Con "La Bola de Cristal" empezó la debacle de España

¿Te gustaba "La Bola de Cristal"?...Por?

  • Si

    Votos: 96 51,6%
  • No

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McLovin

Madmaxista
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Con tu puta madre, en un castillo
No conozco a ni una sola persona que no le gustase la bola de cristal. De las pocas cosas buenas que ha tenido la indigna televisión de este país. En cambio no conozco a nadie que le gustase la puta bazofia catalana infumable y surrealista de el planeta imaginario. Ese programa daba mal rollo, así directamente.
 
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Cold

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La Bola de Cristal no trataba a los niños como retrasados y permitía que los adultos viesen un programa de jovenes, que metían su mensaje de la época, pues si. Pero aun así le da mil vueltas a cualquier programa actual. Yo lo vi y a mi no me adoctrinó, de hecho solo recuerdo ligeramente las series que ponían, la bruja avería y poco más.
 

MAESE PELMA

Abad cvnetista.
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Silent Gil
Y aquí un fragmento de una entrevista al charnego rojazo donde defiende la puta mierda esa, de la cual no he escuchado jamás a ningún niño de mi generación hablar bien de ella, por mucho que se empeñe su creador.
Se viene ladrillo.

Por cierto @MAESE PELMA si te lo lees verás que este bodrio 100% catalán, fue el germen de la bola de cristal. Así que ya sabes el origen...
Rectificar es de sabios.



¿Cómo surgió Planeta imaginario?

En Televisión Española, a los recién llegados a cualquiera de las áreas en el reparto de programas les tocaba bregar con lo que no quería nadie. Un día me dieron a realizar un magacín infantil con el formato ya cerrado. Tenía un profesor que presentaba y comentaba unos libros infantiles, alguien que cantaba una canción a poder ser infantil y algún otro relleno. A mí siempre me encargaban las mierdas. Quise quitármelo de encima, pero el que llevaba todo esto, que ahora dirige Saber y ganar, Sergi Schaaff, un gran maestro, me dijo que daba igual, que hiciera lo que quisiera con el programa. Y lo hice.

Sin presión, como los programas infantiles no importaban a nadie, decidí convertirlo en un proyecto personal y disfrutarlo. Ya había dirigido un espectáculo infantil, Jocs, que se había representado en las campañas de La Caixa a les Escoles varias temporadas y con una gran aceptación.

Mi planteamiento partió de que ni en lo teatral, ni en lo social, ni en lo personal acepto la categorización de privilegios. A partir de cierta edad, un niño es una persona con obligaciones y derechos igual que sus padres o maestros, aunque estén, naturalmente, condicionados por su momento y situación. Los menús de los restaurantes que por norma condenan a macarrones a los niños me parecen tan censurables como los programas infantiles que los privan de los grandes logros del arte universal.

El Cómo están ustedes de aquel entonces me parecía un muy buen programa infantil, pero, como nosotros estábamos en una televisión periférica que a nadie le importaba, vi que tenía la oportunidad de investigar lenguajes nuevos y tratar a la audiencia infantil con la consideración que en mi opinión se merecía.

Ocurría que, en TVE, los presupuestos externos estaban muy poco dotados, pero los equipos del personal de televisión eran un lujo imposible de mantener para cualquier productora privada. El programa se llamaría Planeta Imaginari, y de entrada decidimos prescindir de los códigos infantiles convencionales. Descartamos el realismo, los colores planos, los decorados y vestuarios realistas. Los libros los presentaba un mago erudito y divertido, el protagonista, Flipp, se trató con una cierta androginia y trabajamos sobre una estructura en red más que lineal; situaciones cortas y unidas conceptualmente. El color, el papel, el agua, René Magritte… lo minúsculo o lo grande, Picasso

El Planeta fue un programa pensado desde la ambición y la humildad en todos los aspectos. No teníamos presupuesto para hacer los trece decorados del trimestre que estaba programado, pero deseando tener un espacio para cada programa encontré la solución en la recién estrenada Superman. Fascinado por las figuras de hielo de la casa que tenía el superhéroe en el Polo Norte, decidimos construir centenares de alargados cubos y otras figuras de madera para renovar el espacio en todos los capítulos solo con cambiarlos de posición y pintarlos de otro color.

Hicimos un programa, dos y, en el tercero, las larvadas resistencias se organizaron para cambiar la línea, se plantó el personal. Creían que lo que hacíamos no iba a ningún lado. En una televisión privada se hubieran salido con la suya, pero en la pública la autoridad del realizador es una categoría. Yo estaba ya editando y, salvo alguna sombra fácilmente subsanable, lo grabado superaba mis más optimistas previsiones. Les transmití mi convicción de estar en el buen camino y con el visionado de los dos capítulos acabados los convencí por fin a todos y empezó la andadura del programa.

El gran acierto del Planeta imaginario, aparte de la idea, era que se sustentaba todo en material de la sociedad civil. Cataluña en aquel tiempo tenía una sociedad civil riquísima. Por ejemplo, en los capítulos dedicados al concepto del papel, encontramos a un señor jubilado que hacía papiroflexia y que, para nuestra sorpresa, se carteaba con el emperador del Japón, que por lo visto también era aficionado. Se introdujo en el guion y aquel buen hombre aparecía haciendo animales con su técnica y para los chavales fue un encanto.

En otro episodio aparecían unos bonsáis cuidados por un jardinero que tenía los mejores ejemplares del país. O el maquinista de la Renfe retirado que en su casa de Gerona se había construido una maqueta de trenes con un recorrido de ochenta metros cuadrados. Todo eso lo metíamos en un escaso minuto. Era buenísimo.

Sin contar los bailarines, cantantes, actores, marionetistas, dibujantes de cómic que colaboraron con nosotros. La Cubana, Comediants, Juanjo Puigcorbé, Pepe Rubianes, y una infinidad de artistas y grupos que empezaban. También estaba La Fura, a los que entonces no contrataba nadie. Yo los llamé, y me montaban cada cristo en el plató que… Un día se enterraron en arena con tubos para poder respirar, y los grabamos haciendo como que nacían sus manos, como si fueran plantas. O un programa sobre los colores, que se pusieron grandes globos rellenos de colores, se tiraban con una cuerda, chocaban, y al caer el contenido abajo se creaba un cirio de colores, con la pintura cayendo sobre los objetos… te quedabas fascinado.

Los grupos de marionetas nos mostraban los diferentes materiales y cuentos que representaban, y de mutuo acuerdo se reestructuraban sus números y personajes para el capítulo en concreto. Lo hacían con marionetas originales en todos los capítulos, algo que ningún productor hubiera podido pagar ni disponer. Teníamos grupos de música de jazz con bailarines, orquestas sinfónicas, divas, deportistas, hadas y diablos bailando y cantando músicas clásicas o populares en situaciones surrealistas. Recuerdo que en uno de los primeros programas, Alaska, y su doble en marioneta, era la bruja del relato en un cuento. El Planeta fue un programa exquisito y popular, que solo fue posible por las impagables participaciones de los grupos, artistas y personalidades que habían en aquel momento en la sociedad que nos rodeaba, y que abrió la puerta a otros magníficos programas como fue La bola de cristal, que lo siguió pero con un presupuesto que era diez veces el nuestro. Nosotros estábamos al día de todo, pero desde la humildad.

Y funcionó.

Para sorpresa de todos, aquella ambiciosa modestia empezó a funcionar y a tener una audiencia de la hostia. Hasta se enteraron en Madrid y me enviaron a un certamen de la Unión Europea de Radiodifusión, en Suiza. Los congresos acostumbran a ser lugares aburridos, con visionados, debates y salidas nocturnas en grupo para comer quesos, pero de repente me encontré con un personaje comedor y bebedor, con una risa que invitaba a saludarlo, y eso hice. Fue un gran acierto. Resultó ser un productor de la TV suiza, comunista y millonario, que se había construido un refugio atómico junto a su casa con una bodega hasta arriba de grandes vinos.

Me invitó a su verlo y nos emborrachamos allí dentro. Me pidió ver mi programa, le gustó y dijo: «¡Esto tienen que verlo fuera de concurso!». Así fue como se proyectó, me dieron no sé qué premio y en Madrid, definitivamente, se enteraron de lo que era el Planeta. Nos pidieron que lo doblásemos del catalán y, solo por eso, nos multiplicaron por cinco el presupuesto. Porque, cuando yo les dije en Suiza con cuánto dinero hacía cada programa, me preguntaron: «¿Pero son francos?”». Y yo: «No, no, pesetas». No se lo podían creer. Cuando lo pasaron a emisión nacional y subió el dinero, quise hacer evolucionar el programa hacia algo más serio, pero me dijo Sergi: «Lo que funciona no se toca». Cosa que es verdad.

Me acuerdo del episodio de un viaje a través de la obra de René Magritte.

El director de teatro, lo quieras o no, debe tener una cultura plástica. A mí al menos me ha gustado siempre. El componente surrealista de Magritte es muy divertido. Es imagen-relato, casi hay una historia dentro de cada cuadro. Eso era mucho más televisivo que poner una gran obra. Todo esto iba saliendo… Pero con el que nos dieron el premio fue con el de Miró. Qué locura. Cuando nos juntábamos, no nos poníamos ningún tipo de freno… Aquí se nos ocurrió poner que Miró estaba pintando en Mallorca y se le escapaba un color y tenía que salir detrás de él hasta Barcelona. Era el azul, y por donde iba lo iba coloreando todo de azul. Cubrimos con una sábana un perfil de la ciudad, con su Sagrada Familia, que era perfectamente reconocible, pero no hacía el gasto del detalle, y el color lo iba pintando todo. La gracia es que para que la mancha se moviera, debajo había unos tíos con un imán. Era cutre de cojones, pero muy divertido, y funcionaba porque los chavales pactaban. Los críos tienen más capacidad de pacto que los adultos.

Siempre he tenido esa duda. A mí me maravillaba el Planeta imaginario, hacía ese pacto, pero tiempo después comprobé que los que eran un par de años mayores que yo lo detestaban. He tenido la impresión de que solo lo disfrutamos aquellos a los que nos pilló siendo niños de una edad concreta.

Si tenías cinco o seis años, los que eran un par de años más mayores que tú ya estaban construidos. Ese era su problema. La educación es una construcción. Pero años después hubo clubes muy activos del Planeta imaginario y una empresa que cogió el nombre y montó espectáculos teatrales. Me enteré por internet, no lo sabía.

También recuerdo escenas duras, no te sé decir exactamente, pero alguna marioneta a la que se le prendía fuego o algo así, detalles que a un niño lo dejaban tocado.

Mi empeño de eliminar cualquier paternalismo convivía con el propósito de ser muy cuidadosos en los límites de los relatos. Esto coincidió también con otro debate que hubo de las televisiones europeas sobre el niño, la televisión y la violencia al que me enviaron como ponente. Un debate interesantísimo, con unas conclusiones que aquí ni siquiera se leyeron.

En aquellos años, con el fenómeno Superman, hubo numerosos accidentes de niños que creían poder volar con cualquier trapo a la espalda; era niños menores incapaces de distinguir la realidad de la ficción. El gran problema de la televisión en estos temas es que por reducido que sea el número de espectadores con perfil de riesgo, en audiencias millonarias pueden representar miles de personas. A diferencia del libro, el móvil, el cine o el teatro, la televisión llega a los hogares sin llamarla.

¿Y la banda sonora de Isao Tomita?

No fue cosa mía tampoco. Las decisiones eran mías, pero en el equipo había uno, Maristain, con el que hablaba de música, cambiaba discos… así llegamos. Hablamos, escuchamos… no apareció de repente alguien diciendo: «Hay que poner la de cabecera a Debussy pasado por Isao Tomita». No, se llegó a eso. Y luego el planeta que salía, los tornillos volando y demás eran cosas compradas en lo que hoy sería el todo a cien, pero la música era tan buena que lo aguantaba todo.

Lo importante era la actitud. ¿Cómo sería un programa infantil si no hubiera habido antes programas infantiles? Eso nos preguntamos. Cómo tratar al chaval, porque había una cultura ahí. Si rompías con el canon y partías del vacío, estabas mucho más limpio como para equivocarte, pero tampoco suponía borrar todo. Recogíamos grandes tradiciones, hacíamos homenajes clarísimos, a Georges Méliès, por ejemplo, pero siempre tratando al chaval como si no fuera diferente. Si algo no lo entendía, pues vale. Pero nunca le minusvaloramos. No hubo paternalismo, jamás. En El Planeta Imaginario decidí tratar al público infantil con exigencia y respeto.
conozco la bola de cristal por youtube, no soy de esa generación yo nací después. imagínate planeta imaginario que no sé ni lo que es. :D

yo te rectifico todo lo que quieras, faltaría más. para eso estamos. pero vosotros pedid perdón a españa por esto


yo como granaíno no me siento en deuda con este país, los madrileños en cambio... tienen mucho que purgar.
 

MAESE PELMA

Abad cvnetista.
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Ese programa lo creó Lolo Rico, vasca y roja de mierda,

sus hijos...
Santiago Alba Rico (Madrid, 1960) es un escritor, ensayista y filósofo español marxista.

Isabel Alba Rico (Madrid, 6 de abril 1959) es una escritora, guionista y fotógrafa feminista española.

su nieta...
Nayua Miriam Goveli, más conocida como Nagua Alba, (Madrid, 16 de marzo de 1990) es una psicóloga especializada en psicología de la educación y política española, diputada de Podemos en el Congreso por Guipúzcoa durante la xi legislatura y la xii legislatura. Fue secretaria general de Podemos Euskadi desde marzo de 2016, hasta diciembre de 2017.

Pues eso.
BUUUUUUUUUUUUUUUUUUAHHHHHHHHHHHHHHHHHH CHAVAL

te has follado el puto hilo
 

Nelsonvigum

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No conozco a ni una sola persona que no le gustase la bola de cristal. De las pocas cosas buenas que ha tenido la indigna televisión de este país. En cambio no conozco a nadie que le gustase la puta bazofia catalana infumable y surrealista de el planeta imaginario. Ese programa daba mal rollo, así directamente.

Joer ahora que lo has dicho yo era niño en los 80 y a mi el programa ese del planeta imaginario me daba una mezcla de un poco de miedo y mal rollo. Nunca lo he hablado con nadie pero me pasaba y no sabía racionalmente porqué.
 

Calahan

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Arale es la protagonista del Dr. Slump.

Ni siquiera te acuerdas de los dibujos animados que echaban, pero pretendes acordarte de los mequetrefes que aparecían entre medias.

Lo siguiente será pretender que alguien se acuerda de "A la Babalà", mas allá de hacerse pajas a la salud de las tetas de María Abradelo. (Porque, si, los valencianos somos tan grandes que llegamos a tener un programa infantil presentado por una vedette que enseñaba las tetas en Interviu).
El club super 3 fué un fenómeno de masas. Simpki y llanamente.
 

Calahan

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Recuerdo que para poner aquella mierda suspendieron la emisión de Barrio Sésamo. Ni Caponata ni hostias.

Todos sentados esperando una gran superproducción de dibujos animados (Planeta Imaginario, ojo ahí) y nos ponen un puto plató blanco y vacío con una sucnor hablando con un amigo imaginario (Mu, lo recuerdo como si el retortijón fuera ahora). Todo super progre y pedagógico, o sea.

Y el buen pellizco de dinero público que se llevarían. Tratar a los niños como a subnormales ha venido siendo un negocio muy lucrativo mucho antes de la LOGSE.
No. El planrt imaginario hacía volar la imaginación. Era teatral y sublime.
Pero es que sóis espagnoles.
 

Nelsonvigum

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La bola de cristal tendría sus luces (para mí más luces) y sus sombras. Pero al cesar lo que es del cesar:

Había adoctrinamiento? Vale, en cierta manera sí.

Pero trataba a los niños como adultos (no en el sentido de corromper), era un programa que podía ver (y disfrutar) un adulto y tenía un halo de llamalo anarquía/libertad/improvisación aunque fuera aparente que no tiene parangón con cualquier programa de la tele actual.
Hoy ese programa seria imposible de hacerse ni de emitirse.
 

McLovin

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Con tu puta madre, en un castillo
En la bola de cristal salía como una especie de anuncio publicitario ficticio en el que salían literalmente unos borregos en el campo y una voz en off decía: "si no quieres ser como ellos, lee". Me vais a decir que a los niños de ahora se les lanzan esos mensajes...ahora es COMPLEMENTE al revés, se les manipula precisamente para que no lean una mierda, para que se mantengan en la más absoluta ignorancia, que es lo que a los Gobiernos en general, y a este socialista de mierda en particular les interesa, tener niños idiotizados con las putas tablets, el puto youtube kids, el puto instagram poniendo morritos delante de un espejo y la bazofia de las redes sociales. De esa forma los tienen subnormalizados y preparados para que el adoctrinamiento en las aulas.

Son otros tiempos definitivamente. Así que si, la bola de cristal le gustaba a todos los niños y con razón.
 

duf28

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La bola de cristal molaba. Yo sali de derechas pese a verla todos los sabados por la mañana. No recuerdo que adoctrinara mucho, mas bien al contrario, los electroduendes eran bastante cabronazos y te daban una idea de como es el mundo real.
A ver. A mi me cambiaron los teleñecos, que eran una puta pasada, por los electroduendes. Que eran una puta mierda.

Y todavía no lo he superado.
 

Cold

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Joer ahora que lo has dicho yo era niño en los 80 y a mi el programa ese del planeta imaginario me daba una mezcla de un poco de miedo y mal rollo. Nunca lo he hablado con nadie pero me pasaba y no sabía racionalmente porqué.
A mi me aburría, me gustaba la cancón del comienzo el Arabesque de Debussy no tengo claro si era ese o el kiosko, y cuando terminaba la intro me iba a hacer otra cosa, de hecho no sabría decir de que iba. Miedo me daba la serie "El misterio de Salem's Lot"
 

duf28

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5 Dic 2013
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Pues tampoco es para tanto, uno de los guionistas el Santiago Alba Rico es hoy el filósofo oficial de la OTAN en territorio hispano, no hay una guerra que ese sinvergüenza no haya justificado, sea en Libia, Siria o Ucrania. Además, en su estupidez supina los podemitas y afines le adoran.

Es claro que ahora trabaja a sueldo para el mal, la duda es si ya de aquella también lo hacía, probablemente.
Santiago Alba Rico el filósofo averiado viva el mal viva el capital.
Cumple todo los requisitos para ser masón y jesuita. A toro pasado, está todo más que claro. Ahí lo dejo.
 
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fvckCatalonia

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ex-Catalonia
Ninyo de los 80, a mi jamas me gusto esa estetica cutre-punk-gothica. El mensaje, si lo habia, tampoco lo entendia. Era un programa cutre a mas no poder, salido de la factoria progre de la Movida madrilenya. Creo recordar que la veia por el episodio de la Familia Monster. Aparte, me gustaban los dibujos animados "Willy fogg", "Titin", las series americanas "Corrupcion en Miami", "Magunm", "Cancion Triste de Hill Street"....

A diferencia de servidor, tengo la impresion que a los que les gustaba La Bola de Cristal han salido mas bien mansurrones y han corrido a vacunarse.
 

Luftwuaje

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conozco la bola de cristal por youtube, no soy de esa generación yo nací después. imagínate planeta imaginario que no sé ni lo que es. :D

yo te rectifico todo lo que quieras, faltaría más. para eso estamos. pero vosotros pedid perdón a españa por esto


yo como granaíno no me siento en deuda con este país, los madrileños en cambio... tienen mucho que purgar.
Tierno, alias la víbora ( apodo que creo le puso Guerra). Franquista reconvertido a sociata como otros muchos.