Turiel: el profeta del colapso que nunca llega
Antonio Turiel tiene una cita con el colapso cada octubre. Y cada octubre, la cita se cancela. El físico y divulgador, conocido por sus predicciones apocalípticas sobre el fin del petróleo y el derrumbe del sistema, acumula ya tantas falsas alarmas que su nombre se ha convertido en sinónimo de “cenizo” entre los escépticos. Nacido en 1970, Turiel cobra puntualmente sus ingresos mientras anuncia un octubre que nunca termina de llegar.
El Niño Becerra del colapsismo
La comparación con el famoso economista Juan Antonio Becerra es recurrente. Ambos comparten el mismo patrón: predicciones catastróficas que fallan una y otra vez pero que mantienen una base de seguidores fieles. “Vamos a morir cienes y cienes de veces”, ironizan los críticos, recordando que incluso un reloj roto acierta dos veces al día.
Del análisis energético a la tribuna política
Un reciente programa televisivo sobre cambio climático, descrito como “muy científico y coherente”, terminó con un llamamiento directo a votar a la izquierda y una alerta sobre el auge de la extrema derecha. La mezcla de ciencia y militancia política no ha sentado bien a quienes reclaman separar los datos de la agenda. Turiel, que participó en aquel espacio, se ha convertido así en un símbolo de la politización del colapsismo.
Probablemente octubre pasará de largo una vez más, pero el eco de su discurso ya ha saltado del análisis energético a la tribuna política. Y mientras tanto, su perfil avejentado —“parece un abuelo de ochenta”, según los críticos— alimenta la leyenda de que el colapso envejece incluso a quienes lo anuncian.