Vox entra en Educación: 12% de votos y dos consejerías clave
El nuevo gobierno de la Comunidad Valenciana deja a Vox al frente de dos consejerías de peso:
Educación y Agricultura. Con el
12% de los votos de las autonómicas, una parte del electorado lo lee como un triunfo sin matices. «Que con un 12% de los votos, que fue el porcentaje que tuvo VOX en Comunidad Valenciana, se vaya a tener dos de las consejerías más importantes como Educación y Agricultura, es un éxito. Y la Presidencia de Cortes y una Vicepresidencia», resume un mensaje difundido en redes sociales y que remata con un
no empecemos con chorradas de que ha cedido.
El asunto real no es cuántos cargos salen en la foto, sino cuántas competencias acaban convertidas en medidas medibles: horas de clase, ratios, lengua vehicular y nóminas. Ahí empieza lo interesante.
Qué significa gobernar con un 12% de los votos
Quien defiende el resultado se agarra a la aritmética: con un grupo parlamentario decisivo, se negocia y se cobra en consejerías. La versión contraria, menos épica, sospecha de los gestos simbólicos de cara a la galería y avisa de que si no hay cambios visibles, el votante dejará de creer en la utilidad del voto. En territorios donde la formación no ha entrado en el ejecutivo autonómico, ese argumento de la utilidad se sostiene peor.
Hay una tercera lectura, más cínica: la de quien observa que el mismo entusiasmo institucional que rodeó a Podemos en 2015 recorre ahora a otro electorado, con idéntico riesgo de desgaste. Cuatro años dan para mucho, y la primera medición seria no llegará hasta la siguiente cita con las urnas.
¿Qué puede cambiar en las aulas valencianas?
El frente más caliente es el lingüístico. Una parte del electorado espera que se garantice estudiar todas las asignaturas en castellano a quien lo pida y que el valenciano deje de ser requisito para dar clase o trabajar en la sanidad pública. Se argumenta que la cartelería institucional, la megafonía de oficinas y hospitales y hasta la atención telefónica se han volcado en la lengua cooficial, desplazando al español. Frente a eso, otra corriente recuerda que se trata de una lengua cooficial y que la queja mezcla usos administrativos con ideología.
La segunda carpeta es la del
cheque escolar, con el modelo de Madrid como referencia repetida, y la revisión de los conciertos educativos. También aparece en la conversación la
Junta Qualificadora de Coneixements de Valencià, señalada como filtro de acceso al empleo docente y sanitario, y los institutos de formación del profesorado, considerados por algunos un nido de clientelismo.
El freno que no se ve: LOMLOE, decretos y competencias clave
Aquí llega el baño de realidad. Una consejería autonómica no legisla en el vacío: la ley estatal se concreta mediante decretos autonómicos, que desarrollan lo aprobado pero no pueden contradecirlo ni cambiarlo. El margen es de ejecución, no de diseño.
A eso se añade el calendario, según se detalla en el propio debate. La
LOMLOE está implantada por ahora solo en los cursos impares, en un curso de transición entre la norma anterior y la nueva, y entra al
100% en 2023/2024. El diseño curricular, además, viene condicionado desde arriba por competencias clave que se traducen después en competencias específicas de cada materia. Prometer un giro de guion en las aulas con ese corsé legal es vender más de lo que se puede entregar.
Profesorado, ratios y subvenciones: la letra pequeña
En la nómina y en el aula se decide buena parte de la batalla. Se pide volver a
35 alumnos por clase, como en los años ochenta, frente a los 15 o 20 actuales, y se critica lo que se describe como una plantilla sobredimensionada. Al mismo tiempo, el gobierno saliente habría blindado a varios interinos antes de irse, lo que limita cualquier poda de personal a corto plazo.
La otra partida es el dinero. Entre las medidas más citadas están recortar al menos la mitad de las subvenciones a sindicatos y organizaciones empresariales del sector, y exigir que las notificaciones oficiales se emitan primero en español. La educación se describe en ese análisis como un espacio con exceso de programas intermedios, liberados y estructura parásita, no solo de contenido ideológico.
Donde el análisis se atasca es en la traducción de todo esto a órdenes publicadas. Sin el primer decreto encima de la mesa, el 12% seguirá siendo un porcentaje electoral y las dos consejerías, un titular. Los próximos meses dirán si el puesto era poder o escaparate.