11-M. El 11-M y los viajeros. El explosivo en los trenes, un suceso imposible.

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El 11-M y los viajeros. El explosivo en los trenes, un suceso imposible. Por Dosydos

Conclusiones sobre un experimento -o casi...-, realizado por Paz Digital en relación con el comportamiento de los viajeros del Corredor de Henares.



El 11-M y los viajeros


El explosivo en los trenes, un suceso imposible


Dosydos


Paz Digital, 31-07-2009.- Por razones ajenas a nuestra voluntad, somos varios los componentes del equipo de Paz Digital que tenemos aplazados varios artículos sobre la masacre del 11 de marzo de 2004 en los trenes en Madrid; entre ellos, los referentes a los viajeros. La verdad, tampoco importa a mucha gente la verdad del 11-M; son tan pocos a los que les importan los muertos y que los asesinos estén sueltos que nos hacen pensar que tal vez tengan razón: total, qué más da unos cuántos más o menos. Y, dado el olvido y el desinterés que reina en la población en general -tal como han mandado los cánones de los políticos y sus mass media al uso-, habíamos decidido retomar la información pendiente, dando un "salto" en lo que teníamos programado, para ajustarnos y -desde nuestro punto de vista y documentación- poner algunos puntos sobre las íes a ciertos sucesos de algo más de interés, por su repercusión en la actualidad -escasísima, de todas formas-, como, por ejemplo, a la reciente presentación de la querella por parte de la Asociación de Apoyo a las Víctimas del 11-M. Así lo habíamos anunciado, pero, tras valorar la situación, hemos decidido seguir eso que ahora está tan de moda: "la hoja de ruta... de Paz Digital". Y vamos con ella: ahora toca hablar de los viajeros de los trenes de la muerte, de todos, de los de antes y de los de ahora; incluyendo los que fueron candidatos a ser matados, incluyendo los que fueron heridos y asesinados y los que no; hablamos aquí sobre los viajeros, principales protagonistas de la masacre, a los que tan poca atención se ha prestado. Veamos.

Por razones que nada tienen que ver con el 11-M, ni siquiera con política, algunos miembros del equipo de Paz Digital nos encontrábamos, allá por 2003-2004, haciendo un estudio no-científico -pero sí medianamente serio- sobre el comportamiento cívico de los ciudadanos y su evolución a través del tiempo y de las circunstancias: económicas, de estrés por época de estudios, de vacaciones, de razas, de horarios, de días festivos, etc... Desgraciadamente, desde Navidades de 2003, cuando el intento de masacre en Chamartín por parte de ETA, tuvimos que añadir sobre la marcha la circunstancia de observar el comportamiento tras ser noticia este acto de terrorismo u otros similares de posible realización. Algunos de los resultados y conocimientos derivados de este estudio han ido afectando, como es natural, a nuestros escritos en general; intentaremos no repetir aquí los ya expuestos, pero no nos privaremos de repetir "la evidencia sobre los viajeros" que podemos demostrar. ¡A ver si se enteran los que se tengan que enterar!


Uno de los muchos aspectos que estudiábamos entonces (con varios subapartados), y que hemos seguido estudiando, consiste en observar el comportamiento de los viajeros ante el abandono u olvido de pertenencias por parte de otros viajeros. Para ello, nos habíamos distribuido en grupos de tres personas que aparentemente íbamos solas. Dentro de cada grupo, una de las personas tenía la función de "abandonar algo de sus pertenencias" de forma más o menos visible y en el lugar correspondiente (según el caso acordado en cada momento y lugar); otra persona de nuestro equipo tenía la función de observar el comportamiento de los viajeros próximos a la persona que se iba; y la otra, el comportamiento de los viajeros próximos, "visualmente hablando", al lugar que ocupaba la pertenencia abandonada... Entre esas pertenencias abandonadas en el tren, hemos puesto libros sueltos, teléfonos móviles, carteras, bolígrafos, botellas de refresco sin abrir, bocadillos, paquetes en cajas de cartón, paquetes de regalo, bolsas de plástico (con aparente compra recién hecha, o con cualquier objeto), bolsas de deportes, mochilas, maletines, etc., ¡y hasta algún balón!, por poner unos ejemplos.


Además de otros muchos lugares, en concreto, hemos estudiado el comportamiento de los viajeros del Corredor de Henares en los trenes de cercanías ante el "olvido de pertenencias" por parte de algún viajero que se decide a bajar del tren.

Nuestro estudio ha concluido, y lo hemos dado por cerrado -con mi participación personal también en la última "prueba"-, haciendo el recorrido del Corredor de Henares hasta Atocha en un tren de cercanías un día del presente mes de julio, una vez más, como cierre del estudio en cuestión.


Por no cansar al lector, y por no desvelar identidades, entre otras cosas, amén de que el estudio tiene un objetivo bien diferente al político o a la masacre de los trenes de Madrid, expongo a continuación las conclusiones que se derivan de él de forma inéquivoca, a efectos de la "milonga" que nos han contado del 11-M, al tiempo que sugiero a quien lo desee que repita el experimento o haga una sencilla prueba.

Conclusiones sobre el comportamiento de los viajeros del Corredor de Henares en los trenes de cercanías

Las conclusiones simplificadas que exponemos a continuación se derivan del resultado del estudio de Paz Digital, pero también se derivarían de cualquier razonamiento lógico de cualquier persona con algo de experiencia vital de andar por el mundo y no de estar "entre algodones", ya que hasta el más imbécil de "los viajeros de la vida" sabría que el hecho de abandonar una bomba en un tren implica el riesgo casi seguro de que alguien tome el objeto y se lo lance a su dueño para devolvérselo, pudiendo explotarle encima. Pretender que creamos que en un tren de cercanías se puede esconder algo tan voluminoso, o que se puede dejar abandonado, daña a la inteligencia. Me temo que algunos de los "inventores" no han viajado en su vida en un tren de este tipo y ni siquiera se han preguntado por el comportamiento normal de un ciudadano normal ante la observación de que otro pierde sus cosas en el tren.


Ante el abandono de pertenencias de múltiples características y tamaños en los trenes de cercanías del Corredor de Henares, los viajeros han respondido devolviéndolas a sus dueños, o llamándoles para que las recojan, e incluso lanzándoselas por la puerta mientras se va cerrando, ¡en el 99,99% de los casos estudiados!

Tan solo en una ocasión no consiguió un viajero devolver una bolsa de plástico, que incluía cartera con 23 euros y 34 céntimos, billetes de viajes en metro y autobuses, etc..., porque se cerró la puerta antes de conseguirlo. Dos viajeros abrieron la bolsa y la cartera y acordaron esperar en el andén de Atocha por si el dueño se personaba allí en algún momento. Así lo hicieron y así lo hicimos. Nos devolvieron la bolsa con todo su contenido, tras indicarles un dato que hacía que fuera inequívoca nuestra pertenencia, pero no reconocieron al dueño de la bolsa, sino que antes lo habían confundido con otros dos pasajeros de los andenes. Por lo tanto, y sin ningún miedo a equivocarnos, podemos afirmar:

- Que los viajeros no se fijan en las características físicas hasta el punto de identificar sin duda a otro viajero. Es difícil de creer que los viajeros pudieran identificar a los terroristas -como nos han contado-, aunque hubieran estado en los trenes, si no hubieran sido presentados los señalados como tales ante el público en todas las televisiones (este dato forma parte de otro aspecto del estudio, pero vaya por delante, y sirva solo como apunte).


- Que los viajeros llaman a los que olvidan los objetos para que los recojan o para entregárselos. Los viajeros de los trenes de la muerte tienen el civismo de devolver sus pertenencias al que las deja "olvidadas", por lo que es prácticamente imposible dejar abandonado ni un bolígrafo; mucho menos, dejar abandonadas a la vez 10, 12, 14... mochilas o bolsas de deporte sin que se intenten devolver a su dueño e incluso tirárselas al andén con el tren en marcha y cerrándose las puertas.


- Que los demás viajeros lanzan lo "olvidado" por la puerta para que su propietario lo recupere, ante el "olvido" de pertenencias y haberse bajado el propietario. Si alguien hubiera abandonado objetos en los trenes de cercanías del 11-M habría corrido el serio riesgo de que le explotaran literalmente en la cara al serles lanzados para que los recuperaran.


- Que los que montaron el 11-M no viajaban en trenes de cercanías habitualmente. No hay sitios para esconder objetos en los trenes de cercanías, por lo que deberían estar visibles, de ser colocadas sobre la marcha. Si alguien hubiera colocado bombas sobre la marcha en lugares visibles, en mochilas o en lo que fuere, sería porque no conocerían el comportamiento habitual de los viajeros del Corredor de Henares (ni de las personas que viven en Madrid, en general), por lo que, además de incautos, no serían viajeros habituales de trenes de cercanías, como no lo serían los que montaron después el "cuento chino" del 11-M.

- Explosivos sobre la marcha, en los trenes, un suceso imposible. En Paz Digital ya habíamos descartado las mochilas y los teléfonos móviles como causantes de la masacre; a día de hoy estamos en situación de afirmar con rotundidad que creemos que el 11-M no se ocasionó con ningún explosivo abandonado sobre la marcha, ni en lugar invisible ni en ningún sitio visible que transportara viajeros porque la costumbre es devolverlo o tomarlo para entregarlo, y uno podría pasar, pero... ¿tantos? NO


En resumen...


Además de que los que "hicieron e inventaron" la versión del 11-M no viajan en trenes de cercanías y siguen libres para seguir matando y decidir gobiernos, el comportamiento de los viajeros del Corredor de Henares en trenes de cercanías habla en términos estadísticos, según el estudio que tenemos en nuestro poder, realizado por Paz Digital: los explosivos del 11-M no pudieron ser colocados en los trenes sobre la marcha porque les habrían sido devueltos a sus dueños; colocar tantos explosivos en los trenes de la muerte como "por abandono" es lo que se conoce, estadísticamente hablando, como un suceso imposible...

Lo podemos demostrar, ahora sí, científicamente.


Dosydos
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VER TAMBIÉN
11-M. Los hechos. Análisis gráfico de las explosiones de Atocha

ÍNDICE DE ARTÍCULOS SOBRE EL 11-M

[HILO OFICIAL 3] 11-M. Lo que callan los vendelibros y vendeperiódicos. Índice en actualización permanente.
 
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En vez de abrir un hilo demostrando la falsedad de la mochila de Vallecas (la llamada mochila Nº13), mejor demostrar como es imposible que se usaran mochilas en los trenes del 11-M, dejando claro a su vez, la chapuza de instrucción llevada por el juez Del Olmo.

Como hice en otro hilo, el que le pique la curiosidad, puede mirar en los siguientes enlaces el asunto de la mochila de Vallecas:

11-M. LAS TRES MOCHILAS Nº 13. Por Dosydos

11-M. Un teléfono, el cambiazo que llevó a la mochila nº 13 y a una falsa investigación. Por Dosydos

Toda la investigación está basada en el “cambiazo” de un número de teléfono que llevó a pruebas falsas, a falsos explosivos y a falsos implicados. (Paz Digital, 14-03-2006).

11-M. Las falsas mochilas y el incendio en la Comisaría de Puente de Vallecas. Por Dosydos
 
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Muy probablemente se colocaron en las cocheras la noche antes, en España hay demasiados amigos de lo ajeno y suponiendo que el cuento de las mochilas fuese cierto, habrían estallado varias de ellas en sitios lejanos a la vera del chorizo que se la hubiese llevado.
 

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Muy probablemente se colocaron en las cocheras la noche antes, en España hay demasiados amigos de lo ajeno y suponiendo que el cuento de las mochilas fuese cierto, habrían estallado varias de ellas en sitios lejanos a la vera del chorizo que se la hubiese llevado.
Una pena la ausencia de imágenes de las cocheras, como de alrededores...


11-M. La madrugada del 10 al 11 de marzo de 2004. Apagón las cámaras de Atocha y alrededores (DGT, gasolineras, etc...)