102,7 dB de media: la F1 ya supera el límite legal en Madrid
Los vecinos del entorno de Ifema han hecho lo que no ha hecho el Ayuntamiento: poner un sonómetro. El resultado, registrado durante unas pruebas de Fórmula 3 autorizadas para la homologación del circuito Madring, arroja una media de 102,7 decibelios. El límite legal en zonas residenciales de Madrid es de 55. Casi el doble. Y el evento que anuncia el marco, el Gran Premio del 11 de septiembre, aún no ha empezado.
El sonómetro contra el relato oficial
El Ayuntamiento defiende que esos ensayos, celebrados entre lunes y martes, son «imprescindibles» para homologar el circuito. La plataforma vecinal que se opone al gran evento ha instalado su estación de medición en una vivienda próxima a Ifema y los números no admiten matices: 102,7 de media, casi el doble del límite legal. No es un problema abstracto de decibelios: a partir de 80 dB, la exposición prolongada puede dañar la salud auditiva. Que una administración pública lo autorice y lo venda como un mero trámite técnico es, como mínimo, una provocación.
El negocio de la velocidad (y sus espejismos)
La defensa municipal no se agota en la homologación. Está el plan económico: un circuito urbano que devuelva a Madrid un Gran Premio y dé imagen de modernidad al mundo. Hay quien, desde la otra trinchera, responde que los residentes han de alquilar sus pisos a 1.000 euros al día y largarse ese fin de semana. La propuesta, de win-win, tiene un pequeño inconveniente: no todo el mundo está en el negocio del alquiler de corta estancia, y el ruido no se descansa con una cuenta corriente.
Los espejos retrovisores del motor no ayudan al optimismo. El precedente de Valencia, cuya pista urbana brilló unos años y hoy es memoria, alimenta la hipótesis de que Madring tendrá un ciclo corto. Puede que quienes lo compran todo a plazos tengan razón y el dinero haga olvidar el decibelio. Pero el sonómetro, que no sabe de réditos políticos, seguirá ahí. Y la sordera tampoco entiende de promesas electorales.