Brahim Gali vincula al PSOE con el 11M vía Pegasus
La afirmación ha recorrido las redes como un reguero de pólvora. El líder del Frente Polisario, Brahim Gali, habría asegurado que la información extraída de su teléfono móvil mediante Pegasus vinculaba al PSOE con los atentados del 11M. La fecha importa, y no solo por el aniversario.
La cronología de Pegasus: el dato que ordena la discusión
El argumento de la conspiración tropieza con un obstáculo técnico. NSO Group se constituyó el 25 de enero de 2010 en Herzliya, Israel, y la primera versión de Pegasus data de 2011. El 11M ocurrió siete años antes. Por tanto, el software no pudo obtener información sobre los atentados en el momento en que ocurrieron. Lo que sí pudo ocurrir es que, durante la crisis fronteriza de Ceuta en 2021, el teléfono de Gali fuera intervenido y que los archivos extraídos contuvieran material relacionado con los hechos de 2004. Esa es la interpretación que sostiene la versión difundida, y es distinta.
El contexto político: Sáhara, Ceuta y el giro de Sánchez
La acusación no llega en un vacío. El giro de Pedro Sánchez hacia Marruecos, con el reconocimiento del plan de autonomía para el Sáhara en 2022, y la crisis migratoria de Ceuta en 2021, son el telón de fondo. La idea de que el Gobierno español habría cedido ante Rabat por temor a la difusión de material comprometedor es la hipótesis que circula. Pero conviene separar la especulación de los hechos: no hay documentos públicos que acrediten ese vínculo. La petición de que se abran todos los archivos del 11M, que se repite en las redes, es la única vía para zanjar la cuestión.
El «cui prodest» y la memoria de 2004
El principio romano del «cui prodest» —aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido— se ha invocado como una suerte de lógica irrefutable. En 2004, el PSOE ganó las elecciones después del atentado, una coincidencia que ha alimentado durante dos décadas toda clase de teorías. La comparación con el hundimiento del Maine, que se supo décadas después, es recurrente en las redes. Pero una cosa es preguntarse quién se benefició y otra muy distinta afirmar que el beneficiario fue el autor. La justicia española cerró el caso con la autoría de un comando yihadista, y el PP, cuando gobernó, no reabrió la instrucción. Ese dato también forma parte del relato.
El asunto queda, por tanto, en el terreno de lo no probado. La cronología de Pegasus desmonta la versión más simple, pero no la más compleja. Si en 2021 aparecieron archivos que alguien guardó durante 17 años, la pregunta es quién los guardó y por qué. Nadie ha respondido. Y mientras no se abran los archivos, la especulación seguirá ocupando el espacio que debería ocupar la evidencia.