Aerotermia en VPO: facturas de 120 euros y 32 grados en casa
En una promoción de 238 viviendas de protección oficial en Barcelona, los vecinos recibieron una previsión de consumo de entre 20 y 30 euros al mes con la aerotermia funcionando todo el día. La realidad ha sido otra: facturas eléctricas de 60 a 120 euros mensuales y temperaturas interiores de 27, 28 y hasta 32 grados. «Dentro de casa estamos a 32 grados», resume una afectada. El ahorro prometido ha desaparecido.
La física que nadie explicó a los compradores
El problema no es solo de instalación. El suelo radiante en modo frío, la solución preferida para refrigerar con aerotermia, apenas entrega entre 30 y 50 vatios por metro cuadrado. Un split convencional mueve entre 150 y 250. Factor cuatro o cinco. Y hay un límite que no se negocia: el agua no puede bajar del punto de rocío del aire, porque condensa. A 26 grados con 60% de humedad, el punto de rocío está en 17,6 grados; con 50%, en 14,8. Margen escaso para extraer calor de una casa a 30 grados.
No es un fallo de ejecución, es un techo físico. Quienes han sufrido el sistema lo resumen con crudeza: «El truco consiste en meterle vatios. No hay magia».
El coste que se esconde tras la subvención
A la factura eléctrica hay que sumar el mantenimiento. Se citan presupuestos de 120 euros al mes por un mantenimiento que, en teoría, es obligatorio cada año. Y las averías son otro dolor de cabeza: si el equipo se rompe, la reparación es cara y el agua caliente puede faltar semanas. La promesa del «ahorro automático» se desvanece en cuanto aparece la primera revisión.
Tampoco ayuda un contrato de luz descuidado. Se han visto tarifas de 0,46 euros por kWh cuando la misma potencia se encuentra a 0,12. Con un sistema que consume en exceso, la factura se dispara antes de que el equipo haga su trabajo.
Lo que sí funciona: aislamiento y splits de toda la vida
Frente al revuelo tecnológico, la alternativa más repetida es aburrida pero eficaz: una casa bien aislada y bien orientada, con splits de siempre. Hay casos documentados de equipos de hace 20 años funcionando sin mantenimiento más allá de limpiar filtros. El coste de instalación es una fracción y la eficiencia, a efectos prácticos, superior. La aerotermia solo brilla en proyectos perfectamente dimensionados, con placas solares, buen aislamiento y climas suaves. Y aun así, el margen es fino.
El dato que descoloca: algunos afectados, con la aerotermia funcionando a pleno rendimiento, siguen pasando calor en casa mientras ven facturas que triplican lo prometido. La tecnología no es mala; la forma de venderla, sí.