Ione Belarra candidata en Madrid: ¿por qué se lanza a un ruedo donde su partido no alcanza el 3,5%?
¿Qué lleva a la secretaria general de Podemos a postularse para la Asamblea de Madrid cuando las encuestas le dan menos del 3,5% y la barrera es del 5%? La respuesta, a juzgar por los análisis que circulan, mezcla supervivencia económica con estrategia de partido.
Los números cantan: un escaño a 30.000 votos de distancia
La última candidatura de Podemos en la Comunidad de Madrid se quedó en el 4% y pico —dato que se repite en los análisis—, insuficiente para entrar al parlamento autonómico. En las elecciones autonómicas anteriores lograron exactamente 0 representantes. Y las encuestas actuales, según distintos sondeos, los sitúan por debajo del 3,5%. Para arañar un escaño necesitarían superar el 5% de los votos, una distancia que parece casi insalvable.
Para colmo, la mayoría de los escrutinios coinciden en que Podemos ha quedado reducido a un partido testimonial fuera de la capital, y en Madrid la competencia con Más Madrid y PSOE le deja poco margen.
Movimiento de piezas: el cálculo estratégico
Detrás de la candidatura de Belarra se intuye una jugada a dos bandas. Por un lado, la necesidad de colocar a sus líderes en instituciones tras el descalabro de las generales —donde apenas arañan un diputado—. Por otro, liberar a Irene Montero para las próximas generales sin que eso implique dejar a Belarra sin poltrona: Madrid le ofrece una salida airada, aunque sea contra las cuerdas.
Algunos observadores señalan que Belarra, como diputada en el Congreso, percibe un sueldo público que podría estar en peligro si no logra un nuevo cargo. Presentarse en Madrid le da visibilidad y, de obtener representación, aseguraría otros cuatro años de dedicación exclusiva.
Queda la duda de si dimitirá de su escaño en el Congreso para centrarse en la campaña madrileña. De momento, no hay anuncio.
El factor Ayuso: una rival que ya ha devorado a varios
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, ha demostrado una capacidad quirúrgica para desactivar a sus oponentes. La propia Belarra, en anteriores contiendas, ha sido vapuleada en los debates. El historial de Podemos en Madrid contra Ayuso es de derrotas consecutivas: primero Pablo Iglesias, luego Mónica García (que acabó yéndose a otro partido), y ahora le toca a la secretaria general.
Con estos mimbres, la pregunta no es si ganará, sino si logrará el escaño. La barrera del 5% es un muro que, por ahora, parece demasiado alto.
Al final, Belarra se juega su futuro político en una partida donde las encuestas le dan menos de un 10% de probabilidades de éxito. Pero en política, a veces, lo que parece imposible es lo único que queda.