Una fuente derrumbada deja un muerto y un herido: ¿quién paga la factura de la fiesta?
La celebración del Mundial de fútbol se ha cobrado una vida en Ciudad Rodrigo. Un menor de 13 años falleció y otra persona resultó herida tras el derrumbe de una fuente sobre la que se habían subido aficionados. Mientras los mensajes de pésame se suceden, el debate se desplaza hacia un terreno incómodo: el coste económico del incidente.
La fuente, un monumento público, no estaba diseñada para soportar el peso de varias personas. Pero en la euforia del título, la prevención brilló por su ausencia. Ahora, la reparación –y las posibles indemnizaciones– correrán a cargo del erario público. Es decir, de todos los contribuyentes. Una ironía que no pasa desapercibida en un contexto donde la precariedad habitacional y los problemas económicos acaparan titulares.
Hay quien señala que la tragedia podría haberse evitado si la gente no se subiera a estructuras que no están preparadas. Otros apuntan a la falta de vigilancia y medidas de seguridad en las concentraciones multitudinarias. El caso es que, entre banderas y cánticos, una familia ha perdido a un hijo. Y la factura, como casi siempre, la pagamos entre todos. Con el Mundial recién conquistado, la pregunta incómoda sobrevuela: ¿merece la pena celebrar a cualquier precio?