La Policía declara la guerra a Marlaska: exige su dimisión por los informes de Ceuta
El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, JUPOL, ha plantado cara al Ministerio del Interior. En un comunicado difundido este martes, la organización exige la dimisión del delegado del Gobierno en Ceuta, del director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, y del propio ministro Fernando Grande-Marlaska. La razón: los informes policiales que alertaban de la crisis migratoria en la ciudad autónoma y que, según el sindicato, fueron ignorados.
Los informes que nadie quiso leer
La crisis de Ceuta no fue una sorpresa para los servicios de inteligencia. Según las informaciones que han ido saliendo a la luz, los agentes del CENIF (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado) elaboraron un informe que advertía del salto masivo a la valla. Un documento que, según JUPOL, fue conocido por el Ministerio del Interior y, aun así, no se tomaron las medidas necesarias.
El dato que más llama la atención es el gasto realizado por el Gobierno. Un día antes de la invasión, se destinaron 300.000 euros al refuerzo de la seguridad del CETI de Ceuta. Una cifra que, según los sindicatos, demuestra que el Ejecutivo sabía lo que iba a pasar. La pregunta es obvia: si se conocía la amenaza, ¿por qué no se actuó con contundencia?
La respuesta del Gobierno: cautela y negación
La reacción del Ejecutivo no se ha hecho esperar. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha negado que el Gobierno mintiera sobre Marruecos y ha pedido «máxima cautela» hasta que se estudie el informe policial. Por su parte, el director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, ha asegurado que el documento no atribuye a Marruecos «la planificación o ejecución» de la crisis.
Una postura que choca frontalmente con la de JUPOL, que sostiene que el informe sí señalaba la implicación marroquí. Y no solo eso: el sindicato denuncia que Marlaska quiere ahora «que rueden cabezas» en la Policía por la filtración de esos informes. Es decir, el ministro intentaría depurar responsabilidades entre los agentes que destaparon la verdad, en lugar de asumir las suyas.
El trasfondo geopolítico: Marruecos y la condecoración
Detrás de la crisis de Ceuta se esconde una operación de presión marroquí. Según las informaciones publicadas por Onda Cero, quien coordinó la invasión fue el jefe de inteligencia marroquí, un hombre que, curiosamente, fue condecorado por Marlaska hace un año. La ironía no puede ser mayor: el ministro premió al artífice de la crisis que ahora le estalla en las manos.
Marruecos ha demostrado que tiene las llaves de la muralla. Y lo ha hecho con el permiso de Trump, que quiere dar una lección a Sánchez. La conclusión que se extrae es que el reino alauí puede desestabilizar Europa en cuestión de días si no se le entregan Ceuta y Melilla. Un escenario que el Gobierno español parece no querer ver.
La paradoja final: si el Ejecutivo gastó 300.000 euros en seguridad un día antes de la crisis, ¿por qué la invasión sorprendió a todos? La respuesta, según los sindicatos, es que no sorprendió. Simplemente, no se quiso actuar. Y ahora, la guerra interna entre el Ministerio y la Policía amenaza con desestabilizar aún más la seguridad del país.