El nuevo 'Hantavirus' que huele a viejo: ¿vuelve el guión pandémico?
Un crucero con tres fallecidos por hantavirus navega hacia Canarias. Un avión militar espera para repatriar a 14 españoles. Reuniones diarias de seguimiento entre Gobierno central y canario. El ministro Marlaska califica la situación de «complicada pero controlada». Quien haya vivido 2020 reconoce el decorado: pantallas de televisión con directos, ruedas de prensa, y un trasfondo de escepticismo que no quiere tragarse otra vez el cuento.
Los hechos: crucero con muertos y avión averiado
El MV Hondius, un buque de expedición, ha registrado un brote de hantavirus que ha causado tres muertos. Tiene previsto atracar en Tenerife en tres días. Los 14 españoles a bordo serán trasladados en un avión militar a Madrid, según fuentes oficiales. Paralelamente, un avión que trasladaba a dos contagiados a Países Bajos ha quedado inmovilizado en Gran Canaria por un fallo eléctrico en el soporte médico de un pasajero. El Ministerio de Sanidad no autoriza su salida sin un nuevo «equipo burbuja», a la espera de otra aeronave. La coordinación institucional se ha intensificado con dos encuentros diarios de seguimiento.
El escepticismo: «Están preparando el mismo tinglado»
El parecido con la fase temprana del coronavirus es demasiado literal para muchos. Se repiten acusaciones de montaje mediático, de «guionistas» que urden una nueva crisis para reactivar los mecanismos de control. Comparan la cobertura de RTVE con los directos de 2020, y la figura de Fernando Simón —mencionada con sorna— aparece como icono de la narrativa oficial. La tesis dominante entre los críticos es que el objetivo es preparar el terreno para nuevas vacunas o confinamientos, aprovechando la memoria corta de la población.
La respuesta oficial: control y coordinación
Desde el Gobierno se insiste en que la situación está bajo control. Marlaska, en declaraciones a los medios, ha subrayado que «es complicada pero controlada». Se han establecido protocolos de seguimiento diario entre administraciones. Sin embargo, la falta de transparencia sobre el origen del brote y los detalles del operativo alimenta las dudas. La rapidez con la que se han activado los mecanismos de respuesta, sumada a la coincidencia de dos incidentes (crucero y avión), resulta sospechosa para quienes ven un patrón deliberado.
¿Qué hay de cierto?
A la fecha de esta discusión, el hantavirus no es nuevo —es una zoonosis conocida—, pero su aparición en un contexto de desconfianza poscovid le otorga una carga política ineludible. Los hechos objetivos (tres fallecidos, un barco, un avión) están ahí, pero la interpretación se bifurca: unos ven una crisis sanitaria real tal vez mal gestionada; otros, una operación de ingeniería social. No hay datos concluyentes para decantar la balanza. Lo único seguro es que la maquinaria narrativa ya está en marcha, y la población, escarmentada, mira de reojo.
La máquina de la pandemia, si es que se paró alguna vez, vuelve a arrancar. Y esta vez el público ya no es el mismo.
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