Trump amenaza a las petroleras con el Departamento de Justicia si no bajan el precio de la gasolina
En un giro que ha dejado perplejos a sus propios votantes, Donald Trump ha lanzado una advertencia directa a las compañías petroleras: si no reducen el precio de la gasolina «ya pronto», el Departamento de Justicia irá a por ellas. La frase, pronunciada sin ambages, ha sido comparada de inmediato con las expropiaciones de Hugo Chávez en Venezuela. El mismo Trump que prometió desregular el sector y achicar el Estado ahora amenaza con el brazo ejecutor del gobierno contra empresas privadas.
La ironía no se le escapa a nadie. Quienes coreaban «free market» ahora ven a su líder exigiendo precios bajos por decreto. En círculos económicos, el paralelismo con Chávez no es menor: el fallecido presidente venezolano también usó el aparato estatal para fijar precios y perseguir a las petroleras. La diferencia es que Chávez nacionalizó; Trump, de momento, solo amenaza con fiscales. Pero el mensaje es el mismo: el mercado no puede fijar el precio que toca.
La presión sobre la gasolina responde a la promesa incumplida de Trump de bajar la inflación «desde el minuto uno». Con los precios en los surtidores aún altos, la paciencia de su base se agota. El recurso al garrote gubernamental es la confesión de que su política energética no ha funcionado como prometía. Algunos analistas ven aquí el verdadero rostro del trumpismo: un populismo que abraza el intervencionismo cuando le conviene, exactamente como sus rivales «socialistas».
Entre sus seguidores, la reacción es ambivalente. Unos aplauden la mano dura contra las petroleras —«que se dejen de evasivas», dicen—, mientras otros recuerdan que votaron contra el socialismo, no a favor de él. El espectáculo de ver a EE.UU. y China intercambiando roles políticos no deja de ser irónico. Como señala un comentario, se parecen más de lo que les gustaría admitir. Al final, quizá lo único seguro es que el precio de la gasolina no baja por decreto, sino por oferta y demanda. Pero en la era Trump, las certezas se tambalean.