¿De verdad todo va a peor? La excepción china que nadie quiere ver
¿De verdad todo el mundo está yendo a peor? La pregunta resuena cuando un argentino que quiere dejar su país escucha que fuera también quema. Alguien le responde: explícaselo a los chinos. Y ahí empieza el incendio.
La excepción china: el socialismo que crece
El país que más crece es, precisamente, el único socialista. La frase, soltada con sorna, esconde una incomodidad: los viejos tópicos occidentales sobre China —el partido único, la propiedad privada, el atraso— ya no asustan a nadie. Ahora nos temen, dicen algunos, refiriéndose al cambio de percepción global hacia el gigante asiático.
Demografía: demasiada gente para la clase media
Miles de millones de personas en el mundo no pueden ser clase media, es imposible. El argumento demográfico se apoya en la historia: en la España de los sesenta, con 30 millones de habitantes, quien prosperaba compraba casa y segunda residencia en la playa. Había sitio y oferta. Ahora, con un mundo superpoblado, la competencia por los recursos lo devora todo.
La sombra de la Agenda 2030
Y en el horizonte se dibuja la sospecha de que la Agenda 2030, lejos de un plan ecologista, esconda un control de población. No es una teoría mayoritaria, pero circula con insistencia entre quienes ven en los planes oficiales una excusa para el declive. Sin datos concluyentes, el recelo se instala.
Así que la respuesta no es unívoca. No, no todo el mundo va a peor: solo los que no tienen un plan, un país pujante o un sistema que les respalde. Y para los demás, siempre queda el consuelo de saber que a algún sitio temen que lleguen.