Empresario caído al mar: tres días sin auxilio y una versión que no cuadra
Hay dos formas de leer la desaparición de Juan José Mutilba: como una cadena de torpezas humanas con resultado trágico, o como algo que los tribunales tendrán que dirimir. El empresario español de 66 años cayó al agua desde su velero catamarán entre Sicilia y Grecia mientras pescaba un atún. Su mujer, Carmen, de 67, dice haberle oído gritar «¡Menchu, apaga el motor!». No lo apagó. Tampoco viró, ni lanzó un salvavidas, ni usó la radio. Tardó tres días en pedir ayuda.
La frase «¡Menchu, apaga el motor!» se ha convertido en un involuntario meme náutico, y algún chistoso ha llegado a sugerir que la esposa entendió «patrás», rumbo a la localidad griega de Patrás. Entre risas, el caso sigue abierto.
La maniobra que no se hizo
Cualquier titulado en Patrón de Embarcaciones de Recreo conoce la maniobra de hombre al agua. Es práctica obligatoria para obtener el carné, igual que la radio. El barco, comprado en febrero de este año, tenía medios para dar la alarma. Los familiares aseguran que Carmen apenas sabía maniobrar y que el catamarán es complicado de dirigir en solitario. Pero entre ese argumento y tres días a la deriva hay un abismo que ni los más comprensivos han logrado explicar.
Las dos lecturas posibles
Quienes defienden a la mujer hablan de shock y bloqueo, un mecanismo psicológico documentado en situaciones extremas. Otros, sin embargo, recuerdan que la maniobra de parada es lo primero que se enseña y que un velero de ese tamaño no se gobierna solo. Entre medias, hay una corriente que sostiene que la versión de doña Carmen es «imposible» para alguien con nociones básicas de navegación, y no faltan quienes, con todos los matices, sugieren que el caso merecería una investigación penal por negligencia grave o incluso homicidio. La Fiscalía no ha confirmado detenciones ni imputaciones, pero el ruido social es enorme.
El contexto económico y legal
El debate no es solo náutico. En los análisis sobre derecho de sucesiones se ha señalado la herencia como un móvil clásico, aunque no hay ningún dato que lo respalde. La comparación con el caso Andic, donde el hijo del fundador de Mango fue imputado por un accidente de montaña, ha aparecido de forma recurrente. La respuesta ante un siniestro se mide distinto si quien muere es un hombre de negocios con patrimonio. Por lo pronto, el coste de las labores de búsqueda, con medios aéreos y marítimos, ya es un asunto público.
Jurisdicción: dónde y quién juzgará
Al parecer, el barco navegaba con bandera francesa en aguas internacionales a unas 150 millas de la costa. Eso abre un rompecabezas de competencias: Italia, Grecia, Francia y España podrían tener algo que decir. Si la causa llega a un tribunal, los peritajes sobre la maniobra y el funcionamiento de los motores serán clave. Los plotters y GPS llevan botón MOB, y su uso queda registrado. Esa será la prueba que determine si la versión de la esposa es creíble.
Mientras tanto, el mar sigue sin devolver el cuerpo. La historia tiene un hueco de tres días que ni la meteorología ni la psicología terminan de rellenar. Si se confirma que Carmen Mutilba tenía conocimientos de navegación, la pregunta ya no será cómo cayó su marido, sino cómo no volvió a por él.