Trump agradece a Marruecos: el Sáhara y la sombra sobre Ceuta y Melilla
Donald Trump ha vuelto a la escena diplomática con un gesto hacia Marruecos que resucita viejas tensiones sobre el Sáhara Occidental y lanza una sombra sobre Ceuta y Melilla. El agradecimiento, sin detalles oficiales, reactiva el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara que Trump ya firmó en diciembre de 2020. Entonces, a cambio, Marruecos normalizó relaciones con Israel. Ahora, un informe de un congresista republicano cercano a Trump sitúa Ceuta y Melilla como “territorio sujeto a reclamación” marroquí, lo que añade presión sobre España.
El giro de 2020 y sus consecuencias económicas
El reconocimiento de Trump en diciembre de 2020 no fue un gesto aislado: formaba parte de un paquete que incluía la normalización entre Marruecos e Israel. Para España, implicó un cambio de postura en el Sáhara, que el Gobierno de Pedro Sánchez terminó asumiendo en 2022 al apoyar el plan de autonomía marroquí. Desde entonces, las inversiones marroquíes en la zona han crecido, con proyectos energéticos y de infraestructuras. El reciente anuncio de un “megastadio” en Marruecos para el Mundial de 2030, bautizado informalmente como “Trump Stadium”, refuerza la imagen de una alianza estratégica que deja a España en una posición incómoda.
Ceuta y Melilla: la reclamación que no cesa
El informe del congresista republicano, publicado recientemente, actualiza una vieja reivindicación marroquí sobre las ciudades autónomas. Aunque no es vinculante, el hecho de que emane de un peso pesado del trumpismo añade incertidumbre diplomática. La economía de Ceuta y Melilla, dependiente del comercio transfronterizo y de las ayudas estatales, podría verse afectada si la tensión escala. Por ahora, el Gobierno español mantiene que la soberanía es incuestionable, pero el mensaje de Trump a Marruecos sugiere que el tablero geopolítico sigue moviéndose.
El agradecimiento de Trump no es una simple cortesía: es una señal de que la alianza con Marruecos sigue siendo prioritaria para su círculo. Para España, el margen de maniobra se estrecha. Queda por ver si este gesto tendrá consecuencias concretas o se quedará en un tuit más. Pero la historia reciente aconseja no subestimar el impacto de un reconocimiento.