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Trumpsteim impuso 1200 sanciones a…
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Donald Trump ha criticado a Ucrania por atacar refinerías de petróleo rusas, afirmando que esto provoca escasez de combustible diésel y contribuye a la subida de precios, desviando la atención de otros factores.
En medio de una visita a Irlanda centrada en el golf y la promoción de sus intereses comerciales, Donald Trump ha alzado la voz contra el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky. Trump, desde su complejo de golf en Doonbeg, ha señalado directamente a Kiev por los ataques a las refinerías de petróleo rusas. Según su argumentación, estas acciones estarían provocando una escasez de combustible diésel, lo cual, a su juicio, debería ser evitado por Ucrania. El expresidente estadounidense ha insistido en que el problema de la escasez de diésel y la consecuente subida de precios no se debe a la guerra con Irán ni al bloqueo del estrecho de Ormuz, sino a las operaciones ucranianas contra la infraestructura energética rusa. Esta postura se produce en un momento en que los precios del petróleo han experimentado un repunte significativo, elevando los costes del combustible en Estados Unidos y alimentando la inflación, lo que a su vez genera especulaciones sobre posibles aumentos de tipos de interés por parte de la Reserva Federal.
La estancia de Trump en Irlanda ha servido una vez más para entrelazar su particular estilo de diplomacia improvisada con su afición por el golf y sus negocios privados. El día anterior, sus anfitriones irlandeses y el Reino Unido se vieron sorprendidos cuando el expresidente se adentró en un terreno político delicado al expresar su deseo de una Irlanda unida. Rompiendo con la neutralidad tradicional de Washington sobre este tema históricamente sensible, Trump argumentó que la reunificación de la República de Irlanda y el territorio británico de Irlanda del Norte era algo que "iba a ocurrir tarde o temprano" y que "bien podría suceder ahora". Estas declaraciones, realizadas durante una reunión con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, en Dublín, provocaron el rechazo de los unionistas pro-británicos en Irlanda del Norte y de algunos políticos destacados en Gran Bretaña. Trump reafirmó sus declaraciones el domingo, señalando la propiedad que posee en Doonbeg y sugiriendo que la unión de las dos partes de la isla era una "combinación de las más naturales de todos los tiempos".
La presencia de Donald Trump en el torneo de golf de Doonbeg ha requerido un considerable despliegue de seguridad. La policía irlandesa ha informado que se han desplegado alrededor de 4.000 efectivos y personal de seguridad en toda Irlanda para garantizar el evento. Las medidas incluyen tecnología antidrones y controles policiales en las inmediaciones del complejo. A pesar del dispositivo, unas 30 personas protestaron pacíficamente en la aldea vecina de Doonbeg el domingo, declarando que Donald Trump "no es bienvenido en Irlanda". Uno de los manifestantes, William Hederman, de 53 años, acusó a Trump de ayudar a Israel a cometer genocidio en Gaza. La seguridad del evento, que se estima en unos 20 millones de euros (aproximadamente 23 millones de dólares), ha añadido una capa de complejidad adicional a la visita. Se esperaba que Trump entregara el trofeo al ganador del torneo.
El campo de golf de Doonbeg, adquirido por Trump en 2014, está situado entre dunas en la escarpada costa del condado de Clare. Este lugar ha sido objeto de protestas por parte de activistas propalestinos en al menos dos ocasiones durante los últimos 18 meses. La policía informó que tres mujeres, de entre 20, 30 y 40 años, comparecieron ante un tribunal del oeste de Irlanda el sábado por la noche tras ser arrestadas por delitos de allanamiento de morada y alteración del orden público. El expresidente, conocido por su afición al golf, juega casi todos los fines de semana en una de las propiedades de su familia en Estados Unidos. Está previsto que Trump sea el anfitrión de la cumbre del G20 en diciembre, que se celebrará en su complejo de golf de Miami.
La línea entre la presidencia de Donald Trump y sus intereses comerciales personales ha sido un punto de constante controversia. Los demócratas de la oposición en Estados Unidos han expresado repetidamente su preocupación, calificando esta fusión como un acto de corrupción. Argumentan que el expresidente ha utilizado su cargo para enriquecerse, viendo cómo su fortuna personal se ha disparado durante su segundo mandato. Richard Painter, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Minnesota y exabogado de ética de la Casa Blanca, ha advertido que la conducta de Trump podría enviar un mensaje peligroso, sugiriendo que la forma de congraciarse con el presidente es frecuentar sus propiedades y hacer negocios con sus empresas. Trump ha negado enérgicamente estas acusaciones, rechazando la idea de que haya incurrido en conflictos de intereses o que haya utilizado su presidencia para beneficio propio. La Casa Blanca ha defendido su postura, desestimando las quejas de los opositores.