensivo del capital y los recursos y por lo tanto lo detrae de otras actividades más productivas. La actividad de construcción consume inmensas cantidades de recursos de capital, materiales y humanos en producir viviendas, autopistas, aeropuertos y naves industriales que a su vez no producirán. Básicamente se trata de inmovilizar recursos y capital durante largos períodos de tiempo lo cual ciertamente es necesario pero no posee las cualidades de autoreproducción del capital y aumento de la oferta de bienes que una instalación industrial si posee. La construcción es un coste, si la sociedad pudiese vivir a la intemperie, no necesitara carreteras o agua potable y no hiciera falta un techo bajo el cual instalar la maquinaria de producción sin duda alguna se ahorraría este coste.


La construcción de infraestructuras es un negocio de alto riesgo, intensivo en capital y de bajos márgenes. De alto riesgo por el tiempo que toma realizar una de estas obras, intensivo en capital debido a los astronómicos costes y de bajos márgenes debido a que normalmente estas obras son licitadas por concurso lo que obliga a los participantes a ajustar los precios hasta lo indecible aumentando a su vez el riesgo. No existe una sola gran obra de infraestructuras que no haya tenido serios problemas de ejecución y sobrecostes, nombre usted cualquier aeropuerto, autopista, línea de ferrocarril en cualquier país: los sobrecostes, los problemas de ejecución, retrasos, litigios, imprevistos y el excesivo optimismo (debido al régimen de concurso) están a la orden del día. Es práctica común en las grandes empresas constructoras el licitar infraestructuras por debajo del coste con la esperanza de recuperar rentabilidad a media obra mediante una especie de extorsión al cliente basada en las condiciones de licitación y denominada eufemísticamente “proyecto modificado”. También hay que decir que los clientes les adjudican los contratos sabiendo que están por debajo del coste.

Todo la dinámica de negocio imperante en la construcción de infraestructuras desemboca en que el sector tome inmensas cantidades de capital y recursos para invertirlo en actividades de alto riesgo, con ínfimos márgenes, donde cualquier cosa puede salir mal, donde invariablemente los costes, plazos y calidades no se ajustan a lo previsto y donde no es raro sobrecostes del doble y plazos de entrega del triple. Las infraestructuras son necesarias, toda sociedad medianamente organizada necesita de amplias instalaciones de este tipo y por lo tanto los asume como un coste, pero no pueden constituir el motor de ninguna economía a largo plazo.

En la parte de construcción de viviendas tampoco los constructores los que ganan dinero, es la figura del promotor que básicamente utiliza la actividad para rentabilizar sus conexiones políticas quien lo hace. Digamos que a esta figura el estado subrepticiamente le concede el derecho de extraer un impuesto sobre la vivienda a toda la población. Pero lo que es el constructor y sus empleados siguen viviendo en su mundo de alto riesgo, bajos márgenes y precariedad de todo tipo.

La actividad constructora por su carácter intermitente es un auténtico desastre de cara a cualquier intento de planificación empresarial. Emplea muchísima mano de obra de forma puntual, mano de obra que luego no encuentra ocupación a menos que se siga construyendo indefinidamente. Genera muchísimo trabajo puntual a proveedores y subcontratistas, los cuales dimensionan sus instalaciones, plantillas y capital para satisfacer la demanda puntual, cosa luego innecesaria al acabar la gran obra….a menos que sigan construyendo indefinidamente. Digamos que en el mundo de la construcción o se está abrumado trabajando contra reloj o se está sin actividad reduciendo plantillas y cerrando instalaciones. Mantener un crecimiento estable a largo plazo es inviable en estas condiciones y esta inestabilidad posee un efecto perverso mucho mayor en el sentido en que bajo esta forma de operar a las empresas constructoras les cuesta mucho acumular conocimiento y mejorar sus procesos con el tiempo, cosa que sucede en mucho menos medida en el mundo industrial. Esto constituye un mundo donde cuando hay trabajo todo son problemas ya que hay que contratar gente de prisa y corriendo para que aprendan lo que puedan mientras van haciendo y ya cuando tienen cierta experiencia la obra se acaba y la mayoría es despedido…..para comenzar de nuevo cuando venga la siguiente obra…si es que viene y tanto si hay o como si no hay trabajo todo son problemas. Bajo este escenario es imposible que acumulen conocimiento y aumenten su productividad tal como lo requiere el crecimiento económico a largo plazo, este sector por su misma dinámica está condenado a ser de baja productividad y por lo tanto, aunque necesario, no puede ser el motor de ninguna economía.

El sector de la construcción a parte de estar condenado a ser de baja productividad requiere mayormente de mano de obra poco cualificada. Esto es fatal para una sociedad que quiera ser industrial ya que ofrece un incentivo a los trabajadores a no formarse, ofrece una vía de escape a la formación que la especialización industrial requiere atrapando a los trabajadores en un sistema de baja productividad y por lo tanto bajos salarios y para colmo con empleo intermitente.

La dirección de estas empresas poco a poco va sufriendo un curioso fenómeno que podríamos denominar “el retiro del conseguidor”. Las dos grandes áreas del mundo de la construcción son las viviendas y las infraestructuras. La primera necesita de suelo urbanizable creado por el estado y para la segunda existe un único cliente: el mismo estado. Aquí interviene “el conseguidor” cuya función es la de “conseguir cosas”. Entonces “el conseguidor” de la obra de turno se convierte en la niña consentida de la empresa mientras dura la gran obra, una vez acabada esta y si no es capaz de conseguir otras cosas pasará a un retiro dorado dentro de algún gran despacho. Y así poco a poco la gran empresa constructora se va llenando de conseguidores retirados a los cuales hay que mantener, aunque ya no consiguen si saben muchas cosas y todavía conocen a mucha gente. Poco a poco los intereses de la empresa comienzan a coincidir con el de los conseguidores en retiro y su necesidad de superviviencia los convierte en un activo lobby cuya misión es la de impulsar el construir por construir. Esto no quiere decir que en la empresa industrial no existan grandes despachos habitados por conseguidores retirados, pero ocurre en mucho menor grado ya que la dinámica del negocio no es exclusiva de dichos señores, aquí pesan mucho los productos y los clientes.

Resumiendo, el negocio de la construcción:

- Necesita mucho capital, lo cual lo detrae de la industria

- Inmoviliza ese capital durante largo tiempo sin producir un retorno.

- Consume muchísimos recursos naturales y humanos.

- En un negocio de alto riego y bajos márgenes

- Genera un estructura empresarial enferma

- Como actividad no contribuye al desarrollo tecnológico

- Genera empleo temporal y de bajo nivel.

- Reduce la productividad general.

En este punto es conveniente no confundir la actividad de producción industrial relacionada con la construcción (grúas, tractores, ventanas, etc) con la actividad misma de construcción. La primera si es susceptible de aumentar su productividad a largo plazo, la segunda en mucho menor grado aunque por esto no deja de ser necesaria aunque no principal.

Este es el precio que hay que pagar por disponer de un techo para vivir, carreteras por las que circular, sistemas de agua potable, aeropuertos y naves industriales. El negocio de la construcción es un mal necesario porque necesitamos absolutamente de todos esos sistemas. Pero las viviendas son para ser habitadas por otros que trabajan en otras cosas y no exclusivamente por aquellos involucrados en su construcción, el objetivo de construir una nave industrial es el de albergar maquinaría que produce cosas útiles y no la nave misma, las carreteras y los ferrocarriles son para transportar a las personas y a las mercancías y no un fin en sí mismas.

¿ Entonces por qué a los políticos les gusta tanto la construcción ?

Porque el generar crecimiento sostenible mediante la industria toma décadas sino siglos. El perfeccionar los procesos industriales, el diseñar más y mejores productos, crear tecnología, el aprender a comercializarlos, exportarlos y financiarlos es un proceso larguísimo que requiere innovación, fracasos, volver a comenzar, trabajo de detalle durante décadas con el fin de asegurar la reproducción del capital a largo plazo. Por el contrario la construcción en capaz de crear actividad de la noche a la mañana movilizando montañas de capital y ejércitos de trabajadores no muy bien formados. Pero la construcción se acaba, no genera ventas repetitivas años tras año como la industria y al final el crecimiento dependiente de esta actividad se convierte en una especie de droga económica que poco a poco va esterilizando el escaso capital monetario y humano del que dispone cualquier sociedad y lo que es peor: crea toda una estructura empresarial cuyo único objetivo es el de aniquilar cualquier capital público o privado que se ponga a su alcance constituyéndose en una inmensa aspiradora que todo se lo traga en su eterna persecución de la próxima obra. Solo otro chute más por favor…solo otro más.

Hace algún tiempo publicamos un artículo sobre el mundo de la construcción en nuestro país con un poco de sorna….o tragedia según se le mire. Los países que se dedican exclusivamente a la construcción lo hacen porque no saben hacer otra cosa.

Construcción sí, pero la justa.

Un saludo



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Nut

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Se refiere a la sociedad....Los que se han forrao son sólo el 1% de esta si llega.Es lo que dicen los datos.Menos de 400mil personas.

Destaco esto...

esta actividad se convierte en una especie de droga económica que poco a poco va esterilizando el escaso capital monetario y humano del que dispone cualquier sociedad y lo que es peor: crea toda una estructura empresarial cuyo único objetivo es el de aniquilar cualquier capital público o privado que se ponga a su alcance constituyéndose en una inmensa aspiradora que todo se lo traga en su eterna persecución de la próxima obra. Solo otro chute más por favor…solo otro más.

Montoro niega que haya habido en España una burbuja inmobiliaria

El ministro de Hacienda cree que el 'ladrillo' es "vital" y garantiza su apoyo a medidas que estimulen la actividad

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Montoro,Rajoy,Esperancita..... pertenecen a esos 400mil.
 

alfa romeo

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no soy un experto en economia y ni falta que hace.

en donde vivo, se han construido naves y polígonos industriales para albergar un tejido industrial que nunca hubo y tampoco se le espera. destaco lo de las naves porque se supone que es gente de negocios y no el típico viejito pasapisero que me mete a contruir con los ahorros de su vida, con la esperanza de dar "el pelotazo".

pero esta gente..... acaso no sabían que las naves hay que llenarlas con EMPRESAS?
si esto es un páramo que vive gracias al sector servicios....

por cierto, hablo de tenerife, para que se entienda el sentido del post.

polígonos fantasmas everywhere...
 

Nut

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Lo malo es que ese 1% tiene a su servicio a un 10% de la sociedad.Son básicamente los profesionales de mas alto nivel-si ser muy bueno en algo no significa que no seas un malnacido.Suele coincidir que los mejores puestos están copados por los mas canallas-sobretodo los creadores de opinión.Ejem Carlos Herrera.

Y a su vez por la casta política.Con la que son uña y carne.Como ya sabemos.

Un ejemplo palmario en Mariano Rajoy Brey el actual presidente del gobierno.Que ha sido votado por 11 millones de tontos a los que ahora cruje.Pero con la tranquilidad que le da una mayoría absoluta insultante.

Es decir con el apoyo expreso de una inmensa mayoría social.

No las sociedades no son inocentes, nunca.

Quien elige a ladrones no es víctima es cómplice.