Ceuta: ¿guerra comercial o más concesiones a Marruecos?
El artículo de Cristian Campos en El Español ha vuelto a poner encima de la mesa la pregunta incómoda: ¿qué se hace con Marruecos después del último episodio de presión en Ceuta? La pieza, fechada el 5 de agosto de 2026, sugiere que todas las piezas del puzzle están a la vista: desde las vacaciones de Pedro Sánchez en Marrakech en verano de 2023 hasta la venta de material de defensa para modernizar el ejército marroquí. Dos años antes, un alto cargo del PP ya hablaba en privado de la “barbaridad” de Sánchez con el vecino del sur.
En el análisis que ha circulado, las posiciones se dividen. Una corriente sostiene que la guerra clásica es cosa del siglo pasado y que la respuesta debe ser económica: estrangular al país vecino, nuestro competidor más cercano, con una guerra comercial. Otra prefiere el blindaje físico y administrativo de la frontera, incluida la militarización, sin declaración formal. No faltan propuestas radicales, como represalias expropiatorias de dudosa legalidad, ni quien resume el asunto con ironía: fumigar la frontera con purines.
El dato que descoloca: la historia explica, pero nadie parece dispuesto a leerla. Entre el “que nos declaren la guerra ellos” y el “la guerra ya la ha declarado Marruecos”, la pregunta del millón sigue sin respuesta oficial. Mientras tanto, Ceuta sigue siendo el termómetro de una relación que nadie sabe cómo reajustar. Y la venta de armas, en esa ecuación, es el elefante en la habitación que el relato oficial prefiere no nombrar.