La mafia es así, alguien tiene que pagar y no será el culpable. Es el negocio del crimen. Tú haces lo que tienes que hacer, lo que te piden. Si todo sale bien obtienes tu recompensa, pero si sale mal, estás pillado entre la espada y la pared, de nada sirve el “yo solo cumplía órdenes”. El negocio no ha funcionado y paga el eslabón más débil, el más fácilmente sacrificable.