Mucha gente se queda con lo del Temple y no cae en que la orden hermana de aquellos templarios sigue existiendo hoy, y con soberanía propia además.
A los templarios (los Pobres Caballeros de Cristo) los disolvió Clemente V en 1312, empujado por Felipe IV de Francia, que les debía dinero y les tenía echado el ojo al patrimonio. Ahí se acabó la orden.
Pero los Hospitalarios de San Juan, que habían nacido casi a la vez y en el mismo Jerusalén, no solo sobrevivieron sino que se quedaron con buena parte de los bienes del Temple cuando este cayó. Esos son los que hoy llamamos la Soberana Orden de Malta, y siguen ahí con pasaporte propio, relaciones diplomáticas con más de cien países, observador en la ONU y volcados en lo humanitario.
Lo bueno del caso que trae la noticia es que la iglesia de la Vera Cruz de Segovia que reclama la asociación leonesa está hoy vinculada precisamente a la Orden de Malta. Setecientos años después, dos supuestas herederas del mismo mundo medieval peleándose por un templo a cuenta de una herencia del siglo XIV.
Los templarios cayeron por ricos y por incómodos, y los de Malta duraron porque supieron reconvertirse cada vez que el mundo les cambiaba debajo, de Rodas a Malta y de ahí a lo humanitario.
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